Academia Mexicana de Pediatría

Convocatoria Admisión de nuevos miembros 2009
Premio Nacional de Inv. Pediátrica 2009 Premio Dr. Rafael Soto Allande 2009 Premio Dr. Mario A. Torroella 2009

Bibliografía de interés

 

 

�cidos grasos n-3 y n-6 en plasma al nacer y al a�o de edad y relación con el tipo de alimentación.

P Sanjurjo Crespo   N Trebolazabala Quirante   L Ald�miz-Echevarr�a Azuara   L Casta�o Gonz�lez   JA Prieto Perera   F Andrade Lodeiro .  An Pediatr (Barc) 2008; 68: 570 - 575

Objetivo Comparar las variaciones de los �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPUFA) al nacer y al a�o de edad en niños alimentados con lactancia materna prolongada, lactancia materna de duración media y f�rmula artificial. Pacientes Un total de 77 niños sanos a t�rmino con alimentación conocida fueron divididos en grupos: el grupo A (n = 25) hab�a recibido lactancia prolongada (m�s de 6 meses); el B (n = 26), lactancia media (m�s de 3 meses y menos de 5), y el C (n = 26), cuyos sujetos fueron alimentados �nicamente con f�rmula artificial. Se midi� la proporci�n de �cidos grasos plasmáticos al nacer y al primer a�o de vida.

Resultados No existen diferencias en el momento del nacimiento. Sin embargo, hay una disminuci�n significativa de la proporci�n de los principales LCPUFA, �cido docosahexaenoico (DHA) y �cido araquid�nico (AA), entre el nacimiento y el primer a�o de vida. Al a�o, el porcentaje de DHA var�a significativamente entre el grupo A y los otros dos: 2,46 � 0,84 frente a 1,80 � 0,48 y 1,89 � 0,75 (p < 0,01).

Conclusiones 1. Al nacer no existen diferencias en el contenido de LCPUFA. 2. Se observa una disminuci�n significativa de los principales LCPUFA con la edad. 3. El grupo con lactancia materna prolongada posee mayores proporciones de DHA que los otros dos. Por consiguiente, la lactancia durante m�s de 6 meses es necesaria para obtener valores m�s elevados de DHA.

Palabras clave: Lactancia materna. Lactancia artificial. �cido docosahexaenoico. �cido araquid�nico.


 

Estudio transversal espa�ol de crecimiento 2008. Parte I: valores de peso y longitud en reci�n nacidos de 26-42 semanas de edad gestacional An Pediatr (Barc) 2008; 68: 544 � 551 A Carrascosa Lezcano   A Ferr�ndez Long�s   D Yeste Fern�ndez   J García-Dihinx Villanova   A Romo Montejo   A Copil Copil   J Almar Mendoza   S Salcedo Abizanda   M Gussiny� Canadell   L Baguer Mor .


Introducción La edad gestacional, el peso y la longitud al nacer son factores relacionados con la morbilidad y mortalidad en el per�odo neonatal y en la vida adulta.

 

Sujetos y m�todos Valoración del peso y la longitud v�rtice-tal�n al nacer, en 9.362 reci�n nacidos vivos de raza cauc�sica (4.884 varones y 4.478 ni�as) y de gestaciones �nicas (26-42 semanas de edad gestacional), nacidos entre 1999 y 2002 en el Hospital Materno-Infantil Vall d�Hebron de Barcelona y en el Hospital Materno-Infantil Miguel Servet de Zaragoza.

 

Resultados Valores de la media y desviación est�ndar, y distribuci�n percentilada del peso y de la longitud en los reci�n nacidos de ambos sexos seg�n su edad gestacional. Existe un incremento progresivo con la edad gestacional y un dimorfismo sexual a partir de la semana 30 de gestación con diferencias estadísticamente significativas entre ambos sexos para ambos par�metros (p < 0,01) a partir de la semana 35 de edad gestacional. A las 38 y 42 semanas de edad gestacional los valores de la media para el peso y para la longitud son, respectivamente, 170 y 160 g, y 0,8 y 0,9 cm superiores en los varones que en las ni�as. Tambi�n se observ� un incremento en los valores de la media de peso y longitud respecto a estudios previos (1987-1992).

 

Conclusiones Existe un dimorfismo sexual en el peso y la longitud de los reci�n nacidos pret�rmino y a t�rmino. Estos par�metros cambian con el tiempo y deben ser revisados peri�dicamente.

Palabras clave: Patrones antropom�tricos en reci�n nacidos pret�rmino y a t�rmino. Dimorfismo sexual. Crecimiento intrauterino.




 


 

Estudio transversal espa�ol de crecimiento 2008. Parte II: valores de talla, peso e �ndice de masa corporal desde el nacimiento a la talla adulta An Pediatr (Barc) 2008; 68: 552 - 569 - A Carrascosa Lezcano   JM Fern�ndez García   C Fern�ndez Ramos   A Ferr�ndez Long�s   JP L�pez-Siguero   E Sánchez Gonz�lez   B Sobradillo Ruizf  D Yeste Fern�ndez  

Introducción En las sociedades desarrolladas existe una aceleración secular del crecimiento. Entre los a�os 2000 y 2004 hemos valorado el crecimiento en una población cauc�sica espa�ola procedente de Andaluc�a, Barcelona, Bilbao y Zaragoza y hemos comparado los resultados con estudios espa�oles realizados antes de 1988 en poblaciones cauc�sicas de Bilbao (BIB 88) y Catalu�a (CAT 87).

 

Sujetos y m�todos Estudio transversal que valora el peso, la longitud y el �ndice de masa corporal (IMC) en 32.064 sujetos (16.607 varones y 15.457 mujeres) desde el nacimiento a la talla adulta: a) 5.796 son reci�n nacidos a t�rmino (2.974 varones y 2.822 mujeres) hijos de madres sanas, de gestaciones �nicas; b) 23.701 son niños y adolescentes (12.358 varones y 11.343 mujeres) de 0,25 a 18 a�os de edad ambos inclusive, y c) 2.567 son adultos jóvenes (1.275 varones y 1.292 mujeres) de 18,1 a 24 a�os de edad.

 

Todos estaban sanos, eran de raza cauc�sica y sus padres, de origen espa�ol. La distribuci�n percentilada, el valor z-score y el dise�o de las gr�ficas se ha realizado seg�n el m�todo LMS.

