Academia Mexicana de Pediatría

Convocatoria Admisión de nuevos miembros 2009
Premio Nacional de Inv. Pediátrica 2008 Premio Dr. Rafael Soto Allande 2009 Premio Dr. Mario A. Torroella 2009

Bibliografía de interés

 

 

Morbilidad y mortalidad en neonatos hijos de madres toxémicas.

Sarmiento Porta Y, Crespo Campos A,Portal Miranda M, Breto Rodríguez A, Menéndez Humaran Y..
Morbilidad y mortalidad en neonatos hijos de madres toxémicas Revista Cubana de Pediatría. 2009; 81(3)

Introducción:
La preeclampsia-eclampsia se caracteriza por edema, hipertensión arterial y proteinuria presente entre la vigésima semana de la gestación hasta 14 días después del parto. La presente investigación se realizó con el objetivo de analizar la morbilidad y mortalidad en neonatos hijos de madres toxémicas, en el Hospital «Abel SantamMaría», en Pinar del Río.

Métodos
Se realizó un estudio observacional, ambispectivo, longitudinal, descriptivo, en el período entre el 1 de enero de 2006 y el 31 de diciembre de 2007. Se estudiaron 129 neonatos cuyas madres presentaron hipertensión durante el embarazo. Se analizaron las variables: tipo de hipertensión, vía del nacimiento, prematuridad, Apgar, peso, crecimiento intrauterino, morbilidad y mortalidad.

Resultados:
Predominó la hipertensión arterial (HTA) inducida por el embarazo y el nacimiento por cesárea (74,4 %). La HTA crónica y con toxemia sobreañadida se relacionó con mayores porcentajes de prematuridad, crecimiento intrauterino retardado y Apgar bajo. La morbilidad predominante fue la hipoxia al nacer (22,5 %), seguida por la enterocolitis necrosante (12,4 %) y el síndrome de dificultad respiratoria (10,8 %). La tasa de mortalidad fue de 1,3 por 1000 nacidos vivos y la de letalidad ascendió a 31 por cada 100 casos.

Conclusiones:
La hipertensión arterial en el embarazo influye negativamente en una serie de parámetros perinatales, entre los cuales destacan en nuestro medio el incremento de las cesáreas, el bajo peso al nacer, el crecimiento intrauterino retardado y la hipoxia al nacer, entre otras patologías.

Palabras clave:Hipertensión arterial en el embarazo, toxemia, morbilidad, mortalidad.





¿Cuál es la combinación de síntomas según padres y maestros más fiable para el diagnóstico de TDAH?

E Cardo, M Bustillo, L Riutort, MM Bernad, V Meisel, G García-Banda, M Servera. ¿Cuál es la combinación de síntmas según padres y maestros más fiable para el diagnóstico de TDAH?. Anales de Pediatría Vol.71 Núm. 02http://www.elsevier.es/revistas/ctl_servlet?_f=7032&revistaid=37

Introducción:El método politético, recogido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales-IV, es el que se plantea tradicionalmente para el diagnóstico de los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Sin embargo, es probable que este procedimiento, que conlleva establecer cualquier combinación de 6 ítems, no sea el más adecuado para establecer un diagnóstico de TDAH y que las diferentes combinaciones de ítems tengan desigual peso.

Objetivos: Determinar qué combinaciones de ítems de las escalas de inatención e hiperactividad-impulsividad de DuPaul, para padres y maestros, son las más efectivas a la hora de diagnosticar o descartar un TDAH.

Resultados: No todas las combinaciones de ítems de padres y maestros obtuvieron el mismo valor predictivo. Todas ellas ofrecieron altos grados de especificidad, pero bajos grados de sensibilidad; es decir, las combinaciones resultaron más efectivas y confiables para descartar este tipo de trastornos que a la hora de diagnosticarlos.

Discusión: El método que implica establecer combinaciones de los ítems mejores predictores del TDAH ofreció superiores resultados que los del método politético. No obstante, se requieren futuros estudios con muestras que posean tasas base más elevadas para obtener datos más fiables. Asimismo, sería conveniente emplear un método alternativo para la selección de los sujetos participantes que permita comprobar, posteriormente, la eficacia diagnóstica pura de los diferentes ítems de las escalas de clasificación de los TDAH.

