
ALLERGIC RHINITIS AND SINUSITIS IN
ASTHMA. DIFFERENTIAL EFFECTS ON SYMPTOMS AND PULMONARY FUNCTION
Dixon AE, Kaminsky DA, Holbrook JT y cols. Allergic rhinitis and
sinusitis in asthma. Differential effects on symptoms and pulmonary
function. Chest 2006; 130: 429-35.
La presencia de rinitis al�rgica o sinusitis se asocia con mayor
severidad de los s�ntomas de asma
Introducción. Se comparan aqu� las condiciones basales que
presentaban los sujetos incluidos en dos ensayos cl�nicos: el SIIVA
(Safety of Inactivated Influenza Vaccine in Asthma in Adults and
Children) y el LODO (Effectiveness of Low Dose Theophylline as Add-on
Treatment in Asthma). El prop�sito ha sido determinar, ANTES DE LOS
RESPECTIVOS TRATAMIENTOS, la vinculación entre las caracter�sticas
sintomatol�gicas de los pacientes y la presencia en ellos de cuadros
de sinusitis o rinitis al�rgica.
Dise�o. Comparación transversal de datos de los estudios SIIVA* y
LODO**. * American Lung Association Asthma Clinical Research Centers.
The safety of inactivated influenza vaccine in adults and children
with asthma. N Engl J Med 2001; 345:1529-1536. ** No publicado a�n.
Contexto. El SIIVA evaluaba la seguridad de una vacuna antiinfluenza
de virus inactivados en adultos y niños con asma, en tanto que el
LODO examinaba la efectividad del tratamiento con teofilina en dosis
bajas, como terapia adicional antiasma. Ambos trabajos estaban
patrocinados por la ALA (American Lung Association). Pacientes Se
indican las caracter�sticas de las dos poblaciones incluidas. --
Ensayo SIIVA (n = 2031). Los participantes tenían entre 3 y 83 a�os,
y presentaban diagnóstico m�dico de asma. Para la selecci�n no se
tuvo en cuenta el grado de severidad de la enfermedad.
Para
determinar la gravedad, se midi� la funci�n pulmonar a trav�s del
pico flujo espiratorio; los s�ntomas fueron evaluados con la escala ASUI. -- Ensayo LODO (n = 488). Los reclutados eran sujetos mayores
de 15 a�os. Con independencia del tratamiento administrado,
presentaban mal control de su enfermedad asm�tica, con escores
superiores a 1,5 en el cuestionario 'Juniper' sobre control del asma
bronquial. Fueron excluidos quienes en los 6 meses previos al
estudio tenían condici�n de fumadores habituales, y tambi�n quienes
tenían antecedentes de fumar m�s de 4000 cigarrillos por a�o.
Intervenci�n. No hubo intervenci�n clínica. El diagnóstico de
patolog�a nasal y sinusal fue determinado mediante la respuesta a un
cuestionario estructurado. Se consider� que tenían sinusitis,
rinitis al�rgica o fiebre del heno los pacientes que afirmaban
padecerlas; 995 participantes habían sido sometidos a espirometr�a
(sin broncodilatadores). Para la evaluación de la posible presencia
de interacciones entre la severidad basal del asma y la existencia
de rinitis al�rgica, en relación con los s�ntomas de la enfermedad y
con la aparici�n de exacerbaciones, los investigadores se valieron
de los porcentajes de pacientes con pico flujo espiratorio inferior
al 80% del predicho. Iguales c�lculos fueron realizados en relación
con la sinusitis. Principales Medidas de Evoluci�nLa medida
principal fue la severidad de la enfermedad asm�tica, determinada
por las evaluaciones de la funci�n pulmonar; la comparación era
realizada entre pacientes con rinitis al�rgica o sin ella, y con
sinusitis o sin ella.
Principales Resultados M�s del 70% del total de participantes hab�a
informado sufrir sinusitis o rinitis al�rgica. En el estudio SIIVA,
la sinusitis resultaba m�s frecuente en mujeres [Odds ratio (OR,
raz�n de desventaja), 1,46], en pacientes con enfermedad por reflujo
gastroesof�gico (2,21), y en personas de raza blanca (1,53). Se
observaron similares asociaciones en el caso de la rinitis al�rgica.
