Valois S, Costa-Ribeiro H, Mattos A, Ribeiro TC, Mendes CM, Lifshitz
F.
Controlled, double-blind, randomized clinical trial to
evaluated the impact of fruit juice consumption on the evolution of
infants with acude diarrhea
Nutr J 2005; 4: 23-33
25 de octubre de 2005
Introducción: Se tiene demostrado que un tratamiento
adecuado de hidratación y una apropiada dieta pueden disminuir el
cuadro enteral, reduciendo el riesgo de una diarrea de evoluci�n
prolongada. La Academia Americana de Pediatría recomienda que en el
tratamiento de la diarrea aguda debe incluir alimentación apropiada
para la edad del ni�o, solo disminuir alimentos con alto contenido
de grasas, l�quidos con azucares refinados como el t�, jugos o
bebidas azucaradas.
Jugos como el de pera y de manzana que contienen m�s fructuosa que
glucosa y sorbitol son mal absorbidos que jugos de uva el cual
contiene cantidades equimolares. Se refiere que los jugos pueden ser
asociados con diarrea de evoluci�n prolongada.
Material y m�todo: Es un estudio realizado al azar y doble
ciego. Se estudiaron 90 niños de 4 a 18 meses de edad que
presentaban gastroenteritis aguda con moderada deshidratación. La
rehidratación se realizo siguiendo los lineamientos de la
Organización Mundial de la Salud, posterior a la rehidratación se
reinstalo la formula o alimentación con leche materna y su
alimentación complementaria normal y adicionalmente se le ofrec�a
dos veces al d�a 15 ml/Kg de jugo de manzana, de uva o agua. En la
fase de recuperación se le practico la prueba de hidrogeno espirado.
Resultados: No hubo diferencias en las caracter�sticas
clínicas de los tres grupos, ninguno requiri� de soluciones
parenterales. La etiolog�a del cuadro enteral fue: rotavirus en 55
niños, cuatro con E. Coli enteropatogeno, en 10 se identificaron
par�sitos y en 21 no se llego a determinar la etiolog�a. En la
ingesta de l�quidos no hubo diferencias excepto que los niños
asignados al grupo de jugo de uva consumieron m�s cantidades. Los
dos grupos que ingirieron jugos el aporte cal�rico fue 17 % m�s alto
que el grupo de agua, con ganancia de peso corporal de 18.3 g y de
50.5 g en los grupos de jugo de manzana y de jugo de uva
respectivamente, mientras que en grupo con agua fue de menos 7 g. La
duración de la diarrea fue de 111.7 +/- 48.2, 105.4 +/- 44.9 y de
80.0 +/-39.6 horas para jugo de manzana, jugo de uva y agua
respectivamente. El grupo que ingiri� jugo de manzana presenta mayor
perdida de l�quidos por evacuaciones. En la prueba de hidrogeno
espirado no hubo diferencias entre los grupos.
Discusión: Durante el primer d�a de tratamiento los niños que
recibieron jugos mostraron mayor perdida de l�quidos a trav�s de las
heces, pero aun esto todos mejoraron, los que recibieron jugos
tuvieron mayor aumento de peso que los que recibieron agua. La
Academia Americana de Pediatría recomienda en casos de diarrea una
r�pida realimentación con apropiados alimentos de acuerdo a su edad
y sin restricciones, excepto que recomienda la ingesta jugos a
120-180 ml por d�a (no 15 ml/Kg/dosis dos veces al d�a), la formula
o la leche materna se debe continuar con su administración. El
concepto de poner en reposo al intestino no tiene bases cient�ficas.
Previos trabajos muestran que los jugos de frutas industrializados
difieren en la composici�n de los carbohidratos y que los jugos que
contienen cantidades equimolares de glucosa y fructuosa son mejor
absorbidos en los primeros cinco a�os de vida. El consumo de grandes
cantidades de jugo sea asociado con diarrea prolongada; cuando
contienen fructosa y sorbitol pueden presentar c�licos y aumentan el
requerimiento energ�tico. Los datos de este trabajo soportan
fuertemente que durante la fase aguda de la diarrea se debe
continuar con su alimentación normal.
