Academia Mexicana de Pediatría

Convocatoria Admisión de nuevos miembros 2009
Premio Nacional de Inv. Pediátrica 2009 Premio Dr. Rafael Soto Allande 2009 Premio Dr. Mario A. Torroella 2009
 

Bibliografía de interés

 

Hern�ndez-Guerrero JC, De La Fuente HS, Ledesma-montes C, Fontana-Uribe B, Jim�nez-Farf�n D
Fluoride concentration in toothpastes of the mexican market.
Bol Med Hosp Inf Mex 2005; 62(1): 19-24.
30 de agosto 2005

 

Introducción: El m�todo m�s usado para la aplicación t�pica de fluor (F) es mediante la pasta de dientes (PD) durante el aseo con el cepillado de los dientes, su objetivo es reducir la frecuencia de caries y remineralizarlos dientes cuando ya existen. Su deficiencia se relaciona con opacidad del esmalte y se presenta cuando el agua tiene bajas de concentraciones de F. La fluorosis dental (FD) es un trastorno en la mineralización de los dientes cuando son expuestos a grandes cantidades de F durante su desarrollo. Las PD adicionadas de F pueden representar un problema serio, debido a que los niños durante el cepillado de los dientes degluten gran parte de la PD. El objetivo del estudio es determinar la cantidad de F en las PD que existen en el mercado mexicano.


Material y m�todo: Se analizaron 65 PD. La norma mexicana (PROY-NOM-219-SSA1-2002) indica que las PD para niños no deben de contener m�s de 500 ppm de F y las de adultos no m�s de 1500 ppm de F.


Resultados: El 87.7 % de las PD analizadas estuvieron dentro de la norma mexicana. 26 no indicaban la cantidad de F que contenían. De las 65 PD 11 (16.92 %) de ellas se recomendaban para uso infantil y su concentración de F fue de 563.4 +_ 349.81 ppm con un rango de 0 a 1153 ppm. 29 de la PD estudiadas eran fabricadas en México y tenían 879_+ 599.2 ppm con un rango de 0 a 2053 ppm de F, las de importación que representaban el 55.38 % contenían 619.7 _+ 461.7 ppm de F con un rango de 0 a 1610 ppm.
De las 11 PD infantil hechas en México el 54.5 % la concentración de F era menor de 523 ppm de F y el 45.5 % mostraron cifras sobre el limite (730 a 1153 ppm). La concentración detectada de F no coincide con especificada en la etiqueta.


Discusión: La OMS y la norma mexicana establecen que para prevenir las caries las PD deben contener no m�s de 1500 ppm de F para adultos y no m�s de 500 ppm de F en las infantiles. Varios autores han indicado que el uso de PD con suplemento de F es factor de riesgo a desarrollar fluorosis dental (FD). Los resultados del estudio muestran que m�s del 40 % de la PD que se recomiendan para uso infantil las concentraciones de F son m�s altas a las recomendadas por la OMS y la norma mexicana. Desde 1993 en México existe el programa de fluoración de la sal y adem�s otra fuente de F es el agua, jugos, n�ctares y otras bebidas embotelladas. Estudios epidemiológicos recientes realizados en México indican que la FD esta aumentando su frecuencia. La norma mexicana NOM-OF-013-SSA1-1993 establece que el consumo de sal fluorada y las PD fluoradas puede ser abolido en zonas donde la concentración promedio de F en el agua para consumo humano sea mayor de 0.7 ppm.
Los autores recomiendan que la Secretaria de Salud debe controlar y monitorear la concentración de F en la PD nacionales y extranjeras; y exigir que la envoltura o etiqueta se indique la concentración de F y una leyenda del riesgo, para prevenir su uso en zonas con agua y/o sal fluorada.

A texto completo en www.imbiomed.com
 


Molina-Frechero N, Casta�eda-Castaneira RE, Hern�ndez-Guerrero JC, Robles-Pinto G.
Prevalec�a de fluorosis dental en escolares de una delegación de la Ciudad de México.
Rev Mex Pediatr 2005; 72(1): 13-16.
30 de agosto 2005

 

Introducción: La fluorosis dental (FD) es una enfermedad asociada a la ingesta excesiva de fluor (F) y se caracteriza por presentar los dientes un aspecto translucido debido a la hipomineralización dental y se observan manchas blancas, opacas y sin brillo en el esmalte que puede mostrar estr�as, moteado o hipoplasia, o bien manchas amarillas y marr�n oscuro.
En Estados de la Republica como Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Jalisco, Sonora, Tamaulipas y Baja California Norte donde la concentración de F en el agua es > 0.7 ppm tienen una alta frecuencia de FD. Pero otros Estados con el de México e Hidalgo con baja concentración de F en el agua, tambi�n existe FD.
El objetivo del estudio es conocer la prevalec�a y severidad de la FD en una delegación de la Ciudad de México donde el contenido de F en el agua es de 0.3 ppm.