Palabras clave: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Niño. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales-IV. Kappa. Valor predictivo de los test. Sensibilidad. Especificidad.






Experiencia clínica de monitorización hemodinámica del shock mediante el sistema PiCCO®

J Gil Antón , C. Cecchetti S Menéndez, FJ Cambra, J López-Herce, A Rodríguez- Núñez. Experiencia clínica de monitorización hemodinámica del shock mediante el sistema PiCCO® Anales de Pediatría Vol.71 Núm. 02 . http://www.elsevier.es/revistas/ctl_servlet?_f=7032&revistaid=37

Objetivo:Evaluar la utilidad clínica del empleo del sistema de monitorización PiCCO® (pulse induced contour cardiac output ‘gasto cardíaco por análisis del contorno de la onda de pulso’) en pacientes pediátricos en situación de shock.

Pacientes y métodos Estudio analítico prospectivo y multicéntrico en niños de un mes a 18 años en situación de shock ingresados en 5 unidades de cuidados intensivos pediátricos. Se realizaron mediciones antes y después de 3 tipos de intervenciones: a) expansión volumétrica; b) aumento de dosis en fármacos vasoactivos, y c) cambio de dosis en fármacos que pudieran disminuir las resistencias periféricas. Los parámetros que se recogieron incluyeron los datos obtenidos de las termodiluciones junto con los parámetros hemodinámicos habituales.

Resultados:Se realizaron 120 mediciones en 35 pacientes de edad de 36 (2,6 a 156) meses y peso de 15 (5,8 a 72) kg. La etiología del shock fue séptica (37%), cardiogénica (26%), hipovolémica (20%) y neurogénica (17%). No se registraron complicaciones en relación con el procedimiento. Se registraron 22 expansiones volumétricas en 17 pacientes, que produjeron una elevación significativa del ITBI (intrathoracic blood volume index ‘índice de volumen de sangre intratorácico’) de 501(235 a 763) a 584 ml/m2 (418 a 810), del CI (cardiac index ‘índice cardíaco’) de 4,04 (2,58 a 6,25) a 4,48 l/min/m2 (2,86 a 8,71) y de la presión arterial media de 74 (53 a 99) a 87 mmHg (59 a 112). Los cambios en el CI se correlacionaron con el incremento del ITBI (coeficiente de correlación = 0,678; p = 0,001). Las 13 intervenciones destinadas a incrementar el tono vasomotor se asociaron a un incremento del índice de resistencia vascular sistémica del 18%.

Conclusiones: La monitorización hemodinámica mediante el sistema PiCCO® es factible y parece segura en pacientes pediátricos en shock. Los datos de monitorización obtenidos podrían añadir información relevante sobre el estado de precarga y la respuesta hemodinámica a sus modificaciones.

Palabras clave:Gasto cardíaco. Termodilución. Shock. Expansión volumétrica.






Revisión de los parámetros hematológicos y bioquímicos para identificar la ferropenia



Mateos González ME, de la Cruz Bértolo J, López Laso E, Valdés Sánchez MD, Nogales Espert A. Revisión de los parámetros hematológicos y bioquímicos para identificar la ferropenia. Anales de Pediatría Vol.71 Núm. 02. http://www.elsevier.es/revistas/ctl_servlet?_f=7032&revistaid=37

Introducción: La ferropenia es una de las deficiencias nutricionales más frecuentes en la primera infancia. En las últimas décadas se han incorporado nuevas técnicas para el diagnóstico de la ferropenia a los clásicos marcadores bioquímicos; sin embargo, no se conoce bien qué parámetros deberían incluirse en un panel para identificar el déficit de hierro y la anemia ferropénica.

