Academia Mexicana de Pediatría

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Bibliografía de interés

 

 

INFLUENCE OF PHYSICAL INACTIVITY ON THE PREVALENCE OF HAY FEVER
Y. Kohlhammer, A. Zutavern, P. Rzehak, G. Woelke, J. Heinrich. Influence of physical inactivity on the prevalence of hay fever. Allergy 2006; 61:1310


El ejercicio puede ayudar a prevenir la rinitis al�rgica infantil
Los investigadores hallaron que entre 1.700 chicos que estudiaron durante 12 a�os, los que eran sedentarios al comienzo del estudio tenían un 50% m�s de probabilidades de desarrollar rinitis al�rgica, comparado con los niños activos.

Seg�n los autores, los resultados no son un caso de 'causalidad inversa', en la que la rinitis al�rgica evit� que algunos niños hicieran actividad al aire libre.

Por un lado, los autores siguieron a los niños en el tiempo para registrar los nuevos casos de fiebre de heno. Adem�s, los chicos sedentarios lo eran durante todo el a�o y no solo en la �poca de polen.

En cambio, los resultados, publicados en �Allergy� sugieren que el ejercicio regular de alguna manera mantendr�a a la rinitis al�rgica bajo control.

El estudio incluy�, concretamente, a 1.703 chicos, de 5 a 14 a�os, a los que los autores examinaron por primera vez en 1992-1993 y luego al menos una vez m�s en los 12 a�os siguientes.

En la primera evaluación, los padres respondieron sobre el nivel de actividad f�sica de sus hijos; solo el 6% era completamente sedentario, mientras que el 79% hac�a actividad f�sica regularmente o practicaba alg�n deporte.

Los autores hallaron que los niños sedentarios tenían una tasa de rinitis al�rgica que era m�s del doble que entre los chicos activos y un mayor riesgo de desarrollar alergia durante el estudio.

La relación entre los h�bitos de ejercicio y la rinitis al�rgica continu� a�n cuando los investigadores consideraron otros factores que influyen en el riesgo de alergia infantil, como los antecedentes al�rgicos familiares, el contacto con mascotas y humo de cigarrillo y si la alimentación hab�a incluido leche materna o f�rmula.

Si los resultados son correctos, la protecci�n contra la rinitis al�rgica ser�a otro motivo para que los niños hagan actividad f�sica de manera regular, aunque por ahora eso sigue siendo mera especulación cient�fica, concluyeron los autores.


 

 


ALLERGIC RHINITIS AND SINUSITIS IN ASTHMA. DIFFERENTIAL EFFECTS ON SYMPTOMS AND PULMONARY FUNCTION
Dixon AE, Kaminsky DA, Holbrook JT y cols. Allergic rhinitis and sinusitis in asthma. Differential effects on symptoms and pulmonary function. Chest 2006; 130: 429-35.


La presencia de rinitis al�rgica o sinusitis se asocia con mayor severidad de los s�ntomas de asma
Introducción. Se comparan aqu� las condiciones basales que presentaban los sujetos incluidos en dos ensayos cl�nicos: el SIIVA (Safety of Inactivated Influenza Vaccine in Asthma in Adults and Children) y el LODO (Effectiveness of Low Dose Theophylline as Add-on Treatment in Asthma). El prop�sito ha sido determinar, ANTES DE LOS RESPECTIVOS TRATAMIENTOS, la vinculación entre las caracter�sticas sintomatol�gicas de los pacientes y la presencia en ellos de cuadros de sinusitis o rinitis al�rgica.

Dise�o. Comparación transversal de datos de los estudios SIIVA* y LODO**. * American Lung Association Asthma Clinical Research Centers. The safety of inactivated influenza vaccine in adults and children with asthma. N Engl J Med 2001; 345:1529-1536. ** No publicado a�n.

Contexto. El SIIVA evaluaba la seguridad de una vacuna antiinfluenza de virus inactivados en adultos y niños con asma, en tanto que el LODO examinaba la efectividad del tratamiento con teofilina en dosis bajas, como terapia adicional antiasma. Ambos trabajos estaban patrocinados por la ALA (American Lung Association). Pacientes Se indican las caracter�sticas de las dos poblaciones incluidas. -- Ensayo SIIVA (n = 2031). Los participantes tenían entre 3 y 83 a�os, y presentaban diagnóstico m�dico de asma. Para la selecci�n no se tuvo en cuenta el grado de severidad de la enfermedad.