 

Resultados Se expresan los valores de la media, desviación est�ndar, coeficiente de Skewness y percentiles desde el nacimiento a la edad adulta, en intervalos de 0,25-0,50 a�os. Existe un dimorfismo sexual y un incremento en los valores de peso y talla de todos los percentiles respecto a los estudios BIB 88 y CAT 87. Los valores de los percentiles 3, 50 y 97 de la talla adulta son superiores en 1,8, 1,4 y 3,3 cm respecto a BIB 88, y en 2,5, 3,3 y 3,8 cm respecto a CAT 87 en los varones, y 3,5, 2,5 y 4,2 cm respecto a BIB 88 y 3,5, 3,1 y 3,9 cm respecto a CAT 87 en las mujeres.

 

Los correspondientes valores de peso son 5,4, 6,2 y 11,7 kg superiores a los de BIB 88 y 6,7, 6,3 y 10,1 kg superiores a los de CAT 87 en los varones y 1,7, 2,2 y 8,3 kg superiores a los de BIB 88, y 1,8, 2,4 y 3,6 kg superiores CAT 87 en las mujeres. Los respectivos incrementos en el IMC son 2,0, 1,4 y 3,9 respecto a BIB 88 y �0,1, �0,2 y 5,3 respecto a CAT 87 en los varones y 0,9, 0,4 y 3,7 respecto a BIB 88 y �1,8, �0,1 y 4,0 respecto a CAT 87, en las mujeres. Los valores del IMC de 25 y 30 �en la edad adulta� corresponden a los percentiles 80 y 97 en los varones y 85 y 97 en las mujeres.

 

En ambos sexos los valores de la talla media adulta son similares a los observados en otros estudios longitudinales y transversales espa�oles recientes y a los observados en estudios europeos y americanos, aunque inferiores a los de la población alemana, sueca y holandesa.

 

Conclusiones Con relación a estudios espa�oles previos, existe una aceleración secular de peso y talla, con un incremento desproporcionado en los valores del IMC correspondientes al percentil 75 o superiores, y de forma marcada en los del percentil 97. Este estudio muestra la necesidad de actualizar peri�dicamente los datos de referencia utilizados en la valoración del crecimiento durante la infancia y adolescencia.

Palabras clave: Aceleración secular del crecimiento. Talla. Peso. �ndice de masa corporal.



 


 

A Carrillo Álvarez   C Calvo Mac�as Education and robotics. Medical simulation in Paediatrics: A promising future An Pediatr (Barc) 2008; 68: 541 - 543


Para los profesionales que hemos tenido una importante dedicación en los programas de formación de reanimación cardiopulmonar (RCP), el empleo de maniqu�es para favorecer las labores docentes constituye una pr�ctica habitual1 . Desde su creación en el a�o 1992, el Grupo Espa�ol de RCP Pediátrica y Neonatal contaba con diversos modelos de maniqu�es completos y parciales para la formación en las distintas maniobras y t�cnicas de la RCP y ha realizado, desde entonces, múltiples cursos tanto de formación de alumnos en RCP pediátrica y neonatal como de formación de formadores (instructores). La ense�aza pr�ctica se realiza mediante la repetici�n e integración coordinada y secuencial de las distintas maniobras realizadas en maniqu�es sobre supuestos cl�nicos, hasta lograr una pr�ctica casi automatizada. La experiencia ha demostrado que los cursos te�rico-pr�cticos con la utilización de maniqu�es constituyen un m�todo adecuado de enseñanza, y se puede afirmar que el alumno que alcanza un buen dominio de las t�cnicas que se imparten sobre el maniqu� ser� capaz de hacerlo correctamente sobre el enfermo. Estos maniqu�es pueden ser considerados el inicio de la simulación rob�tica2 .


La simulación m�dica actual constituye una nueva herramienta metodol�gica en la formación m�dica entre cuyas ventajas podemos se�alar la adquisici�n de conocimientos y habilidades que suplan la escasa experiencia clínica y que ofrezcan la m�xima seguridad en procedimientos de alto riesgo y de escasa frecuencia, evitando los riesgos que se podr�an ocasionar al paciente. Asimismo, permite la repetici�n de las maniobras y sus secuencias de aplicación tantas veces como sea necesario, hasta realizarlas de manera casi autom�tica. El hecho de que en situaciones de extrema gravedad siempre debe actuar la persona m�s experta hace que el principiante tenga dificultades para adquirir experiencia. Los maniqu�es tambi�n permiten el análisis sosegado de errores cometidos y solventarlos de forma inmediata y as� poder evitarlos en un futuro cuando tengan que aplicarse a los pacientes. Igualmente, la simulación m�dica es muy �til para mantener la formación continuada y el reciclaje del personal sanitario en aquellas situaciones clínicas que por ser menos frecuentes hacen que se pierda experiencia3 .


Los maniqu�es utilizados en algunas simulaciones, como la enseñanza de la RCP, tienen algunas limitaciones, por ejemplo que, a pesar de realizarse las maniobras con cierto realismo, requieran que sea el propio instructor el que tenga que ir aportando los datos relacionados con los cambios fisiopatol�gicos que experimenta el supuesto paciente en respuesta a la actuación del reanimador, perdiendo realidad y dinamismo en la pr�ctica.


En los �ltimos a�os cada vez son m�s numerosas las publicaciones sobre simulación m�dica4 . Existen muchos tipos de simuladores, desde los que permiten adquirir �nicamente habilidades t�cnicas parciales (intubación traqueal, canalización de v�as venosas, etc.), hasta los de mayor complejidad, como son los simuladores de pacientes a escala real y que, conectados a sistemas inform�ticos, permiten entrenar al alumno en la asistencia global e integrada de pacientes en situaciones clínicas de riesgo vital.


El desarrollo tecnol�gico ha propiciado la creación de simuladores humanos de alta fidelidad, los cuales, adem�s de las caracter�sticas anat�micas de los antiguos maniqu�es, reproducen un gran n�mero de funciones �fisiol�gicas�, como las que se describen en el art�culo publicado en este n�mero por Gonz�lez G�mez et al5 . Mediante un complejo sistema inform�tico se pueden programar estas variables fisiol�gicas que el simulador representa en tiempo real y de forma simult�nea con las intervenciones que el alumno vaya realizando.