Objetivos: a) determinar los valores de los parámetros hematológicos eritrocíticos y del contenido de hemoglobina eritrocitaria (CHr), así como de ferritina, de sideremia, de saturación de transferrina, de transferrina y de capacidad total de fijación de hierro, con objeto de analizar su relevancia en la identificación de la ferropenia en la muestra, y b) determinar qué parámetros hematológicos y bioquímicos son predictores independientes de ferropenia en la muestra estudiada. Pacientes y métodos La muestra procedía de una población urbana con una edad comprendida entre los 6 meses y los 14 años, de ambos sexos. El protocolo de estudio incluía un cuestionario y la realización de una analítica que constaba de hemograma con CHr y bioquímica del metabolismo férrico.

Resultados Se incluyó a 237 niños. El análisis de regresión logística identificó al CHr y al hierro como los únicos parámetros independientemente asociados al diagnóstico de ferropenia (p<0,05); la reducción relativa del riesgo fue más significativa para el parámetro CHr.

Conclusiones:Este estudio apoya que un panel basado exclusivamente en parámetros hematológicos, con la inclusión del CHr, es una alternativa válida al panel conjunto hematológico y bioquímico tradicionalmente empleado para identificar el déficit de hierro y la anemia ferropénica en la infancia.

Palabras clave: Ferropenia. Anemia ferropénica. Déficit de hierro. Contenido de hemoglobina eritrocitaria. Saturación de transferrina. Ferritina. Sideremia.






Análisis de la utilidad del Clinical Risk Index for Babies por estratos de peso como predictor de muerte hospitalaria y de hemorragia intraventricular grave en la Red Neonatal Española SEN 1500

Guzmán Cabañas JM, Párraga Quiles MJ, del Prado N, Ruíz MD, García del Río M, Benito Zaballo F, Fernández C, Figueras J. Anales de Pediatría Vol.71 Núm. 02 . http://www.elsevier.es/revistas/ctl_servlet?_f=7032&revistaid=37

Objetivo:Evaluar la utilidad del CRIB (Clinical Risk Index for Babies) para predecir la muerte hospitalaria y la hemorragia intraventricular (HIV) grave en recién nacidos (RN) menores de 1.500g estratificados por grupos de peso en la Red Neonatal Española SEN 1500.

Pacientes y métodos: Se realizó un estudio de cohortes prospectivo. Se registraron datos de morbimortalidad, incluido el CRIB, en los RN menores de 1.500g de peso ingresados en 68 unidades de cuidados intensivos neonatales desde enero de 2002 a diciembre de 2006. Se analizaron datos globales y datos estratificados por grupos de peso (inferior a 501g, entre 501 y 750g, entre 751 y 1.000g, entre 1.001 y 1.250g y entre 1.251 y 1.500g). Se procesaron modelos multivariados y se elaboraron curvas de eficacia diagnóstica ROC (receiver operating characteristics) para estimar el poder de predicción mediante el AUC (area under the curve ‘área bajo la curva’).

Resultados: Se registraron datos de 10.608 pacientes, de los cuales 6.953 (65,5%) pesaron entre 1.001 y 1.500g, y 3.655 (34,5%) pesaron menos de 1.001g. La media de peso fue de 1.116g (desviación estándar [DE] de 267) y la media de edad gestacional fue de 29,5 semanas (DE de 2,9). El 34,3% fueron de bajo peso para la edad gestacional. Recibió corticoides prenatales el 78,2%. El 36% fueron partos múltiples. Se observaron casos de HIV grave en el 8,5%. La mortalidad global fue del 15,6%. Tanto las variables cualitativas (sexo y corticoides prenatales) como las cuantitativas (peso al nacer, edad gestacional e índice CRIB) resultaron significativas para los 2 desenlaces.

Resultados: El CRIB fue el mejor predictor de mortalidad en todos los estratos de peso (p<0,001), excepto en el intervalo de 501 a 750g en el que no se encontraron diferencias con la edad gestacional (p = 0,648). El peso presentó la menor AUC para todos los grupos, salvo en el de 1.251 a 1.500g, en el que no hubo diferencia entre peso y edad gestacional (p = 0,519). Resultados En la predicción de HIV grave, edad gestacional y CRIB presentaron capacidades discriminativas similares y mayores que el peso (p<0,001). Sólo en el grupo de 751 a 1.000g, la edad gestacional fue mejor predictora (p = 0,029).

