Academia Mexicana de Pediatría

Convocatoria Admisión de nuevos miembros 2009
Premio Nacional de Inv. Pediátrica 2009 Premio Dr. Rafael Soto Allande 2009 Premio Dr. Mario A. Torroella 2009
 

Bibliografía de interés

 

 

Valois S, Costa-Ribeiro H, Mattos A, Ribeiro TC, Mendes CM, Lifshitz F.

Controlled, double-blind, randomized clinical trial to evaluated the impact of fruit juice consumption on the evolution of infants with acude diarrhea

Nutr J 2005; 4: 23-33

25 de octubre de 2005

 

Introducción: Se tiene demostrado que un tratamiento adecuado de hidratación y una apropiada dieta pueden disminuir el cuadro enteral, reduciendo el riesgo de una diarrea de evoluci�n prolongada. La Academia Americana de Pediatría recomienda que en el tratamiento de la diarrea aguda debe incluir alimentación apropiada para la edad del ni�o, solo disminuir alimentos con alto contenido de grasas, l�quidos con azucares refinados como el t�, jugos o bebidas azucaradas.
Jugos como el de pera y de manzana que contienen m�s fructuosa que glucosa y sorbitol son mal absorbidos que jugos de uva el cual contiene cantidades equimolares. Se refiere que los jugos pueden ser asociados con diarrea de evoluci�n prolongada.

Material y m�todo: Es un estudio realizado al azar y doble ciego. Se estudiaron 90 niños de 4 a 18 meses de edad que presentaban gastroenteritis aguda con moderada deshidratación. La rehidratación se realizo siguiendo los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, posterior a la rehidratación se reinstalo la formula o alimentación con leche materna y su alimentación complementaria normal y adicionalmente se le ofrec�a dos veces al d�a 15 ml/Kg de jugo de manzana, de uva o agua. En la fase de recuperación se le practico la prueba de hidrogeno espirado.

Resultados: No hubo diferencias en las caracter�sticas clínicas de los tres grupos, ninguno requiri� de soluciones parenterales. La etiolog�a del cuadro enteral fue: rotavirus en 55 niños, cuatro con E. Coli enteropatogeno, en 10 se identificaron par�sitos y en 21 no se llego a determinar la etiolog�a. En la ingesta de l�quidos no hubo diferencias excepto que los niños asignados al grupo de jugo de uva consumieron m�s cantidades. Los dos grupos que ingirieron jugos el aporte cal�rico fue 17 % m�s alto que el grupo de agua, con ganancia de peso corporal de 18.3 g y de 50.5 g en los grupos de jugo de manzana y de jugo de uva respectivamente, mientras que en grupo con agua fue de menos 7 g. La duración de la diarrea fue de 111.7 +/- 48.2, 105.4 +/- 44.9 y de 80.0 +/-39.6 horas para jugo de manzana, jugo de uva y agua respectivamente. El grupo que ingiri� jugo de manzana presenta mayor perdida de l�quidos por evacuaciones. En la prueba de hidrogeno espirado no hubo diferencias entre los grupos.

Discusión: Durante el primer d�a de tratamiento los niños que recibieron jugos mostraron mayor perdida de l�quidos a trav�s de las heces, pero aun esto todos mejoraron, los que recibieron jugos tuvieron mayor aumento de peso que los que recibieron agua. La Academia Americana de Pediatría recomienda en casos de diarrea una r�pida realimentación con apropiados alimentos de acuerdo a su edad y sin restricciones, excepto que recomienda la ingesta jugos a 120-180 ml por d�a (no 15 ml/Kg/dosis dos veces al d�a), la formula o la leche materna se debe continuar con su administración. El concepto de poner en reposo al intestino no tiene bases cient�ficas. Previos trabajos muestran que los jugos de frutas industrializados difieren en la composici�n de los carbohidratos y que los jugos que contienen cantidades equimolares de glucosa y fructuosa son mejor absorbidos en los primeros cinco a�os de vida. El consumo de grandes cantidades de jugo sea asociado con diarrea prolongada; cuando contienen fructosa y sorbitol pueden presentar c�licos y aumentan el requerimiento energ�tico. Los datos de este trabajo soportan fuertemente que durante la fase aguda de la diarrea se debe continuar con su alimentación normal.