El gran progreso t�cnico de los simuladores ha favorecido el incremento de sociedades cient�ficas de simulación, de la creación de centros espec�ficos de simulación m�dica, y la adquisici�n de simuladores por universidades y centros sanitarios para desarrollar diversos programas de formación. En España existen dos centros especializados en formación m�dica mediante programas de simulación m�dica: el Centro de Entrenamiento en Situaciones Cr�ticas del Hospital Marqu�s de Valdecilla de Santander, con m�s de 10 a�os de experiencia, y el Complejo Multifuncional Avanzado de Simulación e Innovación Tecnol�gica de la Fundación IAVANTE en Granada, inaugurado en 2004 que incluye en sus programas de simulación un curso de emergencias pediátricas.


En los �ltimos a�os se han multiplicado los centros de formación de instituciones responsables de la enseñanza y centros sanitarios, tanto del extranjero como de nuestro país, que incorporan programas de formación inicial y continuada de sus alumnos y de su personal sanitario con m�todos de simulación. �stos no solo servir�n para mejorar la capacitación en las nuevas t�cnicas diagn�sticas y terap�uticas, sino que tambi�n se podr�n utilizar en la actualización y el adiestramiento en las ya conocidas, o para evaluar, acreditar o seleccionar al personal sanitario que haya de asumir esas responsabilidades. En algunos centros se desarrollan programas de formación para pregraduados, de tal forma que muchos de ellos han nacido en facultades de medicina u hospitales universitarios, permitiendo as� que el estudiante de medicina, enfermer�a u otras ciencias de la salud adquiera los conocimientos y las habilidades t�cnicas sin riesgos para el paciente6 . Otros centros utilizan la simulación m�dica en la formación de posgraduados con el objetivo de perfeccionar las t�cnicas y habilidades de las distintas especialidades médicas, bien sea desde el punto de vista de la formación inicial de los residentes de especialidad (incluyendo la simulación en el programa de formación de la especialidad), o para evaluar las competencias adquiridas por los especialistas. La primera especialidad que utiliz� la simulación rob�tica fue la de anestesia, seguida de otras como medicina intensiva, urgencias y emergencias, traumatolog�a, etc. El desarrollo de simuladores espec�ficos para pediatría y neonatolog�a ha permitido que el progreso de la simulación tambi�n haya llegado a la pediatría.


El art�culo de Gonz�lez G�mez et al5 es el primero en España que aborda la simulación m�dica rob�tica en pediatría. En el mismo se se�ala el marco contextual del que surge la simulación m�dica y analiza la situación actual de la simulación en general y pediátrica en particular, exponiendo las caracter�sticas de los diferentes simuladores pedi�tricos que existen en el mercado, desde los m�s b�sicos a los m�s sofisticados, lo que permitir� a los grupos interesados en iniciar este m�todo de enseñanza seleccionar los m�s adecuados de acuerdo con los objetivos que persigan en su formación.


La complejidad de los simuladores ha limitado inicialmente su empleo a centros de formación m�dica especializados. El dise�o de simuladores port�tiles, referidos en este art�culo5 , constituye otro campo de avance en la simulación que permite el desarrollo de la misma fuera de los centros espec�ficos. A pesar de que son relativamente f�ciles de transportar, es evidente que su montaje entra�a una cierta dificultad, ya que, adem�s de tratarse de un maniqu� m�s complejo que los utilizados en la RCP, necesita la instalación del sistema inform�tico que proporciona las respuestas fisiopatol�gicas programables, la del monitor multiparam�trico, los dispositivos audiovisuales que facilitan la evaluación de la actividad realizada, el mobiliario accesorio, el aparataje diagnóstico y terap�utico y de todo el material de reanimación. Todo ello hace recomendable que las salas de simulación sean permanentes. Las ventajas e inconvenientes de la simulación fuera de los centros espec�ficos. tambi�n llamada simulación in situ , se exponen en una tabla del art�culo5 . B�sicamente, la simulación in situ tiene los inconvenientes de perder toda la infraestructura, tanto de aulas, sistemas audiovisuales, equipos docentes especializados, etc. disponibles en los centros espec�ficos, pero tiene como importantes ventajas la posibilidad de la realización de la simulación en el propio hospital, utilizando los mismos medios de que se dispone de forma habitual, constituyendo el �ambiente lo m�s real� posible para los profesionales que intervienen en la simulación7 .

 

Este tipo de metodolog�a se ve favorecido por la posibilidad de que los simuladores cuenten con equipos de grabación de v�deo y audio port�tiles, lo que permite a�adir a la evaluación de la actuación de los alumnos la visualización y el posterior análisis8 .


En el art�culo de Gonz�lez G�mez et al5 se describe el dise�o y la metodolog�a de un curso de emergencias pediátricas basado en la simulación, organizado por un centro espec�fico de simulación e impartido por un equipo docente con experiencia en emergencias pediátricas y con formación espec�fica en simulación rob�tica. Las emergencias pediátricas constituyen realidades clínicas de alto riesgo y de baja frecuencia ; por eso, son ideales para el entrenamiento por simulación rob�tica9,10 .


Como se�alan los autores, en este tipo de cursos se utiliza una metodolog�a docente muy novedosa, en la que a una etapa previa, no presencial y otra presencial, se a�ade una fase de seguimiento. Para la fase presencial se utiliza un simulador pedi�trico conectado a un sistema inform�tico que proporciona las respuestas fisiol�gicas programables, junto con la utilización de todos los medios necesarios para atender a los pacientes pedi�tricos cr�ticos. El análisis-debate o debriefing que se establece tras la simulación es de trascendental importancia en el conjunto de la acci�n formativa. Durante �ste se analiza la actuación del alumno no solo desde el punto de vista cient�fico-t�cnico, sino tambi�n desde el de las habilidades relacionales, que, actualmente, constituye uno de los objetivos de mejora en el profesionalismo m�dico; as�, permite valorar actitudes como la manera de afrontar las situaciones de crisis, la comunicación afectiva entre los profesionales, el comportamiento ante la carga de trabajo, la distribuci�n adecuada de las tareas y el liderazgo en situaciones de emergencia11 .