A texto completo en www.biomedcentral.com/bmcpediatr/

Franco-Paredes C, T�llez I, Del R�o C, Santos-Preciado JI.
Editorial: Pandemia de influenza: posible impacto de la
influenza aviar�a.
Salud Publica Mex 2005; 47(2): 107-109
25 de octubre de 2005
La primera pandemia que coincide con las caracter�sticas de la
influenza se registro en 1580. Posteriormente cuatro pandemias
afectaron a la humanidad en el siglo XIX y tres en el siglo XX. La
pandemia de influenza espa�ola se presento entre 1918 y 1919 caus�
21 millones de muertos.
Los virus asociados a la influenza son tres (A, B y C). Los virus de
la influenza A son cuatro los subtipos que han circulado en los
�ltimos a�os. Se han aislado subtipos de influenza A en aves, lo que
las constituye en un reservorio potencial de recambio genético
(mutaciones) y es un riesgo latente de pandemias.
Esta es la raz�n para la incorporación de tres cepas diferentes en
la vacuna correspondiente a cada periodo de actividad de influenza.
La presencia de inmunidad en la población, reduce el riesgo de
infección o disminuye la severidad de la enfermedad.
La transmisión entre especies de los virus de la influenza, puede
ocasionar cuadros graves de influenza en el humano. La aparici�n
repentina de estas variantes entre finales del 2003 y principios del
2004, en pollos y patos en el sureste asi�tico, que ha continuado
hasta el 2005 constituye un evento sin precedente. Sorpresivamente,
este virus ha sido capaz de cruzar la barrera de especies y ha
infectado humanos con una mortalidad del 80 %.
Sin embargo la seriedad de este tipo de brotes es el potencial de
iniciar una pandemia. Afortunadamente, la eficiencia de la
transmisión de humano a humano en los casos descritos hasta el
momento de influencia aviar�a, si existe, es m�nima.
Estimaciones actuales del impacto de una pandemia en Estados Unidos
de Norteam�rica provocar�a aproximadamente 89 000 a 207 000 muerte,
314 000 a 734 000 hospitalizaciones, 18 a 42 millones de visitas
médicas, 20 a 47 millones de casos y el costo ser�a de 71 a 150 000
millones de dólares.
La respuesta para contener una pandemia abarca cinco �reas:
vigilancia epidemiol�gica, capacidad diagnostica de laboratorio,
manejo m�dico de los casos, reserva y distribuci�n de vacuna y
comunicación social.
Los avisos de la naturaleza son constantes acerca del riesgo
inminente de algunas afecciones emergentes que tienen la
potencialidad de diseminarse mundialmente y tener un impacto
desbastador. Hoy m�s que nunca los brotes de influenza aviar�a que
han ocurrido en aves y en humanos constituyen un claro recordatorio
para los sistemas de salud p�blica sobre la importancia de estar
preparados para responder a una posible pandemia de influenza.
A texto completo en p�gina web del Instituto Nacional de Salud
Pública

Mart�nez-Lanz P, Medina-Mora ME, Rivera E.
Adicciones, depresi�n y estr�s en médicos residentes
Rev Fac Med 2005;48(5):191-197
19 de octubre de 2005
Introducción: Algunos factores que facilitan que una
persona se involucre en el consumo de drogas y, en general en
conductas problem�ticas son: el medio ambiente que rodea al sujeto,
la desorganización social, alta disponibilidad de drogas, tensi�n,
estr�s y la angustia generada por las demandas del rol que desempe�a
el sujeto. Se ha reportado que los médicos residentes (MR) tienen un
mayor uso de drogas que jóvenes de su edad. Considerando que los MR
se enfrentan cotidianamente al estr�s y tomando en cuenta los
horarios de trabajo que son altamente desgastantes y que adem�s
tiene f�cil acceso a medicamentos. El presente estudio valora el
consumo de alcohol y drogas en una muestra de estudiantes en �rea de
salud.