Conclusiones:El CRIB es el mejor predictor de muerte hospitalaria en los RN de peso inferior a 1.500g. En los RN de peso comprendido entre 501 y 750g, su capacidad de predicción es similar a la de la edad gestacional.

Conclusiones:Conclusiones El CRIB y la edad gestacional presentan capacidades predictivas similares de HIV grave en los RN menores de 1.500g. En los RN de peso comprendido entre 751 y 1.000g la edad gestacional es mejor predictora. Palabras clave:Clinical Risk Index for Babies. índices de gravedad de la enfermedad. Prematuridad. Recién nacido. Bajo peso al nacimiento.






Convulsión febril simple
¿Sospecha de meningitis en niños?


7 AGO 09 | Convulsión febril simple

El objetivo principal en este estudio fue evaluar la tasa de meningitis bacteriana entre los lactantes de 6 a 18 meses de edad que se presentaron en un departamento de emergencia pediátrica.

Dres. Amir A. Kimia, Andrew J. Capraro, David Hummel, Patrick Johnston and Marvin B. Harper
Pediatrics 2009; 123; 6-12

En mayo de 1996, la Academia Americana de Pediatría (AAP) publicó los parámetros de la práctica relativa para el diagnóstico y la evaluación de los niños con una primera convulsión febril simple (FSFs), que se presenten en un plazo de 12 horas después de la convulsión. La FSFS se definió como un primer episodio convulsivo acompañado de fiebre, que se manifiesta como una convulsión de tipo generalizada, ≤ 15 minutos de duración y no recurrente en 24 horas. El término convulsión febril no está destinado para uso en niños con infecciones del sistema nervioso central o epilepsia de base.

La AAP recomienda que los parámetros de la práctica de la punción lumbar (PL) sean considerados muy especialmente para los niños < 12 meses de edad, y que sean considerado en pacientes de 12 a 18 meses de edad; en un esfuerzo de diagnosticar meningitis bacteriana en niños con FSFs como única manifestación clínica de la infección. Estas recomendaciones se basan en el conocimiento de que la convulsión es una forma de presentación de la meningitis bacteriana, las habilidades clínicas y la experiencia varía entre los examinadores. La evaluación clínica de los niños a esta edad puede ser difícil. Sin embargo, si bien un niño con una FSFs está en mayor riesgo de padecer una meningitis bacteriana, esto sigue siendo controvertido debido a la falta de datos cuantitativos, y a la inclusión de datos de la época pre-vacunación contra Haemophilus influenza tipo B.

Además la convulsión es un síntoma común entre los pacientes con meningitis bacteriana, pero es bastante poco común en la forma simple, breve, no focal como única manifestación de meningitis bacteriana. Con la introducción de la vacuna neumocóccica conjugada 7-valente en el año 2000, la incidencia de la meningitis bacteriana se ha reducido significativamente, lo que afecta la probabilidad de que estas condiciones se den en pacientes jóvenes con una convulsión simple.

Además no existen datos de una gran cohorte de pacientes de 6 a 18 meses de edad. No se encontraron informes sobre las tasas de rendimiento entre los médicos de emergencia pediátrica, que manejan esta edad en sus pacientes. Hampers y col. informaron disminuciones en las tasas de la LP en estos pacientes, en menos del10% de la comunidad hospitalaria. El objetivo principal en este estudio fue evaluar la tasa de meningitis bacteriana entre los lactantes de 6 a 18 meses de edad que se presentaron en un departamento de emergencia pediátrica (ED) con FSFs. Y el objetivo secundario fue determinar la tasa de cumplimiento de las recomendaciones de la AAP para la realización de la LP, y la tendencia de las recomendaciones para la práctica de LP entre los médicos que ejercen en la emergencia pediátrica.

