Bibliografía de interés
Notice to Readers: Updated
Recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices
(ACIP) for the Control and E limination of Mumps.
MMMWR Early release
June 1, 2006
http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrphp/mm55e601a1.htm?s_cid=mm55e601a1_e
Updated Recommendations of the Advisory Committee on Immunization
Practices (ACIP) for the Control and Elimination of Mumps
Este a�o la ACIP actualiz� los criterios para la inmunidad y la
recomendación de la vacunación contra paperas. Las recomendaciones
de la ACIP de 1988 de rutina para sarampi�n, paperas y rub�ola
inclu�an una primera dosis a partir de los 12 meses y una segunda
dosis a los 4-6 a�os. Asimismo, dos dosis de vacuna son recomendadas
para estudiantes que asisten a los colegios y otras instituciones
educativas. Sin embargo, la documentación requerida como evidencia
de inmunidad a trav�s de la vacunación consist�a en solo una dosis
de vacuna que contenga vacuna contra paperas, para todos los grupos,
incluyendo los trabajadores de la salud. Debido a los brotes
producidos en Estados Unidos el ACIP actualiz� las recomendaciones
Evidencia aceptable de inmunidad contra paperas
1. documentación de adecuada vacunación
2. datos de laboratorio que evidencien inmunidad
3. nacimiento antes de 1957
4. documentación del profesional con diagnóstico de la enfermedad
Evidencia aceptable de inmunidad
Evidencia aceptable de inmunidad contra paperas con documentación
adecuada de vacunación se define como dos dosis de vacuna viva en
lugar de solo una, para:
a. Niños en edad escolar.
b. Adultos en riesgo (trabajadores de la salud, viajeros
internacionales, estudiantes de escuelas de post-grado).
Vacunación de rutina para trabajadores de la salud
a. Personas nacidas durante o despu�s de 1957, necesitan dos dosis
de vacuna viva atenuada contra paperas con 28 d�as de intervalo
entre dosis.
b. Nacidos antes de 1957 sin otra evidencia de inmunidad se debe
considerar la administración de de una dosis de vacuna viva atenuada
contra paperas.
En caso de brotes
Para niños de 4 a�os y adultos de riesgo considerar una segunda
dosis de vacuna contra paperas viva atenuada.
Para trabajadores de la salud nacidos antes de 1957 sin otra
evidencia de inmunización se debe considerar seriamente dos dosis de
vacuna contra paperas viva atenuada.

La eficiencia (coste-efectividad) de palivizumab como profilaxis
para la infección por virus respiratorio sincitial en prematuros de
32-35 semanas en España.
P Lázaro y de Mercadoa J Figueras Aloyb E Dom�nech Mart�nezc I
Ech�niz Urcelayd R Closa Monasteroloe MA Wood Woodf K Fitch Warnerg
An Pediatr (Barc) 2006; 65: 316 - 324
Objetivos
Evaluar la eficiencia (coste-efectividad) de palivizumab para prevenir la infección grave por virus respiratorio
sincitial (VRS) en prematuros de edad gestacional de 32 a 35 semanas
(EG 32-35) y dos o m�s factores de riesgo (FR) en España.
M�todos Dise�o:
modelo de decisi�n alimentado con datos de la
literatura cient�fica y de los estudios FLIP I y FLIP II (cohorte de
326 niños con EG 32-35 y dos o m�s FR que recibieron palivizumab)
promovidos por la Sociedad Espa�ola de Neonatolog�a. Medida de
efectividad principal: a�os de vida ajustados por calidad (AVAC)
ganados. Perspectivas: la del Sistema Nacional de Salud (SNS), que
incluye los costes directos (administración de palivizumab e
ingresos hospitalarios), y la perspectiva social, que incluye adem�s
los costes indirectos (futura productividad perdida del ni�o).
Descuento: 3 % anual para la efectividad y costes indirectos.
Análisis de sensibilidad: construcci�n de 37 escenarios modificando
variables relacionadas con la efectividad y los costes.
Resultados
La profilaxis con palivizumab en prematuros de EG 32-35 y
dos o m�s FR produce una relación de coste-efectividad incremental
(CEI) de 13.849 �/AVAC con la perspectiva del SNS, y de 4.605 �/AVAC
con la perspectiva social. En el análisis de sensibilidad, con la
perspectiva del SNS, el CEI oscil� de 5.351 �/AVAC (escenario m�s
favorable) a 23.276 �/AVAC (escenario menos favorable).
Conclusiones
Palivizumab es una terapia coste-efectiva como
profilaxis frente a VRS en niños de EG 32-35 y dos o m�s FR. Su uso
es eficiente desde la perspectiva del SNS, al conseguir un AVAC,
incluso en los escenarios menos favorables, por debajo del umbral de
30.000 �/AVAC, considerado en España como socialmente aceptable.
