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La iniciación sexual
Los pediatras aconsejan un diálogo franco sobre sexualidad con los
hijos desde que son pequeños
La educación para una sexualidad placentera y sin riesgos empieza no
en la pubertad, sino nada más nacer. ¿Su consejo? Deje de sentirse
violento e incorpore la sexualidad a los temas que trata. Charle
franca y abiertamente con sus hijas e hijos desde que son pequeños,
a un nivel, claro está, que puedan entender. Y aproveche las
ocasiones: un cuento, un cómic... solo frente al televisor habrá
cantidad de escenas que le permitan abordar, por ejemplo, el sexo
seguro.
Un estudio de diversas universidades norteamericanas publicado por
Pedriatics, invalida la clásica fórmula de "hijo, vamos a tener tú y
yo una gran charla" y evalúa los beneficios que la repetición tiene
para los adolescentes. "Esta comunicación repetida sobre sexo puede
proporcionar a los padres la oportunidad de reforzar lo que han
enseñado a sus hijos, y a los niños la oportunidad de preguntar y
aclarar dudas mientras tratan de poner en práctica las enseñanzas de
sus padres", concluye la Academia Americana de Pediatría.
Según Steven Martino, de la Universidad de Pittsburgh, uno de los
autores de la investigación realizada con 312 adolescentes de 10 a
15 años, quienes han tenido una comunicación más repetida con sus
padres sobre sexo se sienten más cercanos a ellos y más cómodos a la
hora de hablarles. "Perciben que sus discusiones sobre sexo
discurren con más facilidad y franqueza que los chavales cuya
comunicación en este terreno es menos repetida", argumenta a La
Vanguardia.
El estudio destaca que los adolescentes con los que los padres se
comunican más en esos temas retrasan la edad de inicio de las
relaciones y que, en caso de mantenerlas, usan anticonceptivos y
tienen menos parejas. Pero, ¿sobre qué hay que hablar? Un abanico de
calidad incluiría temas como las consecuencias de embarazos; cómo
decir no si alguien quiere mantener relaciones y tú no; cómo
funciona el condón para evitar contagios; cómo escoger un método
anticonceptivo; qué se siente al tener relaciones...
Parece que el potencial de los progenitores para reducir riesgos y
promover un desarrollo saludable de la sexualidad es incalculable,
pero pocos se sienten cómodos abordando el tema. Tienden a limitar
la conversación a asuntos como los cambios f&sacutesicos de la pubertad,
la reproducción y consecuencias como el sida. Por el contrario,
esquivan asuntos más privados como la masturbación, el orgasmo -
imagínese a sí mismo explicándoles qué genera las condiciones de su
excitación- o, en fin, el cuándo y cómo utilizar el condón. Todo
ello con una actitud impersonal.
"Es un tema que les cuesta y están encantados con que un profesional
lo haga por ellos: la escuela, el médico, el psicólogo. Una madre
vino un día y me dijo: Mi hijo de 16 años fuma porros y tiene
relaciones sexuales; le tiene que decir que no lo haga. Ah, ¿le digo
que el sexo es un rollo?", explica el pediatra Joan-Carles Sur�s,
director de una unidad de salud de adolescentes en el hospital
universitario Vaudois, en Lausana. "Lo que propuse fue una
estrategia conjunta. Si no intentamos implicar a la familia, las
posibilidades de éxito son bajas".
Sur�s lamenta que en las charlas de las escuelas para padres solo
acudan los convencidos y que todavía haya quien piense que es mejor
no hablarles para no darles ideas. "Nuestros padres tenían muy poca
información; nosotros hemos tenido más y los niños hoy la tienen
toda, buena o mala, a golpe de clic. Es un cambio importante y lo
mínimo que podemos hacer es enseñarles a filtrarla. Y habrá que
darles un mensaje verídico y coherente, pues lo pueden comprobar",
advierte el pediatra, para quien la asignatura pendiente es la
sexualidad psicoafectiva: "Les bombardeamos con la prevención pero
hablamos poco de sentimientos", añade.
No obstante, no todos los profesionales de la salud ven una solución
en que padres e hijos hablen de sexo sin reparos. Consideran el
pudor una muestra de salud, aunque choque con una época
exhibicionista, en la que lo obvio es que ese asunto debe
ventilarse. Su apuesta radicaría, así, no tanto en informar como en
estar a disposición para el diálogo de la iniciación - aunque sea
tartamudeando-, y en dar un apoyo preventivo a la experiencia
siempre incalculada del sexo.
