Academia Mexicana de Pediatría

Convocatoria Admisión de nuevos miembros 2009
Premio Nacional de Inv. Pediátrica 2008 Premio Dr. Rafael Soto Allande 2009 Premio Dr. Mario A. Torroella 2009

Bibliografía de interés

 

 

Violencia y juventud.

Gómez de Terreros I
Violencia y juventud
An Pediatr (Barc). 2009;70:205-8.

Los que nos hemos dedicado en las últimas décadas del siglo XX a profundizar en el mundo de la infancia vulnerable y en el tema del maltrato infantil vivimos con preocupación el surgimiento de «una sorprendente situación», la de los progenitores que acusan a sus descendientes de maltratos, circunstancia que desde 2002 no ha dejado de crecer. Sirva como referencia que en el primer semestre del 2007, según datos facilitados por el Instituto de la Mujer, 3.420 padres han denunciado a sus hijos por maltratos en el ámbito familiar. Pero dichas conductas juveniles disociales no son un hecho aislado en nuestra sociedad, y se insertan en una corriente de violencia que va más allá del ámbito familiar y se refleja en noticias inimaginables y de enorme crueldad1. Mardomingo2 estimó la tasa de prevalencia de los comportamientos agresivos y disociales entre el 1,5 y el 8,7%.

Como consecuencia de ello, el tema relacionado con la violencia y la juventud ha motivado en la actualidad considerable alarma social y especial preocupación entre los profesionales. En el ámbito de la pediatría social, el concepto de causa ha dado paso a la consideración de factores de riesgo. Este enfoque, de carácter eminentemente preventivo, permite analizar la violencia como un problema epidemiológico, un problema de salud pública cuyo agente agresor no es una bacteria, un virus o un agente químico, sino el ser humano, con su historia, sus atributos y su conflictos.

SE ANALIZAN LAS BASES BIOLOGICAS Y FISIOPATOLOGICAS DE LA VIOLENCIA, Los cambios en las estructuras familiares, EL El maltrato infantil prolongado, la PATOLOGIA de los «hijos tiranos», que ha recibido la denominación de síndrome del Emperador, EL bullying , LA TELEVISION, LOS VIDEOJUEGOS, EL INTERNET .

Ante este panorama complejo y cargado de problemas, ¿qué hacer? Nos reafirmamos en que la herramienta básica preventiva es la educación. Hay que dar los instrumentos y soportes que se precisen al mencionado triplete educativo básico en «la educación para la convivencia y la práctica de la solidaridad», constituido por la familia, la escuela y la sociedad, sin olvidar dentro de ella el especial protagonismo de los medios de comunicación, las instituciones, los profesionales y los movimientos comunitarios.

Concluimos con una reflexión final. Eduquemos en valores desde las primeras etapas de la vida. Esa es, sin duda, nuestra principal baza preventiva. No olvidemos que cuando tratamos este problema estamos hablando de futuro social pues, como nos indica el postulado constitucional de la UNESCO, «puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz».





Conceptos recientes acerca de la reanimación cardiopulmonar en niños.

Véliz PR
Conceptos recientes acerca de la reanimación cardiopulmonar en niños.
(Primera de dos partes)
Rev Mex Pediatr 2008; 75 (5)


La Asociación Americana del Corazón (AHA), por información proporcionada por el Comité Internacional de Enlace sobre Resucitación (ILCOR), encontró que la mortalidad por paro cardiaco continuaba en aumento desde 2003 en pacientes fuera de instituciones hospitalarias, particularmente si éstos eran por trauma; esta observación motivó un estudio detenido de la evolución de los traumatizados antes de su muerte que incluyó el alta hospitalaria en aquellos atendidos por fibrilación ventricular fuera del hospital. Así, encontró que si bien antes de las maniobras de resucitación en estos pacientes la sobrevida era de 35 a 40% una vez adoptadas rutinariamente en la atención de estos casos había descendido a 20%.