A texto completo en www.biomedcentral.com/bmcpediatr/
 

 


Franco-Paredes C, T�llez I, Del R�o C, Santos-Preciado JI.

Editorial: Pandemia de influenza: posible impacto de la influenza aviar�a.

Salud Publica Mex 2005; 47(2): 107-109

25 de octubre de 2005

 

La primera pandemia que coincide con las caracter�sticas de la influenza se registro en 1580. Posteriormente cuatro pandemias afectaron a la humanidad en el siglo XIX y tres en el siglo XX. La pandemia de influenza espa�ola se presento entre 1918 y 1919 caus� 21 millones de muertos.
Los virus asociados a la influenza son tres (A, B y C). Los virus de la influenza A son cuatro los subtipos que han circulado en los �ltimos a�os. Se han aislado subtipos de influenza A en aves, lo que las constituye en un reservorio potencial de recambio genético (mutaciones) y es un riesgo latente de pandemias.

Esta es la raz�n para la incorporación de tres cepas diferentes en la vacuna correspondiente a cada periodo de actividad de influenza. La presencia de inmunidad en la población, reduce el riesgo de infección o disminuye la severidad de la enfermedad.

La transmisión entre especies de los virus de la influenza, puede ocasionar cuadros graves de influenza en el humano. La aparici�n repentina de estas variantes entre finales del 2003 y principios del 2004, en pollos y patos en el sureste asi�tico, que ha continuado hasta el 2005 constituye un evento sin precedente. Sorpresivamente, este virus ha sido capaz de cruzar la barrera de especies y ha infectado humanos con una mortalidad del 80 %.

Sin embargo la seriedad de este tipo de brotes es el potencial de iniciar una pandemia. Afortunadamente, la eficiencia de la transmisión de humano a humano en los casos descritos hasta el momento de influencia aviar�a, si existe, es m�nima.

Estimaciones actuales del impacto de una pandemia en Estados Unidos de Norteam�rica provocar�a aproximadamente 89 000 a 207 000 muerte, 314 000 a 734 000 hospitalizaciones, 18 a 42 millones de visitas médicas, 20 a 47 millones de casos y el costo ser�a de 71 a 150 000 millones de dólares.

La respuesta para contener una pandemia abarca cinco �reas: vigilancia epidemiol�gica, capacidad diagnostica de laboratorio, manejo m�dico de los casos, reserva y distribuci�n de vacuna y comunicación social.

Los avisos de la naturaleza son constantes acerca del riesgo inminente de algunas afecciones emergentes que tienen la potencialidad de diseminarse mundialmente y tener un impacto desbastador. Hoy m�s que nunca los brotes de influenza aviar�a que han ocurrido en aves y en humanos constituyen un claro recordatorio para los sistemas de salud p�blica sobre la importancia de estar preparados para responder a una posible pandemia de influenza.

A texto completo en p�gina web del Instituto Nacional de Salud Pública
 

 


Mart�nez-Lanz P, Medina-Mora ME, Rivera E.

Adicciones, depresi�n y estr�s en médicos residentes

Rev Fac Med 2005;48(5):191-197

19 de octubre de 2005

 

Introducción: Algunos factores que facilitan que una persona se involucre en el consumo de drogas y, en general en conductas problem�ticas son: el medio ambiente que rodea al sujeto, la desorganización social, alta disponibilidad de drogas, tensi�n, estr�s y la angustia generada por las demandas del rol que desempe�a el sujeto. Se ha reportado que los médicos residentes (MR) tienen un mayor uso de drogas que jóvenes de su edad. Considerando que los MR se enfrentan cotidianamente al estr�s y tomando en cuenta los horarios de trabajo que son altamente desgastantes y que adem�s tiene f�cil acceso a medicamentos. El presente estudio valora el consumo de alcohol y drogas en una muestra de estudiantes en �rea de salud.