Métodos Diseño del estudio:estudio de cohortes retrospectivo de pacientes ingresados de un entorno urbano, y de un nivel terciario de atención pediátrica en un ED. El estudio fue aprobado por la junta de revisión institucional. Se incluyeron todos los niños de 6 a 18 meses de edad con FSFs que se presentaron a la ED dentro de las 12 horas después de la convulsión. La definición de FSFs corresponde a la definición utilizada por el AAP en el comité de recomendaciones de 1996; se definió como un primer episodio de convulsión acompañada de fiebre, que se manifiesta como una convulsión generalizada primaria, que dura menos de 15 minutos y no es recurrente dentro de las 24 horas, sin evidente alteración del sistema nervioso central o infección subyacente a las convulsiones. Los criterios de exclusión incluyeron convulsiones previas, enfermedad subyacente (por ejemplo, síndromes asociados con convulsiones, derivación ventricular, o uso crónico de medicamentos), los traumatismos, y la sospecha clínica de meningitis (por ejemplo, el abombamiento fontanela, petequias, y la mala apariencia (se define sobre la base de la irritabilidad, el aspecto tóxico, o letargo).

Los datos recogidos incluyen la edad, el sexo, las características de la convulsión, la temperatura en el "triage", datos encontrados en el examen físico, y los resultados de los estudios del líquido cefalorraquídeo (LCR).

Definiciones:El cumplimiento de las recomendaciones de la AAP se definió como cualquier intento de realizar LP, independientemente del éxito o el aplazamiento debido a la negativa de los padres. Se definió pleocitosis al recuento de glóbulos blancos (leucocitos) >a 7 células por mm3 de LCR. La meningitis bacteriana se definió sobre la base de (1) el crecimiento de cualquier espécimen obtenido del LCR dentro de 1 semana después de la visita al ED, (2) LCR con pleocitosis con un crecimiento de un patógeno de cualquier muestra de sangre obtenida dentro de 1 semana después de la visita ED, o (3) un patógeno identificado con una tinción de Gram del LCR.

Análisis de datos:Se calcularon proporciones e intervalos de confianza (IC) para la pleocitosis y las tasas de meningitis mediante los intervalos de credibilidad basada en Jeffreys. Se utilizaron modelos de regresión de las tasas de rendimiento de la LP lo largo del tiempo (9,1 SAS [SAS, Cary, Carolina del Norte]).

Resultados:Se examinaron manualmente todos los registros del ED 2004, de los pacientes de 6 a 18 meses de edad, y 54 casos de FSFs eran niños sanos (54 de 6578). Fueron identificados 324 casos elegibles, incluidos los 54 casos (sensibilidad: 1, especificidad: 0,957). Durante el periodo de estudio, hubieron 564 544 visitas al ED, de las cuales 71 234 fueron de niños de 6 a 18 meses de edad. De estos 4328 fueron potencialmente elegibles. Se identificaron 704 casos de niños sanos con un a presentación de FSFs .Una minoría de estos niños estaban en el grupo de edad más joven, el 27% (n= 188) presentaban edad < de 12 meses, y el 74% (n=516) eran de 12 a 18 de meses de edad. Cuarenta y seis por ciento eran mujeres.

Los datos de la inmunización estaban disponibles para el 80% de los pacientes. De los pacientes con los datos registrados, el 98% presentaban vacunación completa hasta la fecha, el 1% perdió una dosis de vacunación, y el 1% restante perdió dos dosis de vacunación.

Cincuenta y ocho (8%) pacientes fueron admitidos en el hospital. Las razones de admisión fueron claramente documentadas para 42 (72%), 10 fueron admitidas para el tratamiento de un centro de coordinación infectológico (pielonefritis y neumonía son los principales diagnósticos), 9 para hidratación, 6 a causa de estado postictal prolongado, 4 a causa de pleocitosis, 4 a causa de preocupación por un supuesta convulsión prolongada (aunque< 15 minutos), 4 porque los padres realizaron reanimación cardiopulmonar al paciente, 3 a causa de LP frustra o por la negativa de sus padres (decidiendo observar al paciente), 1 debido a fiebre alta, y 1 por preocupación médica en relación con la notable leucocitosis periférica.

