Academia Mexicana de Pediatría

Convocatoria Admisión de nuevos miembros 2009
Premio Nacional de Inv. Pediátrica 2009 Premio Dr. Rafael Soto Allande 2009 Premio Dr. Mario A. Torroella 2009

Bibliografía de interés


 

ATENCI�N SELECTIVA Y MEMORIA A CORTO PLAZO EN ESCOLARES, SEG�N EL APORTE DE ENERG�A EN SU DESAYUNO

PUBLICACION PREMIADA COMO MEJOR TRABAJO ORIGINAL 2006 DE LA REVISTA MEXICANA DE PEDIATRIA Cruz OJL, Vega FL, I��rritu MC, Robles MB . Rev Mex Pediatr 2006; 73 (2): 51-59

Objetivo Estudiar si el efecto del desayuno asociado a funciones cognitivas de niños escolares, depende de la cantidad de energ�a que �ste proporciona.

Material y m�todos
Se estudiaron niños que asist�an al primer grado en dos escuelas: una de condici�n socioecon�mica alta (CSEA): 185, y otra de CSE baja (CSEB): 84. Fueron sometidos a pruebas de atenci�n y memoria a corto plazo: auditiva y visual; se les pes� y midi�, y se estudi� el consumo de energ�a de su desayuno. Se encuest� a los padres y se pidi� a los maestros la calificación del rendimiento escolar.


Resultados Aunque las familias no mostraron discrepancias extremas en su condici�n socioecon�mica, los niños de CSEB tuvieron puntajes m�s bajos en memoria auditiva a corto plazo, y en atenci�n selectiva, rapidez y coordinación visomotriz que exig�a una de las pruebas. La energ�a del desayuno menor y mayor de 200 kcal, mostr� estar asociada a puntajes bajos en las pruebas cognitivas en niños de CSEB; las calificaciones de los maestros seg�n rendimiento de los escolares y una mayor exposición a conflictos familiares se asociaron a puntajes bajos en las pruebas.
 

Conclusiones Los hallazgos sugieren la necesidad de controlar algunas variables del entorno familiar y considerar la calidad energ�tica del desayuno en esta l�nea de investigación.

Palabras clave: Ejecuci�n cognitiva, energ�a del desayuno, ambiente familiar.
 

 

 


 

PAUTAS PARA EL diagnóstico TEMPRANO DE LOS ERRORES INNATOS DEL METABOLISMO

PUBLICACION PREMIADA COMO MEJOR TRABAJO DE REVISION 2006 DE LA REVISTA MEXICANA DE PEDIATRIA G�mez-G�mez M, Danglot-Banck C, Vega-Franco L 73 (3): 139-147

Los errores innatos del metabolismo (EIM) obedecen a alteraciones bioqu�micas determinadas gen�ticamente en la estructura o funci�n de las mol�culas proteicas. El mensaje de esta revisi�n es una llamada de alerta para quienes observen en un neonato algunas manifestaciones poco habituales o inespec�ficas, cuyos ex�menes de laboratorio como radiograf�a de t�rax, cultivos bacteriológicos, ultrasonido cerebral y otros, sean reportados como normales; en tal caso se debe de considerar la posibilidad de un EIM, dentro de las posibilidades del diagnóstico. Las manifestaciones clínicas pueden consistir en: deterioro neurol�gico, hiperamonemia, acidosis metab�lica, ictericia y disfunci�n hep�tica, o con datos sugestivos de una enfermedad por atesoramiento: olores anormales, dismorfia y anormalidades oculares o de apariencia peculiar. En este reporte se revisan los estudios de laboratorio, ordinarios y especializados, que permiten sustentar el diagnóstico de alg�n EIM. Se recomienda solicitar el apoyo de especialistas, seg�n el problema que se afronte, para dar al ni�o y a los padres la mejor atenci�n posible.
 

Palabras clave:  Errores innatos del metabolismo, enfermedades metab�licas hereditarias, trastornos metab�licos hereditarios.
 

 

 

 


 

PREVENCI�N DEL DA�O CEREBRAL HIP�XICO-ISQU�MICO NEONATAL: VIEJOS PORBLEMAS, NUEVAS ESPERANZAS

PUBLICACION MERECEDORA DE MENCI�N ESPECIAL COMO TRABAJO DE REVISION 2006 DE LA REVISTA MEXICANA DE PEDIATRIA
Mart�nez OJ, Vento TM, Jimeno RS, Escrig FR, S�enz GP, Izquierdo MI Rev Mex Pediatr 2006; 73(4); 184-191

La hipoxia-isquemia neonatal es la causa m�s frecuente de lesión cerebral en los reci�n nacidos. El cerebro del neonato, por su alta tasa metab�lica y la inmadurez de sus sistemas de defensa, es particularmente vulnerable a numerosos factores implicados en esta lesión: como la acumulación intracelular de cationes, la toxicidad del glutamato, los radicales libres, el �xido n�trico y citoquinas. Es por eso necesario un tratamiento multifactorial para reducir el da�o neurol�gico, aunque �nicamente la hipotermia es el �nico que ha probado ser eficaz; sin embargo, con el empleo de eritropoyetina y cannabinoides se han obtenido resultados prometedores. Mientras tanto, el manejo debe ser dirigido a minimizar el da�o cerebral para preservar la homeostasis, evitando la aparici�n de hiperoxia o hipoxia, hipocapnia, hipoglucemia, hipotensi�n, hipertermia o convulsiones.

Palabras clave: Hipoxia-isquemia neonatal, hipoxia cerebral, neuroprotecci�n neonatal.


