Academia Mexicana de Pediatría

Convocatoria Admisión de nuevos miembros 2009
Premio Nacional de Inv. Pediátrica 2009 Premio Dr. Rafael Soto Allande 2009 Premio Dr. Mario A. Torroella 2009

Bibliografía de interés

 

                         

 

 

VACUNA FRENTE AL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO; UN NUEVO RETO PARA EL PEDIATRA
Martin�n-Torres F a , Bernaola Iturbe Eb Gim�nez Sánchez,   F b  Baca Cotsb  M de Juan Mart�n F b  D�ez Domingo J b  Garc�s Sánchez M b  G�mez Campder� JA b  Picazo JJ b  Pineda Solas V b 
An Pediatr (Barc) 2006; 65: 461 � 9


aaComit� Asesor de Vacunas. asociación Espa�ola de Pediatría. bMiembro del European Advisory Board on Human Papillomavirus, auspiciado por Sanofi Pasteur MSD.
baComit� Asesor de Vacunas. asociación Espa�ola de Pediatría.


La infección por virus del papiloma humano (VPH) es la enfermedad de transmisión sexual m�s frecuente en el mundo. Esta infección constituye una causa necesaria del c�ncer de c�rvix, se ha relacionado con otras formas de c�ncer anogenital, de v�a a�rea y digestivo, y es adem�s el origen de las verrugas anogenitales. Los avances recientes en la vacunación profil�ctica frente al VPH y la inminente disponibilidad comercial de estas vacunas, colocan al pediatra ante un nuevo reto: la indicación y administración de estas vacunas para la prevención de la infección por VPH, y como consecuencia, del c�ncer de c�rvix y otras patolog�as relacionadas con el VPH. En este art�culo se revisan los aspectos esenciales de la infección por VPH, su relación con el c�ncer de c�rvix, los avances en las vacunas profil�cticas frente al VPH y el papel del pediatra en este contexto.

Palabras clave: Virus del papiloma humano. Vacuna. C�ncer de c�rvix. Verrugas genitales. Pediatría.

 

 


 

REANIMación DEL RECI�N NACIDO
Bur�n Mart�nez E a  Aguayo Maldonado J b  Reanimación del reci�n nacido An Pediatr (Barc) 2006; 65: 470 - 7

Grupo de RCP Neonatal de la Sociedad Espa�ola de Neonatolog�a 

aHospital Cl�nico Universitario. Valladolid. España
bHospital Universitario Nuestra Se�ora de Valme. Sevilla. España.


Un 10 % de todos los reci�n nacidos a t�rmino o pr�ximos al t�rmino, necesitan maniobras de estabilización para iniciar el llanto o una respiración regular, mantener una frecuencia card�aca mayor de 100 lat./min, y un color sonrosado as� como buen tono muscular. Aproximadamente el 1 % van a necesitar ventilación y muy pocos masaje card�aco o medicación. Sin embargo, la asfixia al nacimiento representa un problema importante a nivel mundial ya que puede producir en el reci�n nacido la muerte o secuelas graves. Recientemente el European Resuscitation Council (ERC) y el International Liaison Committee on Resuscitation (ILCOR) han publicado nuevas recomendaciones para la reanimación neonatal. En ellas han sido revisadas cuestiones espec�ficas como el uso de aire o ox�geno al 100 % en la sala de partos, dosis y ruta de administración de la adrenalina, actuación en caso de l�quido amni�tico meconial, control de la temperatura, breve referencia a la ventilación en caso de niños prematuros, o referencia a nuevos dispositivos capaces de mejorar la atenci�n al reci�n nacido, como la mascarilla lar�ngea o el detector de CO2 que nos va a permitir saber si el tubo endotraqueal est� bien colocado. En este documento se recogen los cambios que ha habido en algunas de las pr�cticas de reanimación neonatal.

Palabras clave: Asfixia al nacimiento. Reanimación neonatal. Reanimación neonatal en sala de partos.