Para determinar la gravedad, se midi� la funci�n pulmonar a trav�s del pico flujo espiratorio; los s�ntomas fueron evaluados con la escala ASUI. -- Ensayo LODO (n = 488). Los reclutados eran sujetos mayores de 15 a�os. Con independencia del tratamiento administrado, presentaban mal control de su enfermedad asm�tica, con escores superiores a 1,5 en el cuestionario 'Juniper' sobre control del asma bronquial. Fueron excluidos quienes en los 6 meses previos al estudio tenían condici�n de fumadores habituales, y tambi�n quienes tenían antecedentes de fumar m�s de 4000 cigarrillos por a�o. Intervenci�n. No hubo intervenci�n clínica. El diagnóstico de patolog�a nasal y sinusal fue determinado mediante la respuesta a un cuestionario estructurado. Se consider� que tenían sinusitis, rinitis al�rgica o fiebre del heno los pacientes que afirmaban padecerlas; 995 participantes habían sido sometidos a espirometr�a (sin broncodilatadores). Para la evaluación de la posible presencia de interacciones entre la severidad basal del asma y la existencia de rinitis al�rgica, en relación con los s�ntomas de la enfermedad y con la aparici�n de exacerbaciones, los investigadores se valieron de los porcentajes de pacientes con pico flujo espiratorio inferior al 80% del predicho. Iguales c�lculos fueron realizados en relación con la sinusitis. Principales Medidas de Evoluci�nLa medida principal fue la severidad de la enfermedad asm�tica, determinada por las evaluaciones de la funci�n pulmonar; la comparación era realizada entre pacientes con rinitis al�rgica o sin ella, y con sinusitis o sin ella.

Principales Resultados M�s del 70% del total de participantes hab�a informado sufrir sinusitis o rinitis al�rgica. En el estudio SIIVA, la sinusitis resultaba m�s frecuente en mujeres [Odds ratio (OR, raz�n de desventaja), 1,46], en pacientes con enfermedad por reflujo gastroesof�gico (2,21), y en personas de raza blanca (1,53). Se observaron similares asociaciones en el caso de la rinitis al�rgica. A continuación se indican las m�s importantes caracter�sticas observadas. -- En el LODO, la presencia de rinitis al�rgica y de sinusitis se asoci� con incremento de los s�ntomas de asma y de los trastornos del sue�o. -- En el SIIVA, las pruebas de funci�n pulmonar evidenciaban peores �ndices en los sujetos con rinitis al�rgica (flujo espiratorio pico de 91,2%, contra 95,8% de los individuos sin rinitis). En cambio, no hubo diferencia apreciable entre los pacientes con sinusitis y quienes no la tenían. -- En ambos estudios, los porcentajes de exacerbaciones eran similares entre los pacientes con rinitis y sin rinitis. -- En el LODO, los pacientes con sinusitis presentaban 5,68 episodios de exacerbaciones por a�o, contra 3,72 de los que estaban libres de sinusitis. En el SIIVA, no hubo diferencia apreciable entre pacientes con sinusitis y sin ella.

Conclusi�n De acuerdo con esta s�ntesis de los datos basales obtenidos por los estudios LODO y SIIVA en dos poblaciones de asmáticos, la presencia de rinitis al�rgica o sinusitis se asocia con mayor severidad de los s�ntomas de la enfermedad. En los sujetos que presentan mal control de su asma bronquial son m�s frecuentes las exacerbaciones, que sin embargo no parecen inducir deterioro de la funci�n pulmonar.

 

 


ALLERGIC RHINITIS: MANAGING THE PEDIATRIC SPECTRUM
Meltzer E. Allergic rhinitis: Managing the pediatric spectrum Allergy and Asthma Proceedings 2006; 27(1):2-8


En los casos pedi�tricos de rinitis al�rgica (RA), el principal objetivo cl�nico es el hallazgo de un r�gimen terap�utico efectivo y conveniente que carezca de efectos adversos sedantes o cognitivos.
La RA es la enfermedad crónica m�s frecuente de la infancia, con una prevalencia de hasta 40%. Un ni�o con RA presenta en forma caracter�stica una cantidad de signos que incluyen el oscurecimiento de los p�rpados inferiores, una l�nea transversal visible debajo de la punta de la nariz causada por la fricci�n y la apertura bucal para respirar. Entre los s�ntomas, se encuentran los estornudos y la picaz�n, el bloqueo y el goteo nasal. La RA presenta un significativo impacto en la calidad de vida del ni�o afectado. Los pacientes cuyos s�ntomas no son bien controlados presentan un desempe�o cognitivo reducido con respecto a sus compa�eros de clase no al�rgicos, y se estima que pierden 2 millones de d�as escolares por d�a. Adem�s, los niños afectados presentan problemas emocionales, trastornos del sue�o y otras limitaciones psicosociales. Por otra parte, la RA se asocia a varias comorbilidades, como la conjuntivitis, la otitis, la rinosinusitis y el asma. La predisposici�n gen�tica a la RA representa el factor de riesgo m�s importante. En la población general, del 10% al 15% de los niños son at�picos, lo cual se incrementa a 50% si ambos padres son at�picos y a 72% si ambos padres presentan la misma manifestación at�pica. La sensibilización al�rgena es un importante factor de riesgo de RA.