Metodolog�a: Se realizo en el Hospital General de la
Secretaría de Salud, se estudiaron a 190 MR, de ambos sexos, con
edad entre 27 y 37 a�os. Se establecieron niveles de acuerdo a la
frecuencia y cantidad del uso de medicamentos que iba desde el
abstencionismo, leve, moderado, frecuente y consuetudinario. En las
drogas fue: usuario, usuario experimental, no usuario. Se elaboro un
cuestionario autoaplicable con 114 reactivos, incluyendo 43 de la
escala aplicada, se cubrieron �reas como nivel socioeconómico,
h�bitos de salud, consumo de sustancias. Se utilizo tambi�n una
escala para depresi�n, estr�s y consumo de alcohol.
Resultados: El 69 % de la población estudiada fueron
masculinos, solteros el 56 %, casados el 38 %. El 61.4 % tiene edad
entre 24-29 a�os y el 31.2 % entre 30-34 a�os; 81 % postgrado; 60 %
eran del �rea m�dica y 40 % �rea quir�rgica. El 55 % fuman o han
fumado. Alcohol: el 65 % lo consumen, el 41.2 % son usuarios
frecuentes. el 74.5 % son masculinos, el 61 % tienen edad entre los
24-29 a�os, el 32.4 % entre 30-34 a�os. Drogas médicas:
tranquilizantes el 10.6 %, estimulantes el 3.4 %, analg�sicos
narc�ticos 7.3 %. Drogas no médicas: marihuana 4.5 % y coca�na 2.8
%. La tercera parte de los MR muestran niveles altos de depresi�n
(57 % son sexo femenino) y estr�s en el 14 % predominado en el sexo
masculino.
Discusión: La 1/3 parte tienen alteraciones del sue�o, otra
1/3 solo hacen dos comidas al d�a, cerca de la mitad laboran m�s de
30 horas extras m�s al mes, por lo que su salud es deficiente. Al
comparar el porcentaje de los MR que consumen alcohol (65 %) con
jóvenes de su misma edad pero con otra actividad laboral (50 %) fue
mayor en los MR; el 41.2 % son bebedores frecuentes y predomina el
sexo masculino con el 74.5 %; la edad es inversamente proporcional
tanto en el porcentaje como en la severidad.
Del total del grupo el 4 % consumen drogas médicas y el 2.8 % drogas
no médicas, la población estudiada consume m�s drogas que la
población en general. El 14 % de la población tiene valores de
estr�s altos predominado el sexo masculino y casi la mitad
presentaban depresi�n con predominio del sexo femenino.
De acuerdo a estos resultados se deben establecer programas de
estudio y trabajo para disminuir los niveles de depresi�n y estr�s
en los MR.
A texto completo en medigraphic.

Sol�rzano-Santos F, Ortiz-Ocampo LA, Miranda-Novales
MG, Ech�niz-Avil�s G, Soto-Noguer�n A, Guiscafr�-Gallardo H.
Serotipos prevalentes de Streptococcus pneumoniae
colonizadores de nasofaringe en niños del Distrito Federal
Salud Publica Mex 2005; 47(4): 276-281
19 de octubre de 2005
Introducción: Las infecciones respiratorias contin�an
siendo una de las 10 primeras causas de morbimortalidad; de las
bacterias m�s frecuentes en menores de cinco a�os es el S.
Pneumoniae que causa infecciones como otitis media, senusitis,
neumon�a, meningitis y bacter�mia. La frecuencia de portadores sanos
en faringe y nasofaringe se observa en el 5 al 75 %. Estudios de
colonización faringea son utilizados para conocer los serotipos que
predominan en una población y se sabe que cambian de una país a
otro. Se conocen 90 serotipo del S. Pneumoniae. En México s� esta
utilizando una vacuna conjugada que contiene siete serotipos que
representan el mayor predominio en enfermedades invasoras en Estados
Unidos, Canadá y en algunos países de Europa. Por lo anterior se
planteo este estudio de colonización faringea en la población
susceptible de beneficiarse con esta vacuna heptavalente.