Material y m�todo: Se estudiaron 216 niños de 10 y 11 a�os que asisten a tres escuelas en la delegación de Coyoacan. Se seleccionaron a aquellos escolares que hubieran nacido y vivido solo en esa delegación. Se uso el �ndice de Dean, el �ndice de Thylstrep-Fejerskov y se obtuvo el �ndice comunitario de FD. El examen dental fue realizado por dos de los autores.


Resultados: El 34.2 % (74) de los niños presentaron signos cl�nicos de FD; las piezas dentarias m�s afectadas fueron los premolares, caninos y los incisivos centrales superiores. La FD fue muy leve en 19.4 % (n:42), leve en 11.1 % (n:24) y moderada en el 3.7 % (n:8).


Discusión: Los resultados muestran una prevalec�a de FD (34.2 %), sin embargo por la baja concentración de F en el agua de la zona era de esperarse una menor frecuencia de FD. La magnitud del �ndice de Thylstrup-Fejerskov no puede atribuirse al consumo F contenido en el agua, cabe inferir que hay otros factores de exposición. Se ha observado que cuando los niños usan PF antes de los dos a�os el �ndice de FD es mayor.
Otros autores refieren que la altitud sobre el nivel del mar, la ingesta de formulas infantiles y el consumo de sal fluorada aumentan la prevalec�a de FD, s� adem�s se agrega el uso de vitaminas que contienen F, las gotas de F para lactantes su frecuencia se eleva.
Cabe concluir que la prevalec�a de FD es alta en relación a la concentración de F en el agua, as� como mayor, a la encontrada en otras delegaciones. Los resultados traducen la importancia que la incorporación en el mercado de productos fluorados. Es importante desarrollar campa�as de educación para la salud e implementar acciones para evitar que los niños ingieran F indiscriminadamente.

A texto completo en la p�gina web de la Sociedad Mexicana de Pediatría.

 


Loyola-Rodr�guez JP, Pozos-Guill�n AJ, Hern�ndez-Guerrero JC.
Bebidas embotelladas como fuente adicional de exposición de fl�or.
Salud Publica Mex 1998; 40: 438-441.
30 de agosto 2005

 

Introducción: La fluorosis dental (FD) es una hipoplasia del esmalte dentario inducido por la ingestión excesiva de fl�or (F) durante la formación de los dientes. Al hervir el agua para el consumo diario, aumenta en cerca de 66 % la concentración de fl�or ([F]), por la p�rdida del volumen durante la ebullici�n. Otra fuente de F es la sal fluorada sin control de calidad en la adici�n del F. Por otra parte el agua de garraf�n, los refrescos y los jugos de frutas envasados pudieran considerarse como fuente de F. El objetivo del presente estudio es evaluar la [F] en refrescos y jugos, as� como implicaciones en FD.


Material y m�todo: Se analizaron los productos de dos refr�squeras, las m�s grandes de México; la 1 con plantas en San Luis Potos�, Jalisco y Zacatecas; y la 2 con plantas en San Luis Potos�, Jalisco y Quer�taro, se eval�o tambi�n a dos refr�squeras locales y una planta de jugos ubicada en Quer�taro. Las muestras son de diez lotes diferentes y tres envases por lote de los refrescos y de cinco lotes con los jugos.


Resultados: La refr�squera 1 en las tres plantas la [F] esta por arriba de la norma mexicana (NOM); la refr�squera 2 fue similar los hallazgos excepto que la planta de San Luis Potos� esta dentro de la NOM y se encontr� diferencia estadística entre las dos refr�squeras y por plantas de producci�n. De las refr�squeras locales una estuvo dentro de la NOM y la otra muy por arriba, tambi�n con diferencias estadísticas. Los jugos de Quer�taro todos los envases y de las diferentes frutas dieron resultados por arriba de la NOM, lo que indica que es el agua la fuente de F en exceso.


Discusión: La sobreexplotación de los mantos acu�feros da como resultado que la [F] aumente en el agua. En la ciudad de San Luis Potos� el agua embotellada, el 50 % de las compa��as no tienen control de calidad en los niveles de F. Las dos principales compa��as refr�squeras del país no tienen control de la [F] en algunas de sus plantas. Es necesario que el sector salud establezca un monitoreo peri�dico del contenido de F en los refrescos, jugos y agua embotellada, situación que no se ha dado.