Los alumnos preferentes de este tipo de cursos son todos aquellos que pueden verse implicados en la atenci�n a las emergencias pediátricas: médicos de los equipos de emergencia extrahospitalarios, de los equipos de transporte de cr�ticos, de urgencia en hospitales comarcales, residentes de cuidados intensivos pedi�tricos, pediatras coordinadores de urgencias pediátricas, anestesistas pedi�tricos, etc.


Nos encontramos en un momento trascendental en la formación del profesional m�dico. En el futuro se ir�n abandonando progresivamente los cl�sicos modelos de exposición te�rica en favor de los nuevos m�todos formativos que incorporen las novedosas tecnolog�as, como la simulación rob�tica, la teleformación, programas multimedia, y el de la adquisici�n de habilidades cient�fico-t�cnicas y habilidades relacionales. La simulación m�dica facilita una formación y un entrenamiento de excelencia en habilidades t�cnicas y multidisciplinarias y estimula a los sanitarios en la necesidad de innovar, facilitando el trabajo en equipos cl�nicos de alto rendimiento12 . Todo esto augura un futuro prometedor a la simulación m�dica.


Otra utilidad de la simulación m�dica la constituye la capacidad de poder investigar y analizar la repercusi�n de los factores humanos. La situación de caos que se produce en algunas reanimaciones se podr�a evitar con un adecuado entrenamiento en la organización de la RCP13 .


Algunos autores afirman que el profundizar en el estudio de este tipo de factores humanos, organizativos, etc., puede ser m�s rentable que el estudio de nuevos dispositivos y f�rmacos y constituye un campo de reciente apertura a la investigación14 .


Los cursos de simulación rob�tica tienen un alto coste económico debido a las infraestructuras que precisan, al n�mero de profesores necesario y al elevado precio de los simuladores y dem�s material utilizado. Sin embargo, es importante que la administración sanitaria en general considere esta formación una apuesta de progreso y la integren en su actividad de formación institucional15 .


Los responsables de la formación sanitaria de las comunidades aut�nomas y de los centros hospitalarios que de ellas dependen deber�n plantearse si consideran m�s adecuada la creación de grandes centros de simulación que presten estos servicios a sus hospitales, o las salas y talleres de simulación y habilidades m�s pequeños en cada hospital. Consideramos que ambos tienen sus ventajas e inconvenientes y que dependiendo de la complejidad de la enseñanza que se imparta, debe tomarse la decisi�n m�s id�nea para las necesidades de cada centro. Lo que es indudable es que la exigencia en garantizar la seguridad de los pacientes, la b�squeda de la excelencia en la formación te�rico-pr�ctica de los profesionales sanitarios y el desarrollo tecnol�gico auguran un futuro prometedor en el desarrollo y la difusión de estos m�todos de enseñanza.


Al igual que ha sucedido con la publicación de art�culos en Anales de Pediatría sobre la formación en RCP pediátrica y neonatal, estima mos que la publicación del art�culo referido de simulación rob�tica puede ser de interés para todos los que quieran profundizar en la formación de emergencias pediátricas por medio de cursos que utilizan esta nueva metodolog�a docente.

Correspondencia: Dr. C. Calvo Mac�as.


UCIP. Hospital Materno-Infantil Carlos Haya.
Avda. Arroyo de los Ángeles, s/n. 29011 M�laga. España. Correo electrónico: custodio.calvo.sspa@juntadeandalucia.es


Recibido en marzo de 2008.
Aceptado para su publicación en marzo de 2008.
Referencias Bibliogr�ficas:

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  3. Fox-Robichaud AE, Nimmo GR. Education and simulation techniques for improving reliability of care. Curr Opin Crit Care. 2007;13:737-41. [Medline]
  4. Gaba DM. A brief history of mannequinbased simulation and application. En: Dunn WF, editor. Simulators in critical care and beyond. Des Plaines, IL: Society of Critical Care Medicine; 2004. p. 7-14.
  5. Gonz�lez G�mez JM, Chaves Vinagre J, Ocete Hita E, Calvo Mac�as C y Grupo Docente de Simulación Pediátrica de la Fundación IAVANTE. Nuevas metodolog�as en el entrenamiento de emergencias pediátricas: simulación m�dica aplicada a pediatría. An Pediatr (Barc). 2008;68:624-32.
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  8. Lighthall GK, Barr J. The use of clinical simulation systems to train critical care physicians. J Intensive Care Med. 2007;22:257-69. [Medline]
  9. Eppich WJ, Adler MD, McGaghie WC. Emergency and critical care pediatrics: use of medical simulation for training in acute pediatric emergencies. Curr Opin Pediatr. 2006;18:266-71. [Medline]
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  11. Thomas EJ, Sexton JB, Helmreich RL. Translating teamwork behaviours from aviation to healthcare: development of behavioural markers for neonatal resuscitation. Qual Saf Health Care. 2004;3:57-64.
  12. Quesada A, Bur�n FJ, Castellanos A, del Moral I, Gonz�lez C, Olalla JJ, et al. Formación en la asistencia al paciente cr�tico y politraumatizado: papel de la simulación clínica. Med Intensiva. 2007;31:187-93. [Medline] [Art�culo]
  13. Wayne DB, Didwania A, Feinglass J, Fudala MJ, Barsuk JH, Mc-Gaghie WC. Simulation-based education improves quality of care during cardiac arrest team responses at an academic teaching hospital: a case-control study. Chest. 2008;133:56-61. [Medline]
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La evoluci�n del cerebro en el g�nero Homo: la neurobiolog�a que nos hace diferentes REV NEUROL 2008; 46:731-741] PMID: 18543200 - Revisi�n en Neurociencia - Fecha de publicación: 13/06/2008 - M. Mart�n-Loeches, P. Casado, A. Sel


Introducción. Gran parte de lo que nos hace diferentes de otras especies animales est� en el cerebro. Sin embargo, no hay un �nico factor, una �nica raz�n por la que nuestro cerebro sea distinto, sino que las diferencias son múltiples.