 

 

 


 

PESQUISAJE NEONATAL Y SELECTIVO PARA ALGUNOS ERRORES CONG�NITOS DEL METABOLISMO EN VILLA CLARA
Soto VC Soto MA. Rev Cubana Pediatr 2007; 79(1)

Los errores cong�nitos del metabolismo integran un grupo muy heterog�neo de enfermedades de causa gen�tica que afectan fundamentalmente a la población infantil. El diagnóstico puede ser realizado en el per�odo neonatal temprano o en los niños que tienen riesgos de padecer esta dolencia. En el trabajo se presentan los resultados obtenidos en nuestro laboratorio a lo largo de 15 a�os. Se investigaron 6 158 reci�n nacidos con el objeto de detectar galactosemia y deficiencia de biotinidasa. Se pens� que un ni�o ten�a una variante de galactosemia conocida como variante Duarte. Se realiz� un estudio selectivo de 920 niños con presuntos errores cong�nitos del metabolismo y se detect� un 3,36 % de casos positivos. Entre ellos, la enfermedad m�s frecuente fue la mucopolisacaridosis. Se evidenci� que el empleo de la tecnolog�a convencional con una buena cooperación del m�dico permite el diagnóstico de un elevado n�mero de niños que padecen alg�n error cong�nito del metabolismo.
 

Palabras clave: Error cong�nito del metabolismo, mucopolisacaridosis, galactosemia, deficiencia de biotinidasa, pesquisaje neonatal y selectivo.

 

 

 

 


 

SOBREPESO, OBESIDAD, H�BITOS ALIMENTARIOS, ACTIVIDAD F�SICA Y USO DEL TIEMPO LIBRE EN ESCOLARES

Poletti H, Barrios L de Corrientes (Argentina) Rev Cubana Pediatr 2007; 79(1)

El presente trabajo tiene el objetivo de valorar la prevalencia de sobrepeso y obesidad, las tendencias en los h�bitos alimentarios, de actividad f�sica y el uso del tiempo libre, de los escolares de la ciudad de Corrientes, en Argentina. Fueron estudiados escolares de uno y otro sexo, de 10 a 15 a�os de edad, concurrentes a escuelas seleccionadas de forma aleatoria, no estratificada por sorteo, entre todas las escuelas del centro de la ciudad. Las variables utilizadas en el estudio fueron: sexo, edad, talla y peso corporal, �ndice de masa corporal, actividad f�sica, horas de televisi�n, h�bitos alimentarios y nivel socioeconómico. Fueron estudiados 2 507 escolares, el 17,1 % de los cuales presentaba sobrepeso y el 4,5 %, obesidad. El promedio de tiempo diario que invirtieron en mirar televisi�n fue de 2,5 h. El grupo estudiado presenta una prevalencia alta de sobrepeso y obesidad, conductas alimentarias no adecuadas y un nivel de actividad f�sica bajo. El 36 % no realizaba ninguna actividad f�sica fuera de la escuela.

Palabras clave: Sobrepeso, obesidad, escolares, alimentación, actividad f�sica.
 

 

 

 


 

EFECTO A CORTO PLAZO DE LA VIGABATRINA EN LOS ESPASMOS INFANTILES

Pozo AA, Pozo LD, Cordero LG. Rev Cubana Pediatr 2007; 79(1)

El objetivo de este trabajo fue valorar el efecto a corto plazo de la vigabatrina en 18 pacientes con el diagnóstico de espasmos infantiles. Trece pacientes fueron tratados en monoterapia, y 6 de ellos de primera intenci�n. La dosis m�xima promedio utilizada de vigabatrina fue de 130 mg/ (kg∙d�a) (rango de 75 a 170 mg/ [kg∙d�a]). Los espasmos epil�pticos cesaron en el 44,4 % de los casos a los 18,4 d�as como promedio tras el inicio del tratamiento con vigabatrina (rango de 3 a 43 d�as). La dosis promedio de respuesta a la vigabatrina fue de 103 mg/ (kg∙d�a) (rango de 50 a 156 mg/ [kg∙d�a]). En el 16,7 % de los niños se logr� la disminuci�n de las crisis en m�s del 90 % y en el 5,6 % se redujeron los espasmos epil�pticos en m�s del 50 %. Los espasmos epil�pticos persistieron en el 33,3 %. Se obtuvo mejor�a electroencefalogr�fica en el 55,6 % de los casos y en el 5,6 % desaparecieron las descargas. La hipsarritmia desapareci� en el 75 % de los pacientes. Se debe continuar empleando la vigabatrina en monoterapia o como terapia adjunta en pacientes con espasmos infantiles.

Palabras clave: Encefalopat�a epil�ptica, espasmos epil�pticos, vigabatrina, espasmos infantiles, s�ndrome de West.

 

 

 

 


 

CARACTERIZación DE LA VENTILación MEC�NICA NO INVASIVA Pediátrica HOSPITALARIA

VALENZUELA V, Jorge, DONOSO F, Alejandro, LEON B, Jos� et al. Rev. chil. pediatr 2006;77:568-6.
ISSN 0370-4106.

Introducción: El empleo de la ventilación mec�nica no invasiva (VNI) ha presentado un notable crecimiento en la �ltima d�cada, persistiendo sin embargo numerosas interrogantes sobre su real uso en el país. Objetivo: Evaluar el empleo de la VNI a nivel nacional durante el a�o 2005.

 

M�todo: Se envi� una encuesta vía correo electrónico a las 43 Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) chilenas para una caracterización epidemiol�gica con respecto a indicaciones, recursos materiales, recursos humanos, casu�stica, aspectos t�cnicos y complicaciones. Se analizaron en su totalidad, como hospital p�blico y clínica, como tambi�n seg�n �rea geogr�fica.

 

Resultados: Un total de 21 centros respondieron la encuesta (49%), 59% en la regi�n metropolitana. El mejor �ndice de respuesta se logr� para los hospitales públicos de la RM (70%). En 4/21 no se us� la VNI (19%), todos en regiones. En ning�n centro se utiliz� fuera de UCI o Intermedio. El 68% del total de los centros dispon�a de ella desde hace 2 � m�s a�os. Un 71% de los centros ventilaron hasta 30 niños en el a�o y 3 centros ventilaron entre 100-400 pacientes en el a�o. El 71% present� una duración de la VNI entre 2-4 d�as. Asma bronquial y neumopat�a fueron los diagnósticos m�s frecuentes. El porcentaje de fracaso vari� entre < 1% y 50%. El 55% no pose�a criterios de inicio y retiro de VNI, como tambi�n el 70% no contaba con una gu�a clínica respectiva.

