
Molina-Frechero N, Casta�eda-Castaneira RE,
Hern�ndez-Guerrero JC, Robles-Pinto G.
Prevalec�a de fluorosis dental en escolares de una delegación de
la Ciudad de México.
Rev Mex Pediatr 2005; 72(1): 13-16.
30 de agosto 2005
Introducción: La fluorosis dental (FD) es una enfermedad
asociada a la ingesta excesiva de fluor (F) y se caracteriza por
presentar los dientes un aspecto translucido debido a la
hipomineralización dental y se observan manchas blancas, opacas y
sin brillo en el esmalte que puede mostrar estr�as, moteado o
hipoplasia, o bien manchas amarillas y marr�n oscuro.
En Estados de la Republica como Aguascalientes, Chihuahua, Durango,
Jalisco, Sonora, Tamaulipas y Baja California Norte donde la
concentración de F en el agua es > 0.7 ppm tienen una alta
frecuencia de FD. Pero otros Estados con el de México e Hidalgo con
baja concentración de F en el agua, tambi�n existe FD.
El objetivo del estudio es conocer la prevalec�a y severidad de la
FD en una delegación de la Ciudad de México donde el contenido de F
en el agua es de 0.3 ppm.
Material y m�todo: Se estudiaron 216 niños de 10 y 11 a�os
que asisten a tres escuelas en la delegación de Coyoacan. Se
seleccionaron a aquellos escolares que hubieran nacido y vivido solo
en esa delegación. Se uso el �ndice de Dean, el �ndice de Thylstrep-Fejerskov
y se obtuvo el �ndice comunitario de FD. El examen dental fue
realizado por dos de los autores.
Resultados: El 34.2 % (74) de los niños presentaron signos
cl�nicos de FD; las piezas dentarias m�s afectadas fueron los
premolares, caninos y los incisivos centrales superiores. La FD fue
muy leve en 19.4 % (n:42), leve en 11.1 % (n:24) y moderada en el
3.7 % (n:8).
Discusión: Los resultados muestran una prevalec�a de FD (34.2
%), sin embargo por la baja concentración de F en el agua de la zona
era de esperarse una menor frecuencia de FD. La magnitud del �ndice
de Thylstrup-Fejerskov no puede atribuirse al consumo F contenido en
el agua, cabe inferir que hay otros factores de exposición. Se ha
observado que cuando los niños usan PF antes de los dos a�os el
�ndice de FD es mayor.
Otros autores refieren que la altitud sobre el nivel del mar, la
ingesta de formulas infantiles y el consumo de sal fluorada aumentan
la prevalec�a de FD, s� adem�s se agrega el uso de vitaminas que
contienen F, las gotas de F para lactantes su frecuencia se eleva.
Cabe concluir que la prevalec�a de FD es alta en relación a la
concentración de F en el agua, as� como mayor, a la encontrada en
otras delegaciones. Los resultados traducen la importancia que la
incorporación en el mercado de productos fluorados. Es importante
desarrollar campa�as de educación para la salud e implementar
acciones para evitar que los niños ingieran F indiscriminadamente.
A texto completo en la p�gina web de la Sociedad Mexicana de
Pediatría.

Loyola-Rodr�guez JP, Pozos-Guill�n AJ,
Hern�ndez-Guerrero JC.
Bebidas embotelladas como fuente adicional de exposición de
fl�or.
Salud Publica Mex 1998; 40: 438-441.
30 de agosto 2005
Introducción: La fluorosis dental (FD) es una hipoplasia del
esmalte dentario inducido por la ingestión excesiva de fl�or (F)
durante la formación de los dientes. Al hervir el agua para el
consumo diario, aumenta en cerca de 66 % la concentración de fl�or
([F]), por la p�rdida del volumen durante la ebullici�n. Otra fuente
de F es la sal fluorada sin control de calidad en la adici�n del F.
Por otra parte el agua de garraf�n, los refrescos y los jugos de
frutas envasados pudieran considerarse como fuente de F. El objetivo
del presente estudio es evaluar la [F] en refrescos y jugos, as�
como implicaciones en FD.