Metodolog�a: Se realizo en el Hospital General de la Secretaría de Salud, se estudiaron a 190 MR, de ambos sexos, con edad entre 27 y 37 a�os. Se establecieron niveles de acuerdo a la frecuencia y cantidad del uso de medicamentos que iba desde el abstencionismo, leve, moderado, frecuente y consuetudinario. En las drogas fue: usuario, usuario experimental, no usuario. Se elaboro un cuestionario autoaplicable con 114 reactivos, incluyendo 43 de la escala aplicada, se cubrieron �reas como nivel socioeconómico, h�bitos de salud, consumo de sustancias. Se utilizo tambi�n una escala para depresi�n, estr�s y consumo de alcohol.

Resultados: El 69 % de la población estudiada fueron masculinos, solteros el 56 %, casados el 38 %. El 61.4 % tiene edad entre 24-29 a�os y el 31.2 % entre 30-34 a�os; 81 % postgrado; 60 % eran del �rea m�dica y 40 % �rea quir�rgica. El 55 % fuman o han fumado. Alcohol: el 65 % lo consumen, el 41.2 % son usuarios frecuentes. el 74.5 % son masculinos, el 61 % tienen edad entre los 24-29 a�os, el 32.4 % entre 30-34 a�os. Drogas médicas: tranquilizantes el 10.6 %, estimulantes el 3.4 %, analg�sicos narc�ticos 7.3 %. Drogas no médicas: marihuana 4.5 % y coca�na 2.8 %. La tercera parte de los MR muestran niveles altos de depresi�n (57 % son sexo femenino) y estr�s en el 14 % predominado en el sexo masculino.

Discusión: La 1/3 parte tienen alteraciones del sue�o, otra 1/3 solo hacen dos comidas al d�a, cerca de la mitad laboran m�s de 30 horas extras m�s al mes, por lo que su salud es deficiente. Al comparar el porcentaje de los MR que consumen alcohol (65 %) con jóvenes de su misma edad pero con otra actividad laboral (50 %) fue mayor en los MR; el 41.2 % son bebedores frecuentes y predomina el sexo masculino con el 74.5 %; la edad es inversamente proporcional tanto en el porcentaje como en la severidad.
Del total del grupo el 4 % consumen drogas médicas y el 2.8 % drogas no médicas, la población estudiada consume m�s drogas que la población en general. El 14 % de la población tiene valores de estr�s altos predominado el sexo masculino y casi la mitad presentaban depresi�n con predominio del sexo femenino.
De acuerdo a estos resultados se deben establecer programas de estudio y trabajo para disminuir los niveles de depresi�n y estr�s en los MR.

A texto completo en medigraphic.

 


Sol�rzano-Santos F, Ortiz-Ocampo LA, Miranda-Novales MG, Ech�niz-Avil�s G, Soto-Noguer�n A, Guiscafr�-Gallardo H.

Serotipos prevalentes de Streptococcus pneumoniae colonizadores de nasofaringe en niños del Distrito Federal

Salud Publica Mex 2005; 47(4): 276-281

19 de octubre de 2005

 

Introducción: Las infecciones respiratorias contin�an siendo una de las 10 primeras causas de morbimortalidad; de las bacterias m�s frecuentes en menores de cinco a�os es el S. Pneumoniae que causa infecciones como otitis media, senusitis, neumon�a, meningitis y bacter�mia. La frecuencia de portadores sanos en faringe y nasofaringe se observa en el 5 al 75 %. Estudios de colonización faringea son utilizados para conocer los serotipos que predominan en una población y se sabe que cambian de una país a otro. Se conocen 90 serotipo del S. Pneumoniae. En México s� esta utilizando una vacuna conjugada que contiene siete serotipos que representan el mayor predominio en enfermedades invasoras en Estados Unidos, Canadá y en algunos países de Europa. Por lo anterior se planteo este estudio de colonización faringea en la población susceptible de beneficiarse con esta vacuna heptavalente.