"La incomodidad de hablar con el hijo tiene que ver con lo incómodo
que se siente uno hablando consigo mismo. Los padres deben saber que
no tienen que mostrar perfección ni una solución exitosa. Nadie
espera que usted lo haya resuelto, no se preocupe, pues, como dijo
Lacan, la relación sexual no existe, no hay un manual de uso, ni
existe la buena manera, sino soluciones que cada uno construye",
dice José Ramón Ubieto, coordinador del proyecto de salud y
educación infantil Interxarxes. "Se hizo evidente al caer los tabúes
morales y religiosos. Eran un velo que no tapaba nada. Hoy, la
principal dificultad está relacionada con la falta de saber, con la
dificultad que hay en la transmisión generacional de qué hacer con
eso".
Ubieto advierte de que lo último que quieren los hijos es que
empieces a hurgar en algo que saca a flote su propia debilidad.
"Además sospechan que tú no tienes la solución. Si ellos no hacen la
consulta, tomar la iniciativa puede crear más problemas que
beneficios. Los padres no pueden ahorrarles ese sentimiento de
angustia y soledad. Nadie puede".
EFE
La ONU afirma que menos del 5% de la población mundial es adicta
a drogas ilegales
Viena, 10 mar (EFE).- Menos del 5 por ciento de la población mundial
es adicta a sustancias ilegales, según datos de la comisión de
Estupefacientes de la ONU, que inició hoy en Viena una reunión para
revisar la política contra las drogas de los últimos 10 años.
El director de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el
Delito (ONUDD), el italiano Antonio Maria Costa, dijo en rueda de
prensa que el problema de las drogas se había "contenido, pero no
resuelto", a la vista de este porcentaje.
En 1998 la ONU lanzó en Nueva York una estrategia para "eliminar o
reducir significativamente el cultivo ilegal de la hoja de coca, del
cannabis y de la adormidera para 2008".
Según Costa, los objetivos iniciales no se han cumplido, aunque los
adictos a drogas ilegales representan menos del 5 por ciento de la
población mundial, una cifra "cinco o seis veces inferior a los
adictos al tabaco o al alcohol".
Costa remarcó que las personas que consumen "drogas duras", las de
mayor daño a la salud, se situaba en torno a los 25 millones de
personas, un 0,5 por ciento de la población mundial.
Unas 200.000 personas mueren al año víctimas de la drogadicción, una
décima parte de los muertos debido al alcoholismo y veinte veces
menos que los muertos causados por el tabaquismo.
El vicesecretario de la ONU reconoció que existe un problema de
imagen en la lucha contra las drogas.
"Existen muy pocos recursos para tratamientos de prevención y
rehabilitación, mucho se dedica a la erradicación de los cultivos
(ilícitos) y poco a la erradicación de la pobreza", explicó.
También criticó las propuestas de legalización de las drogas como
medida para acabar con el problema: "las drogas no son peligrosas
porque sean ilegales, son ilegales porque son peligrosas", recalcó.
Los propios datos de Naciones Unidas muestran que no se han
conseguido los objetivos propuestos hace diez años en Nueva York.
La producción de cannabis se ha estabilizado en los últimos diez
años, pero se ha aumentado la concentración de tetrahidrocannabinol
(THC), el principio activo de la planta.
Eso supone un aumento indirecto de la producción porque se requiere
menos cantidad de esa sustancia, según admitió el propio Costa ante
los periodistas.
"Pese a ello, se calcula que la producción mundial de cocaína fue de
984 toneladas en 2006, es decir, un aumento del 19 por ciento
respecto de 1998", reconoce un documento oficial de la reunión.
Como causa de ese aumento se indica la mejora de las técnicas de
cultivo, el aumento de las cosechas anuales, la utilización de
variedades de mayor rendimiento y el aumento del número de plantas
por hectárea.
El cultivo de adormidera disminuyó apenas un 2 por ciento entre 1998
y 2007 -de 238.000 a 234.000 hectáreas- pero la producción de
adormidera alcanzó en 2007 las 8.800 toneladas, el doble del volumen
producido nueve años antes.
Entre 1998 y 2006 la superficie total de cultivo ilícito de coca en
Bolivia, Colombia y el Perú disminuyó en el 18 por ciento, de
190.800 hectáreas a 156.900 hectáreas