Quilotórax: experiencia en una unidad de cuidados intensivos pediátricos.

J. Lumbreras Fernández, J.I. Sánchez Quilotórax:
experiencia en una unidad de cuidados intensivos pediátricos
An Pediatr (Barc). 2009;70:223-9.


Introducción. En la experiencia clínica en cuidados intensivos pediátricos es relativamente frecuente encontrar quilotórax, dado que suele aparecer en el postoperatorio de cirugías cardiotorácicas. Sin embargo, todavía hay incertidumbre acerca de su tratamiento en cuanto a la elección de las distintas opciones terapéuticas, su eficacia y factores pronósticos para una respuesta positiva.

Objetivos. Describir nuestra experiencia en el manejo de los pacientes con quilotórax ingresados en una unidad de cuidados intensivos pediátricos. Buscar factores pronósticos de respuesta a los diversos tratamientos.

Material y método. Se trata de un estudio descriptivo y analítico, retrospectivo, que abarca el periodo 2000–2007. Se incluyeron los casos de quilotórax pediátrico de cualquier etiología atendidos en dicho periodo en nuestra unidad (excluidos casos neonatales congénitos). Se registraron variables demográficas, etiología, evolución del débito, complicaciones, tipo de tratamiento con resultado y efectos secundarios y evolución clínica. Se analizó estadísticamente la posible relación entre diversas variables (edad, etiología, débito) y la evolución y la respuesta a tratamientos.

Resultados. Se recogió un total de 24 pacientes, la mitad de cada sexo. Un 70,8% (17) eran menores de 1 año. El 79,2% (19) se encontraban en el postoperatorio de una cirugía por cardiopatía congénita. Las complicaciones más destacables fueron sepsis (3/24 casos, 12,5%), hipoalbuminemia (3/24, 12,5%), alteración hemodinámica (2/24, 8,3%) y sepsis por catéter (2/16, 12,5%). El tratamiento con dieta exenta en grasas o rica en ácidos grasos de cadena media fue eficaz en 9/21 casos (43%) y la nutrición parenteral total en 3/5 (60%), frente a la perfusión de somatostatina en 8/11 (73%), usada como segunda o tercera elección. Los efectos secundarios en relación con ella fueron hipoglucemia, hiperglucemia y molestias digestivas, un paciente en cada caso, y no causaron complicaciones. No se encontraron factores pronósticos de la evolución ni de la respuesta a los diversos tratamientos.

Conclusiones. Encontramos pacientes con sepsis, hipoalbuminemia y trastornos hemodinámicos como complicaciones relacionadas con el quilotórax. El tratamiento con somatostatina no presentó complicaciones graves y en un 73% de los pacientes tratados se produjo curación del quilotórax.

Palabras clave: Quilotórax. Cardiopatía congenital. Ácidos grasos de cadena media. Somatostatina.





Procedimientos invasivos en urgencias: ¿los familiares prefieren estar presentes?

V. Pérez Alonso, F. Gómez Sáez, L.I. González-Granado, P. Rojo Conejo
Procedimientos invasivos en urgencias: ¿los familiares prefieren estar presentes?
An Pediatr (Barc). 2009;70:230-4.


Introducción. Tradicionalmente no se ha permitido a los familiares de los pacientes permanecer con su niño durante los procedimientos invasivos en urgencias pediátricas. Se evalúa la opinión de los padres en cuanto a su preferencia de estar o no presentes.

Material y métodos. Se trata de un estudio observacional descriptivo. Se realizaron encuestas al azar a familiares de pacientes que fueron atendidos en nuestro servicio de urgencias en enero y febrero de 2007. Se preguntó acerca de su preferencia de estar o no durante las siguientes técnicas invasivas: venopunción, sutura de herida, punción lumbar y reanimación cardiopulmonar. Se preguntó también quién creía que debía tomar la decisión de que estuvieran o no presentes.