Material y m�todo: Es un estudio transversal, donde se incluyeron niños de dos meses a cinco a�os de edad que vivieran en el Distrito Federal. Se les tomo un exudado faringeo, en las muestras que se identifico el S. Pneumoniae y se procedi� a la tipificación; se analizo tambi�n el medio socioeconómico, susceptibilidad del germen a ocho antimicrobianos.

Resultados: Se estudiaron 573 niños, el 47.8 % fueron masculinos; su distribuci�n por edad fue de 2-11 meses el 13.5 %; 12-23 meses el 21.6 %; de 24-35 meses el 15.3 %; de 36-47 meses el 19.9 % y de 48-60 meses el 29.8 %. En 122/573 (21.4 %) se aisl� S. Pneumoniae ; en el momento de la toma de la muestra 201/573 (35 %) presentaban un cuadro respiratorio agudo, de ellos el 28.3 % el cultivo fue positivo; mientras que en los asintom�ticos en 17.4 % fue positivo p <0.01. Los serotipos aislados fueron el 23F, 35, 19F, 11A y 15A
Los factores de riesgo para el aislamiento faringeo fueron: Asistencia a guarder�a, infección respiratoria a la toma de la muestra, bajo nivel socioeconómico, ocupación materna fuera del hogar, hacinamiento el 36 % y subhacinamiento 52 %. Piso de cemento 36 %, nivel socioeconómico regular 46.4 % y malo 32.6 %. En cuanto a la susceptibilidad a los antimicrobianos fue baja; a la penicilina 12 %, eritromicina 40 % y para trimetropin supera el 45 %, no hubo resistencia a vancomicina, cefotaxima, amoxicilina con clavulanato, cloramfenicol y ampicilina.

Discusión: El porcentaje de colonización fue del 20 %, similar al referido en otros trabajos; fue menor (12.9 %) en el grupo de menos de 11 meses. El desarrollo de una vacuna con adecuada cobertura se ha visto complicado por la existencia de 90 serotipos. En 1977 s� tenia una vacuna con 14 serotipos que proteg�a al 80 % y en 1983 se a�adieron nueva serotipos m�s, obteni�ndose una vacuna con 23 serotipos con cobertura del 90 %, que se recomienda en mayores de dos a�os.
La vacuna conjugada que contiene siete serotipos, son: 4, 6B, 9V,N 14, 18C y 23F. Los cuales se considera que protegen al 65 a 88 %; en México de acuerdo a este estudio solo cubren al 65-70 % de los niños que se vacunen; y los portadores sintom�ticos estar�n cubiertos en el 54 % en el Distrito Federal. Es inquietante que existan al menos 46 % de los serotipos que no son cubiertos y que podr�an remplazar a los serotipos vac�nales. Este fen�meno ha empezado a observarse en aquellos países en los que se ha utilizado la vacuna. As� como el aumento en la resistencia bacteriana de los serotipos no incluidos en la vacuna..
Persiste el reto de desarrollar nuevas vacunas que superen las debilidades de la actual. En diversas partes del mundo ya han sido evaluadas vacunas con nueve y 11 serotipos, con nuevos acarreadores, inclusi�n de prote�nas de membranas, etc., y se espera que en mediano plazo puedan utilizarse en población infantil.

A texto completo en la p�gina web del Instituto Nacional de Salud Pública.

 


Gonz�lez-De Dios J, Moller-Maseres J, Rebagliato-Russo M.

Evaluación del programa de detecci�n precoz universal de la hipoacusia en el reci�n nacido

Ann Pediatr (Barc) 2005: 63(3); 230-237

12 de octubre de 2005

 

Programa de detecci�n precoz de la hipoacusia en reci�n nacidos: Cribado universal frente a cribado selectivo en grupos de riesgo.


La repercusi�n de la hipoacusia infantil y la incidencia de sordera, cuantificado en cifras, son suficientes para despertar alarma social. El cribado o tamiz o screening de la hipoacusia del reci�n nacido (CHRN) tiene como objetivo su tratamiento precoz en la etapa prelocutiva (primeros dos a�os).