A texto completo en web del Instituto Nacional de Salud Pública.

 


Hirschal V, Delfino AM, Clemente G, Aranda C, Calcagno ML, Pettinicchio H, Jadzinsky M.
�Es la circunferencia de la cintura un componente del s�ndrome metab�lico en la infancia?
Arch Argent Pediatr 2005; 103(1): 7-13.
23 de agosto 2005

 

Introducción: En los adultos la medici�n de la circunferencia de la cintura (CC) es un indicador de la masa grasa intra-abdominal y se correlaciona directamente con enfermedad cardiovascular y un perfil lip�dico aterog�nico. Los riesgos para la salud asociados con una distribuci�n excesiva de grasa abdominal en niños todav�a no est� clara. El objetivo del estudio es determinar la asociación de CC y los diferentes componentes del s�ndrome metab�lico (SM) incluidos el �ndice de masa corporal (IMC), resistencia a la insulina (RI), proinsulina (PI), perfil lip�dico y hipertensi�n arterial (HTA).


Material y m�todo: Es un estudio transversal, prospectivo y de comparación. Se evaluaron las medidas de 2182 niños (1126 masculinos) de 6 a 13 a�os de edad. Se aleatorizaron 68 niños que tenían sobrepeso (SP n 28) y obesidad (O n 40) y se aparearon por sexo y por edad con 16 niños que el peso era adecuado. La medici�n de la CC se realizo a nivel umbilical. Se defini� obesidad central cuando el CC era mayor o igual a la percentil 90. El criterio de diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) cuando la prueba de tolerancia oral a glucosa mostr�, en ayunas glucemia mayor de 126 mg/dl o a los 120 minutos mayor de 200 mg/dl en dos ocasiones.

 

Resultados: Ning�n ni�o presentaba obesidad grave. La CC aument� con la edad en ambos sexos, fue mayor en varones a los 11 a�os. Ninguno presento DMT2. La prevalec�a de CC mayor del percentil 90 fue en normales 0 %, SP de 28.6 % y en O 87.5 %. La RI fue mayor en SP y O, pero en el grupo de O fue tres veces mayor comparado con los de peso normal. La tensi�n arterial (TA) fue mayor en los O con 25 % de HTA, mientras que en SP y normales fue de 0 %. El 51 % de los niños con CC mayor del percentil 90 y el 28 % sin CC mayor del percentil 90 tenían al menos un factor de riesgo para SM. El 23 % tenían 2 o m�s factores de riesgo en el grupo con CC mayor del percentil 90 y solo el 2.5 % en el grupo con CC menor del percentil 90.
A medida que la RI aumentaba el IMC, la CC y la TA aumentaban. Los valores de IMC, TA, triglic�ridos, PI, RI aumentaban significativamente con el aumento de CC, mientras que el colesterol de alta densidad (HDL) disminu�a. El análisis de regresi�n log�stica utilizando a la CC mayor del percentil 90 como variable dependiente, mostr� que HDL y RI fueron factores de riesgo independiente. El análisis de regresi�n lineal m�ltiple con la RI como variable dependiente mostr� que la CC, la edad, y el estadio de Tanner fueron variables independientes para RI.

 

Conclusiones: Estos datos sugieren que la CC es un predictor del SM y se puede utilizar como una herramienta simple en la pr�ctica clínica para identificar a los niños de mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y DMT2.


Discusión: Los niños requieren de tablas espec�ficas separadas por sexo y relacionadas con la edad ya que la CC aumenta con la edad. La CC es f�cil de medir y se deben desarrollar normas espec�ficas para niños de cada población.

Tabla de circunferencia de la cintura, se deben utilizar las tablas de talla en NI�AS Y Niños.

A texto completo en web de Sociedad Argentina de Pediatría.

 

 


Declaración de Acapulco
Propuesta de la Sociedad Mexicana de nutrici�n y endocrinolog�a para la reducci�n de la incidencia de la diabetes mellitas tipo 2 en México.

Rev Endocrinolog�a y Nutrici�n 2005; 13(1); 47-50.

23 de agosto 2005

 

Por su importancia se muestra integra la propuesta en www.medigraphic.com

 

Declaración de Acapulco

 


Noyola DE, Herrera IF
Rotavirus epidemiology in San Luis Potos�, México
Pediatr Infect Dis J 2005; 24(7): 646-648.