Sesenta y ocho pacientes (10%) recibieron 1 dosis de antibióticos antes de su visita. De esos pacientes, a 44 (65%) se les dio antibióticos para una enfermedad actual, 5 (7%) estaban recibiendo tratamiento antibiótico profiláctico (para prevenir la otitis media o infecciones del tracto urinario), y 19 (28%) recibieron una sola dosis de antibióticos el día de la convulsión (por parte del proveedor de atención primaria o en una fuera del hospital), antes de la evaluación en el ED. Una LP se intentó en el 38% de los casos (n =271); el LCR se obtuvo con éxito en 260 casos, 4 intentos fracasaron, y 7 intentos se aplazaron debido a la negativa de los padres.

Se encontró pleocitosis en LCR en 10 de 260 casos (3,8% [IC 95%: 1,9% -6,9%]). La mediana del recuento de glóbulos blancos fue de uno por mm3. Se aplicó la fórmula de corrección de pleocitosis en un total de 4 casos, y en 2 de esos casos el LCR demostró pleocitosis.

No se identificaron patógenos bacterianos en las punciones lumbares (0 de 260 punciones [97,5% IC: 0% -1,4%]). Diez (3,8%) obtuvieron un contaminante (5 Staphylococcus aureus no meticilina resistente, 2 Streptococcus viridans, 2 Micrococcus sp, y el 1 de Enterococcus faecalis). Ninguno de los 10 pacientes tenía pleocitosis, ni aislamiento de bacterias en los cultivos de sangre. Ninguno de los 704 pacientes con FSFs regresó al hospital con un diagnóstico de meningitis bacteriana (97,5% IC: 0% -0.005%).

Con el cumplimiento de las recomendaciones de la AAP para la realización de LP, han disminuido considerablemente las tasas de rendimiento después de 12 meses de edad. Durante el periodo de estudio, las tasas de rendimiento de la LP fueron del 70% (131 de 188 recién nacidos) para lactantes < 12 meses de edad y del 25% (129 de 516 niños) para niños de 12 a 18 meses de edad. Las tasas de rendimiento de LP han disminuido con el tiempo en ambos grupos etarios (P<.001).

Discusión:Las recomendaciones de la AAP publicadas en 1996 sobre la evaluación de los niños pequeños con FSFs tiene en cuenta el posible papel de una convulsión febril simple como predictor clínico de la meningitis bacteriana, así como los médicos presentan una capacidad limitada para identificar los signos clínicos de meningitis en esta difícil edad.

A la hora de evaluar un paciente con una potencial de la meningitis bacteriana, el médico debe tener en cuenta esta enfermedad, sobre la base de las características demográficas y las conclusiones de su evaluación clínica. Aunque la meningitis bacteriana sigue siendo una importante causa de morbimortalidad, la introducción muy eficaz de vacunas conjugadas bacterianas ha reducido la probabilidad de meningitis bacteriana en niños.

La asociación entre las crisis convulsivas y la meningitis está bien establecida. Nigrovic y col., validaron y publicaron una regla de predicción clínica para estratificar los riesgos de la meningitis bacteriana entre los niños con pleocitosis en LCR; sin embargo la convulsión fue el único predictor clínico, sugerido como importante. En cambio, Green y col. Informaron que, en una gran serie de pacientes con meningitis bacteriana, en el que el 23% tuvo convulsiones, pero el 91% (105 de 115 pacientes) o bien se presentaron en estado de coma u obnubilados en el momento de la evaluación médica (evaluados por un médico por la convulsión), y el restante 9% (10 de 115 pacientes) presentaban niveles normales de la conciencia, y evidentes signos clínicos de meningitis (crisis focales, convulsiones recurrentes, petequias, o rigidez de nuca). Este estudio es el primero que intentó cuantificar el riesgo para la meningitis bacteriana entre los niños con FSFs en los grupos de edades abarcados por las recomendaciones de la AAP.

En 2002, Carroll y Brookfield publicaron una revisión sistemática de evidencias clínicas, revisando artículos que describían la incidencia de una meningitis purulenta febril de después una convulsión. Ese examen, sobre la base de los artículos publicados entre 1977 y 1999, informó una incidencia máxima de 0,44% (IC 95%: 0% -0,88%) para casos insospechados de meningitis purulenta después de una convulsión febril en niños pequeños.