Material y m�todo: Se analizaron los productos de dos
refr�squeras, las m�s grandes de México; la 1 con plantas en San
Luis Potos�, Jalisco y Zacatecas; y la 2 con plantas en San Luis
Potos�, Jalisco y Quer�taro, se eval�o tambi�n a dos refr�squeras
locales y una planta de jugos ubicada en Quer�taro. Las muestras son
de diez lotes diferentes y tres envases por lote de los refrescos y
de cinco lotes con los jugos.
Resultados: La refr�squera 1 en las tres plantas la [F] esta
por arriba de la norma mexicana (NOM); la refr�squera 2 fue similar
los hallazgos excepto que la planta de San Luis Potos� esta dentro
de la NOM y se encontr� diferencia estadística entre las dos
refr�squeras y por plantas de producci�n. De las refr�squeras
locales una estuvo dentro de la NOM y la otra muy por arriba,
tambi�n con diferencias estadísticas. Los jugos de Quer�taro todos
los envases y de las diferentes frutas dieron resultados por arriba
de la NOM, lo que indica que es el agua la fuente de F en exceso.
Discusión: La sobreexplotación de los mantos acu�feros da
como resultado que la [F] aumente en el agua. En la ciudad de San
Luis Potos� el agua embotellada, el 50 % de las compa��as no tienen
control de calidad en los niveles de F. Las dos principales
compa��as refr�squeras del país no tienen control de la [F] en
algunas de sus plantas. Es necesario que el sector salud establezca
un monitoreo peri�dico del contenido de F en los refrescos, jugos y
agua embotellada, situación que no se ha dado.
A texto completo en web del Instituto Nacional de Salud Pública.

Hirschal V, Delfino AM, Clemente G, Aranda C,
Calcagno ML, Pettinicchio H, Jadzinsky M.
�Es la circunferencia de la cintura un componente del s�ndrome
metab�lico en la infancia?
Arch Argent Pediatr 2005; 103(1): 7-13.
23 de agosto 2005
Introducción: En los adultos la medici�n de la circunferencia
de la cintura (CC) es un indicador de la masa grasa intra-abdominal
y se correlaciona directamente con enfermedad cardiovascular y un
perfil lip�dico aterog�nico. Los riesgos para la salud asociados con
una distribuci�n excesiva de grasa abdominal en niños todav�a no
est� clara. El objetivo del estudio es determinar la asociación de
CC y los diferentes componentes del s�ndrome metab�lico (SM)
incluidos el �ndice de masa corporal (IMC), resistencia a la
insulina (RI), proinsulina (PI), perfil lip�dico y hipertensi�n
arterial (HTA).
Material y m�todo:
Es un estudio transversal, prospectivo y de comparación. Se
evaluaron las medidas de 2182 niños (1126 masculinos) de 6 a 13 a�os
de edad. Se aleatorizaron 68 niños que tenían sobrepeso (SP n 28) y
obesidad (O n 40) y se aparearon por sexo y por edad con 16 niños
que el peso era adecuado. La medici�n de la CC se realizo a nivel
umbilical. Se defini� obesidad central cuando el CC era mayor o
igual a la percentil 90. El criterio de diabetes mellitus tipo 2
(DMT2) cuando la prueba de tolerancia oral a glucosa mostr�, en
ayunas glucemia mayor de 126 mg/dl o a los 120 minutos mayor de 200
mg/dl en dos ocasiones.
Resultados:
Ning�n ni�o presentaba obesidad grave. La CC aument� con la edad en
ambos sexos, fue mayor en varones a los 11 a�os. Ninguno presento
DMT2. La prevalec�a de CC mayor del percentil 90 fue en normales 0
%, SP de 28.6 % y en O 87.5 %. La RI fue mayor en SP y O, pero en el
grupo de O fue tres veces mayor comparado con los de peso normal. La
tensi�n arterial (TA) fue mayor en los O con 25 % de HTA, mientras
que en SP y normales fue de 0 %. El 51 % de los niños con CC mayor
del percentil 90 y el 28 % sin CC mayor del percentil 90 tenían al
menos un factor de riesgo para SM. El 23 % tenían 2 o m�s factores
de riesgo en el grupo con CC mayor del percentil 90 y solo el 2.5 %
en el grupo con CC menor del percentil 90.