 

Conclusi�n: Hubo un bajo porcentaje de respuesta al cuestionario. Al menos en el 10% de las UCI en Chile no existe la VNI. Es notoria la diferencia de casu�stica entre los centros encuestados como tambi�n lo subjetivo de algunos t�picos como lo reflejado en los criterios de inicio y retiro, porcentaje de fracaso y ausencia de guías clínicas. Esta información debe ser conocida y analizada por los miembros del equipo de salud en b�squeda de optimizar el uso de la VNI en Chile


Palabras claves: ventilación mec�nica; ventilación no invasiva; pediatría; unidad de cuidados intensivos; encuesta.
 

 

 

 


 

 

RELación ENTRE VARIACIONES ANAT�MICAS DE LOS SENOS PARANASALES Y RINOSINUSITIS Crónica EN Niños

Kim JH, Cho JM, Lee JW, Kim TY, Kahng H, Kim SH, Hahm KH. The relationship between anatomic variations of paranasal sinuses and chronic sinusitis in children. Acta Otolaryngol. 2006 Oct;126(10):1067-72.

Debido a la ausencia de una relación definitiva entre las variaciones anat�micas y la enfermedad sinusal, los factores locales, sist�micos y medioambientales aparecen como causas m�s significativas.

Las variaciones anat�micas de la nariz y de los senos paranasales son muy comunes en niños. Debido a la ausencia de una relación definitiva entre las variaciones anat�micas y la enfermedad sinusal, los factores locales, sist�micos y medioambientales aparecen como m�s significativos en sinusitis pediátricas que las variaciones anat�micas.


Objetivo: La sinusitis crónica est� en aumento en la población pediátrica. La mayoría de los pacientes pedi�tricos sometidos a CENS (cirug�a Endosc�pica Naso Sinusal ) han experimentado una mejor�a en la calidad de vida. De este modo, necesitamos conocer la anatom�a y las variaciones anat�micas de la nariz, tambi�n como la relación entre esa anatom�a y la sinusitis crónica. Pacientes y m�todos: Se realizaron 113 Tomograf�as computarizadas en niños con s�ntomas persistentes de rinosinusitis despu�s de la falla de tratamientos médicos, para determinar la extensi�n y distribuci�n de la enfermedad como as� tambi�n las anormalidades anat�micas. Resultados: El seno maxilar fue el seno mas com�nmente involucrado , seguido por el etmoides, esfenoides y frontal. No existi� relación entre edad y severidad de la sinusitis. La variación anat�mica mas frecuente fue la presencia de celdas de Agger Nasi, seguida por la desviación septal, celdas de Haller la concha bullosa, cornete medio paradojal y celdas de Onodi. La prevalencia de desviación septal se incremento con la edad. No hubo relación significativa entre sinusitis y variaciones anat�micas.
 

 


 

SISTEMA DE CLASIFICación DE LA HIPERTROFIA ADENOIDEA A TRAV�S DE ENDOSCOP�A NASAL
Sanjay RP, Coronel M, Lee JJ, Brown SM. Validation of a new grading system for endoscopic examination of adenoid hypertrophy. Otolaryngology-Head and Neck Surgery 2006; 135(5):684-687

Seg�n los hallazgos endosc�picos referidos a la relación de las adenoides con el v�mer, el paladar blando y el torus tubaris

La endoscop�a nasal representa una valiosa alternativa frente a las radiograf�as laterales del cr�neo en el diagnóstico y evaluación de la hipertrofia adenoidea.

En la población pediátrica, la hipertrofia adenoidea representa una causa frecuente de obstrucci�n nasal, lo cual puede determinar la aparici�n de apnea obstructiva del sue�o, otitis media recurrente y disfunci�n de la trompa de Eustaquio. Si bien la evaluación de las adenoides ha sido realizada en forma tradicional a trav�s de la obtenci�n de radiograf�as laterales del cr�neo, en la actualidad el uso de endoscopios de fibra �ptica flexible permite que una gran cantidad de niños sean examinados sin ser expuestos a la radiación. Hasta el momento, se han publicado pocos estudios referidos a la evaluación de la hipertrofia adenoidea. Por eso, en la presente investigación, sus autores dise�aron un m�todo subjetivo de clasificación de esta entidad a partir de la evaluación endosc�pica. El objetivo de dicho sistema ser�a su potencial empleo en futuros estudios cl�nicos como un m�todo est�ndar de referencia para el informe del tama�o adenoideo..

El sistema de clasificación de la hipertrofia adenoidea fue dise�ado sobre la base de las relaciones anat�micas entre las adenoides y el v�mer, el paladar blando y el torus tubaris en situación de reposo (es decir, cuando el paladar blando no se encuentra elevado). La evaluación endosc�pica fue llevada a cabo despu�s de la aplicación t�pica de tetraca�na al 0.5% y a trav�s de un endoscopio flexible de 2.4 � 3.5 mm. Las im�genes eran capturadas por una c�mara y transferidas a una computadora, donde los videos digitales eran editados con software para su revisi�n. Los profesionales evaluadores deb�an clasificar el tejido adenoideo a partir de 24 endoscop�as y con visualización de 15 a 30 segundos de los videos de cada una de �stas. El sistema propuesto consist�a en 4 grados, seg�n las estructuras en contacto con las adenoides: 1 (ninguna), 2 (torus tubaris), 3 (torus tubaris y v�mer) � 4 (las dos estructuras anteriores y el paladar blando).