 

 


 

THE STUDY AND TREATMENT OF DYSTONIAS IN CHILDHOOD

Pascual-Pascual S Estudio y tratamiento de las diston�as en la infancia. Rev Neurol 2006; 43(S01):S161
 

Objetivos. La diston�a es, tras la espasticidad y los tics, el trastorno del movimiento m�s frecuente en la infancia. Se revisan los m�todos de estudio, la etiolog�a, el diagnóstico y el tratamiento de la diston�a en la infancia. Desarrollo. Los niños sufren m�s frecuentemente que los adultos diston�as generalizadas. Las diston�as secundarias m�s habituales son las debidas a par�lisis cerebral, a menudo asociadas a espasticidad y a otros movimientos anormales. Es preciso plantearse el estudio de enfermedades metab�licas y heredodegenerativas que pueden llevar un pron�stico y un tratamiento espec�ficos. Entre las diston�as primarias, las m�s frecuentes son la diston�a de torsi�n DYT1 y las diston�as dopasensibles producidas por mutación del gen GCH1 o de otras enzimas de la v�a de formación de dopamina. Se revisan los signos cl�nicos sugerentes de las distintas formas gen�ticas de diston�as primarias. Las diston�as focales deben tratarse con toxina botulínica. En gran parte de las diston�as generalizadas cabe esperar un beneficio significativo con diversos f�rmacos orales en monoterapia o combinación: trihexifenidil, dopa, clonacepam, baclofeno, tetrabenacina, neurol�pticos, triple terapia de Marsden. El baclofeno intratecal es eficaz en la mayoría de las diston�as generalizadas. En la actualidad el tratamiento m�s efectivo de las diston�as generalizadas resistentes a f�rmacos es la estimulación de los globos p�lidos internos. Conclusi�n. El estudio de la diston�a en la infancia es complejo; son muy variadas las enfermedades que pueden producirla. Los tratamientos farmacol�gicos y quir�rgicos consumen mucho tiempo y recursos, pero proporcionan una mejora significativa de los s�ntomas y la calidad de vida a los pacientes y a sus familias.

 

Palabras clave: Baclofeno intratecal. Diston�a en niños. Diston�a hereditaria. Estimulación cerebral profunda. F�rmacos antidist�nicos. Toxina botulínica. Trastornos del movimiento.


 

 


 

ADVANCES IN THE TREATMENT OF LYSOSOMAL DISEASES IN INFANCY

Gonz�lez-Guti�rrez-Solana L Avances en el tratamiento de las enfermedades lisosomales en la infancia. Rev Neurol 2006;43(S01):S137
 

Objetivo. El tratamiento de las enfermedades lisosomales ha experimentado cambios muy significativos en las �ltimas d�cadas. Se revisan las distintas v�as de tratamiento: las ya consolidadas como el trasplante de precursores hematopoy�ticos (TPH) y la terapia de reemplazamiento enzim�tico (TRE), las nuevas estrategias terap�uticas con peque�as mol�culas como la terapia de reducci�n de sustrato (TRS) o la terapia de �mejora� enzim�tica (TME) y las experimentales como la terapia g�nica. Desarrollo. Se revisa el estado de la TRE en general y en especial en la enfermedad de Gaucher, enfermedad de Fabry, mucopolisacaridosis tipo I, enfermedad de Pompe y los primeros pasos en el s�ndrome de Hunter y el s�ndrome de Maroteaux-Lamy y se eval�an sus resultados, indicaciones, seguridad y efectos adversos. Se examina el valor actual del TPH en estas enfermedades y m�s espec�ficamente en el s�ndrome de Hurler, s�ndrome de Maroteaux-Lamy, leucodistrofia de c�lulas globoides, leucodistrofia metacrom�tica y enfermedad de Gaucher. Se comunican los resultados iniciales obtenidos con TRS, TME y con terapia g�nica. Conclusiones. Se han producido grandes avances en el tratamiento de algunas enfermedades lisosomales en las �ltimas d�cadas gracias a un uso juicioso del TPH y la TRE y se abren nuevas perspectivas con la aplicación de novedosos instrumentos terap�uticos como la TRS y la TME.