16 de agosto 2005

 

Introducción: La infección por rotavirus suele tener un patr�n epidemiol�gico que varia entre diferentes �reas geogr�ficas. Suele presentarse en los meses fr�os del a�o. El objetivo del presente estudio es determinar la curva epidemiol�gica del rotavirus en la Ciudad de San Luis Potos� y establecer su patr�n a lo largo de 6 a�os.


M�todo: Se incluyeron cinco laboratorios cl�nicos de la Ciudad de San Luis Potos� que procesaron las muestras de heces para identificar el rotavirus de julio de 1998 a junio de 2004.


Resultados: Durante los seis a�os se estudiaron 3716 muestras de las cuales 1787 (48%) fueron positivas para rotavirus, el promedio por a�o que fueron positivas fue de 298 (amplitud 232 a 431). Todos los a�os se encontr� un solo pico durante los meses de fr�o y con casos esporédicos en primavera y verano. La excepci�n fue el a�o del 2000 que mostr� el pico de invierno y un pico menor durante el verano. El inicio es en octubre o noviembre y el final en marzo o abril; el pico m�ximo es en diciembre a febrero. En estos meses el 91.4 al 98.3 % de las muestras estudiadas fueron positivas.


Discusión: Los resultados mostraron un patr�n epidemiol�gico que se repite todos los a�os. Estos datos difieren de un estudio realizado en la Ciudad de México que mostr� el pico m�ximo en los meses de octubre a noviembre. Estas diferencias pueden explicarse por ser �reas geogr�ficas diferentes, diferente clima, as� como diferente lapso de estudio.

 


Lazarevich I, Mora-Carrasco F
Bases fisiol�gicas y patol�gicas de la talla baja
Nutrici�n Clínica 2004; 7(2): 122-30.

16 de agosto 2005

 

Introducción: El crecimiento y desarrollo son indicadores importantes del estado de nutrici�n, de la salud f�sica y mental. El crecimiento es un fen�meno multifactorial y es el resultado de la interacci�n de factores genéticos con factores ambientales. Se debe identificar los factores de riesgo para poder ofrecer un tratamiento oportuno y mejorar la calidad de vida y el pron�stico de la talla final.
Talla baja (TB) se define como dos desviaciones est�ndar (DE) por debajo de la media o inferior a la tercera percentil en funci�n del sexo y la edad. El primer Censo de Talla Baja Nacional se realizo en 1994 y reporto una frecuencia seg�n el estado de 3.5 a 45 %. La principal etiolog�a es las carencias nutricionales y a condiciones de vida desfavorables, siendo m�s frecuente en �reas rurales, en el sur y sureste del país.
Los datos de la Encuesta Nacional de Nutrici�n en menores de 5 a�os la prevalec�a en 1988 fue de 22.8 % y de 17.7 % en 1999 (valor de referencia internacional en países desarrollados es de 2 %). Son factores de riesgo el analfabetismo por parte materna, bajo peso al nacer, ausencia de lactancia materna y bajo nivel socio-económico.

Factores que regulan el crecimiento: La talla final depende de la gen�tica (talla de los padres, abuelos) y de la cinem�tica de crecimiento familiar (inicio pubertad). El regulador fisiol�gico m�s importante es el factor neuroendocrino y la interacci�n con el medio ambiente. Las enfermedades sist�micas crónicas disminuyen la talla final.
La velocidad m�xima de crecimiento es durante la fetal, el ni�o crece r�pidamente durante los dos primeros a�os de vida y despu�s tiene un nuevo brote durante la pubertad.
Durante la vida fetal el crecimiento depende: de las hormonas placentarias (somatotropina cori�nica, tirotropina y gonadotropina cori�nica), as� como la salud materna y su nutrici�n. Al nacer los factores importantes son el genético, nutricional y neuroendocrino.

Factores genéticos: Act�an en la formación y actividad de enzimas, s�ntesis de prote�nas, acci�n de los factores de crecimiento, secreci�n de hormonas y su uni�n a receptores. La talla final es polig�nica donde est�n involucrados cromosomas sexuales y los aut�nomas. Existen dos grupos de genes, el primero define el ritmo de crecimiento, la edad de inici� de la pubertad y el momento de finalizar el crecimiento. El segundo define la talla final.