 

Desarrollo y conclusiones. En este trabajo se revisan las principales disparidades que se conocen hoy en d�a entre nuestro cerebro y el de otras especies y que podr�an explicar las singularidades de nuestro comportamiento. Cuando se revisa el volumen cerebral y el de sus distintas subdivisiones, se observa que es realmente grande en nuestra especie, tanto en t�rminos relativos como absolutos, y algunas partes de nuestro cerebro, como ciertas regiones prefrontales, los l�bulos parietales o los temporales, parecen haber aumentado de tama�o notablemente m�s que otras.

 

Tambi�n se constata que, a diferencia de otras especies, nuestro cerebro es m�s sistem�ticamente asim�trico. Pero las diferencias entre nuestro cerebro y el de otras especies se aprecian tambi�n a escala celular, donde podemos encontrar diferentes y peculiares proporciones de neuronas dentro y entre las columnas corticales, as� como determinados tipos de neuronas (como las c�lulas en huso o las neuronas espejo) que, si bien no son exclusivas de nuestra especie, en �sta presentan ciertas particularidades en cuanto a n�mero y funci�n.

 

Por �ltimo, los sistemas de receptores de las neuronas tambi�n parecen tener caracter�sticas propias de nuestra especie que podr�an ser la clave para entender algunas de las singularidades de la evoluci�n de nuestro cerebro.



Tratamiento antibiótico neonatal como factor de riesgo para sibilancias tempranas

Neonatal Antibiotic Treatment Is a Risk Factor for Early Wheezing
A Bernt, E Lasl, M Per, P Rolf, S. Gunnar, A Nils, RW Go. Pediatrics; Vol. 121 No. 4 April 2008, pp. 697-702 (doi:10.1542/peds.2007-1232)



Se ha discutido a la Flora bacteriana como factor de riesgo para el desarrollo de asma. Sin embargo, ha sido dif�cil excluir la posibilidad de que los antibióticos hayan sido administrados durante los episodios de sibilancias. Como resultado, se han considerado como riesgo de causa reversa. Para minimizar el riesgo de causa reversa, nos hemos centrado en el efecto de los antibióticos que son realmente administrados en la sala neonatal.


M�TODOS. En un estudio de cohortes de niños nacidos en el oeste de Suecia en 2003, se estudi� el desarrollo de sibilancias. Las familias de los niños fueron seleccionados de manera aleatoria y realizado un cuestionario a los niños de 6 y 12 meses. La tasa de respuesta fue del 68,5% a los 6 meses y 68,9% para los 12 meses.


RESULTADOS. A los 12 meses, un 20,2% de los lactantes ha tenido 1 o m�s episodios de sibilancias, y
5,3% ha tenido 3 o m�s episodios. Los corticosteroides inhalados se han tomado un 4,1% de los lactantes. Los factores de riesgo independientes para los niños con sibilancias tratados con corticosteroides inhalados son el tratamiento antibiótico neonatal, el sexo masculino, edad gestacional de <37 semanas, con una madre con asma, tener un hermano con asma o eczema, y la lactancia materna menor de 5 meses.


CONCLUSIONES. El tratamiento con antibióticos en el per�odo neonatal es un factor de riesgo independiente para niños con sibilancias tratadas con corticosteroides inhalados a los 12 meses de edad. Estos resultados indirectamente apoyan la hip�tesis de que una alteración en la flora intestinal puede aumentar el riesgo de sibilancias posteriores.



Eventos estresantes de vida y asma en los adolescentes
J Piorkowski, VW Persky. Stressful life events and asthma in adolescents.
Pediatr Allergy Immunol 2008: 19: 255�263.



Estudios recientes sugieren que los factores psicosociales pueden contribuir al asma. Hemos examinado las asociaciones de sucesos estresantes de vida con la prevalencia del asma y la morbilidad entre los adolescentes de Chicago. Autovaloración del estado de asma, las medidas de morbilidad del asma, y 15 acontecimientos de la vida han sido recogidos a 2026 estudiantes de s�ptimo a noveno grado de 34 escuelas cat�licas de Chicago, como parte del Estudio Internacional de Asma y Alergias en la Infancia en 1994-95.

La prevalencia de eventos estresantes se inform� en un 77% de los adolescentes y, en general, la prevalencia de asma fue del 15,5%. Los eventos estresantes en los adolescentes se relacionaron significativamente tanto con el asma como la morbilidad del asma. La probabilidad de asma fue 1,44 (intervalo de confianza [IC95%] 1,07-1,95) para los informes de dos a tres eventos estresantes y 1,92 CI 95% =1,41-2,62) con m�s de tres eventos estresantes. En los adolescentes con asma, el incremento en el n�mero de s�ntomas de asma (odds ratio [OR] 1,16, IC 95%:1,07- 1,27), el asma relacionado con ausentismo escolar (OR=1,17, CI 95% 1,04-1,32) , visitas al m�dico por asma (OR=1,16 ,CI 95%1,04-1,29), y la hospitalización por asma (OR=1,20 ,CI 95%, 1,001-1,44) se asociaron significativamente con el n�mero de eventos estresantes, independiente del la exposición al humo del cigarro y la humedad, el uso de las sustancias inhaladas, y factores sociodemográficos. Si bien estos resultados no son suficientes para asignar causalidad en la relación entre el estr�s y el asma, se apoyan por una serie de otros estudios y por mecanismos de plausibilidad biol�gica.

La evaluación y dirección de los efectos de eventos de vida pueden ser �tiles en el manejo del asma en los adolescentes.
 



Immunotherapy in children and adolescents with allergic rhinoconjunctivitis: a systematic review. Pediatr Allergy Immunol 2008: 19: 197�207 DOI: 10.1111/j.1399-3038.2007.00648.x - Ro� der E, Berger MY, de Groot H, van Wijk RG.

La inmunoterapia en niños y adolescentes con rinoconjuntivitis al�rgica: una revisi�n sistem�tica.

La inmunoterapia al�rgeno-espec�fica es una de las piedras angulares del tratamiento rinoconjuntivitis al�rgica. Si bien el desarrollo de la administración de formas no invasivas con mejor perfil de seguridad, existe una creciente tendencia a prescribir la inmunoterapia en los jóvenes. Sin embargo, el no hay material disponible sobre la eficacia de la inmunoterapia en todas sus diferentes formas de administración en los jóvenes. Por lo tanto, revisamos sistem�ticamente los ensayos controlados aleatorios (ECA) para evaluar el efecto de la inmunoterapia con alergenos inhalantes en los s�ntomas y el uso de f�rmacos en niños y adolescentes con rinoconjuntivitis al�rgica. Se revisaron MEDLINE, EMBASE, la Cochrane Controlled Clinical Trials Register y las listas de referencias de los �ltimos ensayos publicados.