 

Palabras clave: Enfermedades de dep�sito lisosomal. Terapia de �mejora� enzim�tica. Terapia de reducci�n de sustrato. Terapia de reemplazamiento enzim�tico. Terapia g�nica. Trasplante de m�dula �sea. Trasplante de precursores hematopoy�ticos.

 


 


 

NEUROIMAGING IN PRETERM INFANTS

Miranda Gim�nez-Rico M. Neuroimagen en el pret�rmino Rev Neurol 2006;43(S01):S129
 

Introducción. Es bien sabido que el nacimiento prematuro supone un riesgo para el desarrollo cerebral. El cerebro inmaduro est� expuesto a estímulos diversos que, en consecuencia, pueden resultar nocivos para su adecuado desarrollo. Desarrollo. La resonancia magn�tica (RM) es una t�cnica que ofrece la posibilidad de estudiar el cerebro inmaduro, tanto en relación con el desarrollo normal de �ste y con las diferentes patolog�as cerebrales caracter�sticas del ni�o prematuro, como las hemorragias intraventriculares, las hemorragias de par�nquima cerebral y la leucomalacia periventricular. Mediante RM pueden constatarse otros cambios m�s sutiles y menos conocidos con los m�todos tradicionales, como la ecograf�a. Adem�s, las t�cnicas de RM cuantitativas y m�s sofisticadas permiten hoy apreciar las diferencias entre el cerebro del ni�o prematuro sin lesiones aparentes a la edad de t�rmino y el cerebro del ni�o reci�n nacido a t�rmino. Conclusi�n. Las diferentes t�cnicas de RM permiten el estudio del cerebro inmaduro y su desarrollo. Estudios recientes con RM muestran diferencias en el cerebro del ni�o nacido prematuro comparado con el del nacido a t�rmino. Esto confirma que el ambiente extrauterino afecta al desarrollo del cerebro inmaduro. Futuros estudios con estas t�cnicas permitir�n un mejor conocimiento de los efectos del nacimiento prematuro en el desarrollo cerebral a largo plazo.

 

Palabras clave: Cerebro prematuro. Desarrollo cerebral. Lesiones cerebrales. Resonancia magn�tica

 


 

PROTOCOL GUIDING THE PROCEDURE TO BE FOLLOWED WHEN FACED

WITH A SUSPECTED METABOLIC ENCEPHALOPATHY IN INFANCY

Puche MA, Jim�nez RD. Protocolo de actuación ante la sospecha de una encefalopat�a metab�lica en la infancia. Rev Neurol 2006; Vol.43  Num.S01  P�g.S209

 

Introducción. Los avances en el diagnóstico y el tratamiento de los errores cong�nitos del metabolismo (ECM) han reavivado el interés por estas enfermedades en los �ltimos a�os. La enorme complejidad de esta patolog�a supone un gran esfuerzo en el diagnóstico y la necesidad de recurrir, en muchas ocasiones, a ex�menes complementarios complejos que solo se realizan en centros de referencia especializados. Objetivo. Revisar y exponer la clínica y los m�todos de diagnóstico mediante la elaboración de un protocolo de actuación para intentar facilitar la asistencia a estos pacientes. Desarrollo y conclusiones. Proponemos un esquema diagnóstico en tres niveles: un primer nivel basado en la historia clínica, la edad de presentación, los signos y los s�ntomas, con el que estableceremos la sospecha clínica del tipo de ECM. Un segundo nivel diagnóstico en el que, teniendo en cuenta los datos obtenidos previamente, se valorar� la realización de unos tests confirmatorios basales para establecer grupos de patrones bioqu�micos que nos acercan m�s al diagnóstico etiol�gico. Pensamos que estas pruebas basales deber�an estar disponibles en la mayoría de los hospitales. Un tercer nivel se refiere a la realización de m�todos diagnósticos espec�ficos y que habitualmente se llevan a cabo en centros de referencia. Revisamos tambi�n aquellas encefalopat�as metab�licas asociadas a epilepsia y retraso psicomotor o mental por ser los motivos de consulta m�s frecuentes asociados a ECM en Neuropediatría.