Palabras clave: Infección por VRS. Prematuros. Coste-efectividad.
Palivizumab.

Incidencia y costes de la hospitalización por bronquiolitis y
de las infecciones.
J D�ez Domingoa M Ridao L�pezb I �beda Sansanoc
A Ballester Sanzd An Pediatr (Barc) 2006; 65: 325 - 330
Objetivo
Analizar la incidencia y costes de las hospitalizaciones por
bronquiolitis y de las infecciones por virus respiratorio sincitial
(VRS) en la Comunidad Valenciana.
M�todos
Análisis de la base de datos de altas hospitalarias (Conjunto M�nimo
B�sico de Datos, CMBD) de la Comunidad Valenciana de los a�os 2001 y
2002. Se analizaron las altas hospitalarias con los c�digos de
bronquiolitis (con o sin determinación etiol�gica) y las infecciones
por VRS ocurridas en niños menores de 2 a�os. Se eliminaron los
casos
con m�s de una hospitalización por bronquiolitis y aquellos casos de
infecciones por VRS posiblemente nosocomiales ocurridas durante
hospitalizaciones prolongadas. Se estim� un coste medio por d�a de
hospitalización en una sala pediátrica de 310,30 3. Para el c�lculo
de incidencia se asumi� una cobertura poblacional del CMBD del 95 %
y la población seg�n el censo de 2001.
Resultados
Se obtuvieron 3.705 registros, de los cuales 3.507 fueron
bronquiolitis, estando el 42,2 % filiadas como producidas por VRS.
La investigación virol�gica fue diferente seg�n el hospital de
ingreso. La hospitalización fue m�s frecuente entre octubre y abril
sin diferencias entre los 2 a�os. La incidencia de ingreso por
bronquiolitis fue de 40,2 casos por 1.000 niños menores de un a�o y
a�o, y present� un coste anual medio de 3.618.000 3.
Conclusiones
La bronquiolitis tiene un coste hospitalario elevado. La
investigación etiol�gica es baja en algunos hospitales lo que lleva
a infraestimar el impacto económico del VRS en la sociedad.
Palabras clave: Bronquiolitis. Infección por virus respiratorio
sincitial. Epidemiología. Econom�a.

AN INSIGHT INTO THE �NEW�
BRONCHOPULMONARY DYSPLASIA
JP Kinsella, A Greenrough and SH Abman
Bronchopulmonary dysplasia. The Lancet 2006;367 (9520); 1421-1431
Nuevas pruebas clínicas sobre DBP exigen un abordaje diferente al
tratamiento de la enfermedad
Bronchopulmonary dysplasia (BPD) es una enfermedad crónica pulmonar
que amenaza a muchos infantes inmaduros, sobre todo los que
recibieron ventilación mec�nica y terapia de ox�geno al nacimiento.
En los �ltimos a�os se ha notificado que la BPD tambi�n puede
ocurrir en los infantes inmaduros que tienen pocos signos de
dificultad respiratoria y, a la inversa, pueden afectar a los
neonatos de t�rmino que necesitan ventilación agresiva para la
enfermedad pulmonar severa aguda .
Los cambios de la pr�ctica clínica, como la administración de
esteroide prenatal, el empleo de surfactante, nuevas estrategias de
ventilador y el manejo agresivo del conducto arterioso permeable,
han mejorado la supervivencia de reci�n nacidos muy inmaduros. Esto
no ha afectado la incidencia de BPD, pero seguramente ha cambiado
las manifestaciones clínicas de la enfermedad. Por consiguiente, una
nueva definici�n del problema es necesaria y un nuevo acercamiento
terap�utico tiene que ser desarrollado con un respeto especial a las
consecuencias a largo plazo de la enfermedad.
Los par�metros por lo general utilizados para el diagnóstico de BPD
tienen que ser reconsiderados. Primero, la necesidad del ox�geno
suplementario en el primer mes en RN entre las 24 o 25 semanas puede
ser debido a la inmadurez pulmonar, m�s que al da�o pulmonar y tales
infantes podr�an no desarrollar BPD. Adem�s la necesidad del ox�geno
es un par�metro variable, de modo que una prueba de reducci�n de
ox�geno pueda ser �til para un mejor diagnóstico. En segundo lugar,
la radiograf�a de t�rax que requieren para evaluar la presencia de
anormalidades principales, por lo general da resultados confusos
para RN) con dependencia crónica de ox�geno
Por lo tanto, EU el Instituto Nacional de Salud ha sugerido una
nueva definici�n de BPD que intenta clasificar la severidad de la
enfermedad seg�n el nivel de soporte respiratorio (tabla
proporcionada en el art�culo original). Sin embargo, para una
definici�n m�s exacta de BPD, un set de marcadores bioqu�micos,
estructurales, genéticos y fisiológicos deber�a ser identificado,
para caracterizar la situación clínica y predecir los resultados
posibles a largo plazo.