A medida que la RI aumentaba el IMC, la CC y la TA aumentaban. Los
valores de IMC, TA, triglic�ridos, PI, RI aumentaban
significativamente con el aumento de CC, mientras que el colesterol
de alta densidad (HDL) disminu�a. El análisis de regresi�n log�stica
utilizando a la CC mayor del percentil 90 como variable dependiente,
mostr� que HDL y RI fueron factores de riesgo independiente. El
análisis de regresi�n lineal m�ltiple con la RI como variable
dependiente mostr� que la CC, la edad, y el estadio de Tanner fueron
variables independientes para RI.
Conclusiones:
Estos datos sugieren que la CC es un predictor del SM y se puede
utilizar como una herramienta simple en la pr�ctica clínica para
identificar a los niños de mayor riesgo de desarrollar enfermedad
cardiovascular y DMT2.
Discusión:
Los niños requieren de tablas espec�ficas separadas por sexo y
relacionadas con la edad ya que la CC aumenta con la edad. La CC es
f�cil de medir y se deben desarrollar normas espec�ficas para niños
de cada población.
Tabla de circunferencia de la cintura, se deben utilizar las tablas
de talla en NI�AS Y Niños.
A texto completo en web de Sociedad Argentina de Pediatría.

Declaración de
Acapulco
Propuesta de la Sociedad Mexicana de nutrici�n y endocrinolog�a
para la reducci�n de la incidencia de la diabetes mellitas tipo 2 en
México.
Rev Endocrinolog�a y Nutrici�n 2005; 13(1); 47-50.
23 de agosto 2005
Por su importancia se muestra integra la propuesta en
www.medigraphic.com
Declaración de Acapulco

Noyola DE, Herrera IF
Rotavirus epidemiology in San Luis Potos�, México
Pediatr Infect Dis J 2005; 24(7): 646-648.
16 de agosto 2005
Introducción:
La infección por rotavirus suele tener un patr�n epidemiol�gico que
varia entre diferentes �reas geogr�ficas. Suele presentarse en los
meses fr�os del a�o. El objetivo del presente estudio es determinar
la curva epidemiol�gica del rotavirus en la Ciudad de San Luis
Potos� y establecer su patr�n a lo largo de 6 a�os.
M�todo:
Se incluyeron cinco laboratorios cl�nicos de la Ciudad de San Luis
Potos� que procesaron las muestras de heces para identificar el
rotavirus de julio de 1998 a junio de 2004.
Resultados:
Durante los seis a�os se estudiaron 3716 muestras de las cuales 1787
(48%) fueron positivas para rotavirus, el promedio por a�o que
fueron positivas fue de 298 (amplitud 232 a 431). Todos los a�os se
encontr� un solo pico durante los meses de fr�o y con casos
esporédicos en primavera y verano. La excepci�n fue el a�o del 2000
que mostr� el pico de invierno y un pico menor durante el verano. El
inicio es en octubre o noviembre y el final en marzo o abril; el
pico m�ximo es en diciembre a febrero. En estos meses el 91.4 al
98.3 % de las muestras estudiadas fueron positivas.
Discusión:
Los resultados mostraron un patr�n epidemiol�gico que se repite
todos los a�os. Estos datos difieren de un estudio realizado en la
Ciudad de México que mostr� el pico m�ximo en los meses de octubre a
noviembre. Estas diferencias pueden explicarse por ser �reas
geogr�ficas diferentes, diferente clima, as� como diferente lapso de
estudio.

Lazarevich I, Mora-Carrasco
F
Bases fisiol�gicas y patol�gicas de la talla baja
Nutrici�n Clínica 2004; 7(2): 122-30.
16 de agosto 2005
Introducción: El crecimiento y desarrollo son indicadores
importantes del estado de nutrici�n, de la salud f�sica y mental. El
crecimiento es un fen�meno multifactorial y es el resultado de la
interacci�n de factores genéticos con factores ambientales. Se debe
identificar los factores de riesgo para poder ofrecer un tratamiento
oportuno y mejorar la calidad de vida y el pron�stico de la talla
final.