 

Palabras clave: Encefalopat�as metab�licas cong�nitas. Epilepsia. Errores cong�nitos del metabolismo. Protocolo cl�nico. Retraso mental. Retraso psicomotor.


 

 


 

A MAGNETIC RESONANCE APPROACH TO METABOLIC DISORDERS IN CHILDHOOD

Anthony James Barkovich. JA. Abordaje de los trastornos metab�licos en la infancia por resonancia magn�tica. . Rev Neurol 2006; Vol.43  Num.S01  P�g.S005

 

Introducción. Los errores cong�nitos del metabolismo constituyen un grupo de trastornos cuyo diagnóstico no resulta f�cil. Las sintomatolog�as de las distintas enfermedades se solapan, con frecuencia las pruebas bioqu�micas no son espec�ficas o bien son poco reveladoras, y los análisis genéticos son laboriosos, caros y muchas veces no est�n disponibles en el mercado. Las t�cnicas de diagnóstico por imagen pueden ser �tiles en algunos trastornos, pero a medida que aumenta el n�mero de enfermedades identificadas y descritas, en muchos casos los resultados de las exploraciones por imagen parecen solaparse. Desarrollo. Varios grupos han propuesto un abordaje por t�cnicas de imagen basado en el reconocimiento de patrones en la resonancia magn�tica (RM), lo cual se complementa con datos sobre el metabolismo procedentes de la espectroscopia por RM y datos microestructurales proporcionados por la RM por difusión ponderada. Conclusi�n. Si se utiliza adecuadamente, este m�todo de reconocimiento de patrones empleado conjuntamente con otras herramientas de imagen puede ser muy �til para dividir el complejo grupo de trastornos metab�licos en otros grupos m�s f�ciles de manejar. De hecho, esta aproximación permite, a veces, llegar a un diagnóstico espec�fico.

 

Palabras clave: Enfermedad de Canavan. Enfermedades cerebrales. Enfermedades mitocondriales. Errores cong�nitos del metabolismo. Espectroscopia por resonancia magn�tica. Im�genes de resonancia magn�tica por difusión. Leucodistrofia. Resonancia magn�tica. Toxicidad de los medicamentos.

 

 

 


 

NEUROPSYCHOLOGICAL DISORDERS IN TEENAGERS WITH ATTENTION DEFICIT HYPERACTIVITY DISORDER

Mulas FD, Etchepareborda MS, Hern�ndez SM. Trastornos neuropsicol�gicos de los adolescentes con trastorno por d�ficit de atenci�n con hiperactividad. Rev Neurol 2006; Vol.43  Num.S01  P�g.S071

Objetivo. Presentación de los aspectos neuropsicol�gicos involucrados en los pacientes adolescentes con trastorno por d�ficit de atenci�n con hiperactividad (TDAH): trastornos de atenci�n, de memoria, de las funciones ejecutivas y del lenguaje. Tambi�n se presenta la forma de evaluación neuropsicol�gica y funcional de los sistemas atencionales, con t�cnicas hemodin�micas (resonancia magn�tica funcional) y neurofisiol�gicas (magnetoencefalograf�a). Descripci�n de las comorbilidades que se presentan con mayor frecuencia en los pacientes adolescentes con TDAH. Desarrollo. La sintomatolog�a de base, desatenci�n, hiperactividad e impulsividad, contin�a acompa�ando al adolescente con TDAH, con variaciones menores, probablemente con una dependencia de la carga gen�tica propia de cada individuo. Los trastornos asociados m�s frecuentes con el TDAH son la actitud oposicionista desafiante (33%), las alteraciones de la conducta (25%), la ansiedad (25%), los problemas de aprendizaje (22%) y la depresi�n (22%). Conclusiones. Durante la adolescencia, los pacientes con TDAH suelen padecer trastornos secundarios a la falta de adquisici�n de procesos de información eficientes por el desarrollo escaso de las funciones ejecutivas. La falta del control inhibitorio y la capacidad pobre para aprender de sus propios errores facilitan la aparici�n de trastornos com�rbidos neuropsiqui�tricos.