A pesar de que la evitación del al�rgeno resulta una soluci�n intuitiva para la prevención de los s�ntomas de la RA, �sta usualmente no es posible. Por ejemplo, muchas las familias prefieren cambiar de m�dico antes de desprenderse de sus mascotas. Algunos al�rgenos dom�sticos, como el moho y los �caros del polvo, pueden ser reducidos a trav�s del control de la humedad y de medidas de higiene. Sin embargo, la prevención de la exposición a al�rgenos del aire libre resulta considerablemente m�s dif�cil.

Los antihistam�nicos orales representan la farmacoterapia de primera l�nea contra la RA de adultos y niños. Los antihistam�nicos de primera generación en altas dosis pueden ser t�xicos o incluso fatales. Adem�s, se asocian con efectos adversos anticolin�rgicos y sedativos. Los niños tratados con agentes de primera generación pueden presentan cambios en su conducta, como hiperactividad, somnolencia y afectación cognitiva. Por eso, existe un consenso de que esta generación de antihistam�nicos deben ser evitados tanto en niños como en adultos. La loratadina es un antihistam�nico de segunda generación aprobado en EE.UU. para el tratamiento de la RA en niños mayores de 2 a�os. A pesar de que en los niños este agente presenta buena tolerabilidad, cuando es administrado en dosis mayores a las recomendadas puede aumentar el riesgo de somnolencia y afectación cognitiva. Por su parte, la cetirizina ha sido aprobada para su uso en niños de 6 meses o m�s con RA perenne y en aquellos mayores de 2 a�os con RA estacional.

En los niños con s�ntomas persistentes de RA, los corticosteroides intranasales (CIN) representan una terapia altamente efectiva. Mientras que el comienzo de acci�n de los antihistam�nicos orales es notado dentro de las primeras horas, el efecto de los CIN comienza a percibirse aproximadamente a las 12 horas, y el alivio sintom�tico completo puede tomar de 1 a 2 semanas. El uso de los CIN puede resultar problem�tico en algunos pacientes debido a su aversi�n por los aerosoles nasales.
La inmunoterapia es indicada en los pacientes en quienes los s�ntomas de la RA no pueden ser controlados con la farmacoterapia o cuando �sta causa efectos secundarios indeseables. Se ha demostrado que la inmunoterapia previene la progresi�n de la RA a asma, aunque sus beneficios deben ser considerados junto con los riesgos de reacciones anafil�cticas al tratamiento y la inconveniencia e incomodidad de las inyecciones regulares.

La RA representa un trastorno de gran importancia en la población pediátrica y su manejo efectivo resulta esencial para evitar los problemas educativos, sociales y emocionales que pueden asociarse. La terapia ideal es la evitación del al�rgeno, aunque muchas veces esto no puede llevarse a cabo. La farmacoterapia es, en la mayoría de los casos, la principal intervenci�n, y los agentes de primera l�nea son los antihistam�nicos y los CIN.

 

 


TRATAMIENTO QUIR�RGICO DE LAS CARDIOPAT�AS CONG�NITAS: RESULTADOS DE 213 PROCEDIMIENTOS CONSECUTIVOS
Abdala D, Lejbusiewicz G, Pose G, Touy� G, Riva J, Lig�era L, Pastorino M, Pérez S, Ant�nez A, Picarelli D. Arch Pediatr Urug 2006; 77(3): 237-243

 

Dado el progreso del tratamiento quir�rgico de las cardiopat�as cong�nitas, y el predominio de las cirug�as correctivas con respecto a las paliativas, hemos querido evaluar los resultados quir�rgicos, en forma individual y comparativa, de 213 procedimientos quir�rgicos por cardiopat�a cong�nita realizados en un �nico centro de nuestro país.
 

Material y m�todos: se revisaron retrospectivamente los registros médicos y quir�rgicos de la base dedatos del Centro Cardiol�gico Americano, identific�ndose 213 cirug�as card�acas consecutivas por cardiopat�a cong�nita en un per�odo de 39 meses (desde enero de 2003 hasta marzo de 2006). Se analiz� la morbimortalidad al alta, compar�ndose con la literatura internacional.
 

Resultados: la mortalidad al alta fue de 7% y el porcentaje de complicaciones de 16%, 87,8% de los procedimientos fueron correctivos.
 