A continuación se indican las m�s importantes caracter�sticas
observadas. -- En el LODO, la presencia de rinitis al�rgica y de
sinusitis se asoci� con incremento de los s�ntomas de asma y de los
trastornos del sue�o. -- En el SIIVA, las pruebas de funci�n
pulmonar evidenciaban peores �ndices en los sujetos con rinitis
al�rgica (flujo espiratorio pico de 91,2%, contra 95,8% de los
individuos sin rinitis). En cambio, no hubo diferencia apreciable
entre los pacientes con sinusitis y quienes no la tenían. -- En
ambos estudios, los porcentajes de exacerbaciones eran similares
entre los pacientes con rinitis y sin rinitis. -- En el LODO, los
pacientes con sinusitis presentaban 5,68 episodios de exacerbaciones
por a�o, contra 3,72 de los que estaban libres de sinusitis. En el
SIIVA, no hubo diferencia apreciable entre pacientes con sinusitis y
sin ella.
Conclusi�n De acuerdo con esta s�ntesis de los datos basales
obtenidos por los estudios LODO y SIIVA en dos poblaciones de
asmáticos, la presencia de rinitis al�rgica o sinusitis se asocia
con mayor severidad de los s�ntomas de la enfermedad. En los sujetos
que presentan mal control de su asma bronquial son m�s frecuentes
las exacerbaciones, que sin embargo no parecen inducir deterioro de
la funci�n pulmonar.

ALLERGIC RHINITIS: MANAGING THE
PEDIATRIC SPECTRUM
Meltzer E. Allergic rhinitis: Managing the pediatric spectrum
Allergy and Asthma Proceedings 2006; 27(1):2-8
En los casos pedi�tricos de rinitis al�rgica (RA), el principal
objetivo cl�nico es el hallazgo de un r�gimen terap�utico efectivo y
conveniente que carezca de efectos adversos sedantes o cognitivos.
La RA es la enfermedad crónica m�s frecuente de la infancia, con una
prevalencia de hasta 40%. Un ni�o con RA presenta en forma
caracter�stica una cantidad de signos que incluyen el oscurecimiento
de los p�rpados inferiores, una l�nea transversal visible debajo de
la punta de la nariz causada por la fricci�n y la apertura bucal
para respirar. Entre los s�ntomas, se encuentran los estornudos y la
picaz�n, el bloqueo y el goteo nasal. La RA presenta un
significativo impacto en la calidad de vida del ni�o afectado. Los
pacientes cuyos s�ntomas no son bien controlados presentan un
desempe�o cognitivo reducido con respecto a sus compa�eros de clase
no al�rgicos, y se estima que pierden 2 millones de d�as escolares
por d�a. Adem�s, los niños afectados presentan problemas
emocionales, trastornos del sue�o y otras limitaciones psicosociales.
Por otra parte, la RA se asocia a varias comorbilidades, como la
conjuntivitis, la otitis, la rinosinusitis y el asma. La
predisposici�n gen�tica a la RA representa el factor de riesgo m�s
importante. En la población general, del 10% al 15% de los niños son
at�picos, lo cual se incrementa a 50% si ambos padres son at�picos y
a 72% si ambos padres presentan la misma manifestación at�pica. La
sensibilización al�rgena es un importante factor de riesgo de RA.
A pesar de que la evitación del al�rgeno resulta una soluci�n
intuitiva para la prevención de los s�ntomas de la RA, �sta
usualmente no es posible. Por ejemplo, muchas las familias prefieren
cambiar de m�dico antes de desprenderse de sus mascotas. Algunos
al�rgenos dom�sticos, como el moho y los �caros del polvo, pueden
ser reducidos a trav�s del control de la humedad y de medidas de
higiene. Sin embargo, la prevención de la exposición a al�rgenos del
aire libre resulta considerablemente m�s dif�cil.