Material y m�todo: Es un estudio transversal, donde se
incluyeron niños de dos meses a cinco a�os de edad que vivieran en
el Distrito Federal. Se les tomo un exudado faringeo, en las
muestras que se identifico el S. Pneumoniae y se procedi� a la
tipificación; se analizo tambi�n el medio socioeconómico,
susceptibilidad del germen a ocho antimicrobianos.
Resultados: Se estudiaron 573 niños, el 47.8 % fueron
masculinos; su distribuci�n por edad fue de 2-11 meses el 13.5 %;
12-23 meses el 21.6 %; de 24-35 meses el 15.3 %; de 36-47 meses el
19.9 % y de 48-60 meses el 29.8 %. En 122/573 (21.4 %) se aisl� S.
Pneumoniae ; en el momento de la toma de la muestra 201/573 (35 %)
presentaban un cuadro respiratorio agudo, de ellos el 28.3 % el
cultivo fue positivo; mientras que en los asintom�ticos en 17.4 %
fue positivo p <0.01. Los serotipos aislados fueron el 23F, 35, 19F,
11A y 15A
Los factores de riesgo para el aislamiento faringeo fueron:
Asistencia a guarder�a, infección respiratoria a la toma de la
muestra, bajo nivel socioeconómico, ocupación materna fuera del
hogar, hacinamiento el 36 % y subhacinamiento 52 %. Piso de cemento
36 %, nivel socioeconómico regular 46.4 % y malo 32.6 %. En cuanto a
la susceptibilidad a los antimicrobianos fue baja; a la penicilina
12 %, eritromicina 40 % y para trimetropin supera el 45 %, no hubo
resistencia a vancomicina, cefotaxima, amoxicilina con clavulanato,
cloramfenicol y ampicilina.
Discusión: El porcentaje de colonización fue del 20 %,
similar al referido en otros trabajos; fue menor (12.9 %) en el
grupo de menos de 11 meses. El desarrollo de una vacuna con adecuada
cobertura se ha visto complicado por la existencia de 90 serotipos.
En 1977 s� tenia una vacuna con 14 serotipos que proteg�a al 80 % y
en 1983 se a�adieron nueva serotipos m�s, obteni�ndose una vacuna
con 23 serotipos con cobertura del 90 %, que se recomienda en
mayores de dos a�os.
La vacuna conjugada que contiene siete serotipos, son: 4, 6B, 9V,N
14, 18C y 23F. Los cuales se considera que protegen al 65 a 88 %; en
México de acuerdo a este estudio solo cubren al 65-70 % de los niños
que se vacunen; y los portadores sintom�ticos estar�n cubiertos en
el 54 % en el Distrito Federal. Es inquietante que existan al menos
46 % de los serotipos que no son cubiertos y que podr�an remplazar a
los serotipos vac�nales. Este fen�meno ha empezado a observarse en
aquellos países en los que se ha utilizado la vacuna. As� como el
aumento en la resistencia bacteriana de los serotipos no incluidos
en la vacuna..
Persiste el reto de desarrollar nuevas vacunas que superen las
debilidades de la actual. En diversas partes del mundo ya han sido
evaluadas vacunas con nueve y 11 serotipos, con nuevos acarreadores,
inclusi�n de prote�nas de membranas, etc., y se espera que en
mediano plazo puedan utilizarse en población infantil.
A texto completo en la p�gina web del Instituto Nacional de Salud
Pública.

Gonz�lez-De
Dios J, Moller-Maseres J, Rebagliato-Russo M.
Evaluación del programa de detecci�n precoz universal de la
hipoacusia en el reci�n nacido
Ann Pediatr (Barc) 2005: 63(3); 230-237
12 de octubre de 2005
Programa de detecci�n precoz de la hipoacusia en reci�n
nacidos: Cribado universal frente a cribado selectivo en grupos de
riesgo.