Factores nutricionales: La expresi�n gen�tica se logra cuando los factores ambientales especialmente el nutricional es favorable. El crecimiento es posible cuando se cubren las necesidades pl�sticas (prote�nas), energ�ticas (hidratos de carbono y grasas) y oxidativas del organismo (aporte de oxigeno). La detenci�n del crecimiento (signo neutro) se presenta cuando la velocidad de s�ntesis es igual al de destrucci�n o gasto; es una adaptación fisiol�gica, donde se conserva el equilibrio pero se sacrifica la talla. Si la desnutrici�n es crónica genera un d�ficit en la talla que no corresponde al patr�n genético.

Factores hormonales: Act�an sobre el sistema enzim�tico que repercute en el metabolismo celular y la s�ntesis de prote�nas. Las hormonas con mayor repercusi�n sobre el crecimiento son: la hormona del crecimiento, las hormonas tiroideas, la insulina, las hormonas sexuales, los glucocorticoides y los factores de crecimiento. Hormona de crecimiento: factores como la desnutrici�n, la actividad f�sica, la temperatura, sue�o, diversos estados psicol�gicos y patol�gicos, as� como los esteroides sexuales, insulina, hormonas tiroideas, entre otros regulan su secreci�n. Hormonas tiroideas: Influye en el metabolismo oxidativo y tiene efectos anab�licos, tiene sinergismo con la hormona de crecimiento, de manera que su ausencia disminuye la acci�n de la del crecimiento. Insulina: Su participación en el metabolismo de los hidratos de carbono y su acci�n anab�lica en las prote�nas la hacen esencia para el crecimiento. Esteroides sexuales y glucocorticoides: La activación del eje hipot�lamo-hip�fisis-suprarrenal determina el brote puberal. Los andr�genos tiene efecto sin�rgico con la hormona del crecimiento; los estr�genos a dosis altas inhiben el crecimiento, los mismo sucede con los glucocorticoides.

Causas de talla baja: Los niños con TB y que se consideran normales forman dos grupos; los que son TB debido a variantes normales (son la mayoría) y los que tienen hipocrecimiento por una causa patol�gica (la desnutrici�n es la principal causa de este segundo grupo). La TB familiar es la causa principal de consulta m�dica, en tanto que las enfermedades endocrinas son las menos frecuentes.

Variantes de la normalidad (idiop�tica): Aqu� se engloban dos entidades la de retrazo constitucional del crecimiento y TB familiar. Para estar en esta categoría deben cubrir los siguientes criterios: talla normal al crecimiento, proporciones corporales normales, ausencia de enfermedad crónica, nutrici�n adecuada o maduración lenta. El retrazo constitucional del crecimiento es cuando el crecimiento esta por debajo del rango genético e inicio de la pubertad tard�o y edad �sea retardada con 2 a 4 a�os, al final se alcanza una talla normal, varios a�os m�s tarde. Se transmite de forma autos�mica dominante, en el 60 a 80 % de los padres tuvieron el mismo patr�n de crecimiento. La TB familiar crecen dentro de rango genético, con velocidad normal, edad �sea normal y con TB final.

TB patol�gica: De origen alimentario: El diagnostico de emaciación (peso para la talla menor a 2 DE) es un indicador de desnutrici�n aguda, su frecuencia en el país es de 6 % en 1988 y de 2 % en 1999, es un problema serio en los estratos socioeconómicos bajos. Patolog�as que causan bajo aporte nutricional son: enfermedad celiaca, fibrosis quistica del p�ncreas, diarrea de evoluci�n prolongada, par�lisis cerebral infantil, hepatopatias, neoplasias, enfermedad renal crónica, anemia, insuficiencia respiratoria crónica.

Retrazo en el crecimiento intrauterino: S�ndromes dismorficos, el 30 % del peso bajo para la edad gestacional. Otras. S�ndrome de privación emocional, el ni�o maltratado o el enanismo psicosocial.

Conclusiones: El diagnostico del origen de la TB es dif�cil de realizar y se requiere de una historia clínica completa con somatometr�a familiar, evaluación diet�tica y del estado nutricio, as� como recurrir a los ex�menes de laboratorio y gabinete.

En texto completo en la web del fondo nutrici�n nestle.com
 


Guti�rrez-Castrell�n P, Ramírez-Mayans J, L�pez-Pérez G.
Eficacia e inocuidad del astemizol en el tratamiento de la rinitis al�rgica y la urticaria: Revisi�n sistem�tica con metaanálisis.
Rev Alergia Mex 2005; 52(3): 113-126.

9 de agosto 2005


Objetivo: Comparar el astemizol con otros antihistam�nicos de primera y segunda generación en el tratamiento de la rinitis al�rgica o urticaria.