Talla baja (TB) se define como dos desviaciones est�ndar (DE) por
debajo de la media o inferior a la tercera percentil en funci�n del
sexo y la edad. El primer Censo de Talla Baja Nacional se realizo en
1994 y reporto una frecuencia seg�n el estado de 3.5 a 45 %. La
principal etiolog�a es las carencias nutricionales y a condiciones
de vida desfavorables, siendo m�s frecuente en �reas rurales, en el
sur y sureste del país.
Los datos de la Encuesta Nacional de Nutrici�n en menores de 5 a�os
la prevalec�a en 1988 fue de 22.8 % y de 17.7 % en 1999 (valor de
referencia internacional en países desarrollados es de 2 %). Son
factores de riesgo el analfabetismo por parte materna, bajo peso al
nacer, ausencia de lactancia materna y bajo nivel socio-económico.
Factores que regulan el crecimiento: La talla final depende
de la gen�tica (talla de los padres, abuelos) y de la cinem�tica de
crecimiento familiar (inicio pubertad). El regulador fisiol�gico m�s
importante es el factor neuroendocrino y la interacci�n con el medio
ambiente. Las enfermedades sist�micas crónicas disminuyen la talla
final.
La velocidad m�xima de crecimiento es durante la fetal, el ni�o
crece r�pidamente durante los dos primeros a�os de vida y despu�s
tiene un nuevo brote durante la pubertad.
Durante la vida fetal el crecimiento depende: de las hormonas
placentarias (somatotropina cori�nica, tirotropina y gonadotropina
cori�nica), as� como la salud materna y su nutrici�n. Al nacer los
factores importantes son el genético, nutricional y neuroendocrino.
Factores genéticos: Act�an en la formación y actividad de
enzimas, s�ntesis de prote�nas, acci�n de los factores de
crecimiento, secreci�n de hormonas y su uni�n a receptores. La talla
final es polig�nica donde est�n involucrados cromosomas sexuales y
los aut�nomas. Existen dos grupos de genes, el primero define el
ritmo de crecimiento, la edad de inici� de la pubertad y el momento
de finalizar el crecimiento. El segundo define la talla final.
Factores nutricionales: La expresi�n gen�tica se logra cuando
los factores ambientales especialmente el nutricional es favorable.
El crecimiento es posible cuando se cubren las necesidades pl�sticas
(prote�nas), energ�ticas (hidratos de carbono y grasas) y oxidativas
del organismo (aporte de oxigeno). La detenci�n del crecimiento
(signo neutro) se presenta cuando la velocidad de s�ntesis es igual
al de destrucci�n o gasto; es una adaptación fisiol�gica, donde se
conserva el equilibrio pero se sacrifica la talla. Si la
desnutrici�n es crónica genera un d�ficit en la talla que no
corresponde al patr�n genético.
Factores hormonales: Act�an sobre el sistema enzim�tico que
repercute en el metabolismo celular y la s�ntesis de prote�nas. Las
hormonas con mayor repercusi�n sobre el crecimiento son: la hormona
del crecimiento, las hormonas tiroideas, la insulina, las hormonas
sexuales, los glucocorticoides y los factores de crecimiento.
Hormona de crecimiento: factores como la desnutrici�n, la actividad
f�sica, la temperatura, sue�o, diversos estados psicol�gicos y
patol�gicos, as� como los esteroides sexuales, insulina, hormonas
tiroideas, entre otros regulan su secreci�n. Hormonas tiroideas:
Influye en el metabolismo oxidativo y tiene efectos anab�licos,
tiene sinergismo con la hormona de crecimiento, de manera que su
ausencia disminuye la acci�n de la del crecimiento. Insulina: Su
participación en el metabolismo de los hidratos de carbono y su
acci�n anab�lica en las prote�nas la hacen esencia para el
crecimiento. Esteroides sexuales y glucocorticoides: La activación
del eje hipot�lamo-hip�fisis-suprarrenal determina el brote puberal.
Los andr�genos tiene efecto sin�rgico con la hormona del
crecimiento; los estr�genos a dosis altas inhiben el crecimiento,
los mismo sucede con los glucocorticoides.