La repercusi�n de la hipoacusia infantil y la incidencia de sordera,
cuantificado en cifras, son suficientes para despertar alarma
social. El cribado o tamiz o screening de la hipoacusia del reci�n
nacido (CHRN) tiene como objetivo su tratamiento precoz en la etapa
prelocutiva (primeros dos a�os).
Inicialmente se establecieron programas para poblaciones de riesgo
como son: Antecedentes de hipoacusia familiar neurosensorial,
infecciones perinatales (Torch), anomal�as craneofaciales, muy bajo
peso al nacimiento (< 1500 g), hiperbilirrubinemia grave (que
requiere exsanguinotrasfusi�n), exposición neonatal a otot�xicos,
meningitis bacteriana, asfixia perinatal (Apgar 0 a 4 al minuto, y
de 0 a 6 a los cinco minutos), ventilación mec�nica (al menos 5
d�as) y estigmas u otros hallazgos asociados a un s�ndrome que se
sabe incluye hipoacusia.
La prevalencia de hipoacusia cong�nita moderada o profunda es de
1:900 y 1:2500 reci�n nacidos, pero es de 10 y 20 veces superior en
población de riesgo alto y entre el 50 a 75 % de los niños tienen
m�s de un factor de riesgo.
Un programa de CHRN en población de riesgo puede ser m�s rentable,
pues detecta hasta el 66 % de los reci�n nacidos con hipoacusia,
actuando solo sobre el 4 al 7 % de la población; pero tiene el
inconveniente de los casos no detectados, este es el supuesto
beneficio del cribado universal. Tal como ha sido apoyado por la
European Consensus Development Conference on Neonatal Hearing
Screening en 1978, por la Comisi�n para la detecci�n precoz de la
hipoacusia infantil (CODEPEH) en 1999 y por la American Academy of
Pediatrics en 2000. En Estados Unidos se realiza en 30 estados y en
Europa su implementación aun es baja.
El objetivo del programa es la fase de diagnostico a los tres meses
o antes, el tratamiento instaurado a los seis meses y seguimiento de
todos los casos. La prueba inicial se puede realizar mediante
otoemisiones ac�sticas (OEA) que es una prueba r�pida, econ�mica y
sencilla; y la confirmación de las pruebas positivas se har� con los
potenciales evocados auditivos del tallo cerebral (PEATC), prueba
m�s confiable, m�s cara y laboriosa.
La prueba OEA se realiza a partir de los dos d�as de vida en el
hospital (fase 1), si no pasa la prueba, se repite entre la segunda
y la octava semana de vida (fase 2), si no pasa la prueba se env�a a
PEATC antes de los tres meses (fase 3), de confirmarse le sigue el
tratamiento (fase 4) y el seguimiento para evaluaciones posteriores
(fase 5).
Los resultados de las pruebas OEA dependen de la sensibilidad del
equipo, del entrenamiento del personal y del control de calidad
continuo. Es necesario en este tipo de programas est�n respaldados
por un equipo multidisciplinario que lleva a cabo la orientación, el
tratamiento, la rehabilitación y el apoyo familiar para conseguir la
correcta integración familiar, escolar y social del ni�o sordo.
La American Academy of Pediatrics tiene como metas: a) Estudiar
ambos o�dos en al menos el 95 % de todos los reci�n nacidos. b)
Detectar al menos el 80 % con d�ficit auditivo. c) Tener una tasa de
falsos positivos de < 3 % y una tasa de falsos negativos del 0 %. d)
El diagnostico definitivo se realice antes de los seis meses de
edad.
Existe un consenso generalizado en recomendar �l CHRN en grupos de
riesgo y la �nica agrupación que se opone al cribado universal es la
U.S. Preventive Service Task Force (USPSTF) que considera
insuficiente la evidencia y por otro lado, lo aceptan: la Joint
Committee on Infant Hearing (1994), American Academy of Pediatrics
(1995/2000), American Speech Lenguage-Hearing Association
(1990/2000), American Academy of Audilogy (2000), Bright Future
Guidelines (1994) y National Institute of Health (1993).