La patog�nesis de BPD al principio fue atribuida a la toxicidad de
ox�geno. El reci�n nacido prematuro tiene un aparato de defensa de
antioxidante inmaduro y alto volumen corriente en el transcurso de
terapia ventilatoria pueden causar el da�o pulmonar. Hay tambi�n una
fuerte asociación entre la BPD y la CAP as� como con algunos
factores genéticos (p. ej. niveles de prote�na surfactante.
La patofisiolog�a de la BPD incluye alteraciones en la funci�n
respiratoria, la circulación pulmonar y anormalidades
cardiovasculares. Se sabe demasiado poco sobre los resultados a
largo plazo de la patolog�a. Los pacientes parecen recuperar la
funci�n pulmonar, mientras conservan pobre crecimiento de la v�a
a�rea, con la limitaciones persistentes del flujo a�reo. Los riesgos
principales consisten en el desarrollo de enfermedad crónica
obstructiva pulmonar y retraso en el neurodesarrollo. Seguramente,
estudios de seguimiento en pacientes de la primera infancia a la
adolescencia y la edad adulto son necesarios para establecer la
frecuencia y la severidad de patolog�as asociadas a displasia
broncopulmonar .
Ya que es motivo de preocupación la prevención de la DBP, muchas
estrategias son discutidas en el art�culo original, incluyendo: i)
lerapia con surfactante ex�geno, que no es una medida preventiva
pero reduce la tasa de muerte de BPD; ii) la minimización de volumen
corriente y la concentración de ox�geno inspirada en terapias de
ventilador, aunque ning�n modo de ventilación ideal haya surgido
hasta ahora. Un punto de debate son los esteroides en madres con
riesgo de parto prematuro, lo que permite disminuir la mortalidad
neonatal, pero, del otro lado, parece para ser uno de los factores
que pueden conducir a la patog�nesis de BDP. Adem�s, el empleo de
corticosteroides para reducir la dependencia de ox�geno despu�s del
nacimiento podr�a tener efectos adversos a largo plazo.
Actualmente, nuevos tratamientos dirigidos en reducir el da�o
pulmonar o mejorar el crecimiento pulmonar, est�n bajo estudio. En
particular, estudios preliminares sobre reci�n nacidos muestran que
la suplementación profil�ctica de enzimas recombinantes
antioxidantes humanas podr�a ser un m�todo prometedor para la
prevención de BPD. Sin embargo, futuros acontecimientos terap�uticos
depender�n de los avances en la investigación sobre el desarrollo
pulmonar as� como estudios que prueben intervenciones para bajar los
resultados de largo plazo de BPD

PROPHYLAXIS FOR PATENT
DUCTUS ARTERIOSUS IN PRETERM INFANT
Hermes-DeSantis ER, Clyman RI.
Patent ductus arteriosus: pathophysiology and management.
Journal of Perinatology 2006;26;S14-S18
El tema de una terapia profil�ctica contra el tratamiento retrasado
para el conducto arterioso permeable es discutido sobre la base de
mecanismos patofisiológicos pruebas clínicas.
Una de las modificaciones m�s importantes que ocurre despu�s del
nacimiento es el cierre del ductus arteriosus y la divisi�n
consiguiente de la arteria pulmonar a partir de la aorta. Esta
remodelación por lo general ocurre dentro de 48 horas despu�s del
nacimiento, pero si el ductus falla en cerrarse dentro de 72 horas
una ductus arteriosus persistente (PDA) es diagnosticado.
El ductus arteriosus Permeable es un peligro significativo para la
salud de beb�s prematuros. La PDA determina un aumento de gasto
cardiaco y de presi�n de la arterial pulmonar y una disminuci�n del
flujo de sangre al resto del organismo. Por consiguiente de esta
redistribuci�n alterada de flujo sangu�neo, la tensi�n arterial
dram�ticamente cae. Adem�s, el PDA puede conducir a morbilidades
severas neonatales, p. ej. hemorragia intracraneal, edema/hemorragia
pulmonar, enterocolitis necrozante (NEC) y acidosis metab�lica. En
infantes de t�rmino, el cierre del ductus arteriosus es un proceso
de dos pasos: i) el lumen del ductus se cierra en respuesta al
incremento de la tensi�n arterial de ox�geno sist�mica a (PaO 2) y
al nivel inferior de prostaglandinas circulantes (PGs); ii) como
consecuencia de la constricci�n de lumen, las paredes interiores del
m�sculo del ductus desarrollan hipoxia-isquemia con liberación
consiguiente de mediadores inflamatorios y factores de crecimiento,
que transforman el ductus en un ligamento no contr�ctil.