Resultados. Se realizó un total de 98 encuestas. La mediana de edad de los participantes fue 32 años. Preferían estar presentes en las técnicas de venopunción el 84,5% de los familiares; en sutura de la herida, el 70,4%; en punción lumbar, el 66,3%, y en reanimación cardiopulmonar, el 61,2%. Se realizó venopunción al 21% de los niños, sutura de herida al 4%, punción lumbar al 2%; no se realizó ninguna reanimación cardiopulmonar. Los encuestados respondieron que la decisión de estar presente debe ser tomada por el personal sanitario en un 74% en venopunción, el 75% en suturas, el 80% en punción lumbar y el 81% en reanimación cardiopulmonar. La media de edad del grupo que prefiere estar presente difiere significativamente de los que no (32 frente a 40 años).

Conclusiones. La mayoría de los familiares encuestados preferirían estar presentes durante los procedimientos invasivos en urgencias pediátricas. A mayor invasividad, menor deseo de los padres de estar presentes. La mayoría de los familiares cree que la decisión de estar o no presente debe ser tomada por el personal sanitario, especialmente cuanto más invasivo es el procedimiento.

Palabras clave: Presencia familiar. Procedimiento invasivo. Urgencias. Profesional sanitario.





Síndrome de abstinencia neonatal debido a consumo materno excesivo de cafeína.

Montes Bentura D, La Orden Izquierdo E, Álvarez Fernández B, Garín Fernández N, Ortiz Movilla R, Muro Brussi M
Síndrome de abstinencia neonatal debido a consumo materno excesivo de cafeína.
An Pediatr (Barc). 2009;70:300-1.


El síndrome de abstinencia neonatal es un problema común en la práctica clínica, los cuadros más frecuentes han sido descritos en neonatos con exposición intrauterina a fármacos o drogas de abuso, especialmente opioides, aunque en los últimos años estamos asistiendo a importantes modificaciones en los hábitos de consumo3. Son pocos los síndromes de abstinencia descritos en relación con la ingesta materna excesiva de cafeína y otras metilxantinas presentes en bebidas y alimentos de consumo cotidiano.

Presentamos el caso de un recién nacido a término con peso elevado al nacimiento (4.310 g) que ingresa desde la maternidad a las 34 h de vida por febrícula, irritabilidad, llanto inconsolable, tremulación y polipnea. Parto eutócico con puntuación del test de Apgar de 7/10 y pH umbilical de 7,3. Gestación controlada, sin factores de riesgo infeccioso, las ecografías prenatales y estudios de laboratorio de urgencia normales. Examen toxicológico materno negativo.

Reinterrogada, la madre refiere un consumo importante de bebidas con cafeína (2 l/día de bebidas de cola y 3-4 tazas/día de café o té) y aproximadamente una tableta diaria de chocolate. Ante la normalidad del resto de las pruebas y los antecedentes descritos, se decide ampliar el estudio toxicológico en la orina del recién nacido, con resultado positivo (determinación cualitativa) para teobromina, base xántica, que aparece tras el metabolismo de la cafeína.

Permanece ingresado durante 10 días con descenso progresivo en la puntuación de Finnegan para el síndrome de abstinencia (inicialmente valores de 14-15; al alta, 1-3); se realiza únicamente tratamiento sintomático, con medidas de confort y sin retirada de la lactancia materna y se observa una menor irritabilidad que coincide con las tomas. Se aconsejó a la madre reducir la ingesta de cafeína de manera progresiva durante la lactancia.