 

 

 

 


 

Validación de dos modelos de predicci�n de mortalidad, PRISM y PIM2, en una Unidad de Cuidados Intensivos Pedi�tricos.

Eulmesekian* P, Pérez A *, Minces P*, Ferrero H, Fiori Bimbi T. Arch Argent Pediatr

Octubre 2006, 104(5):387-392 / 387

 

Introducción: Pediatric Index of Mortality 2 (PIM2) y Pediatric Risk of Mortality (PRISM) son puntajes para predecir la probabilidad de mortalidad en unidades de cuidados intensivos pedi�tricos. El objetivo fue validar ambos modelos en la Unidad del Hospital Italiano de Buenos Aires.
 

Población, material y m�todos

En forma prospectiva se recogi� la información para obtener los puntajes de predicci�n de mortalidad para cada uno de los pacientes ingresados consecutivamente a la unidad entre 1/1 y 31/12 de 2004. Se emplearon en el c�lculo las ecuaciones originales de cada modelo.

 

La calibración se evalu� con la prueba de Hosmer y Lemeshow (HL) y los �ndices de Mortalidad Estandarizados [Standardized Mortality Ratio, (SMR)] para la población completa; la discriminación con el �rea bajo la curva ROC (ReceiverOperating Characteristics).

 

Resultados:  Se incluyeron 765 pacientes. 53,6% fueron varones. La mediana de edad fue 4,1 a�os (1 mes-20 a�os). La mediana de la estad�a en UCIP fue 2 d�as (1-154 d�as). Murieron en UCIP 22 pacientes (2,9%). La mortalidad estimada por PIM2 fue de 3,3%; SMR= 0,87 (IC 95% 0,54-1,21); HL x2= 15,16 (p= 0,01) y el �rea bajo la curva ROC fue de 0,92 (IC 95% 0,90-0,94). La mortalidad estimada por PRISM fue de 5,5%; SMR= 0,50 (IC 95% 0,28- 0,73); HL x2= 22 (p= 0,0005) y el �rea bajo la curva ROC fue de 0,94 (IC 95% 0,92-0,96).

 

Conclusiones:PIM2 tuvo una mejor adecuación que PRISM en la población heterog�nea de nuestra UCIP. Aunque la discriminación de ambos modelos fue muy buena, PRISM sobrestim� claramente la mortalidad.

 

Palabras clave: PIM2, PRISM, puntajes, mortalidad, cuidados intensivos pedi�tricos.
 

 


 

Miocardiopat�a hipertr�fica neonatal: una forma de presentación clínica de la enfermedad de Pompe.

Kingston CP*, Sabio PV, Solana CL.

Archivos Argentinos de Pediatría

Octubre 2006, 104: 5 430-40

 

 

La enfermedad de Pompe (EP) es una miopat�a metab�lica en la que se encuentra disminuida o ausente la actividad de la enzima alfa-glucosidasa �cida lisos�mica (AGA).1 Los pacientes presentan compromiso del m�sculo esquel�tico, card�aco y de otros �rganos por dep�sito de gluc�geno lisos�mico. Pompe la describi� en 1932,2 y tiene una incidencia de 1 en 40.000 reci�n nacidos.3,4 La variedad infantil es mortal antes del a�o de vida.