Causas de talla baja: Los niños con TB y que se consideran
normales forman dos grupos; los que son TB debido a variantes
normales (son la mayoría) y los que tienen hipocrecimiento por una
causa patol�gica (la desnutrici�n es la principal causa de este
segundo grupo). La TB familiar es la causa principal de consulta
m�dica, en tanto que las enfermedades endocrinas son las menos
frecuentes.
Variantes de la normalidad (idiop�tica): Aqu� se engloban dos
entidades la de retrazo constitucional del crecimiento y TB
familiar. Para estar en esta categoría deben cubrir los siguientes
criterios: talla normal al crecimiento, proporciones corporales
normales, ausencia de enfermedad crónica, nutrici�n adecuada o
maduración lenta. El retrazo constitucional del crecimiento es
cuando el crecimiento esta por debajo del rango genético e inicio de
la pubertad tard�o y edad �sea retardada con 2 a 4 a�os, al final se
alcanza una talla normal, varios a�os m�s tarde. Se transmite de
forma autos�mica dominante, en el 60 a 80 % de los padres tuvieron
el mismo patr�n de crecimiento. La TB familiar crecen dentro de
rango genético, con velocidad normal, edad �sea normal y con TB
final.
TB patol�gica: De origen alimentario: El diagnostico de
emaciación (peso para la talla menor a 2 DE) es un indicador de
desnutrici�n aguda, su frecuencia en el país es de 6 % en 1988 y de
2 % en 1999, es un problema serio en los estratos socioeconómicos
bajos. Patolog�as que causan bajo aporte nutricional son: enfermedad
celiaca, fibrosis quistica del p�ncreas, diarrea de evoluci�n
prolongada, par�lisis cerebral infantil, hepatopatias, neoplasias,
enfermedad renal crónica, anemia, insuficiencia respiratoria
crónica.
Retrazo en el crecimiento intrauterino: S�ndromes dismorficos,
el 30 % del peso bajo para la edad gestacional. Otras. S�ndrome de
privación emocional, el ni�o maltratado o el enanismo psicosocial.
Conclusiones: El diagnostico del origen de la TB es dif�cil
de realizar y se requiere de una historia clínica completa con
somatometr�a familiar, evaluación diet�tica y del estado nutricio,
as� como recurrir a los ex�menes de laboratorio y gabinete.
En texto completo en la web del fondo nutrici�n nestle.com

Guti�rrez-Castrell�n P,
Ramírez-Mayans J, L�pez-Pérez G.
Eficacia e inocuidad del astemizol en el tratamiento de la
rinitis al�rgica y la urticaria: Revisi�n sistem�tica con
metaanálisis.
Rev Alergia Mex 2005; 52(3): 113-126.
9 de agosto 2005
Objetivo: Comparar el astemizol con otros antihistam�nicos de
primera y segunda generación en el tratamiento de la rinitis
al�rgica o urticaria.
Dise�o: Revisi�n sistem�tica de ensayos cl�nicos, controlados
y al azar.
Material y m�todo: Se analizaron 36 ensayos cl�nicos
controlados, al azar, doble o simple ciego, con 6446 pacientes. A
4513 se les asign� astemizol y a 1933 otros antihistam�nicos de
primera o segunda generación.
Variables analizadas: Tasa de �xito total; mejor�a de la
puntuación global de la rinitis, prurito nasal, far�ngeo u ocular,
lagrimeo, congestión nasal, estornudos, urticaria, reacci�n cutánea
a la histamina, tiempo para obtener una reacci�n satisfactoria;
frecuencia de sedación y cefalea.
Resultados: En relación con el �xito global existen
diferencias significativas a favor del astemizol (RM 6.72, IC 95 %
5.36 a 8.41, p 0.0001), al igual que para la mayoría de la
puntuación de la rinitis (SMD �0.82, IC 95 % -1.70 a 0.06, p 0.04);
de la rinorrea (SMD �0.70, IC 95 % -1.47 a � 0.03, p 0.02); del
prurito nasal, faringeo u ocular (SMD � 0.64, IC 95 % -1.63 a 0.35,
p 0.03); de la urticaria (SMD �3.53, IC 95 % -4.11 a �2.94, p
0.0001) y de la reducci�n de la reacci�n cutánea a la histamina (SMD
�2.02, IC 95 % -2.47 a �1.57, p 0.0001). No se observaron
diferencias en lagrimeo, congestión nasal o estornudos. Por �ltimo,
se analizo la inocuidad considerando la manifestación de sedación y
cefalea; se demostr� menor sedación (RM 0.23, IC 95 % 0.18 a 0.30, p
0.0001) y menor existencia de cefalea (RM 0.58, IC 95 % 0.40 a 0.85,
p 0.005) en el grupo tratado con astemizol.