La edad promedio de los pacientes estudiados era de 10.9 a�os. De los 24 profesionales evaluadores, 14 eran médicos residentes en formación en Otorrinolaringolog�a y 10 eran especialistas en dicha especialidad con un promedio de pr�ctica en esta �ltima de 10.2 a�os. Sobre un total de 576 acuerdos posibles, se constataron 460. El grado de concordancia entre los evaluadores fue analizado en funci�n del valor kappa. En general, este �ltimo fue de 0.71, el cual correspondi� al rango considerado como de un grado de concordancia �sustancial� (0.61 a 0.80). Cuando se analiz� se separ� entre el valor de kappa correspondiente a los médicos residentes y el observado en los especialistas de mayor antig�edad, se constat� que los respectivos coeficientes de concordancia fueron de 0.62 (�sustancial�) y 0.83 (�casi perfecto�).

La evaluación del tama�o de las adenoides a partir de radiograf�as laterales de cr�neo presenta varias limitaciones, como el estudio limitado solo a 2 dimensiones y la exposición del paciente a la radiación. Al respecto, la realización de endoscop�a nasal presenta importantes ventajas con respecto al m�todo anterior, ya que, adem�s de permitir la evaluación de la relación de las adenoides con las estructuras anat�micas adyacentes en un plano tridimensional, no requiere la irradiación del paciente. En el presente trabajo, sus autores proponen un sistema de clasificación de la hipertrofia adenoidea basado en los hallazgos endosc�picos, el cual parece ser confiable y asociarse con un sustancial grado de concordancia entre los diferentes evaluadores.

 


 

MANEJO TERAP�UTICO DE LA RINITIS AL�RGICA EN Pediatría
Meltzer E. Allergic rhinitis: Managing the pediatric spectrum. Allergy and Asthma Proceedings.2006; 27(1):2-8

La rinitis al�rgica es el trastorno cr�nico m�s frecuente de la población pediátrica y puede alterar significativamente la calidad de vida de los pacientes afectados

En los casos pedi�tricos de rinitis al�rgica (RA), el principal objetivo cl�nico es el hallazgo de un r�gimen terap�utico efectivo y conveniente que carezca de efectos adversos sedantes o cognitivos.
La RA es la enfermedad crónica m�s frecuente de la infancia, con una prevalencia de hasta 40%. Un ni�o con RA presenta en forma caracter�stica una cantidad de signos que incluyen el oscurecimiento de los p�rpados inferiores, una l�nea transversal visible debajo de la punta de la nariz causada por la fricci�n y la apertura bucal para respirar. Entre los s�ntomas, se encuentran los estornudos y la picaz�n, el bloqueo y el goteo nasal. La RA presenta un significativo impacto en la calidad de vida del ni�o afectado. Los pacientes cuyos s�ntomas no son bien controlados presentan un desempe�o cognitivo reducido con respecto a sus compa�eros de clase no al�rgicos, y se estima que pierden 2 millones de d�as escolares por d�a. Adem�s, los niños afectados presentan problemas emocionales, trastornos del sue�o y otras limitaciones psicosociales. Por otra parte, la RA se asocia a varias comorbilidades, como la conjuntivitis, la otitis, la rinosinusitis y el asma. La predisposici�n gen�tica a la RA representa el factor de riesgo m�s importante. En la población general, del 10% al 15% de los niños son at�picos, lo cual se incrementa a 50% si ambos padres son at�picos y a 72% si ambos padres presentan la misma manifestación at�pica. La sensibilización al�rgena es un importante factor de riesgo de RA.

A pesar de que la evitación del al�rgeno resulta una soluci�n intuitiva para la prevención de los s�ntomas de la RA, �sta usualmente no es posible. Por ejemplo, muchas las familias prefieren cambiar de m�dico antes de desprenderse de sus mascotas. Algunos al�rgenos dom�sticos, como el moho y los �caros del polvo, pueden ser reducidos a trav�s del control de la humedad y de medidas de higiene. Sin embargo, la prevención de la exposición a al�rgenos del aire libre resulta considerablemente m�s dif�cil.


Los antihistam�nicos orales representan la farmacoterapia de primera l�nea contra la RA de adultos y niños. Los antihistam�nicos de primera generación en altas dosis pueden ser t�xicos o incluso fatales. Adem�s, se asocian con efectos adversos anticolin�rgicos y sedativos. Los niños tratados con agentes de primera generación pueden presentan cambios en su conducta, como hiperactividad, somnolencia y afectación cognitiva. Por eso, existe un consenso de que esta generación de antihistam�nicos deben ser evitados tanto en niños como en adultos. La loratadina es un antihistam�nico de segunda generación aprobado en EE.UU. para el tratamiento de la RA en niños mayores de 2 a�os. A pesar de que en los niños este agente presenta buena tolerabilidad, cuando es administrado en dosis mayores a las recomendadas puede aumentar el riesgo de somnolencia y afectación cognitiva. Por su parte, la cetirizina ha sido aprobada para su uso en niños de 6 meses o m�s con RA perenne y en aquellos mayores de 2 a�os con RA estacional.


En los niños con s�ntomas persistentes de RA, los corticosteroides intranasales (CIN) representan una terapia altamente efectiva. Mientras que el comienzo de acci�n de los antihistam�nicos orales es notado dentro de las primeras horas, el efecto de los CIN comienza a percibirse aproximadamente a las 12 horas, y el alivio sintom�tico completo puede tomar de 1 a 2 semanas. El uso de los CIN puede resultar problem�tico en algunos pacientes debido a su aversi�n por los aerosoles nasales.
La inmunoterapia es indicada en los pacientes en quienes los s�ntomas de la RA no pueden ser controlados con la farmacoterapia o cuando �sta causa efectos secundarios indeseables. Se ha demostrado que la inmunoterapia previene la progresi�n de la RA a asma, aunque sus beneficios deben ser considerados junto con los riesgos de reacciones anafil�cticas al tratamiento y la inconveniencia e incomodidad de las inyecciones regulares.

La RA representa un trastorno de gran importancia en la población pediátrica y su manejo efectivo resulta esencial para evitar los problemas educativos, sociales y emocionales que pueden asociarse. La terapia ideal es la evitación del al�rgeno, aunque muchas veces esto no puede llevarse a cabo. La farmacoterapia es, en la mayoría de los casos, la principal intervenci�n, y los agentes de primera l�nea son los antihistam�nicos y los CIN.