ECA incluyeron jóvenes de edades comprendidas entre 0-18 a�os con rinoconjuntivitis al�rgica y se compararon la inmunoterapia contra placebo, el tratamiento sintom�tico o una administración diferente de inmunoterapia fueron incluidos. Las mediciones primarias de resultado fueron s�ntomas de rinoconjuntivitis
y / o medicación resultados. La calidad metodol�gica se evalu� mediante la validación con la lista Delphi. Un m�todo de s�ntesis de la mejor evidencia, un sistema de calificación con los niveles de pruebas basadas en la calidad general y los resultados de los ensayos, se utiliz� para evaluar la eficacia. Se incluyeron seis ensayos de inmunoterapia subcutánea (SCIT), cuatro nasal (LNIT), siete oral (OIT) y 11 de sublingual (ITSL) inmunoterapia ensayos, compuesto por 1619 jóvenes. solo el 39% de los ensayos eran de alta calidad metodol�gica. Pora los subgrupos de SCIT OIT el nivel de evidencia para eficacia fue conflictivo. Evidencia moderado de efecto fue observado en LNIT. Análisis de los subgrupos de ITSL no mostraron evidencia de efecto. La evidencia en ensayos de alergia perene y estacional en los subgrupos varios de evidencia moderada con efecto a no evidencia de efecto.

 

En conclusi�n, existen actualmente pruebas insuficientes de que la inmunoterapia en cualquier forma de administración tiene un efecto positivo sobre los s�ntomas y / o el uso de f�rmacos en niños y adolescentes con rinoconjuntivitis al�rgica.




Effect of nasal steroid treatment on airway inflammation determined by exhaled nitric oxide in allergic schoolchildren with perennial rhinitis and asthma. Pediatr Allergy Immunol 2008: 19: 219�226 DOI: 10.1111/j.1399-3038.2007.00613.x Pediatr Allergy Immunol 2008: 19: 219�226. - C Pedroletti, J Lundahl , K Alving, G Hedlin.


Efecto del tratamiento de la v�a a�rea inflamada con esteroides nasales determinado por el �xido n�trico exhalado en niños escolares al�rgicos con rinitis perenne y asma

La rinitis es com�n en los escolares asmáticos que son al�rgicos a la caspa de los animales y en constante e indirectamente expuestos a estos al�rgenos en su entorno cotidiano. Como se ha propuesto que existe un v�nculo fisiopatol�gico v�nculo entre la inflamación nasal y la bronquial, el objetivo principal de este estudio fue determinar si la administración nasal de furoato de mometasona (MSNF) pueden reducir la inflamación bronquial, reflejada en el nivel de �xido n�trico exhalado ( FeNo) en los escolares asmáticos con alergia a la caspa y rinitis de de leve a moderada.

 

Cuarenta de estos niños fueron asignados aleatoriamente para recibir tratamiento por 4 semanas con MSNF o placebo, empleando un doble ciego. FeNo fue el principal punto final medido y el punto principal secundario fue el nivel de NO, la concentración de prote�na cati�nica eosinof�lica (ECP) en lavado nasal, el n�mero relativo de eosin�filos en sangre, el volumen espiratorio forzado en 1 s (FEV1), flujo espiratorio m�ximo (PEF) y el puntaje de los s�ntomas.

 

No hubo diferencias significativas en los valores de FENO entre los tratados y los controles en cualquier momento medido, mientras que el nivel nasal de ECP fue menor en el grupo tratado en comparación con el placebo (p < 0.05) en el d�a 7 y 28, y en comparación con los basales de referencia para el grupo tratado (p <0,06 en los d�as 7, p<0,02 del d�a 28). Por otra parte, la media de eosin�filos de sangre disminuy� en el grupo tratado, lo cual tambi�n demostr� resultados m�s bajos de s�ntomas nasales en comparación con el placebo, pero ninguna de estas diferencias fueron estadísticamente significativa. VEF1, PEF nasal y los niveles de NO permanecieron sin cambios en ambos grupos.

 

Cuatro semanas de tratamiento con nasal MSNF no tuvieron ning�n efecto sobre la inflamación bronquial, como se refleja por el NO exhalado, mientras que los signos de activación eoscin�fila nasal y sist�mica se redujeron. De este modo, la administración nasal de un esteroide como una estrategia para reducir la inflamación asm�tica sigue siendo cuestionable en casos leves a moderadamente graves de rinitis perenne y asma.



Characteristics and Long-Term Outcome of Pediatric Systemic Lupus Erythematosus: A Longitudinal Study Journal of Pediatrics � April 2008 - L HIRAKI, S BENSELER, PTYRRELL, D HEBERT, E HARVEY, E SILVERMAN, et al The Clinical and Laboratory


Clinical and Laboratory Characteristics and Long-Term Outcome of
Pediatric Systemic Lupus Erythematosus: A Longitudinal Study


Caracter�sticas clínicas y de laboratorio y el resultado a largo plazo de niños con lupus eritematoso sist�mico: un estudio longitudinal

Objetivos Determinar la frecuencia y las caracter�sticas de los signos cl�nicos, s�ntomas, resultados de laboratorio, y el uso de f�rmacos en niños con lupus eritematoso sist�mico (pSLE) al inicio y durante el curso de la enfermedad, y examinar las correlaciones entre las manifestaciones y actividad de la enfermedad y los da�os a trav�s del tiempo.


Dise�o del estudio El estudio incluy� un análisis de los expedientes médicos y la base de datos de una cohorte de 256 pacientes con pSLE (mujeres: hombres, 4.7:1).