Inicialmente se establecieron programas para poblaciones de riesgo como son: Antecedentes de hipoacusia familiar neurosensorial, infecciones perinatales (Torch), anomal�as craneofaciales, muy bajo peso al nacimiento (< 1500 g), hiperbilirrubinemia grave (que requiere exsanguinotrasfusi�n), exposición neonatal a otot�xicos, meningitis bacteriana, asfixia perinatal (Apgar 0 a 4 al minuto, y de 0 a 6 a los cinco minutos), ventilación mec�nica (al menos 5 d�as) y estigmas u otros hallazgos asociados a un s�ndrome que se sabe incluye hipoacusia.


La prevalencia de hipoacusia cong�nita moderada o profunda es de 1:900 y 1:2500 reci�n nacidos, pero es de 10 y 20 veces superior en población de riesgo alto y entre el 50 a 75 % de los niños tienen m�s de un factor de riesgo.
Un programa de CHRN en población de riesgo puede ser m�s rentable, pues detecta hasta el 66 % de los reci�n nacidos con hipoacusia, actuando solo sobre el 4 al 7 % de la población; pero tiene el inconveniente de los casos no detectados, este es el supuesto beneficio del cribado universal. Tal como ha sido apoyado por la European Consensus Development Conference on Neonatal Hearing Screening en 1978, por la Comisi�n para la detecci�n precoz de la hipoacusia infantil (CODEPEH) en 1999 y por la American Academy of Pediatrics en 2000. En Estados Unidos se realiza en 30 estados y en Europa su implementación aun es baja.


El objetivo del programa es la fase de diagnostico a los tres meses o antes, el tratamiento instaurado a los seis meses y seguimiento de todos los casos. La prueba inicial se puede realizar mediante otoemisiones ac�sticas (OEA) que es una prueba r�pida, econ�mica y sencilla; y la confirmación de las pruebas positivas se har� con los potenciales evocados auditivos del tallo cerebral (PEATC), prueba m�s confiable, m�s cara y laboriosa.
La prueba OEA se realiza a partir de los dos d�as de vida en el hospital (fase 1), si no pasa la prueba, se repite entre la segunda y la octava semana de vida (fase 2), si no pasa la prueba se env�a a PEATC antes de los tres meses (fase 3), de confirmarse le sigue el tratamiento (fase 4) y el seguimiento para evaluaciones posteriores (fase 5).


Los resultados de las pruebas OEA dependen de la sensibilidad del equipo, del entrenamiento del personal y del control de calidad continuo. Es necesario en este tipo de programas est�n respaldados por un equipo multidisciplinario que lleva a cabo la orientación, el tratamiento, la rehabilitación y el apoyo familiar para conseguir la correcta integración familiar, escolar y social del ni�o sordo.


La American Academy of Pediatrics tiene como metas: a) Estudiar ambos o�dos en al menos el 95 % de todos los reci�n nacidos. b) Detectar al menos el 80 % con d�ficit auditivo. c) Tener una tasa de falsos positivos de < 3 % y una tasa de falsos negativos del 0 %. d) El diagnostico definitivo se realice antes de los seis meses de edad.
Existe un consenso generalizado en recomendar �l CHRN en grupos de riesgo y la �nica agrupación que se opone al cribado universal es la U.S. Preventive Service Task Force (USPSTF) que considera insuficiente la evidencia y por otro lado, lo aceptan: la Joint Committee on Infant Hearing (1994), American Academy of Pediatrics (1995/2000), American Speech Lenguage-Hearing Association (1990/2000), American Academy of Audilogy (2000), Bright Future Guidelines (1994) y National Institute of Health (1993).