Dise�o: Revisi�n sistem�tica de ensayos cl�nicos, controlados y al azar.


Material y m�todo: Se analizaron 36 ensayos cl�nicos controlados, al azar, doble o simple ciego, con 6446 pacientes. A 4513 se les asign� astemizol y a 1933 otros antihistam�nicos de primera o segunda generación.


Variables analizadas: Tasa de �xito total; mejor�a de la puntuación global de la rinitis, prurito nasal, far�ngeo u ocular, lagrimeo, congestión nasal, estornudos, urticaria, reacci�n cutánea a la histamina, tiempo para obtener una reacci�n satisfactoria; frecuencia de sedación y cefalea.


Resultados: En relación con el �xito global existen diferencias significativas a favor del astemizol (RM 6.72, IC 95 % 5.36 a 8.41, p 0.0001), al igual que para la mayoría de la puntuación de la rinitis (SMD �0.82, IC 95 % -1.70 a 0.06, p 0.04); de la rinorrea (SMD �0.70, IC 95 % -1.47 a � 0.03, p 0.02); del prurito nasal, faringeo u ocular (SMD � 0.64, IC 95 % -1.63 a 0.35, p 0.03); de la urticaria (SMD �3.53, IC 95 % -4.11 a �2.94, p 0.0001) y de la reducci�n de la reacci�n cutánea a la histamina (SMD �2.02, IC 95 % -2.47 a �1.57, p 0.0001). No se observaron diferencias en lagrimeo, congestión nasal o estornudos. Por �ltimo, se analizo la inocuidad considerando la manifestación de sedación y cefalea; se demostr� menor sedación (RM 0.23, IC 95 % 0.18 a 0.30, p 0.0001) y menor existencia de cefalea (RM 0.58, IC 95 % 0.40 a 0.85, p 0.005) en el grupo tratado con astemizol.


Conclusiones: Los hallazgos disponibles demuestran superioridad terap�utica del astemizol versus otros antihistam�nicos en relación con el porcentaje de �xito global y la mejor�a de la puntuación global de rinitis, rinorrea, prurito en general, s�ntomas de urticaria y reducci�n de las reacciones a la histamina, y con menor frecuencia de cefalea y sedación.

A texto completo en la web de revistas medicas mexicanas.
 


Ashcroft DM, Dimmoch P, Garside R, Stein K, Williams HC.
Efficacy and tolerability of topical pimecrolimus (ELIDEL) and tacrolimus in the treatment of atopic dermatitis: met-analysis of randomised controlled trials.
BMJ 2005; 330: 516-524.

9 de agosto 2005

 

Objetivo: Determinar la eficacia y tolerancia del pimecrolimus (P) y del tacrolimus (T) en aplicación t�pica comparado con otros tratamientos para la dermatitis atopica (DA); que es una enfermedad inflamatoria de la piel que afecta al 15-20 % de los niños y solo al 1 al 3 % en los adultos. El cuadro cl�nico consiste en prurito intratable, con disminuci�n del sue�o, sangrado de la piel y llega interferir con la vida cotidiana. El tratamiento habitual es con corticoesteroides, pero pueden tener efectos adversos como atrofia de la piel y supresi�n de gl�ndula suprarrenal. Dos nuevos medicamentos el P y el T que son inhibidores de la calcineurina y act�an como inmunosupresores e antiinflamatorios.
 

Material y m�todo: Se analizaron 25 trabajos controlados y al azar, que estudiaron a 6897 pacientes con DA.


Resultados: El P vs veh�culo (crema inerte): Fue mejor el P. El T vs veh�culo: Tanto al 0.03 % como al 0.1 % fue mejor el T. El P vs corticoides potentes (CP): el valerato de betametasona al 0.1 % fue m�s efectivo que el P al 1.0 %. El P vs CP en tronco y corticosteroides moderado (CM) en cara: La combinación de CP y CM fue m�s efectiva que el P. El P vs T al 0.03 %: No hubo diferencia. El P con aplicación cuatro veces al d�a vs el P con aplicación dos veces al d�a: No hubo diferencias. El T vs CM: Fue m�s efectivo el T. El T vs CP: Fue m�s efectivo el T tanto a la concentración de 0.03 % y del 0.1 %. El T vs la combinación de CP y CM: El T fue m�s efectivo. El T al 0.03 % vs T al 0.1 %: Fue m�s efectivo al 0.1 %.


Calidad de vida: Se observo mejor calidad de vida con el uso de P y de T que con el uso de alg�n veh�culo. No hubo diferencias al comparar el P o el T con los corticosteroides.