Los resultados m�s comunes: las manifestaciones clínicas fueron la artritis (67%), erupción malar (66%), nefritis (55%), y enfermedad de sistema nervioso central (SNC), (27%). En el momento del diagnóstico, los pacientes con insuficiencia renal y las enfermedades CNS tuvieron la mayor actividad de la enfermedad LES Index (SLEDAI) (P <.0001), pero estos resultados fueron similares a las del total del grupo al a�o de edad. Los pacientes que desarrollaron insuficiencia renal y las enfermedades CNS a m�s de 1 a�o despu�s del diagnóstico tuvieron mayor puntuación SLEDAI que al inicio. Aproximadamente el 34% de los pacientes tenían �ndice de da�o cl�nico de lupus sist�mico (SLICC-DI) > 1 a una media de seguimiento de 3,5 a�os. Una mayor proporci�n de pacientes con insuficiencia renal y la enfermedad de CNS tuvieron resultados SLICC-DI > 1, y estos pacientes tenían puntajes promedio m�s altos en comparación con los pacientes sin compromiso org�nico mayor (70% vs 11% [P <.0001] y 1,4 vs 0,1 [ P <.0001], respectivamente).


Conclusiones La mayoría de los pacientes en nuestra cohorte exhibi� compromiso org�nico mayor. Estos pacientes tenían los m�s altos puntajes SLEDAI en el momento del diagnóstico, que normaliz� a 1 a�o, pero precedido de desarrollo de insuficiencia renal y las enfermedades CNS. El promedio de puntuación SLICC-DI fue inferior a lo que se inform� anteriormente en los pacientes con pSLE.




 


 

EDITORIAL Changes in hemodynamics after closure of the ductus arteriosus in preterm infants
J Pediatr. 2008 Apr;152(4):595


CAMBIOS HEMODINAMICOS DESPUES DEL CIERRE DEL CONDUCTO ARTERIOSO PERMEABLE EN EL RECIEN NACIDO PREMATURO

Hemos le�do con interés el art�culo de Noori etal1 sobre los cambios en la funci�n mioc�rdica y la hemodin�mica tras la ligadura del ductus arterioso persistente en reci�n nacidos prematuros. Noori et al encontr� que durante las primeras 24 horas despu�s de la ligadura, el 35% de los pacientes requirieron por lo menos un aumento del 25% en el dosis de dopamina para mantener la presi�n arterial (PA) en el rango normal.

 

Sin embargo, entre los diversos �ndices de funci�n cardiaca evaluados en estos pacientes, ninguno se encontro para predecir un aumento en la necesidad de apoyo vasopresor. Esto es especialmente relevante, teniendo en cuenta la escasez de información en la literatura sobre el efecto del cierre del PDA m�dico o quir�rgico en la hemodin�mica sist�mica. Se estudiaron los cambios en BP y en las tasas de excreci�n urinaria de la endotelina - 1 (ET-1) y la vasopresina (AVP) despu�s del tratamiento de PDA con antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en una cohorte de 56 reci�n nacidos prematuros (<32 semanas de gestación) con diagnóstico de s�ndrome de distr�s respiratorio. Se encontr� que el m�dico despu�s de cierre de PDA (60,8%), la PA tanto sist�lica como diast�lica aument� significativamente, manteniendo una presi�n de pulso estable.

 

Al cierre farmacol�gico no, la tendencia (NS) fue m�s por un aumento constante en PA sist�lica que en PA diast�lica, junto con un aumento estadísticamente significativo de la presi�n de pulso. Adem�s, las tasas de excreci�n urinaria ET-1 disminuyeron significativamente despu�s del cierre PDA (UET-1/Ucr, 0,15 p< 0,07 vs 0,10 p< 0,05 enton / mmol; P < .005), mientras que se mantuvo elevada si la terapia farmacol�gica fallo. Las tasas de excreci�n urinaria AVP disminuyeron (NS) despu�s de la terapia y no fue influenciado por la eficacia del tratamiento.


ET-1 y AVP son potentes vasoconstrictores que desempe�an un papel fundamental en la adaptación fisiol�gica y circulatoria a la vida extrauterina y en el mantenimiento de BP.2, 3.
Tasas de excreci�n elevados de ET-1 de los reci�n nacidos prematuros que no responden a los AINE indican la necesidad de ampliar el investigación despu�s de ligadura quir�rgica de PDA en una zona en la que los cambios en la funci�n mioc�rdica y la hemodin�mica hayan demostrado tener significancia clínica .1 J Pediatr. 2007 Jun;150(6):597-602.

 



 


 

Percentiles of oxygen saturations in healthy term newborns in the first minutes of life Eur J Pediatr (2008) 167:687�688 DOI 10.1007/s00431-007-0540-x Published online: 20 July 2007 - E Altuncu E �zek H Bilgen A Topuzoglu S Kavuncuoglu.

PERCENTILAS DE SATURACION DE O2 EN RNT SANOS EN LOS PRIMEROS MINUTOS DE VIDA


Resumen El objetivo de este estudio fue establecer los valores de referencia de la saturación preductal de ox�geno (SpO2) en niños sanos inmediatamente despu�s de su nacimiento. Se evaluaron registros de SpO2 de 200 neonatos (vaginal grupo; n = 150 y el grupo de ces�rea; n = 50) con patr�n respiratorio regular.
La mediana de valores de SpO2 en el primer, quinto y d�cimo minutos fueron de 71, 92, y 98% en los partos vaginales y 70, 79, y el 96% de ces�reas en los partos, respectivamente. SpO2 fue significativamente inferior en el grupo de ces�rea en cualquier momento a partir del primer minuto de vida (p <0,0001). El tiempo necesario para alcanzar una SpO2> 90% fue tres veces m�s tiempo en las entregas de ces�rea. Los reci�n nacidos sanos est�n poco saturados inmediatamente despu�s de su nacimiento. La duración de llegar a una SpO2> 90% fue mayor en niños nacidos por ces�rea.


Palabras clave: saturación de ox�geno. Reci�n nacido. Pulsioximetr�a.

 


 


 

Pediatricians� Reports of Their Education in Ethics Arch Pediatr Adolesc Med. 2008;162(4):368-373 - J Kesselheim, J Johnson, S Joffe.

Pediatricians� Reports of Their Education in Ethics

Reportes de los pediatras sobre su educación en �tica


Objetivo: Estudiar las evaluaciones de los pediatras sobre la calidad de su educación �tica, el impacto de diversos m�todos de aprendizaje, y su confianza en enfrentar los dilemas �ticos que surgen en la pr�ctica pediátrica.


Dise�o: Estudio descriptivo transversal.