En los �ltimos a�os se desarroll� una enzima AGA recombinante humana para el tratamiento de la EP.2,5 Ante la posibilidad de ofrecer a los pacientes una opci�n terap�utica, el diagnóstico

 

HISTORIA CL�NICA

RN, a los dos d�as de vida present� temblores finos, con valores normales de glucemia. 4�. D. tuvo un episodio de cianosis peribucal, palidez, hipoton�a y bradicardia marcada, del cual se recuper� espont�neamente. Al examen f�sico se constat� hepatomegalia, bradicardia y desdoblamiento del segundo ruido. En la radiograf�a de t�rax no se observ� cardiomegalia, el electrocardiograma (ECG) mostr� frecuencia cardiaca (FC) de 80 latidos por minuto (lpm), eje QRS a 150�, intervalo PR ligeramente acortado e hipertrofia de cavidades derechas y del septum interventricular (SIV), con alteración de la repolarización ventricular. El ecocardiograma inform� MH no obstructiva (compromiso biventricular), leve dilatación del ventr�culo derecho, SIV hipertr�fico, disfunci�n diast�lica, funci�n sist�lica conservada. Nunca present� hipoglucemia. Entre los diagnósticos diferenciales de miocardiopat�a hipertr�fica neonatal se plante� la EP; se completaron ex�menes de laboratorio y se solicit� estudio metab�lico. Se hallaron valores de transaminasas elevados y valor de CPK de 1576 UI/l (rango 24-190). La fracci�n CPK-MB al s�ptimo d�a fue de 29 UI/l, para una CPK total de 974 UI/l. Todos los hallazgos fueron compatibles con EP. El Holter ECG inform� ritmo sinusal, arritmia sinusal marcada, descenso de la FC hasta 66 lpm. El paciente comenz� tratamiento para insuficiencia card�aca. La confirmación diagn�stica se obtuvo del estudio metab�lico en leucocitos de sangre perif�rica, que inform� d�ficit de enzima AGA lisos�mica. Se estudiaron los padres y se encontr� que la madre era portadora sana de una mutación para EP y el padre, enfermo con la variedad del adulto. Esta situación, en donde en una misma familia se presentan las dos formas de la enfermedad, es muy infrecuente.

 

DISCUSI�N

La glucogenosis tipo II o EP es una enfermedad metab�lica autos�mica recesiva (AR) en la que la actividad de la enzima AGA lisos�mica se encuentra notablemente disminuida y en la variedad infantil, pr�cticamente ausente.1 Existen dos formas de presentación de EP: la variedad infantil y la del adulto. La forma infantil evoluciona r�pidamente a insuficiencia card�aca, miopat�a grave y muerte; la bibliografía1,3,5,7-9,10 describe s�ntomas desde el primer mes de vida, con una supervivencia promedio entre 6 y 9 meses. Los signos y s�ntomas m�s frecuentes son hipoton�a, ausencia de reflejos osteotendinosos profundos, dificultad para alimentarse, llanto d�bil, s�ntomas respiratorios, hepatomegalia en relación con la insuficiencia card�aca y arritmias. La muerte sobreviene en el primer a�o por fallo card�aco y complicaciones respiratorias.7 Encontramos en la literatura un solo caso en el que se informan ambas variedades de la EP en una misma familia,6 como en el caso de nuestro paciente, hijo de padre enfermo y madre portadora. El padre del paciente fue evaluado mediante electromiograma y examen funcional respiratorio, ambos alterados y con caracter�sticas compatibles con EP, variedad del adulto y presentaba alteraciones de laboratorio, incluida la elevación de la CPK.

 

En nuestro paciente, la enfermedad se expres� clínicamente en los primeros d�as de vida, con temblores, hipoton�a y manifestaciones de insuficiencia card�aca. Tanto el ECG como el ecocardiograma eran caracter�sticos de EP (PR corto, miocardiopat�a hipertr�fica biventricular); sin embargo no son patognom�nicos de esta patolog�a.