Los antihistam�nicos orales representan la farmacoterapia de primera
l�nea contra la RA de adultos y niños. Los antihistam�nicos de
primera generación en altas dosis pueden ser t�xicos o incluso
fatales. Adem�s, se asocian con efectos adversos anticolin�rgicos y
sedativos. Los niños tratados con agentes de primera generación
pueden presentan cambios en su conducta, como hiperactividad,
somnolencia y afectación cognitiva. Por eso, existe un consenso de
que esta generación de antihistam�nicos deben ser evitados tanto en
niños como en adultos. La loratadina es un antihistam�nico de
segunda generación aprobado en EE.UU. para el tratamiento de la RA
en niños mayores de 2 a�os. A pesar de que en los niños este agente
presenta buena tolerabilidad, cuando es administrado en dosis
mayores a las recomendadas puede aumentar el riesgo de somnolencia y
afectación cognitiva. Por su parte, la cetirizina ha sido aprobada
para su uso en niños de 6 meses o m�s con RA perenne y en aquellos
mayores de 2 a�os con RA estacional.
En los niños con s�ntomas persistentes de RA, los corticosteroides
intranasales (CIN) representan una terapia altamente efectiva.
Mientras que el comienzo de acci�n de los antihistam�nicos orales es
notado dentro de las primeras horas, el efecto de los CIN comienza a
percibirse aproximadamente a las 12 horas, y el alivio sintom�tico
completo puede tomar de 1 a 2 semanas. El uso de los CIN puede
resultar problem�tico en algunos pacientes debido a su aversi�n por
los aerosoles nasales.
La inmunoterapia es indicada en los pacientes en quienes los
s�ntomas de la RA no pueden ser controlados con la farmacoterapia o
cuando �sta causa efectos secundarios indeseables. Se ha demostrado
que la inmunoterapia previene la progresi�n de la RA a asma, aunque
sus beneficios deben ser considerados junto con los riesgos de
reacciones anafil�cticas al tratamiento y la inconveniencia e
incomodidad de las inyecciones regulares.
La RA representa un trastorno de gran importancia en la población
pediátrica y su manejo efectivo resulta esencial para evitar los
problemas educativos, sociales y emocionales que pueden asociarse.
La terapia ideal es la evitación del al�rgeno, aunque muchas veces
esto no puede llevarse a cabo. La farmacoterapia es, en la mayoría
de los casos, la principal intervenci�n, y los agentes de primera
l�nea son los antihistam�nicos y los CIN.

TRATAMIENTO QUIR�RGICO DE LAS
CARDIOPAT�AS CONG�NITAS: RESULTADOS DE 213 PROCEDIMIENTOS
CONSECUTIVOS
Abdala D, Lejbusiewicz G, Pose G, Touy� G, Riva J, Lig�era L, Pastorino M, Pérez S, Ant�nez A, Picarelli D. Arch Pediatr Urug 2006; 77(3): 237-243
Dado el
progreso del tratamiento quir�rgico de las cardiopat�as cong�nitas,
y el predominio de las cirug�as correctivas con respecto a las
paliativas, hemos querido evaluar los resultados quir�rgicos, en
forma individual y comparativa, de 213 procedimientos quir�rgicos
por cardiopat�a cong�nita realizados en un �nico centro de nuestro
país.
Material
y m�todos: se revisaron retrospectivamente los registros médicos
y quir�rgicos de la base dedatos del Centro Cardiol�gico Americano,
identific�ndose 213 cirug�as card�acas consecutivas por cardiopat�a
cong�nita en un per�odo de 39 meses (desde enero de 2003 hasta marzo
de 2006). Se analiz� la morbimortalidad al alta, compar�ndose con la
literatura internacional.
Resultados: la mortalidad al alta fue de 7% y el porcentaje de
complicaciones de 16%, 87,8% de los procedimientos fueron
correctivos.
Conclusiones: la mortalidad total al alta se encuentra dentro de
los l�mites referidos en muchos de los estudios publicados. Hay una
marcada tendencia en favorecer
las cirug�as correctivas. La mayor mortalidad la posee el grupo de
pacientes reci�n nacidos con cardiopat�as complejas.
Palabras
clave: CARDIOPAT�AS CONG�NITAS-cirug�a, PROCEDIMIENTOS QUIR�RGICOS
CARD�ACOS

PROSTACICLINAS INHALATORIAS EN LA
HIPERTENSI�N PULMONAR PERSISTENTE DEL RECI�N NACIDO.