Conclusiones: Los hallazgos disponibles demuestran
superioridad terap�utica del astemizol versus otros antihistam�nicos
en relación con el porcentaje de �xito global y la mejor�a de la
puntuación global de rinitis, rinorrea, prurito en general, s�ntomas
de urticaria y reducci�n de las reacciones a la histamina, y con
menor frecuencia de cefalea y sedación.
A texto completo en la web de revistas medicas mexicanas.

Ashcroft DM, Dimmoch P,
Garside R, Stein K, Williams HC.
Efficacy and tolerability of topical pimecrolimus (ELIDEL) and
tacrolimus in the treatment of atopic dermatitis: met-analysis of
randomised controlled trials.
BMJ 2005; 330: 516-524.
9 de agosto 2005
Objetivo:
Determinar la eficacia y tolerancia del pimecrolimus (P) y del
tacrolimus (T) en aplicación t�pica comparado con otros tratamientos
para la dermatitis atopica (DA); que es una enfermedad inflamatoria
de la piel que afecta al 15-20 % de los niños y solo al 1 al
3 % en los adultos. El cuadro cl�nico consiste en prurito
intratable, con disminuci�n del sue�o, sangrado de la piel y llega
interferir con la vida cotidiana. El tratamiento habitual es con
corticoesteroides, pero pueden tener efectos adversos como atrofia
de la piel y supresi�n de gl�ndula suprarrenal. Dos nuevos
medicamentos el P y el T que son inhibidores de la calcineurina y
act�an como inmunosupresores e antiinflamatorios.
Material y m�todo:
Se analizaron 25 trabajos controlados y al azar, que estudiaron a
6897 pacientes con DA.
Resultados:
El P vs veh�culo (crema inerte): Fue mejor el P. El T vs veh�culo:
Tanto al 0.03 % como al 0.1 % fue mejor el T. El P vs corticoides
potentes (CP): el valerato de betametasona al 0.1 % fue m�s efectivo
que el P al 1.0 %. El P vs CP en tronco y corticosteroides moderado
(CM) en cara: La combinación de CP y CM fue m�s efectiva que el P.
El P vs T al 0.03 %: No hubo diferencia. El P con aplicación cuatro
veces al d�a vs el P con aplicación dos veces al d�a: No hubo
diferencias. El T vs CM: Fue m�s efectivo el T. El T vs CP: Fue m�s
efectivo el T tanto a la concentración de 0.03 % y del 0.1 %. El T
vs la combinación de CP y CM: El T fue m�s efectivo. El T al 0.03 %
vs T al 0.1 %: Fue m�s efectivo al 0.1 %.
Calidad de vida:
Se observo mejor calidad de vida con el uso de P y de T que con el
uso de alg�n veh�culo. No hubo diferencias al comparar el P o el T
con los corticosteroides.
Abandono de tratamiento:
Fue m�s alto el abandono con el uso de veh�culo inerte por falta de
resultados. El abandono del tratamiento por efectos secundarios fue
m�s alto con el T a diluci�n de 0.03 %. Al comparar P o T con
esteroides no hubo diferencia.
Efector adversos:
Los m�s reportados fueron irritabilidad, ardor y prurito. El P vs
veh�culo sin diferencias. El P vs corticoesteroides m�s frecuentes
con P. El T m�s ardor que el veh�culo. El T m�s ardor que los
corticoides. Con respecto infecciones de la piel no hubo diferencias
entre los grupos.
Discusión:
El T al 0.1 % es tan efectivo como los CP y m�s efectivo que los CM,
se recomienda en DA resistente sobre todo en partes delicadas como
la cara, donde no se deben usar los CP o cuando fallan los CP. El P
fue menos efectivo que los CP y no se ha estudiado compar�ndolo con
CM, suele ser efectivo en DA moderadas.