Por lo tanto, es fundamental realizar una correcta anamnesis que incluya el consumo de fármacos o dieta durante la gestación, hábitos sociales familiares y si la madre ha iniciado o no la lactancia materna1,2. Con respecto al tratamiento, no se ha descrito la necesidad de utilizar farmacoterapia específica, debe ser sintomático4. La utilización de fármacos para controlar los síntomas puede prolongar la estancia hospitalaria y exponer al neonato a fármacos cuando éstos no están indicados1. La resolución del cuadro suele ser espontánea, tras un periodo variable que se estima de 7–10 días. Es probable que mantener la lactancia materna y que la madre reduzca progresivamente la ingesta de cafeína ayuden a la deshabituación paulatina del recién nacido y al control de su sintomatología por abstinencia.




Vacuna contra la varicela. Éxitos y retos de la vacuna contra la varicela . Una revisión de la prevención de la varicela en los Estados Unidos.

Marin M, Meissner HC Seward JF.
Vacuna contra la varicela. Éxitos y retos de la vacuna contra la varicela . Una revisión de la prevención de la varicela en los Estados Unidos.
Pediatrics 2008; 122;e 744-e75.
En 1995, Estados Unidos se convirtió en el primer país en introducir un programa infantil y universal de vacunación contra la varicela. Se recomendó una dosis de la vacuna para los niños de edades comprendidas entre 12 meses y 12 años de edad, y 2 dosis para adolescentes y adultos susceptibles.

El uso de la vacuna contra la varicela disminuyó drásticamente la morbimortalidad. Sin embargo, para mejorar el control de la enfermedad, se indicó una segunda dosis de vacuna contra la varicela, esta se añadió al calendario escolar de vacunación infantil en el año 2006.

Esta revisión resume la carga de la varicela en la época prevaccinal, la experiencia con el programa de vacunación de una sola dosis, las evidencias que llevaron a cambiar por 2 dosis en el calendario, y el resto de los conflictos relacionados con el programa de vacunación contra la varicela.

Para obtener esta información se revisaron publicaciones identificadas utilizando la Biblioteca Nacional de Medicina on-line de PubMed, se usaron los términos de búsqueda "varicela", "la vacuna contra la varicela", y "el herpes zóster (HZ)”. La búsqueda se limitó a las publicaciones de los EE.UU., a excepción del HZ, de este último han revisado todos los trabajos publicados sobre su incidencia.

Retos pendientes. Como en los Estados Unidos la enfermedad de varicela ha llegado a niveles bajos, y como se aplica el programa de vacunación de 2 dosis, será cada vez más importante confirmar cada caso, sin embargo, los pacientes que hayan recibido 2 dosis pueden alterar los test de confirmación. Las pruebas de diagnóstico rápido para la detección de ADN utilizando la reacción en cadena de la polimerasa o la determinación de anticuerpos directa fluorescentes son los métodos de elección para la confirmación de los casos de varicela. La vigilancia de los niveles de inmunidad y la duración de ellos inducida por la vacuna, junto a la comprensión de la respuesta humoral y celular, son datos que se deberían correlacionar para evaluar la protección.

Conclusiones. En los EE.UU. el programa de vacunación contra la varicela ha sufrido una reducción en la incidencia de esta y las complicaciones relacionadas con ella, como hospitalizaciones y muertes. La vacuna contra la varicela tiene un excelente perfil de seguridad y un alto rendimiento, pero alrededor de un 85% de eficacia con una sola dosis, ya que ha demostrado ser insuficiente para prevenir la transmisión, especialmente en lugares de alto contacto tales como las escuelas. Tras un examen epidemiológico de la enfermedad, luego de la aplicación de una dosis de vacunación, para mejorar la respuesta inmune, se recomienda una segunda dosis de la vacuna para los niños desde el año 2006. Para la evaluación del impacto epidemiológico de la segunda dosis de la vacuna de la varicela y la infección por HZ, se lleva a cabo una vigilancia que incluye la confirmación de laboratorio, vigilancia de la inmunidad inducida por la vacuna y su correlación con la protección, para así aumentar la comprensión de los factores de riesgo para padecer HZ.