 

 


 

REVISI�N SOBRE RINITIS AL�RGICA
Plaut M, Valentine MD. Allergic Rhinitis NEJM 2005; 353:1934-1944 Art�culos (29/01/2007)

Historia y examen f�sico
Los antecedentes ayudan a establecer estacionalidad o s�ntomas perennes, los factores potencialmente desencadenantes y la presencia de enfermedades asociadas (sinusitis, p�lipos nasales y asma) que en general se observan con mayor frecuencia en pacientes con rinitis al�rgica (RA). El diagnóstico se basa en el interrogatorio y el examen f�sico: signos de rinitis y conjuntivitis. La espirometr�a es �til para detectar asma subclínica y la tomograf�a permite constatar sinusitis en pacientes con rinitis refractaria. La eosinofilia nasal o en sangre perif�rica sugiere una etiolog�a al�rgica, mientras que la neutrofilia orienta hacia una causa infecciosa. La gravedad se determina seg�n el compromiso que la enfermedad genera sobre las actividades cotidianas.

Pruebas de alergia Permiten confirmar el diagnóstico y establecer el esquema apropiado de inmunoterapia. Por lo general, el paciente con s�ntomas estacionales reacciona frente a p�lenes, mientras que el individuo con manifestaciones persistentes suele presentar alergia a �caros del polvo dom�stico, epidermis y saliva de mascotas, cucaracha y esporas de hongos.

Evitación de alergenos y terapia farmacol�gica Las estrategias de tratamiento se basan en la modulación de la respuesta inmune de manera tal de interferir con la funci�n de los anticuerpos IgE y con la liberación de mediadores qu�micos a partir de c�lulas sensibilizadas. La reducci�n del contenido de �caros en el medio ambiente a trav�s de diversos procedimientos se asocia con disminuci�n del puntaje de s�ntomas.

Antihistam�nicos orales Si bien los antihistam�nicos (antiH1) de primera generación resultan eficaces en pacientes con RA, su utilidad se ve limitada por los efectos anticolin�rgicos y sedantes. En cambio, los antiH1 de segunda generación carecen de estos problemas y se han utilizado exitosamente en el tratamiento: reducen los s�ntomas de la RA, con excepci�n de la congestión nasal. No existen indicios de que ning�n antiH1 sea sustancialmente m�s eficaz que otro.

Corticoides nasales Se recomiendan como terapia de primera l�nea en pacientes con RA moderada a grave. La congestión nasal mejora en forma m�s considerable con estos f�rmacos que con antiH1. En cambio, no se han registrado diferencias significativas entre los corticoides nasales y los antiH1 en t�rminos de mejor�a de las manifestaciones oculares. El protocolo Montreal, destinado a proteger la capa de ozono, estableci� el reemplazo de los f�rmacos con propelentes con clorofluorocarbono; as�, las preparaciones acuosas de corticoides nasales, con acci�n sist�mica insignificante, han reemplazado a los productos con fre�n. Recientemente, la Food and Drug Administration aprob� la utilización de un producto con hidrofluoroalcano. Todos los esteroides t�picos son m�s eficaces que el placebo en la prevención de la rinorrea y la obstrucci�n nasal cuando se los utiliza diariamente durante la exposición alerg�nica. Estos agentes se asocian con efectos adversos m�nimos. El m�s frecuente es la epistaxis, que se observa en el 10% de los casos, pero rara vez es motivo de interrupción de la terapia. Por su parte, beclometasona �pero no otras drogas� se asoci� con retraso del crecimiento en niños; en adultos se refiri� aumento de la presi�n intraocular y cataratas posteriores subcapsulares.

AntiH1 en combinación con corticoides nasales No existen estudios que sugieran que el tratamiento combinado es superior al empleo aislado de corticoides. Sin embargo, debido a que ambas clases de f�rmacos act�an sobre mecanismos distintos, los pacientes con s�ntomas moderados o graves en general reciben tratamiento con los dos tipos de drogas.

Antagonistas de los receptores de leucotrienos En sujetos con RA, montelukast es superior a placebo. Sin embargo, como monoterapia es relativamente poco eficaz y, por lo general, se lo utiliza como terapia adyuvante en pacientes con respuesta inadecuada a los antiH1, a los esteroides nasales o ambos. No obstante, no ofrecer�a ventajas adicionales a la terapia aislada con corticoides y antiH1.

Estabilizadores de c�lulas cebadas El cromoglicato puede ser m�s eficaz que el placebo en la reducci�n de los s�ntomas nasales, m�s a�n cuando se lo utiliza antes de la exposición al alergeno.
Preparaciones oft�lmicas y agentes intranasales Los estabilizantes de c�lulas cebadas, antiH1 oculares y los antiinflamatorios no esteroides �ketorolac� se usan t�picamente en pacientes con conjuntivitis al�rgica. Los antiH1 para uso nasal se consideran igual de eficaces que los antiH1 por v�a sist�mica. El ipratropio nasal �un compuesto de amonio cuaternario relacionado con la atropina� alivia la rinorrea en pacientes con RA, casi con igual eficacia que los esteroides t�picos.

Agonistas alfa-adren�rgicos La pseudoefedrina �un agonista de los receptores alfa-adren�rgicos� mejora el flujo a�reo nasal al ocasionar vasoconstricci�n en cornetes. Se ha observado que la combinación de pseudoefedrina y antiH1 es significativamente m�s eficaz en la reducci�n de los s�ntomas nasales, en especial en la congestión, comparada con cualquiera de los agentes utilizado por separado. Otro estudio mostr� que la combinación de antiH1 y de pseudoefedrina era igual de eficaz que la beclometasona en t�rminos de s�ntomas nasales y superior en la mejor�a de las manifestaciones oculares. De hecho, algunos pacientes resistentes al tratamiento con corticoides t�picos evolucionan de manera favorable con una combinación de antiH1 y pseudoefedrina. Sin embargo, este �ltimo f�rmaco debe utilizarse con cuidado en pacientes con enfermedad coronaria, hipertensi�n, diabetes o hipertiroidismo, o en sujetos tratados con inhibidores de la monoaminooxidasa, por sus efectos simpaticomim�ticos. Asimismo, la droga puede agravar el glaucoma de �ngulo estrecho y los s�ntomas de obstrucci�n del cuello vesical.