Esta revisi�n muestra que hay poca evidencia de que el P y el T son
mejores que los tratamientos habituales, pero es m�s incierto con el
P. Se pueden utilizar como medicamentos de segunda l�nea.
La experiencia por tiempo prolongado con el uso del P y del T es
limitada y el riesgo de efectos indeseables, raros pero graves
permanecen inciertos.
Limitaciones de la revisi�n:
Lo heterog�neo de los resultados por la variabilidad de las edades,
del grado de DA, el tiempo de uso del tratamiento y la variabilidad
del uso de corticosteroides.
A texto completo en la
www.bmj.com

Programa nacional de
educación en presi�n arterial alta. Grupo de trabajo sobre presi�n
arterial en niños y adolescentes.
The fourth report on the diagnosis, evaluation and treatment of
high blood pressure in children and adolescents.
Pediatrcs 2004; 114(2): 555-576
2 de agosto 2005
Introducción:
La habilidad de identificar niños con hipertensi�n arterial (HTA) ha
mejorado. El prop�sito del art�culo es dar al cl�nico la �ltima
evidencia sobre HTA que se obtuvo mediante un consenso de expertos.
M�todo:
� Definici�n de HTA: Es el promedio de tres tomas en diferentes
momentos de la tensi�n arterial (TA) que se ubiquen igual o > de la
percentila 95 en las tablas por sexo, edad y estatura.
� Prehipertensi�n arterial (PHTA): Es cuando el promedio de tres
tomas en diferentes momentos de la TA se sit�a igual o > de la
percentila 90 y < de la percentila 95.
� En los adolescentes con niveles de TA igual o > de 120/80 se
considera como PHTA, aunque este por < de la percentila 90.
� La HTA de la bata o saco blanco: En el consultorio o en el
hospital la TA es > de la percentila 95 y en su domicilio es normal,
se debe tomar como la correcta las cifras en su domicilio.
Medici�n de la TA:
� En niños de 3 a�os o mayores en cada consulta de control se debe
tomar la TA.
� Se requiere de un brazalete adecuado para el tama�o del ni�o:
EDAD ANCHO DEL BRAZALETE LARGO DEL BRAZALETE
| RN |
4 CM |
8 CM |
| Lactante |
6 CM |
12 CM |
| Escolar |
9 CM |
18 CM |
| Adulto pequeño |
10 CM |
24 CM |
| Adulto |
13 CM |
30 CM |
� Se requieren de tres tomas en momentos diferentes para hacer
diagnostico de HTA.
� En niños menores de tres a�os esta indicada la toma solo en
circunstancias especiales durante la consulta en el consultorio,
como son: haber estado internado en terapia intensiva, tener una
cardiopat�a cong�nita, antecedentes de prematurez, antecedentes de
bajo peso, infección de v�as urinarias o hematuria.
� Se recomienda el uso de esfingomanometro y con la t�cnica de
auscultación.
� Para la cuantificación de la TA no debe estar tomado medicamentos,
ni alimentos, debe estar tranquilo por 5 minutos, estar sentado y
realizar la toma en el brazo derecho.
TABLAS DE CIFRAS DE TENSI�N ARTERIAL:
� En niños y adolescentes el rango de normalidad de la TA esta en
parte determinado por el tama�o y la edad, pero para ser m�s
precisas las tablas est�n basadas en sexo, edad y estatura; y su
distribuci�n es en percentilas de la 50, 90, 95 y 99. Se requiere
tambi�n el uso de las tablas de peso y talla, por sexo y edad.
� HTA Estadio 1: Cuando la toma de la TA reporta cifras de 5 mm
arriba de la percetila 99.
� HTA Estadio 2: Cuando la cifra de la TA reporta cifras m�s de 5 mm
arriba de la percentila 99.
� Esta diferencia es importante para decidir el tratamiento y la
urgencia de su inici�, por ejemplo si un ni�o es sintom�tico y en el
estadio 2 se debe iniciar tratamiento y consultar con un experto en
HTA en niños. Si es estadio1 se puede tomar tiempo para iniciar el
estudio y decidir el tratamiento posteriormente.