Participantes: Doscientos cincuenta médicos que completaron programas de residencia pediátrica o medicna pediátrica en 2004, fueron seleccionados al azarde los archivos de la asociación M�dica Americana. Se recibieron respuestas evaluables de 150 de 215 pediatras elegibles (70%).


Resultados: De 150 encuestados, el 44,7% calificaron su educación �tica en la residencia como regular o mala. M�s del 80% inform� que las discusiones informales con compa�eros medicos o pediatrias de la residencia tuvieron un efecto moderado o importante su educación �tica, mientras que el 53,3% inform� de que la enseñanza formal de conferencias tuvo un moderado o de mayor impacto. La mayoría de los encuestados (60%) informaron la confianza en el abordaje de 4/23 de retos �ticos, una proporci�n moderada (40% -60%) informaron de confianza para hacer frente a 8 de 23 problemas �ticos, y menos (40%) informaron de confianza para hacer frente a las 11 de los retos �ticos. �reas relacionadas con la poca confianza incluyeron �tica de cuidados al final de la vida y la �tica de la investigación.


Conclusiones: Hay que hacer esfuerzos para aumentar el aprendizaje formal e informal de etica durante la residencia. Son necesarios estudios adicionales en los planos individuales del m�dico y del programa de residencia para mejorar la educación �tica que los pediatras en formación reciben.


 

 


 

Effect of Weight, Sleep Duration, and Comorbid Sleep Disorders on Behavioral Outcomes in Children With Sleep-Disordered Breathing Arch Pediatr Adolesc Med. 2008;162(4):313-321 - J Owens, R Mehlenbeck, J Lee, M King.


Efecto del peso, duración del sue�o, y trastornos com�rbidos del sue�o en los resultados del comportamiento en niños con trastornos respiratorios del sue�o

Objetivo: Evaluar la contribuci�n relativa de los factores de riesgo potenciales sobre los resultados adversos neuroconductuales en los niños referidos para evaluación de trastornos respiratorios del sue�o (SDB), incluyendo el peso, duración media del sue�o, y trastornos com�rbidos del sue�o.


Dise�o: Revisi�n de registros médicos. Ambiente: centro académico m�dico-pedi�trico. Participantes: muestra clínica de 235 niños de edades comprendidas entre 3 a 18 a�os con polisomniograf�a durante toda la noche por s�ntomas de SDB. Desenlace: Historia de comportamiento, problemas emocionales y académicos y puntaje de lista de cotejo del comportamiento del ni�o (CBCL).


Resultados: M�s de la mitad (56%) de la muestra tuvo exceso de peso o riesgo de sobrepeso, m�s de un tercio (36%) fue clasificado como de sue�o, y casi la mitad (49%) tenían al menos 1 diagnóstico adicional de sue�o .47% ten�a un historial de problemas de comportamiento y el 23% hab�a informado de un diagnóstico de d�ficit de atenci�n / hiperactividad. No hubo diferencias significativas en resultados en CBCL sobre la base de cualquier medida de gravedad de la enfermedad SDB. El aumento de peso se asoci� con un aumento de la internalización de puntajes CBCL en una moda dosis dependiente (P =. 003), mientras que los cortos de sue�o est�n m�s propensos a tener puntuaciones elevadas externalizados (P<.001). En general, los que mejor predice el comportamiento de los resultados adversos fue la presencia de al menos 1 diagnóstico adicional de sue�o (P<.001).


Conclusiones: La relación entre SDB reportados por los padres y los resultados en los niños es complejo. Adem�s de SDB relacionados con impedimentos, los médicos deben considerar las contribuciones relativas de sobrepeso, la falta de sue�o, y trastornos com�rbidos del sue�o a la hora de evaluar
el comportamiento de estos niños.


 

 


 

SM Short Sleep Duration in Infancy and Risk of Childhood Overweight Arch Pediatr Adolesc Med. 2008;162(4):305-311 - E Taveras, S. Rifas-Shiman, E Oken. Erica P. Gunderson, PhD; Matthew W. Gillman, MD,

Short Sleep Duration in Infancy and Risk of Childhood Overweight

Sue�o de corta duración en la infancia y riesgo de sobrepeso

Objetivo: Examinar la medida en que la duración del sue�o infantil se asocia con sobrepeso a la edad de 3 a�os.


Dise�o: estudio longitudinal. Ambiente: grupo MultiSite de pr�ctica en Massachusetts. Participantes: Novecientos quince niños en el Proyecto Viva, una cohorte prospectiva.


Principal exposición: En los niños y jóvenes de 6 meses, 1 a�o y 2 a�os, las madres reportaron el n�mero de horas que sus hijos dorm�an en un per�odo de 24 horas, a partir de la cual se calcul� una media ponderada de sue�o diario. Principales medidas de resultado: Se utilizaron análisis de regresi�n multivariable para predecir los efectos independientes de duración del sue�o (>12 h / d vs <12 h / d) en el �ndice de masa corporal (IMC) (calculado como el peso en kilogramos dividido por la altura en metros al cuadrado) escore z , la suma de grosores de pliegue subescapular y tricipital, y el sobrepeso (IMC para la edad y sexo >95 percentil) a la edad de 3 a�os.
 

Resultados: La duración de la media y DS de la jornada de sue�o fue de 12,3 (1,1) horas. A la edad de 3 a�os, 83 niños (9%) tenían exceso de peso, la media (SD) IMC score Z y suma de grosores de pliegues subescapular y tricipital fue de 0,44 (1,03) y 16,66 (4,06) mm, respectivamente. Despu�s de ajustar por la educación materna, ingresos, preembarazo e IMC, estado civil, historia de tabaquismo, y la duración de la lactancia materna y la raza / etnia, peso al nacer, horas diarias de TV y participación activa en el juegos, encontramos que el sue�o infantil de menos de 12 h / d se asocia a un mayor IMC puntaje z (0,16; intervalo de confianza 95%, 0,02-0,29), mayor suma grosores de pliegues subescapular y tricipital ( 0,79 mm, con 95% intervalo de confianza, 0.18-1.40), y aumento de las probabilidades de sobrepeso (odds-ratio , 2,04; intervalo de confianza 95%, 1,07-3,91).
Conclusi�n: Duración de suelo < de 12 hs, todos los dias parece ser un factor de riesgo para el sobrepeso y la adiposidad en niños en edad preescolar.


 

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