El diagnóstico de EP requiere un alto �ndice de sospecha clínica ya que la miocardiopat�a y las alteraciones el�ctricas pueden obedecer a otras patolog�as: miocarditis infecciosa o miocardiopat�a hipertr�fica idiop�tica, entre otras. La bradicardia sinusal puede estar presente o no y la cardiomegalia no siempre es evidente en el per�odo neonatal. Con respecto a la hipoton�a, ausencia de reflejos osteotendinosos profundos y temblores, pueden estar presentes en otras glucogenosis (miopat�as metab�licas), enfermedades mitocondriales (comparten tanto la miocardiopat�a como la miopat�a, elevación de CPK, hepatomegalia) y la enfermedad de Danon11 (presenta las caracter�sticas clínicas de la EP pero la actividad de la AGA est� conservada). Como se mencion� anteriormente, nuestro paciente nunca present� hipoglucemia. Este dato diferencia a la EP de otras glucogenosis, ya que los tipos III y VI, que se presentan en los primeros meses de vida, se caracterizan por presentar hipoglucemia.9 La EP es la �nica glucogenosis lisos�mica con acumulación del gluc�geno en los lisosomas. Los pacientes con fibroelastosis endoc�rdica presentan disnea, cardiomegalia e insuficiencia card�aca, pero no miocardiopat�a hipertr�fica sino dilatación de cavidades. 12 Los hijos de madres diab�ticas comparten caracter�sticas clínicas con la EP, pueden presentar MH pero el antecedente materno y la frecuente macrosom�a fetal e hipoglucemia orientan al diagnóstico. El desarrollo de la enzima AGA recombinante humana inicia una nueva era en la historia natural de la enfermedad: la posibilidad de un tratamiento que mejora la calidad de vida y supervivencia. La primera enzima comenz� a probarse en humanos en el a�o 1999, con resultados promisorios. Esto se debe en gran parte a que el tratamiento enzim�tico reduce la hipertrofia mioc�rdica con la consiguiente mejor�a de la funci�n card�aca. Se vio que los pacientes tratados adquieren pautas madurativas motrices, como sentarse y gatear, demostrando la eficacia del tratamiento sobre la funci�n motriz de los pacientes.

 

CONCLUSI�N

La EP es una enfermedad autos�mica recesiva que, en su forma infantil, lleva a la muerte precoz con gran discapacidad previa. La incidencia global se calcula en 1 en 40.000 reci�n nacidos vivos para todas las formas de presentación y en 1 en 100.000 reci�n nacidos vivos para la variedad infantil.4 Por todo lo antes expuesto y por la posibilidad de realizar el diagnóstico prenatal y el consejo genético a la familia, la EP debe considerarse como diagnóstico diferencial de las miocardiopat�as de presentación neonatal.El tratamiento con AGA recombinante humana es la �nica opci�n vigente para lograr una mejor sobrevida para estos pacientes. El diagnóstico precoz es fundamental para poder ofrecer al paciente y a su familia una opci�n terap�utica. Nuestro paciente ya se encuentra recibiendo tratamiento.

 

Bibliografía

1. Hirshhorn R, Reuser A. Glycogen storage disease type II: Acid alpha-glucosidase (acid maltase) deficiency. En: Scriver C, Beandet A, Sly W, Valle D. The Metabolic and Molecular Bases of Inherited Disease. 8a ed. Nueva York,

NY: McGraw-Hill 2001:3389-3420.

2. Overview of Pompe Disease, Diagnosing Pompe, Treating Pompe. Disponible en http://www.pompe.com/healthcare. Consultado: Marzo 2005.

3. Van den Hout HMP, Wim H, Van Diggelen OP. The natural course of infantile Pompe�s disease: 20 original cases compared with 133 cases from the literature. Pediatrics 2003; 112:332-340.