Abandono de tratamiento: Fue m�s alto el abandono con el uso de veh�culo inerte por falta de resultados. El abandono del tratamiento por efectos secundarios fue m�s alto con el T a diluci�n de 0.03 %. Al comparar P o T con esteroides no hubo diferencia.


Efector adversos: Los m�s reportados fueron irritabilidad, ardor y prurito. El P vs veh�culo sin diferencias. El P vs corticoesteroides m�s frecuentes con P. El T m�s ardor que el veh�culo. El T m�s ardor que los corticoides. Con respecto infecciones de la piel no hubo diferencias entre los grupos.


Discusión: El T al 0.1 % es tan efectivo como los CP y m�s efectivo que los CM, se recomienda en DA resistente sobre todo en partes delicadas como la cara, donde no se deben usar los CP o cuando fallan los CP. El P fue menos efectivo que los CP y no se ha estudiado compar�ndolo con CM, suele ser efectivo en DA moderadas.
Esta revisi�n muestra que hay poca evidencia de que el P y el T son mejores que los tratamientos habituales, pero es m�s incierto con el P. Se pueden utilizar como medicamentos de segunda l�nea.
La experiencia por tiempo prolongado con el uso del P y del T es limitada y el riesgo de efectos indeseables, raros pero graves permanecen inciertos.


Limitaciones de la revisi�n: Lo heterog�neo de los resultados por la variabilidad de las edades, del grado de DA, el tiempo de uso del tratamiento y la variabilidad del uso de corticosteroides.

A texto completo en la www.bmj.com

 


Programa nacional de educación en presi�n arterial alta. Grupo de trabajo sobre presi�n arterial en niños y adolescentes.
The fourth report on the diagnosis, evaluation and treatment of high blood pressure in children and adolescents.
Pediatrcs 2004; 114(2): 555-576

2 de agosto 2005

 

Introducción: La habilidad de identificar niños con hipertensi�n arterial (HTA) ha mejorado. El prop�sito del art�culo es dar al cl�nico la �ltima evidencia sobre HTA que se obtuvo mediante un consenso de expertos.

M�todo:


� Definici�n de HTA: Es el promedio de tres tomas en diferentes momentos de la tensi�n arterial (TA) que se ubiquen igual o > de la percentila 95 en las tablas por sexo, edad y estatura.
� Prehipertensi�n arterial (PHTA): Es cuando el promedio de tres tomas en diferentes momentos de la TA se sit�a igual o > de la percentila 90 y < de la percentila 95.
� En los adolescentes con niveles de TA igual o > de 120/80 se considera como PHTA, aunque este por < de la percentila 90.
� La HTA de la bata o saco blanco: En el consultorio o en el hospital la TA es > de la percentila 95 y en su domicilio es normal, se debe tomar como la correcta las cifras en su domicilio.

Medici�n de la TA:


� En niños de 3 a�os o mayores en cada consulta de control se debe tomar la TA.
� Se requiere de un brazalete adecuado para el tama�o del ni�o:

EDAD ANCHO DEL BRAZALETE LARGO DEL BRAZALETE

 

RN   4 CM   8 CM
Lactante   6 CM 12 CM
Escolar   9 CM 18 CM
Adulto pequeño 10 CM 24 CM
Adulto 13 CM 30 CM


� Se requieren de tres tomas en momentos diferentes para hacer diagnostico de HTA.
� En niños menores de tres a�os esta indicada la toma solo en circunstancias especiales durante la consulta en el consultorio, como son: haber estado internado en terapia intensiva, tener una cardiopat�a cong�nita, antecedentes de prematurez, antecedentes de bajo peso, infección de v�as urinarias o hematuria.
� Se recomienda el uso de esfingomanometro y con la t�cnica de auscultación.
� Para la cuantificación de la TA no debe estar tomado medicamentos, ni alimentos, debe estar tranquilo por 5 minutos, estar sentado y realizar la toma en el brazo derecho.

TABLAS DE CIFRAS DE TENSI�N ARTERIAL:

� En niños y adolescentes el rango de normalidad de la TA esta en parte determinado por el tama�o y la edad, pero para ser m�s precisas las tablas est�n basadas en sexo, edad y estatura; y su distribuci�n es en percentilas de la 50, 90, 95 y 99. Se requiere tambi�n el uso de las tablas de peso y talla, por sexo y edad.