Sin embargo, existen pruebas que el tratamiento precoz con lleva aun
mejor funci�n del lenguaje y redunda en una mejora en la funci�n
educativa, emocional y social. El cribado puede diagnosticas
hipoacusia permanente moderada a profunda en un caso en 779 y 2794
reci�n nacidos de bajo riesgo y uno entre 86 y 208 de alto riesgo,
la sensibilidad de la prueba va de 85 a 94 % con una tasa de falsos
negativos muy baja; la especificidad es del 98.5 % con tasa de
falsos positivos, tambi�n muy baja. El valor predictivo positivo es
de 2.2 % es decir verdaderos falsos positivos. El n�mero de pruebas
a realizar para detectar 1 caso de hipoacusia es mejor a los
reportados en fenilcetonuria o hipotiroidismo.
La edad media de diagnostico de hipoacusia sin cribado es de 12 a 13
meses de edad y con cribado es de tres a seis meses. Hasta el
momento no se cuenta con trabajos que tengan un buen dise�o
experimental que demuestren y concluyan el beneficioso del
tratamiento temprano en la hipoacusia cong�nita, y los trabajos que
se tienen muestran estar 15 a 20 puntos m�s en lenguaje expresivo y
receptivo a los dos a cinco a�os.
Cada país o estado deber� analizar la conveniencia de instituir un
cribado universal, pero lo que no cabe duda es que se debe instaurar
por lo menos en población de alto riesgo.

Calder�n-Garcidue�as ED.
Evaluación del programa nacional de sangre placentaria CordMX.
Logros y expectativas
Rev Med Inst Mex Seguro Soc 2005; 43(supl 1): 127-129
12 de octubre de 2005
Introducción. La sangre extra�da del cord�n umbilical (SCU)
y de la placenta se ha posicionado r�pidamente como una fuente
alterna de obtenci�n de c�lulas progenitoras hematopoy�ticas para
ser utilizadas en trasplantes hematopoy�tico no emparentado. Tiene
las siguientes ventajas de la obtenci�n de medula �sea: 1.- Sufiente
cantidad y de f�cil acceso, sin riesgos para el donador.
2.- Posibilidad de obtenci�n de grupos �tnicos minoritarios. 3.-
Baja prevalec�a de ciertas enfermedades transmisibles. 4.-
Disponibilidad inmediata. 5.- Menor alorreactividad y permite
utilizar SCU no id�nticas en el sistema HLA. 6.- Menor costo
económico. Y 7.- Elevado potencial hematopoy�tico de estos
progenitores.
Hasta junio del 2005 hab�a disponibles para trasplantes 100 000
unidades en todo el mundo y se han realizado 3539 trasplantes, 60 %
de ellos en niños. La NETCORD-FAHCT ( Foundation for the
acreditation of hematopoietic cell therapy) es una red de bancos de
SCU capaz de buscar en todo el mundo el tipo de sangre que se
requiera, as� como establecer normas de buena practica y cooperación
entre los bancos y los centros de trasplantes. Agrupa en la
actualidad a 15 bancos de SCU y ninguno de ellos es latinoamericano.
La Secretaría de Salud en el 2003 a trav�s del proyecto
SALUD-2002-CO1-7214, para conformación del primer banco de SCU
gubernamental a cargo del Centro Nacional de la Transfusi�n
Sangu�nea el CordMX, como un programa nacional. En diciembre del
2004 alcanzo la certificación ISO9001:2000 y como meta a corto plazo
pretende ser el primer banco de SCU de Latinoam�rica.
Objetivo. Presentar la evaluación del Programa Nacional de
Sangre Placentaria.
Material y m�todo. El CordoMX esta formado por unidades
maternas, unidad de procesamiento, unidad de criopreservación, la
unidad de b�squeda y gesti�n y el banco paralelo. La recolecci�n de
SCU se realiza en: el Hospital General de México, Hospital de la
Mujer, Hospital Juárez centro, Hospital Juárez de México y Hospital
de la Mujer de Puebla.
A todas las unidades de sangre s� realizan estudios de validación.