Comentario. Creo que este informe del impacto de la vacuna contra la varicela nos lleva a reflexionar acerca lo importante que podría ser epidemiológicamente el hecho de incorporar dicha vacuna a nuestro calendario oficial. Hecho que por el momento no parece acercarse a la realidad, aunque los datos muestren disminución de la morbimortalidad por la infección por varicela luego de incorporar la vacuna al plan de oficial en otros países. Por otro lado, otro dato relevante de este informe es el hecho de continuar investigando si una o dos dosis de la vacuna serían necesarias para una mejor protección de la enfermedad y sus complicaciones, por el momento las investigaciones se inclinan hacia 2 dosis.





Protocolo de ventilación no invasiva neonatal: cuidado al recomendar presiones demasiado bajas.

Castillo Salinas F,Elorza D, Franco ML,Fernández J, Gresa M, Gutierrez A, López de Heredia I, Miracle X, Moreno J, Losada A.
Protocolo de ventilación no invasiva neonatal: cuidado al recomendar presiones demasiado bajas
An Pediatr (Barc). 2009;70:302-4.


El Grupo Respiratorio y Surfactante de la Sociedad Española de Neonatología que ha elaborado estas recomendaciones está formado por un grupo de neonatólogos pertenecientes a los hospitales con mayor experiencia en el uso de esta modalidad de soporte respiratorio en neonatos. Estas recomendaciones reflejan el consenso alcanzado en diferentes reuniones, tras una revisión crítica de la literatura médica pertinente para incluir las mejores pruebas científicas disponibles sobre el tema.

Programación de la presión continua positiva en las vías respiratorias por vía nasal. No cabe ninguna duda de la utilidad que tiene la carta mencionada anteriormente al recordar los efectos fisiológicos, tanto positivos como negativos, de la CPAPN (nasal continuous positive airway pressure‘presión continua positiva en las vías respiratorias por vía nasal’), y que son bien conocidos. Esta recomendación, que se considera puramente arbitraria, está respaldada por muchos años de experiencia clínica y por la revisión del tema a cargo del grupo que la recomienda.

La utilización de CPAPN en el tratamiento inicial del recién nacido de muy bajo peso no pretende evitar la intubación ni optimizar el reclutamiento pulmonar mediante incrementos de presión. Pretende solamente evitar el desreclutamiento pulmonar de un pulmón mal adaptado a la vida extrauterina. Si esto no se consigue con presiones bajas, fisiológicamente conviene realizarlo mediante la administración precoz de un agente tensioactivo más que con presiones elevadas en la vía aérea, ya que el pulmón inmaduro tiene distintas constantes de tiempo y esto puede aumentar considerablemente el riesgo de fuga aérea. Hace varias décadas, antes de disponer de un agente tensioactivo y de ventiladores precisos, se utilizaba ampliamente CPAPN con presiones elevadas de 8, 10 o 12 cm de agua (H2O), pero los resultados eran mucho peores que los actuales. Hoy nadie pretende reclutar el pulmón inmaduro de un recién nacido solamente con VNI y presiones elevadas. Se sabe que no se debe ventilar ni permitir un excesivo trabajo respiratorio espontáneo sin conseguir un reclutamiento pulmonar adecuado, pero si se necesita reclutar un pulmón inmaduro, debe realizarse pronto y con un agente tensioactivo natural exógeno.

Respecto al trabajo de Morley et al2, los autores lo consideran como el trabajo más importante realizado en VNI neonatal, ya que en él se compara el uso precoz de CPAPN en los primeros 5 min de vida con una presión inicial de 8 cm de H2O con la ventilación mecánica en neonatos pretérmino de 25 a 28 semanas de edad gestacional. No se encontraron diferencias significativas para los objetivos primarios del estudio, la displasia broncopulmonar y la muerte. Sin embargo, hay que destacar el aumento significativo de la tasa de neumotórax del grupo que recibió tratamiento con CPAPN; esto puede ser, precisamente, debido a la aplicación de presiones demasiado elevadas. El resto de las referencias que se aportaron tienen un número reducido de pruebas, presentan deficiencias metodológicas y una aportación escasa de casos3–5.