Corticoides sist�micos En muy pocas ocasiones, los pacientes deben recibir corticoides por v�a oral o intramuscular. Estas situaciones incluyen la administración intramuscular preestacional de un corticoide de dep�sito (equivalente a 100 mg de prednisona) o corticoides orales durante varias semanas o en d�as alternos, en dosis diarias equivalentes de 7.5 a 15 mg de prednisona. Sin embargo, alguna vez puede requerirse el inicio de la terapia con dosis m�s elevadas, de 20 a 40 mg. Un estudio cl�nico mostr� que la administración de un corticoide de dep�sito era m�s eficaz que la terapia oral, pero cabe la posibilidad de que la supresi�n de esteroides end�genos sea mayor con la v�a parenteral.


Algoritmo de tratamiento Un estudio reciente y controlado mostr� que la terapia dirigida por una serie de recomendaciones es m�s eficaz. La selecci�n de un antiH1 por v�a oral y de terapia combinada (para pacientes con RA moderada o grave) se bas� en el puntaje de la escala visual anal�gica de 0 a 100 mm para establecer la gravedad de los s�ntomas; los sujetos con 50 puntos o m�s se consideraron con RA moderada o grave, los pacientes con conjuntivitis se evaluaron de la misma forma y los casos moderados o graves se trataron con cromoglicato ocular. El trabajo mostr� que los sujetos tratados en funci�n de este algoritmo presentaron s�ntomas significativamente menos graves y mejor calidad de vida en comparación con los individuos del grupo control. Seg�n los autores, tal vez los resultados puedan atribuirse a que el 84% de los pacientes del grupo de terapia guiada recibi� corticoides inhalatorios respecto del 32% en el grupo control.

Inmunoterapia con alergenos Esta modalidad de tratamiento deber�a considerarse en individuos que contin�an sintom�ticos a pesar del tratamiento farmacol�gico, en pacientes que necesitan esteroides por v�a sist�mica o que responden poco a los corticoides inhalatorios. Tambi�n puede contemplarse en sujetos con enfermedades asociadas, como asma y rinitis. En la inmunoterapia espec�fica se utilizan los alergenos responsables de los s�ntomas, cuya dosis se incrementa en forma gradual hasta que se llega a la dosis de mantenimiento que, luego, se administra cada 2 a 6 semanas. Se ha observado que la inmunoterapia reduce en m�s de dos tercios los puntajes sintom�ticos y de necesidad de f�rmacos. Adem�s, se asocia con beneficios a largo plazo, dado que es la �nica modalidad de tratamiento que modifica la historia natural de la enfermedad, y la mejor�a suele persistir durante largos per�odos luego de interrumpido el tratamiento.


Un estudio en niños de 6 a 14 a�os revel� que esta estrategia de terapia tambi�n se asocia con menor �ndice de aparici�n de asma en comparación con los niños no tratados (25% respecto de 45%, respectivamente). Adem�s, en un subgrupo de niños sensibilizados a un �nico alergeno, la inmunoterapia disminuy� la probabilidad de presentar sensibilización a nuevos alergenos, por mecanismos que a�n no se comprenden por completo. Sin embargo, cabe destacar que el tratamiento puede ocasionar manifestaciones sist�micas (en el 5% a 10% de los casos) y de intensidad moderada (en el 1% a 3% de los pacientes). En muy pocas ocasiones se refiri� alg�n caso de muerte por anafilaxia. Otro punto a considerar se relaciona con la potencia de los extractos y la estabilidad de los preparados con mezclas de alergenos. Por ello, a pesar de ser un abordaje eficaz y beneficioso desde el punto de vista de costo y utilidad, en general se la considera una terapia de segunda l�nea. La inmunoterapia subcutánea tambi�n puede realizarse con alergenos modificados por precipitación con aluminio o por m�todos qu�micos (por ejemplo, con formaldeh�do). Estos preparados se utilizan en Europa pero no en los EE.UU. Los datos disponibles sugieren que la eficacia es similar a la de la inmunoterapia convencional. El tratamiento tambi�n puede administrarse por v�a sublingual aunque no existen registros de reacciones sist�micas cuando se emplea esta v�a de aplicación. No obstante, aunque parece ser m�s segura, la eficacia tambi�n ser�a menor.

Areas de incertidumbre Los efectos prolongados de la inmunoterapia todav�a deben estudiarse mejor. El anticuerpo monoclonal antiIgE (omalizumab) representa otra alternativa de tratamiento; en una investigación, esta modalidad de terapia se asoci� con reducci�n del 50% de los s�ntomas, pero el agente no est� aprobado para el tratamiento de la RA y, adem�s, es un f�rmaco costoso. Otros abordajes experimentales incluyen el empleo de drogas que estimulan el sistema inmunitario innato a trav�s de receptores s�mil Toll especializados, por ejemplo TLR9 y TLR4. El primero ha sido empleado en forma aislada o conjugado con alergenos. Sin embargo, se necesitan m�s estudios para establecer la eficacia y seguridad de estas nuevas modalidades de terapia.


Recomendaciones En primer lugar, en todos los casos debe verificarse la causa de los s�ntomas y luego se debe reducir la exposición a alergenos responsables. El tratamiento puede iniciarse con corticoides nasales, antiH1 de segunda generación o ambos. En pacientes con s�ntomas refractarios puede agregarse un antagonista de los receptores de leucotrienos y en sujetos con conjuntivitis importante, antiH1 ocular, estabilizantes de c�lulas cebadas o drogas antiinflamatorias no esteroides. La inmunoterapia debe considerarse cuando los s�ntomas persisten a pesar de las medidas se�aladas, para evitar la progresi�n de la enfermedad o cuando se observan enfermedades asociadas. La azelastina nasal es una alternativa a los antiH1 orales.