Sin embargo, existen pruebas que el tratamiento precoz con lleva aun mejor funci�n del lenguaje y redunda en una mejora en la funci�n educativa, emocional y social. El cribado puede diagnosticas hipoacusia permanente moderada a profunda en un caso en 779 y 2794 reci�n nacidos de bajo riesgo y uno entre 86 y 208 de alto riesgo, la sensibilidad de la prueba va de 85 a 94 % con una tasa de falsos negativos muy baja; la especificidad es del 98.5 % con tasa de falsos positivos, tambi�n muy baja. El valor predictivo positivo es de 2.2 % es decir verdaderos falsos positivos. El n�mero de pruebas a realizar para detectar 1 caso de hipoacusia es mejor a los reportados en fenilcetonuria o hipotiroidismo.


La edad media de diagnostico de hipoacusia sin cribado es de 12 a 13 meses de edad y con cribado es de tres a seis meses. Hasta el momento no se cuenta con trabajos que tengan un buen dise�o experimental que demuestren y concluyan el beneficioso del tratamiento temprano en la hipoacusia cong�nita, y los trabajos que se tienen muestran estar 15 a 20 puntos m�s en lenguaje expresivo y receptivo a los dos a cinco a�os.
Cada país o estado deber� analizar la conveniencia de instituir un cribado universal, pero lo que no cabe duda es que se debe instaurar por lo menos en población de alto riesgo.
 

 


Calder�n-Garcidue�as ED.

Evaluación del programa nacional de sangre placentaria CordMX. Logros y expectativas

Rev Med Inst Mex Seguro Soc 2005; 43(supl 1): 127-129

12 de octubre de 2005

 

Introducción. La sangre extra�da del cord�n umbilical (SCU) y de la placenta se ha posicionado r�pidamente como una fuente alterna de obtenci�n de c�lulas progenitoras hematopoy�ticas para ser utilizadas en trasplantes hematopoy�tico no emparentado. Tiene las siguientes ventajas de la obtenci�n de medula �sea: 1.- Sufiente cantidad y de f�cil acceso, sin riesgos para el donador.
2.- Posibilidad de obtenci�n de grupos �tnicos minoritarios. 3.- Baja prevalec�a de ciertas enfermedades transmisibles. 4.- Disponibilidad inmediata. 5.- Menor alorreactividad y permite utilizar SCU no id�nticas en el sistema HLA. 6.- Menor costo económico. Y 7.- Elevado potencial hematopoy�tico de estos progenitores.
Hasta junio del 2005 hab�a disponibles para trasplantes 100 000 unidades en todo el mundo y se han realizado 3539 trasplantes, 60 % de ellos en niños. La NETCORD-FAHCT ( Foundation for the acreditation of hematopoietic cell therapy) es una red de bancos de SCU capaz de buscar en todo el mundo el tipo de sangre que se requiera, as� como establecer normas de buena practica y cooperación entre los bancos y los centros de trasplantes. Agrupa en la actualidad a 15 bancos de SCU y ninguno de ellos es latinoamericano. La Secretaría de Salud en el 2003 a trav�s del proyecto SALUD-2002-CO1-7214, para conformación del primer banco de SCU gubernamental a cargo del Centro Nacional de la Transfusi�n Sangu�nea el CordMX, como un programa nacional. En diciembre del 2004 alcanzo la certificación ISO9001:2000 y como meta a corto plazo pretende ser el primer banco de SCU de Latinoam�rica.

Objetivo. Presentar la evaluación del Programa Nacional de Sangre Placentaria.

Material y m�todo. El CordoMX esta formado por unidades maternas, unidad de procesamiento, unidad de criopreservación, la unidad de b�squeda y gesti�n y el banco paralelo. La recolecci�n de SCU se realiza en: el Hospital General de México, Hospital de la Mujer, Hospital Juárez centro, Hospital Juárez de México y Hospital de la Mujer de Puebla.
A todas las unidades de sangre s� realizan estudios de validación. La b�squeda de una unidad de SCU empieza con la solicitud del Centro de Trasplantes al CordMX, la respuesta se entrega m�ximo a las 24 horas siguientes, una vez seleccionada, se reserva por un periodo de hasta un mes y se fija la fecha del trasplante.