Rodr�guez G, Ferrari A, Pérez R, Martell M, Burgue�o M. Arch Pediatr Urug 2006; 77(3): 267-272
La
hipertensi�n pulmonar persistente del reci�n nacido es debida a un
retardo en la disminuci�n de las resistencias pulmonares despu�s del
nacimiento.
Puede causar
severa hipoxia por cortocircuito de izquierda a derecha.
Se han
ensayado diferentes estrategias terap�uticas para producir
vasodilatación pulmonar. El �xido n�trico es el tratamiento de
elecci�n, aunque en la mayoría de los centros
de cuidado intensivo neonatal de Uruguay no se encuentra disponible,
por lo que estos pacientes requieren ser trasladados. Frecuentemente
el cuadro es de tal gravedad que son necesarias otras medidas para
lograr mejores condiciones de traslado.
El objetivo de
este trabajo es mostrar que las prostaciclinas inhalatorias son una
alternativa terap�utica en el manejo de la hipertensi�n pulmonar
persistente.
Se presentan
dos casos cl�nicos de reci�n nacidos de t�rmino que desarrollaron
hipertensi�n pulmonar severa. Ambos se trataron con ventilación
mec�nica, hiperventilación, alcalinoterapia e
inotr�picos, sin obtener mejor�a del cuadro cl�nico. Ante la
gravedad extrema y sin posibilidades inmediatas de traslado
ambos se trataron con prostaciclina por v�a endotraqueal, a
uno por nebulización continua y al otro mediante bolos. Se logr� en
ambos un aumento inmediato de la oxigenación, permitiendo su
estabilización y traslado a un centro especializado
donde recibieron �xido n�trico y luego sildenafil v�a oral
previo al destete. Evolucionaron sin complicaciones, comprob�ndose
posteriormente un desarrollo mental y
psicomotor normal. Tambi�n se presenta un modelo suino en el que se
provoca hipertensi�n pulmonar y se trata con prostaciclinas
inhalatorias y �xido n�trico.
Palabras clave: HIPERTENSI�N
PULMONAR-terapia, EPOPROSTENOL-uso
terap�utico, �XIDO N�TRICO-uso terap�utico, INHIBIDORES DE
FOSFODIESTERASA-uso terap�utico, RECI�N NACIDO

EFICACIA DE LA SACAROSA ORAL
EN LA ANALGESIA PARA PROCEDIMIENTOS DOLOROSOS HABITUALES EN
NEONATOLOG�A
Ettlin G, Lain A, Aldao J. Bustos R. �Arch Pediatr Urug 2006; 77(3): 250-6.
Es
conocida la presencia de dolor en el reci�n nacido, de t�rmino o
pret�rmino. La analgesia frena mecanismos inflamatorios y
apopt�ticos neuronales. La expresi�n de dolor es medida
subjetivamente, dado que aun utilizando escalas de evaluación del
mismo, �stas no son totalmente fiables.
Se
realiza un estudio experimental anal�tico en base a un ensayo
cl�nico controlado, aleatorizado, doble ciego, con una población
predeterminada, para evaluar la eficacia de sacarosa al 24% por v�a
enteral, como sedoanalgesia.
Se
consider� en el análisis el tiempo de llanto y el tiempo de
disconfort, medidos en segundos, realizando test de �t�. De los
pacientes evaluados (N=82), luego de conocer las muestras
respectivamente administradas, a 40 reci�n nacidos (RN) se
administr� sacarosa al 24% y a 42 RN les correspondi� agua
destilada. En relación al disconfort, el efecto de la analgesia fue
estadísticamente significativo (p=0,01), disminuyendo en un 36% en
aqu�llos que recibieron sacarosa VS 24%. No fue claramente
significativo (si bien fue un 30% menor el tiempo de llanto como
hab�amos planteado inicialmente) en relación al llanto (p=0,06).
No hay
diferencias con respecto al sexo en cuanto a tiempo de llanto o
disconfort con las distintas medidas realizadas.
Palabras
clave: SACAROSA-uso terap�utico, , NALGESIA
RECI�N
NACIDO