La serie de pacientes en este estudio representa una muestra de niños con FSFs entre los 6 - 18 meses de edad, para lo cual la preocupación con respecto a la meningitis es mayor. No se identificaron casos de meningitis bacteriana en este grupo de estudio. Durante este mismo período, en el marco de la muestra de 70 530 niños de 6 a 18 meses de edad sin FSFs que fueron atendidos en nuestro ED, hubo 8 casos de meningitis bacterianas.

Hacer frente a la adhesión a estas recomendaciones cualitativas ("Examinar" y "considerar") con cuantificados datos es una tarea difícil. Hampers y col., evaluaron las prácticas con respecto a las directrices de la AAP entre de la comunidad de los médicos de ED, y en 2002-2003 mostró una tasa global de rendimiento de la LP del 8,2% para los niños < 18 meses de edad. La tasa global del presente trabajo fue del 38%, y que para el año correspondiente (2002-2003) fue del 29%. Las posibles explicaciones puedan incluir un enfoque clínico conservador, el establecimiento de un centro pediátrico de atención terciaria, o que los médicos estén más conscientes de las recomendaciones de la AAP para FSFs. No obstante, las tasas de rendimiento a LP en la institución se están reduciendo, sobre todo en los niños de 12 a 18 meses de edad.

Es de interés la disminución en el número total casos de FSFs atendidos durante los años de este estudio. Probablemente esto no representa una verdadera disminución en la incidencia de convulsiones febriles simples, sino que los médicos están menos se inclinen a diagnosticar los casos dudosos, o una disminución en tasas de remisión a este centro para la evaluación, más allá del alcance de este estudio.

El juicio clínico debe prevalecer siempre, y los médicos deben pecar por exceso de precaución (incluida la realización de una LP) al evaluar cualquier niño febril de los cuales la presencia de la meningitis bacteriana está siendo considerada.

No todos los pacientes se sometieron a LP. Ningún paciente, volvió al hospital con diagnóstico de meningitis bacteriana.

Sesenta y ocho pacientes fueron pretratados con antibióticos en el ED antes de su evaluación. De esos pacientes, 36 (53%) sufrió una LP, sólo 1 paciente presentó pleocitosis (9 glóbulos blancos por mm3, con un 80% monocitos / linfocitos). Los niños que no fueron pretratados no recibieron posteriormente un curso de los antibióticos recomendados para la meningitis.

La capacidad de generalizar los resultados de académicos de un ED pediátrico a otros ED puede estar en duda. Sin embargo, los datos indican que las tasas de rendimiento de la LP en la FSFs en general son significativamente más bajas, que lo visto en este servicio de ED. Este hecho, combinado con la conclusión de que es muy raro que la meningitis bacteriana se pueda presentar como una FSFs, y que la AAP recomienda que los parámetros de la práctica médica para considerar seriamente la posibilidad de realizar una LP en la FSFs en niños pequeños tiene una utilidad limitada. Los autores piensan que las pruebas de este trabajo no sirven para recomendar la LP en los niños con FSFs, pero deben ser considerara la meningitis como diagnóstico diferencial de cualquier niño febril, y la LP se debe realizar si hay signos clínicos o si hay síntomas de preocupación.

Definiciones:El riesgo de que una meningitis bacteriana se presente como una FSFs entre los niños de 6 a 18 meses de edad es muy baja. La tasa de desempeño de LPs en los casos de FSFs es baja y decreciente. Las recomendaciones actuales de la AAP sobre LP para FSFs en este grupo de edad deben ser reconsideradas.

Comentario Este estudio no muestra datos concluyentes, para indicar la realización de punciones lumbares en niños pequeños que presenten un primer episodio de convulsión febril simple, pero si nos recuerda continuar con las recomendaciones de no olvidar a la meningitis como diagnóstico diferencial en estos casos. Otro dato interesante es que la aplicación de vacunas neumocóccicas conjugadas han disminuido los casos de meningitis bacteriana, probablemente esto pueda ser reconsiderado en nuestro medio cuando salgan al mercado nuevas vacunas con los serotipos predominantes en nuestra población, y se pueda pensar en una aplicación masiva de la misma.

♦ Comentario y resumen objetivo: Dra. Mercedes Manjarin






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