� HTA Estadio 1: Cuando la toma de la TA reporta cifras de 5 mm arriba de la percetila 99.
� HTA Estadio 2: Cuando la cifra de la TA reporta cifras m�s de 5 mm arriba de la percentila 99.
� Esta diferencia es importante para decidir el tratamiento y la urgencia de su inici�, por ejemplo si un ni�o es sintom�tico y en el estadio 2 se debe iniciar tratamiento y consultar con un experto en HTA en niños. Si es estadio1 se puede tomar tiempo para iniciar el estudio y decidir el tratamiento posteriormente.
 

ESTUDIO DE LA HTA:

� Cuando la TA es > de la percentila 90: historia clínica completa y con interrogatorio intencionado buscando antecedentes familiares de obesidad, HTA, diabetes mellitas, etc.., factores de riesgo como h�bitos de alimentación, sedentarismo, tabaquismo, alcoholismo, etc.., somatometr�a que incluya �ndice de masa corporal y signos vitales por personal experimentado.
� Ex�menes de laboratorio y gabinete: urea, creatinina, electrolitos s�ricos, examen de orina, urocultivo, biometr�a hematica, determinación de colesterol total, triglic�ridos, lipoprote�nas HD Y LD, glucosa en ayunas. Y de gabinete radiograf�a de t�rax, ultrasonido renal y de coraz�n.

HIPERTENSI�N PRIMARIA:

� Se caracteriza por ser moderada o estadio 1 y a menudo esta asociada con antecedentes de historia familiar de HTA o de enfermedad cardiovascular; o tener sobrepeso u obesidad o bien s�ndrome metab�lico.

HIPERTENSI�N SECUNDARIA:

� Es la m�s com�n en niños.
� El sobre peso u obesidad son frecuentes.
� Es frecuente el estadio 2 y por lo general son sintom�ticos.


TRATAMIENTO:

CAMBIOS TERAP�UTICOS EN EL ESTILO DE VIDA:

� Reducci�n del peso si existe sobrepeso u obesidad.
� Regular la actividad f�sica, evitar vida sedentaria.
� Dedicar a la televisi�n, juegos de computadora u otros juegos electrónicos menos de 2 horas diarias.
� Modificar dieta: Evitar refrescos, jugos o bebidas que contengan az�car. Favorecer frutas y verduras frescas. Disminuir la sal. Desayunar todos los d�as. Favorecer lunch o refrigerios bajos en calor�as. Evitar alimentos chatarras. Evitar alimentos fritos o altos en grasas.
� Las modificaciones diet�ticas son m�s f�ciles de efectuar cuando las realiza toda la familia y se tiene la costumbre de tomar los alimentos en familia.

TERAPIA FARMACOLOGICA DE LA HTA EN Niños

� Cuando existe pobre respuesta a los cambios en el estilo de vida o cuando se trata de HTA secundaria.
� Se prefiere la monoterapia y se pueden utilizar: inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, los bloqueadores de los receptores de la angiotensina, bloqueadores beta, los bloqueadores de los canales de calcio y los diur�ticos.
� La meta es bajar la TA a cifras por debajo de la percentila 95.
� En casos severos o de HTA sintom�tica se puede recurrir a antihipertensivos intravenosos.
� Al final del art�culo se muestra un algoritmo para la toma de decisiones en el manejo terap�utico de acuerdo a niveles de HTA.
 

Se anexan tablas para ni�as y para los niños de tensi�n arterial, as� como de talla (del CDC de Atlanta) para ni�as y para los niños.

A texto completo en la p�gina de la Academia America de Pediatría.
 


Konofal E, Lecendreux M, Arnulf I, Mouren M. Iron Deficit in Children With Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder.

Anemia e hiperactividad.

Arch Pediatr and Adolesc Med 2005; 158(12): 1113-5.

2 de agosto 2005

 

Introducción: Una causa biol�gica del Desorden del D�ficit de Atenci�n/Hiperactividad es la disfunci�n en el metabolismo de la dopamina, donde el hierro sirve como una coenzima durante su s�ntesis y al haber una deficiencia de hierro provoca una respuesta anormal de los neurotransmisores.


Resultados: Se estudiaron 53 niños durante un periodo de 15 meses, apareados con un grupo control.
La hemoglobina estuvo en cifras normales, la ferritina fue baja en el grupo de estudio y sus cifras correlacionaron con el grado de s�ntomas cl�nicos.


Conclusi�n: Por lo cual el estudio sugiere que la administración de hierro puede ser parte importante en el tratamiento de las alteraciones del d�ficit de atenci�n/hiperactividad. Aunque aun hacen faltas estudios que lo corroboren y con un mejor dise�o experimental.
 

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