A falta de mejores pruebas científicas, el uso de la CPAPN debe ajustarse a la evolución de la enfermedad respiratoria y, por tanto, debe ser diferente en cada momento. Se parte de la base de que su aplicación tiene que ser correcta con la posición adecuada de la interfase y la vía aérea del neonato.

Se reitera la recomendación de que la presión inicial debe ser de 4 a 5 cm de H2O en neonatos inmaduros y que deben realizarse aumentos progresivos de acuerdo con el volumen pulmonar y la respuesta en la oxigenación del sujeto.

En resumen, puede decirse que no hay pruebas de que presiones de inicio superiores a las que recomiendan los autores de la presente carta mejoren el pronóstico respiratorio tardío y la mortalidad en el período neonatal, pero aumentan la frecuencia de aparición de neumotórax y no disminuyen el desarrollo de la enfermedad pulmonar crónica en estos sujetos. Seguramente no es necesario recordar que en estos sujetos tan inmaduros, la aparición de neumotórax es una complicación que puede tener consecuencias devastadoras (hemorragia intraventricular, colapso cardiovascular, etc.

Dispositivos e interfases. El segundo aspecto para discutir se refleja bien en las conclusiones de otro artículo de Morley et al6, que afirman que se necesitan estudios aleatorizados bien planificados para determinar cuál es la mejor interfase y el mejor generador de presión. Diríjanse los autores de la referida carta al apartado «Resumen de la evidencia» de las recomendaciones publicadas, en el que se describe que sólo hay pruebas de que las interfases cortas binasales son superiores a las mononasales en el «destete» de la ventilación mecánica del síndrome de dificultad respiratoria del prematuro7. No hay pruebas de que a largo plazo haya diferencias entre los sistemas usados para aplicar la CPAPN8.

Humidificación. En este punto puede decirse que en la actualidad no hay ningún estudio que determine cuáles son la humedad y la temperatura adecuadas en un dispositivo de VNI neonatal.

En el neonato, normalmente el flujo de gas que pasa por la vías aéreas superior e inferior en respiración espontánea es de,aproximadamente 0,3 l/kg/min, por lo que resulta fácil comprender la dificultad de mantener una temperatura y una humedad correctas para los flujos de gas administrados en VNI neonatal de entre 6 y 12 l/min.

En cuanto a la humedad, todos los dispositivos actuales de acondicionamiento de la mezcla de gases utilizan humedad relativa «alta», muy próxima al 100%.

En estos dispositivos, la temperatura y el flujo de gas deben controlarse y mantenerse dentro de valores adecuados. La temperatura del gas debería ser cercana a la corporal.

Lo que sí debe evitarse es la condensación de agua en las líneas inspiratoria y espiratoria con sistemas de calentamiento de gas en las tubuladuras.

«Destete». Como seguramente se sabe, no hay pruebas de cuál es la forma más eficaz de retirar el soporte de VNI. Sin embargo, de acuerdo con la experiencia en el tratamiento de sujetos inmaduros, el «destete» debe ser lento y progresivo, debido no sólo a la enfermedad respiratoria sino también a otros aspectos que se asocian a la propia prematuridad, como las pausas de apnea, la persistencia del conducto arterioso, las alteraciones hemodinámicas, etc. Puede afirmarse que el sujeto es el que marca la velocidad del «destete», y el médico debe saber interpretarlo (oxigenación, trabajo respiratorio, ritmo respiratorio, etc.). No cabe duda de que se necesita experiencia clínica en el tratamiento de estas afecciones y en estas primeras edades de la vida para saber cuándo y cómo debe retirarse la VNI.