La b�squeda de una unidad de SCU empieza con la solicitud del Centro
de Trasplantes al CordMX, la respuesta se entrega m�ximo a las 24
horas siguientes, una vez seleccionada, se reserva por un periodo de
hasta un mes y se fija la fecha del trasplante.
Resultados. En dos a�os se han recolectado 887 unidades de
SCU, se han validado 371 y se han dado respuesta a 45 solicitudes
para trasplantes, en solo tres solicitudes no s� encontr� la unidad
compatible. Se han realizado nueve trasplantes con �xito. Las
patolog�as son: leucemia linfobl�stica de c�lulas T, histiocitosis
de c�lulas de Langerhans, leucemia mielobl�stica, s�ndrome de
Wiskott-Aldrich, leucemia mielomonoc�tica crónica, leucemia
granuloc�tica y s�ndrome mielodispl�sico.
Conclusiones. Se han logrado disminuir los costos en un 80 %
en comparación si se importara una unidad de SCU del extranjero. Es
necesario fortalecer este programa a trav�s de donaciones altruistas
para alcanzar un inventario de 5 000 unidades y abastecer las
necesidades de SCU de nuestro país.
A texto completo en medrigraphic

Rodr�guez-Weber MA, L�pez-Candiani C.
Disminuci�n del tiempo de espera en consulta de especialidades
mediante una estrategia de análisis de procesos
Acta Pediatr Mex 2005; 26(4): 178-183
4 de octubre de 2005
Antecedentes: En 1998 se inici� en el Instituto Nacional
de Pediatría una evaluación de satisfacci�n de usuarios de consulta
externa y uno de los principales problemas fue el tiempo de espera
prolongado en los servicios de apoyo y en la consulta m�dica. El
análisis de las causas revelo mal uso de la agenda del m�dico: 1) Se
daban citas simultaneas; 2) No se anotaban las citas en la agenda;
3) Por tanto no se contaba con el expediente cl�nico; 4) Hab�a
pacientes que tenían dos citas el mismo d�a; 5) Retrazo en la
transferencia de expedientes; 6) Falta de resultados de ex�menes de
laboratorio y gabinete al momento de la consulta; 7) Inici� de la
consulta despu�s del horario programado; 8) Uso simultaneo del
consultorio por dos médicos; 9) Retrazo de la llegada de los
pacientes y 10) Otras causas ajenas a la Instituci�n.
Se realizaron juntas con el personal involucrado para exponer la
problem�tica.
El objetivo espec�fico del estudio fue evaluar los cambios en el
tiempo de espera de los usuarios de consulta externa y la
satisfacci�n global con la atenci�n recibida.
Material y m�todo: El primer bloque de cuestionarios (469) se
aplic� el 7 de septiembre y el 4 de octubre de 1999, el segundo
bloque (68) se aplic� el 20 y 23 de junio del 2000, el tercer bloque
(510) entre el 11 de enero y el 22 de marzo del 2001; el cuarto
bloque (489) entre el 8 de enero y el 15 de mayo del 2002.
Resultados: Los tiempos de espera para la consulta m�dica fue
de 87.9-60 (promedio-mediana), 59.2-40, 56.3-40 y 45.4-30
respectivamente para el primero, segundo, tercero y cuarto bloque.
El tiempo de espera para ex�menes de laboratorio fue 36.1-30,
24.5-20, 21.2-15 y 27.3-20 respectivamente para los cuatro bloques.
Por �ltimo el tiempo de espera para ex�menes de gabinetes fue de
40.4-20, 36.6-20, 26.4-15 y 25.4-20 respectivamente para cada uno de
los bloques.
Discusión: Fue evidente la disminuci�n de los tiempos de
espera en cada uno de los sitios analizados. El tiempo de espera
para la consulta se redujo en 48 % ahora son atendidos con un tiempo
de espera de 30 minutos cuando el est�ndar debe ser de 10 minutos.
En el futuro la agenda y el expediente electrónicos permitir�n
disminuir los tiempos de espera, es un proceso que se ha iniciado
por iniciativa de la coordinación de Institutos Nacionales de Salud.