Resumen y conclusiones Los s�ntomas de RA leve suelen mejorar f�cilmente con antiH1 oral o corticoides t�picos nasales. En pacientes con manifestaciones moderadas o graves, por lo general, la terapia se inicia con estos �ltimos agentes que tambi�n pueden emplearse en combinación con un antiH1 de segunda generación. El tratamiento debe persistir durante el per�odo de exposición a alergenos. Por �ltimo, debe contemplarse el inicio de inmunoterapia espec�fica, concluyen los autores.
 

 


 

LA APNEA OBSTRUCTIVA DEL SUE�O Y LA OBESIDAD SE ASOCIAN CON AUMENTO DE MARCADORES DE INFLAMación
Minoguchi K T. Yokoe A. Tanaka S, OhtaT. Hirano G. Yoshino, O�Donnell P, Adachi M. Association between lipid peroxidation and inflammation in obstructive sleep apnoea. European Respiratory Journal 2006; 28(2):378-385

La gravedad de la apnea del sue�o y la obesidad contribuyen independientemente en la elevación de la excreci�n urinaria de 8-isoprostano y en el aumento de los niveles de prote�na C reactiva
Introducción La apnea obstructiva del sue�o (AOS) se asocia con mayor morbilidad y mortalidad cardiovascular y la aterosclerosis parece ser un factor de contribuci�n importante en esta relación, dado que las muertes en pacientes con AOS sin tratar obedecen esencialmente a infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular. En los �ltimos a�os surgi� abundante información que avala la participación de la inflamación en la aterosclerosis y numerosos estudios epidemiológicos mostraron que los niveles altos de prote�na C reactiva (PCR) representan un factor de riesgo de aterosclerosis y enfermedad coronaria. Asimismo, se observ� que otros indicadores de inflamación, como la interleuquina-6 y el factor de necrosis tumoral-alfa, tambi�n aumentan en pacientes con AOS. Diversas mol�culas de adhesi�n, el factor de crecimiento endotelial vascular, la metaloproteinasa 9 de la matriz y el espesor de la �ntima y media de car�tida tambi�n se incrementan en esta población, hallazgos que sugieren que la AOSpodr�a elevar el riesgo de aterosclerosis y de enfermedad cardiovascular.

La AOS se caracteriza por per�odos repetitivos de cierre de la v�a respiratoria alta con momentos c�clicos de hipoxia y reoxigenación, trastornos que ocasionan aumento de la formación de especies reactivas de ox�geno por parte de los neutr�filos y de los monocitos. El tratamiento con presi�n nasal continua positiva (nCPAP [nasal continuous positive airway pressure]) reduce considerablemente el estr�s oxidativo. En la aterosclerosis y en las enfermedades vasculares tambi�n participa este tipo de da�o, de manera tal que podr�a contribuir en el riesgo cardiovascular que se observa en pacientes con AOS.

Los l�pidos representan el primer blanco de ataque de los radicales libres de ox�geno. El 8-isoprostano, 8-iso-prostaglandina F2-alfa, es uno de los marcadores lipédicos de estr�s oxidativo. Adem�s, por su estabilidad qu�mica, la excreci�n urinaria de 8-isoprostano se considera un indicador confiable de estr�s oxidativo (oxidación de l�pidos) in vivo. El objetivo del presente estudio consisti� en analizar la relación entre la AOS y la inflamación. Para ello, los autores evaluaron la excreci�n urinaria nocturna de 8-isoprostano, la relación entre este par�metro y los niveles de PCR, los factores predictivos de la excreci�n de 8-isoprostano y el efecto del tratamiento con nCPAP sobre estos indicadores de inflamación en un grupo de pacientes con AOS.


M�todos Fueron estudiados 40 hombres con obesidad abdominal y diagnóstico reciente de AOS, 18 sujetos roncadores con obesidad abdominal sin AOS y 12 hombres delgados, no roncadores y sin AOS. Todos los participantes fueron evaluados con polisomnograf�a y clasificados seg�n el �ndice de apnea e hipopnea (IAH). Los individuos obesos y delgados con AOS permitieron determinar un posible efecto independiente de la obesidad sobre la oxidación sist�mica de l�pidos y sobre la inflamación. Los pacientes con AOS fueron clasificados en patolog�a leve, moderada o grave. Se tomaron en cuenta los tratamientos, la historia m�dica, la presencia de hipertensi�n y de diabetes y el antecedente de enfermedad vascular (infarto y accidente cerebrovascular). La obesidad se defini� en sujetos con un �ndice de masa corporal (IMC) de 25 kg/m2 o m�s alto. La polisomnograf�a se realiz� junto con electroencefalograma, electrooculograf�a, electromiograf�a y electrocardiograma. Se registraron los movimientos del abdomen y del t�rax y se midi� la saturación arterial de ox�geno (SaO2) con oximetr�a de pulso. La apnea fue definida como la interrupción continua del flujo de aire durante m�s de 10 segundos, mientras que la hipopnea se estableci� como la reducci�n del flujo de aire durante el mismo tiempo, con una desaturación de ox�geno del 4% o mayor o un despertar en el electroencefalograma. Las apneas pudieron ser centrales, obstructivas o mixtas seg�n los criterios de la American Academy of Sleep Medicine. El IAH se calcul� como el n�mero total de episodios de apnea e hipopnea por hora de sue�o; se diagnostic� OSA en pacientes con un IAH de 5 o m�s por hora en combinación con s�ntomas relacionados con el sue�o. La AOS fue leve cuando el IAH estuvo entre 5 y 15 por hora, moderada en sujetos con IAH de 15 a 30 y grave en aquellos con un valor de 30 o m�s por hora. Los cambios diurnos subjetivos asociados con el sue�o se evaluaron con la Epworth Sleepiness Scale (ESS). Se tomaron muestras de sangre y orina para determinación de PCR y de 8-isoprostano, respectivamente. Los 20 pacientes con AOS moderada o grave fueron tratados con nCPAP durante 3 meses, per�odo luego del cual se repiti� la polisomnograf�a y los estudios bioqu�micos.