En esta carta se ha pretendido aclarar con éxito las dudas de los autores de la referida carta en cuanto a los aspectos en los que, al no haber pruebas científicas, se ha optado por proponer las recomendaciones de un grupo de expertos. En el apartado «Resumen de la evidencia» de las recomendaciones publicadas, se reflejan con claridad los aspectos en los que la investigación clínica ha aportado ya pruebas que permiten hacer conclusiones válidas y, sobre todo, las áreas en las que se precisan más y mejores estudios clínicos prospectivos multicéntricos de gran tamaño.





Síndrome metabólico y enfermedad vascular cerebral: evidencias en su tratamiento.

R.J. Rodríguez-Kú
Síndrome metabólico y enfermedad vascular cerebral: evidencias en su tratamiento
[REV NEUROL 2009;48:255-260] PMID: 19263394


Introducción. La enfermedad vascular cerebral es la causa más frecuente de invalidez en todo el mundo, así como la tercera causa de muerte. Su prevalencia se incrementa con la edad, con la que aparecen, al mismo tiempo, otros factores de riesgo como la hipertensión arterial, la obesidad, la dislipidemia y la diabetes mellitus, que constituyen objetivos del tratamiento profiláctico primario, por ser modificables. En años recientes se ha reconocido la asociación de los mencionados factores de riesgo con el nombre de síndrome metabólico, el cual se asocia con aterosclerosis generalizada y cerebral. Desarrollo. Se analiza la manera en la que los diferentes componentes del síndrome metabólico constituyen, tanto en forma aislada como en conjunto, factores de riesgo para la presentación de enfermedad vascular cerebral y se proponen sugerencias de tratamiento para cada uno, según la mejor evidencia clínica disponible (tratamiento basado en evidencias). Conclusiones. Se propone el control médico integral del síndrome metabólico a través del tratamiento simultáneo de cada uno de sus diferentes componentes; según las evidencias actuales, las modificaciones en el estilo de vida (aumento en la actividad física, reducción de la obesidad y modificaciones dietéticas) constituyen la terapia inicial; en caso de que dichas medidas no fueran suficientes, se recomienda evaluar, con base en la mejor evidencia disponible, el empleo del tratamiento farmacológico correspondiente a cada uno de los componentes del síndrome metabólico.




Guía de práctica clínica de consenso de la Sociedad Andaluza de Epilepsia para el diagnóstico y tratamiento del paciente con una primera crisis epiléptica en situaciones de urgencia .

Serrano-Castro PJ, Sánchez-Álvarez JC, Cañadillas-Hidalgo FM, Galán-Barranco JM, Moreno-Alegre V, Mercadé-Cerdá JM.
Guía de práctica clínica de consenso de la Sociedad Andaluza de Epilepsia para el diagnóstico y tratamiento del paciente con una primera crisis epiléptica en situaciones de urgencia Rev Neurol 2009; 48: 39-50


Se han elaborado unas recomendaciones, en base a la bibliografía y según la nomenclatura de Liberati, sobre cuestiones relacionadas con el diagnóstico clínico y las pruebas complementarias requeridas ante un paciente con una primera crisis epiléptica asistida en los servicios de urgencias.

Debe realizarse una historia clínica y una exploración que apoye el diagnóstico, además de un estudio complementario dirigido a la realización de la historia clínica, que debe incluir un estudio analítico básico y una prueba de imagen cerebral. En función de los resultados, deberá incluirse al paciente en uno de los siguientes grupos: crisis sintomática aguda, crisis espontánea sintomática remota o crisis espontánea no sintomática.

Esta clasificación permitirá el planteamiento de un esquema terapéutico distinto. Así, las crisis sintomáticas agudas y remotas requieren el tratamiento de la causa y el tratamiento de la crisis en fase aguda, para las crisis sintomáticas remotas se iniciará un tratamiento preventivo crónico con fármacos antiepilépticos y en las crisis espontáneas no sintomáticas se requiere tratamiento y soporte durante la crisis.


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