La satisfacci�n del usuario en el 2002 fue de 98.7 %. Aunque el
tiempo de espera prolongado puede ser causa de insatisfacci�n, el
trato amable y el interés por el paciente son cualidades de la
atenci�n que contribuyen a la satisfacci�n. Tambi�n contribuyen el
nivel t�cnico del m�dico, la explicación que se ofrece al familiar,
el tiempo utilizado en la entrevista y para el examen f�sico. Para
lograr el objetivo se requiere la participación de todo el personal
de la Instituci�n.
A texto completo en
www.imbiomed.com

Baptista-Gonz�lez HA
�Los bancos de sangre de cord�n umbilical, virtud p�blica o
vicio privado?
Med Sur 2005; 12(1): 50-51
4 de octubre de 2005
Los futuros pap�s preguntan �debemos recolectar la sangre
placentaria al momento del nacimiento de nuestros hijos?, �el banco
de sangre de cord�n umbilical privado (BSCUP) que ofrece sus
servicios es el correcto?. No hay respuestas simples, los avances
tecnol�gicos, frecuentemente rebasan a las leyes vigentes de un
estado o país. En México estas leyes no regulan espec�ficamente las
actividades relacionadas con la recolecci�n, almacenamiento, estudio
y manejo comercial de las c�lulas progenitoras de placenta y su
custodia en BSCUP.
Los BSCU públicos reciben en donación la sangre de cord�n umbilical
(SCU), para ser empleada en pacientes no emparentados. Es un acto
voluntario, gratuito, no remunerado. Por otro lado los BSCUP, los
padres establecen una relación comercial con una compa��a que se
encarga de almacenar la SCU de su hijo con la idea de usarla en un
futuro. Se generan muchas dudas como: �Qui�n es el due�o de la
sangre almacenada, los padres o el ni�o?, �al ser de su propiedad
esta obligado a cederla a otro hermano o pariente que la necesite?,
�hay �letras chiquitas� en el contrato donde puede perder la
propiedad de la unidad de SCU luego de cierto tiempo?. Una pregunta
central es la que se refiere �al n�mero de unidades que se han
empleado para trasplantes?. Una empresa privada con m�s de 12 000
muestras almacenadas, �nicamente ha empleado dos muestras de SCU,
estimando la tasa de uso es de 16.6 unidades trasplantadas por 100
000 unidades recolectadas, mientras que el BSCU del Centro Nacional
de la Transfusi�n Sangu�nea de la Secretaría de Salud se han
utilizado tres unidades en trasplantes de 621 unidades colectadas
con una tasa de uso de 483 por cada 100 000 recolectadas.
De acuerdo a los informes emitidos por el Centro Nacional de
Trasplantes de 1983 al 2003 se efectuaron 1 020 trasplantes de
medula �sea, de los cuales 23 fueron en el �ltimo a�o. Solo por
comparar en España de 1993 a 2003, se realizaron 21 281 trasplantes
de medula �sea, de los cuales 1 935 fueron en el 2003.
Solo como referencia en España, en el 2003 de 15 000 unidades de SCU
sean realizados 14 trasplantes de SCU emparentados contra 224
pacientes que han recibido SCU de donadores no emparentados. �Luego
entonces se debe donar la SCU a un banco p�blico o pagar a uno
privado para que la conserve?. El Grupo Europeo de �tica es de la
opini�n de apoyar los bancos públicos, porque adem�s no esta
demostrado que luego de cierto n�mero de a�os de estar congelada,
estas c�lulas sean viables para realizar un trasplante con �xito.
Es totalmente hipot�tico que las c�lulas de SCU guardadas para uso
aut�logo, pudieran tener alg�n valor en el futuro.
La legitimidad de los BSCUP debe ser cuestionada, pues ellas venden
un servicio que actualmente no tiene ning�n uso como opci�n
terap�utica.
Finalmente se debe tener un marco jur�dico para que se conozcan los
t�rminos de autorización, licencia, acreditación, inspecci�n,
controles, promociones y experiencia del personal que labora en los
BSCUP.
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