4. Ausems MG, Verbiest J, Hermans MP, et al. Frequency of glycogen storage disease type II in the Netherlands: implications for diagnosis and genetic counseling. Eur J Hum Genet 1999; 7(6):713-6.

5. Van den Hout JMP, Kampphoven JHJ. Long term intravenous treatment of Pompe�s disease with recombinant alfaglucosidase from milk. Pediatrics 2004; 113:e448-456.

6. Kroos MA, van der Kraan M, van Diggelen OP. Two extremes of the clinical spectrum of glycogen storage disease type II in one family: A matter of genotype. Hum Mut 1997; 9:17-22.

7. Wiliam L. Nyham, Pinar T Ozand. Atlas of Metabolic Diseases. 1� Ed Chapman and Hall, 1998.

8. Chamoles NA, Niizawa G, Blanco M, Gaggioli D, Casentini C. Glycogen storage disease type II. enzymatic screening in dried blood spots on filter paper. Clin Chim Acta 2004; 347(1-2):97-102.

9. Behram RE, Kliegman RM, Arvin AM. Nelson Tratado de Pediatría, 15a ed. Mc Graw Hill-Interamericana. Cap 73, 1998, 489-493.

10. Anderson WE. Glycogen storage disease type II. EMedicine specialties. Disponible en: http://www.emedicine.com/ med/topic908.htm. Consultado: Noviembre 2002.

11. Danon MJ, Oh SJ, Di Mauro S, et al. Lysosomal glycogen storage disease with normal acid maltase. Neurology 1981; 31(1):51-57.

12. Maron, BJ. Hypertrophic cardiomyopathy en Mass and Adams Heart Disease Infants, Children, and Adolescents: including the fetus and young adult. 5� Ed. Willliams & Wilkins, secci�n IV, 1994, (81):1337-61.

 

 


Candidemia en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales: identificación de factores de riesgo.

Pooli L, Nocetti MF, ,Pereda R, Rial M, Califano G. Arch Argent Pediatr

Octubre 2006, 104(5):393-398 / 393

 

 

Introducción: En las �ltimas d�cadas, la frecuencia de micosis sist�micas se increment� al aumentar la supervivencia de los neonatos de alto riesgo. Nuestro

objetivo fue determinar la incidencia, mortalidad, factores de riesgo de candidemia y especies de Candida involucradas en neonatos internados en una unidad de cuidados intensivos neonatales.

 

Población, material y m�todos: Estudio retrospectivo llevado a cabo entre el 01/01/98 y el 31/12/01, en una cohorte de neonatos que egresaron de una unidad de cuidados intensivos neonatales y que hubieran permanecido en ella m�s de tres d�as. Se defini� como candidemia a la obtenci�n de por lo menos un hemocultivo positivo para Candida.}

 

Resultados: Ingresaron al estudio 872 pacientes, con peso promedio de 3.200 g y edad gestacional promedio de 38 semanas. Requirieron cirug�a 180, asistencia respiratoria mec�nica 189 y nutrici�n parenteral total 162. La incidencia de candidemia fue de 4,6% (40/872). El análisis multivariado mostr� como factores de riesgo independientes al peso al ingreso = 1.500 g (OR: 33,3; IC 95%= 6,6-168,8),

cirug�a (OR: 4,2; IC 95%=1,6-10,9), asistencia respiratoria mec�nica (OR: 4,3; IC 95%= 1,5-12,3) y nutrici�n parenteral total (OR: 10,4; IC 95%= 3,3-32,4). La

mortalidad fue 27,5% (11/40). Las especies de Candida identificadas fueron: albicans (22), parapsilosis (10), tropicalis (7) y guillermondii (1).

 

Conclusiones: La incidencia de candidemia observada fue de 4,6% con una elevada mortalidad. Las especies m�s frecuentes fueron C. albicans y C.

parapsilosis. nutrition. The incidence of candidemia was 4.6% (40/872). .

 

Key words:

candidemia, risk factors, neonatal intensive care unit, incidence.

 

 


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