ESTUDIO DE LA HTA:
� Cuando la TA es > de la percentila 90: historia clínica completa y
con interrogatorio intencionado buscando antecedentes familiares de
obesidad, HTA, diabetes mellitas, etc.., factores de riesgo como
h�bitos de alimentación, sedentarismo, tabaquismo, alcoholismo,
etc.., somatometr�a que incluya �ndice de masa corporal y signos
vitales por personal experimentado.
� Ex�menes de laboratorio y gabinete: urea, creatinina, electrolitos
s�ricos, examen de orina, urocultivo, biometr�a hematica,
determinación de colesterol total, triglic�ridos, lipoprote�nas HD Y
LD, glucosa en ayunas. Y de gabinete radiograf�a de t�rax,
ultrasonido renal y de coraz�n.
HIPERTENSI�N PRIMARIA:
� Se caracteriza por ser moderada o estadio 1 y a menudo esta
asociada con antecedentes de historia familiar de HTA o de
enfermedad cardiovascular; o tener sobrepeso u obesidad o bien
s�ndrome metab�lico.
HIPERTENSI�N SECUNDARIA:
� Es la m�s com�n en niños.
� El sobre peso u obesidad son frecuentes.
� Es frecuente el estadio 2 y por lo general son sintom�ticos.
TRATAMIENTO:
CAMBIOS TERAP�UTICOS EN EL ESTILO DE VIDA:
� Reducci�n del peso si existe sobrepeso u obesidad.
� Regular la actividad f�sica, evitar vida sedentaria.
� Dedicar a la televisi�n, juegos de computadora u otros juegos
electrónicos menos de 2 horas diarias.
� Modificar dieta: Evitar refrescos, jugos o bebidas que contengan
az�car. Favorecer frutas y verduras frescas. Disminuir la sal.
Desayunar todos los d�as. Favorecer lunch o refrigerios bajos en
calor�as. Evitar alimentos chatarras. Evitar alimentos fritos o
altos en grasas.
� Las modificaciones diet�ticas son m�s f�ciles de efectuar cuando
las realiza toda la familia y se tiene la costumbre de tomar los
alimentos en familia.
TERAPIA FARMACOLOGICA DE LA HTA EN Niños
� Cuando existe pobre respuesta a los cambios en el estilo de vida o
cuando se trata de HTA secundaria.
� Se prefiere la monoterapia y se pueden utilizar: inhibidores de la
enzima convertidora de angiotensina, los bloqueadores de los
receptores de la angiotensina, bloqueadores beta, los bloqueadores
de los canales de calcio y los diur�ticos.
� La meta es bajar la TA a cifras por debajo de la percentila 95.
� En casos severos o de HTA sintom�tica se puede recurrir a
antihipertensivos intravenosos.
� Al final del art�culo se muestra un algoritmo para la toma de
decisiones en el manejo terap�utico de acuerdo a niveles de HTA.
Se anexan tablas para
ni�as
y para los
niños
de tensi�n arterial, as� como de talla (del CDC de Atlanta) para
ni�as
y para los
niños.
A texto completo en la p�gina de la Academia America de
Pediatría.

Konofal E, Lecendreux M,
Arnulf I, Mouren M. Iron Deficit in Children With Attention-Deficit/Hyperactivity
Disorder.
Anemia e hiperactividad.
Arch Pediatr and Adolesc Med 2005; 158(12):
1113-5.
2 de agosto 2005
Introducción:
Una causa biol�gica del Desorden del D�ficit de
Atenci�n/Hiperactividad es la disfunci�n en el metabolismo de la
dopamina, donde el hierro sirve como una coenzima durante su
s�ntesis y al haber una deficiencia de hierro provoca una respuesta
anormal de los neurotransmisores.
Resultados:
Se estudiaron 53 niños durante un periodo de 15 meses, apareados con
un grupo control.
La hemoglobina estuvo en cifras normales, la ferritina fue baja en
el grupo de estudio y sus cifras correlacionaron con el grado de
s�ntomas cl�nicos.
Conclusi�n:
Por lo cual el estudio sugiere que la administración de hierro puede
ser parte importante en el tratamiento de las alteraciones del
d�ficit de atenci�n/hiperactividad. Aunque aun hacen faltas estudios
que lo corroboren y con un mejor dise�o experimental.