Conclusiones: la mortalidad total al alta se encuentra dentro de los l�mites referidos en muchos de los estudios publicados. Hay una marcada tendencia en favorecer las cirug�as correctivas. La mayor mortalidad la posee el grupo de pacientes reci�n nacidos con cardiopat�as complejas.
 

Palabras clave: CARDIOPAT�AS CONG�NITAS-cirug�a, PROCEDIMIENTOS QUIR�RGICOS CARD�ACOS


 

 


PROSTACICLINAS INHALATORIAS EN LA HIPERTENSI�N PULMONAR PERSISTENTE DEL RECI�N NACIDO.
Rodr�guez G, Ferrari A, Pérez R, Martell M, Burgue�o M. Arch Pediatr Urug 2006; 77(3): 267-272
 

La hipertensi�n pulmonar persistente del reci�n nacido es debida a un retardo en la disminuci�n de las resistencias pulmonares despu�s del nacimiento.
 

Puede causar severa hipoxia por cortocircuito de izquierda a derecha.
 

Se han ensayado diferentes estrategias terap�uticas para producir vasodilatación pulmonar. El �xido n�trico es el tratamiento de elecci�n, aunque en la mayoría de los centros de cuidado intensivo neonatal de Uruguay no se encuentra disponible, por lo que estos pacientes requieren ser trasladados. Frecuentemente el cuadro es de tal gravedad que son necesarias otras medidas para lograr mejores condiciones de traslado.
 

El objetivo de este trabajo es mostrar que las prostaciclinas inhalatorias son una alternativa terap�utica en el manejo de la hipertensi�n pulmonar persistente.
 

Se presentan dos casos cl�nicos de reci�n nacidos de t�rmino que desarrollaron hipertensi�n pulmonar severa. Ambos se trataron con ventilación mec�nica, hiperventilación, alcalinoterapia e inotr�picos, sin obtener mejor�a del cuadro cl�nico. Ante la gravedad extrema y sin posibilidades inmediatas de traslado ambos se trataron con prostaciclina por v�a endotraqueal, a uno por nebulización continua y al otro mediante bolos. Se logr� en ambos un aumento inmediato de la oxigenación, permitiendo su estabilización y traslado a un centro especializado donde recibieron �xido n�trico y luego sildenafil v�a oral previo al destete. Evolucionaron sin complicaciones, comprob�ndose posteriormente un desarrollo mental y psicomotor normal. Tambi�n se presenta un modelo suino en el que se provoca hipertensi�n pulmonar y se trata con prostaciclinas inhalatorias y �xido n�trico.
 

Palabras clave: HIPERTENSI�N PULMONAR-terapia, EPOPROSTENOL-uso terap�utico, �XIDO N�TRICO-uso terap�utico, INHIBIDORES DE FOSFODIESTERASA-uso terap�utico, RECI�N NACIDO


 

 


EFICACIA DE LA SACAROSA ORAL EN LA ANALGESIA PARA PROCEDIMIENTOS DOLOROSOS HABITUALES EN NEONATOLOG�A
Ettlin G, Lain A, Aldao J. Bustos R. �Arch Pediatr Urug 2006; 77(3): 250-6.

 

Es conocida la presencia de dolor en el reci�n nacido, de t�rmino o pret�rmino. La analgesia frena mecanismos inflamatorios y apopt�ticos neuronales. La expresi�n de dolor es medida subjetivamente, dado que aun utilizando escalas de evaluación del mismo, �stas no son totalmente fiables.
 

Se realiza un estudio experimental anal�tico en base a un ensayo cl�nico controlado, aleatorizado, doble ciego, con una población predeterminada, para evaluar la eficacia de sacarosa al 24% por v�a enteral, como sedoanalgesia.
 

Se consider� en el análisis el tiempo de llanto y el tiempo de disconfort, medidos en segundos, realizando test de �t�. De los pacientes evaluados (N=82), luego de conocer las muestras respectivamente administradas, a 40 reci�n nacidos (RN) se administr� sacarosa al 24% y a 42 RN les correspondi� agua destilada. En relación al disconfort, el efecto de la analgesia fue estadísticamente significativo (p=0,01), disminuyendo en un 36% en aqu�llos que recibieron sacarosa VS 24%. No fue claramente significativo (si bien fue un 30% menor el tiempo de llanto como hab�amos planteado inicialmente) en relación al llanto (p=0,06).
 

No hay diferencias con respecto al sexo en cuanto a tiempo de llanto o disconfort con las distintas medidas realizadas.
 

Palabras clave: SACAROSA-uso terap�utico, , NALGESIA

RECI�N NACIDO

 

 


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