Resultados El IAH, el porcentaje de tiempo con una SaO2 de menos del 90%, el �ndice de despertares y los valores en la escala ESS fueron significativamente mayores en pacientes con AOS moderada o grave en comparación con sujetos delgados sin esta alteración y pacientes obesos sin AOS o sujetos con AOS leve. Asimismo, en los pacientes con AOS moderada o grave se comprobaron los valores m�s bajos de SaO2 y de tiempo total de sue�o. Sin embargo, la presencia de ronquidos y la AOS no alteraron la funci�n respiratoria.


La eliminación urinaria nocturna de 8-isoprostano en pacientes con AOS moderada o grave fue sustancialmente m�s alta en comparación con sujetos delgados sin este trastorno, pacientes obesos sin AOS o pacientes con AOS leve. Adem�s, la concentración s�rica de PCR en los pacientes con AOS moderada o grave tambi�n fue significativamente m�s alta respecto de los otros grupos. La excreci�n urinaria nocturna de 8-isoprostano se correlacion� positivamente con el IAH (r = 0.55, p = 0.0004), con el porcentaje de tiempo con una SaO2 por debajo del 90% (r = 0.40, p = 0.02), con los niveles s�ricos de PCR (r = 0.50, p = 0.002) y con el IMC (r = 0.40, p = 0.02) pero no se asoci� significativamente con la edad, el puntaje de la ESS o las variables metab�licas. Por lo tanto, en hombrescon AOS, la mayor eliminación urinaria de 8-isoprostano por la noche se relaciona con la gravedad de la AOS, la mayor duración de la hipoxemia y los valores m�s elevados de PCR y de IMC. En el modelo de regresi�n m�ltiple, despu�s del ajuste seg�n edad, puntaje en la ESS, variables en la polisomnograf�a y par�metros metab�licos (IMC y concentración de triglic�ridos), el IAH fue el �nico factor predictivo independiente de la excreci�n urinaria de 8-isoprostano (p = 0.02).


En los 20 pacientes que completaron la terapia con nCPAP, el IMC no se modific� sustancialmente; adem�s, durante este per�odo no surgieron enfermedades cardiovasculares nuevas. El tratamiento con nCPAP redujo significativamente el IAH, aument� la SaO2 nocturna m�s baja y el tiempo total de sue�o nocturno y redujo el porcentaje de sue�o con una SaO2 de menos del 90%; el �ndice de despertares tambi�n descendi� considerablemente. El tratamiento se asoci� con disminuci�n significativa de la excreci�n urinaria de 8-isoprostano y de los niveles s�ricos de PCR. Las modificaciones que se observaron en el IAH despu�s de 3 meses de terapia con nCPAP se correlacionaron con los cambios en la excreci�n urinaria de 8-isoprostano (r = 0.72; p = 0.01) y de la concentración de PCR (r = 0.62; p = 0.01). Asimismo, los cambios en el porcentaje de tiempo con una SaO2 por debajo de 90% despu�s de los 3 meses de tratamiento con nCPAP se correlacionaron con las modificaciones en la excreci�n urinaria de 8-isoprostano (r = 0.63, p = 0.03) y de la PCR (r = 0.51; p = 0.04). Por �ltimo, se comprob� una correlación despu�s del tratamiento entre los cambios en ambos par�metros indicadores de inflamación (r = 0.68; p = 0.02) en pacientes con AOS moderada a grave.


Discusión Los resultados del presente estudio indican que en pacientes con AOS moderada o grave, la eliminación urinaria nocturna de 8-isoprostano y la concentración s�rica de PCR aumentan significativamente en comparación con pacientes delgados u obesos sin AOS. Adem�s, la eliminación de 8-isoprostano se correlacion� con la gravedad de la apnea, la duración de la hipoxia durante el sue�o, el IMC y los niveles de PCR; a la vez, la gravedad de la AOS fue un factor predictivo independiente de la excreci�n urinaria de 8-isoprostano y el tratamiento espec�fico del trastorno respiratorio se acompa�� de reducci�n de los niveles del marcador inflamatorio en orina. Por lo tanto, a�aden los autores, este trabajo demuestra por primera vez una asociación significativa entre la oxidación de l�pidos y la inflamación en pacientes con AOS. De hecho, a�aden, el 8-isoprostano es un marcador ampliamente utilizado para evaluar el estr�s oxidativo en numerosas enfermedades respiratorias, entre ellas, asma bronquial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrosis qu�stica y alteraciones pulmonares intersticiales; al parecer, lo mismo suceder�a en la AOS, trastorno en el que se observ� que tambi�n hay mayor oxidación de l�pidos.


La hipoxia intermitente que aparece en estos casos simula, en cierta medida, la situación de isquemia y repercusi�n, otra condici�n que induce estr�s oxidativo y mayor producci�n de especies reactivas de ox�geno. Por su parte, el estr�s oxidativo estimula la activación del factor nuclear NF-?B que, a su vez, induce la expresi�n de citoquinas inflamatorias, entre ellas, interleuquina 6 que estimula la liberación de PCR por las c�lulas hep�ticas.


Una vez que se inicia el estr�s oxidativo y la inflamación sist�mica podr�a establecerse un c�rculo vicioso con mayor producci�n de PCR y, en definitiva, mayor s�ntesis a�n de especies reactivas de ox�geno. La obesidad central y la AOS son factores que act�an sin�rgicamente en este sentido. En conclusi�n, la eliminación urinaria de 8-isoprostano y los niveles s�ricos de PCR se elevan en pacientes con AOS como indicadores de la oxidación de l�pidos y de mayor inflamación, respectivamente. A trav�s de estos mecanismos, la AOS podr�a incrementar el riesgo de aparici�n de enfermedad cardiovascular en sujetos con obesidad.
 

 


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