Resultados. En dos a�os se han recolectado 887 unidades de SCU, se han validado 371 y se han dado respuesta a 45 solicitudes para trasplantes, en solo tres solicitudes no s� encontr� la unidad compatible. Se han realizado nueve trasplantes con �xito. Las patolog�as son: leucemia linfobl�stica de c�lulas T, histiocitosis de c�lulas de Langerhans, leucemia mielobl�stica, s�ndrome de Wiskott-Aldrich, leucemia mielomonoc�tica crónica, leucemia granuloc�tica y s�ndrome mielodispl�sico.

Conclusiones. Se han logrado disminuir los costos en un 80 % en comparación si se importara una unidad de SCU del extranjero. Es necesario fortalecer este programa a trav�s de donaciones altruistas para alcanzar un inventario de 5 000 unidades y abastecer las necesidades de SCU de nuestro país.

A texto completo en medrigraphic
 

 


Rodr�guez-Weber MA, L�pez-Candiani C.

Disminuci�n del tiempo de espera en consulta de especialidades mediante una estrategia de análisis de procesos

Acta Pediatr Mex 2005; 26(4): 178-183

4 de octubre de 2005

 

Antecedentes: En 1998 se inici� en el Instituto Nacional de Pediatría una evaluación de satisfacci�n de usuarios de consulta externa y uno de los principales problemas fue el tiempo de espera prolongado en los servicios de apoyo y en la consulta m�dica. El análisis de las causas revelo mal uso de la agenda del m�dico: 1) Se daban citas simultaneas; 2) No se anotaban las citas en la agenda; 3) Por tanto no se contaba con el expediente cl�nico; 4) Hab�a pacientes que tenían dos citas el mismo d�a; 5) Retrazo en la transferencia de expedientes; 6) Falta de resultados de ex�menes de laboratorio y gabinete al momento de la consulta; 7) Inici� de la consulta despu�s del horario programado; 8) Uso simultaneo del consultorio por dos médicos; 9) Retrazo de la llegada de los pacientes y 10) Otras causas ajenas a la Instituci�n.
Se realizaron juntas con el personal involucrado para exponer la problem�tica.
El objetivo espec�fico del estudio fue evaluar los cambios en el tiempo de espera de los usuarios de consulta externa y la satisfacci�n global con la atenci�n recibida.


Material y m�todo: El primer bloque de cuestionarios (469) se aplic� el 7 de septiembre y el 4 de octubre de 1999, el segundo bloque (68) se aplic� el 20 y 23 de junio del 2000, el tercer bloque (510) entre el 11 de enero y el 22 de marzo del 2001; el cuarto bloque (489) entre el 8 de enero y el 15 de mayo del 2002.


Resultados: Los tiempos de espera para la consulta m�dica fue de 87.9-60 (promedio-mediana), 59.2-40, 56.3-40 y 45.4-30 respectivamente para el primero, segundo, tercero y cuarto bloque. El tiempo de espera para ex�menes de laboratorio fue 36.1-30, 24.5-20, 21.2-15 y 27.3-20 respectivamente para los cuatro bloques. Por �ltimo el tiempo de espera para ex�menes de gabinetes fue de 40.4-20, 36.6-20, 26.4-15 y 25.4-20 respectivamente para cada uno de los bloques.


Discusión: Fue evidente la disminuci�n de los tiempos de espera en cada uno de los sitios analizados. El tiempo de espera para la consulta se redujo en 48 % ahora son atendidos con un tiempo de espera de 30 minutos cuando el est�ndar debe ser de 10 minutos. En el futuro la agenda y el expediente electrónicos permitir�n disminuir los tiempos de espera, es un proceso que se ha iniciado por iniciativa de la coordinación de Institutos Nacionales de Salud.
La satisfacci�n del usuario en el 2002 fue de 98.7 %. Aunque el tiempo de espera prolongado puede ser causa de insatisfacci�n, el trato amable y el interés por el paciente son cualidades de la atenci�n que contribuyen a la satisfacci�n. Tambi�n contribuyen el nivel t�cnico del m�dico, la explicación que se ofrece al familiar, el tiempo utilizado en la entrevista y para el examen f�sico. Para lograr el objetivo se requiere la participación de todo el personal de la Instituci�n.

A texto completo en www.imbiomed.com

 


Baptista-Gonz�lez HA

�Los bancos de sangre de cord�n umbilical, virtud p�blica o vicio privado?

Med Sur 2005; 12(1): 50-51

4 de octubre de 2005

 

Los futuros pap�s preguntan �debemos recolectar la sangre placentaria al momento del nacimiento de nuestros hijos?, �el banco de sangre de cord�n umbilical privado (BSCUP) que ofrece sus servicios es el correcto?. No hay respuestas simples, los avances tecnol�gicos, frecuentemente rebasan a las leyes vigentes de un estado o país. En México estas leyes no regulan espec�ficamente las actividades relacionadas con la recolecci�n, almacenamiento, estudio y manejo comercial de las c�lulas progenitoras de placenta y su custodia en BSCUP.


Los BSCU públicos reciben en donación la sangre de cord�n umbilical (SCU), para ser empleada en pacientes no emparentados. Es un acto voluntario, gratuito, no remunerado. Por otro lado los BSCUP, los padres establecen una relación comercial con una compa��a que se encarga de almacenar la SCU de su hijo con la idea de usarla en un futuro. Se generan muchas dudas como: �Qui�n es el due�o de la sangre almacenada, los padres o el ni�o?, �al ser de su propiedad esta obligado a cederla a otro hermano o pariente que la necesite?, �hay �letras chiquitas� en el contrato donde puede perder la propiedad de la unidad de SCU luego de cierto tiempo?. Una pregunta central es la que se refiere �al n�mero de unidades que se han empleado para trasplantes?. Una empresa privada con m�s de 12 000 muestras almacenadas, �nicamente ha empleado dos muestras de SCU, estimando la tasa de uso es de 16.6 unidades trasplantadas por 100 000 unidades recolectadas, mientras que el BSCU del Centro Nacional de la Transfusi�n Sangu�nea de la Secretaría de Salud se han utilizado tres unidades en trasplantes de 621 unidades colectadas con una tasa de uso de 483 por cada 100 000 recolectadas.


De acuerdo a los informes emitidos por el Centro Nacional de Trasplantes de 1983 al 2003 se efectuaron 1 020 trasplantes de medula �sea, de los cuales 23 fueron en el �ltimo a�o. Solo por comparar en España de 1993 a 2003, se realizaron 21 281 trasplantes de medula �sea, de los cuales 1 935 fueron en el 2003.


Solo como referencia en España, en el 2003 de 15 000 unidades de SCU sean realizados 14 trasplantes de SCU emparentados contra 224 pacientes que han recibido SCU de donadores no emparentados. �Luego entonces se debe donar la SCU a un banco p�blico o pagar a uno privado para que la conserve?. El Grupo Europeo de �tica es de la opini�n de apoyar los bancos públicos, porque adem�s no esta demostrado que luego de cierto n�mero de a�os de estar congelada, estas c�lulas sean viables para realizar un trasplante con �xito.


Es totalmente hipot�tico que las c�lulas de SCU guardadas para uso aut�logo, pudieran tener alg�n valor en el futuro.


La legitimidad de los BSCUP debe ser cuestionada, pues ellas venden un servicio que actualmente no tiene ning�n uso como opci�n terap�utica.


Finalmente se debe tener un marco jur�dico para que se conozcan los t�rminos de autorización, licencia, acreditación, inspecci�n, controles, promociones y experiencia del personal que labora en los BSCUP.

A texto completo en www.medigraphic.com
 

La Academia|Acerca de la publicación|Eventos|Premios|Sitios de interés

Montecito No. 38 Piso 35 Oficina. 3 Col. Nápoles 03810 México, D.F. Delegación. Benito Juárez

Tel. 9000-2389 y 9000-3289  o vía correo electrónico: acamexped@axtel.net / jcballest_del_olmo@hotmail.com