En infantes prematuros estos dos pasos con frecuencia alterados. La
raz�n de esto tiene que ser atribuida en primer lugar a la poca
capacidad contr�ctil del ductus prematuro. Adem�s, incluso si el
ductus se contrae satisfactoriamente, permanece con frecuencia
resistente a la hipoxia-isquemia. Esta resistencia es debida a su
lumen grande y sus paredes de m�sculo delgadas(finas), que son
f�cilmente accesibles por el flujo nutritivo, incluso si el vaso
esta contra�do. Por consiguiente, si la hipoxia-isquemia necesaria
para mantener el modelismo tisular permanente no se da, el
arteriosus ductus eventualmente puede volver a abrir.
El tratamiento de PDA requiere la terapia farmacol�gica o, en los
casos m�s serios, la intervenci�n quir�rgica (p. ej. Ligadura del
ductus). El tratamiento farmacol�gico est� principalmente basado en
el empleo de indometacina, un inhibidor de la prostaglandina,
utilizada para el tratamiento de fase sintom�tica as� como para la
prevención del ducto persistente Hay debate todav�a en curso sobre
el empleo profil�ctico de indometacina en el RN prematuro. La mayor
preocupación se centra en sobre si la administración de la droga
puede ser innecesaria. Por otra parte, la experiencia clínica revela
que sin una terapia profil�ctica, el 55 -70 % de los reci�n nacidos
debajo de 1000 g o antes de 28 semanas de gestación finalmente
desarrollar�n PDA durante su hospitalización. Adem�s, los RN
prematuros que reciben la terapia profil�ctica con inhibidores PG
dentro de 6-15 horas despu�s de su nacimiento, tienen incidencia
menor de patolog�as asociadas con PDA y una necesidad inferior de
ligadura de conducto.
Adem�s, observaciones clínicas revelan que un tratamiento con
inhibidores PG se hace menos eficaz al aumentar la edad posparto.
Esto podr�a ser debido a la presencia de mediadores vasodilatadores
diferentes del PGS, liberados debido a la respuesta inflamatoria que
se desarrolla dentro del ductus un poco despu�s del nacimiento.
Si bien un abordaje terap�utico apropiado para neutralizar el PDA en
los beb�s prematuros tendr� que ser validado, algunos efectos
positivos pueden ser obtenidos con un protocolo profil�ctico basado
en el empleo de inhibidores PGS. Sin embargo, m�s ensayos cl�nicos
son necesarios para determinar los par�metros de tiempo y
tratamientos ideales.

INFECCIONES POR CANDIDA EN
NEONATOLOG�A
Bustos B, Ra�l O Y Acuna G, María E.
Rev. chil. pediatr., jun. 2006, vol.77, no.3, p.254-258. ISSN
0370-4106.
Introducción: La infecciones nosocomiales por hongos han
aumentado significativamente en los �ltimos veinte a�os, y entre
estas, las infecciones por Candida constituyen una causa emergente
en unidades de neonatolog�a.
Objetivos: Caracterizar el perfil cl�nico-microbiol�gico de
los reci�n nacidos ingresados a una unidad de neonatolog�a que
desarrollaron una infección por Candida.
Pacientes y M�todo: Estudio retrospectivo tipo caso control
en un per�odo de 10 a�os (1994 a 2004). Por cada caso se
seleccionaron dos controles de similar edad gestacional que no hayan
presentado infección a Candida.
Resultados: Se identificaron 14 casos con infecciones por
Candida. Comparados con los controles (n = 28) los reci�n nacidos
con infecciones por Candida tuvieron significativamente (p < 0,05)
mayor: estad�a hospitalaria, proporci�n de ventilación mec�nica, uso
de alimentación parenteral - antibióticos, intervenciones
quir�rgicas y mortalidad. En el grupo con infecciones por Candida;
nueve se presentaron en reci�n nacidos a t�rmino o cerca del
t�rmino, la especie m�s frecuentemente aislada fue Candida albicans
en ocho casos y en seis casos Candida no albicans siendo el
principal sitio de aislamiento el territorio sangu�neo. La
mortalidad en esta serie fue de 28% (4/14).
Conclusiones: En nuestra unidad, las Infecciones por Candida
predominaron en reci�n nacidos a t�rmino y se confirma la emergencia
de Candida no albicans como causantes de infecciones nosocomiales
por hongos. Se requiere optimalizar el diagnóstico precoz y la
b�squeda de la diseminación a distancia de estas infecciones
Palabras Clave: Candida; reci�n nacidos; sepsis neonatal;
Candida.

PROBLEMAS AUDITIVOS EN PREESCOLARES,
SEG�N ESTUDIO AUDIOL�GICO Y PERCEPCI�N DE EDUCADORES: REGI�N
METROPOLITANA
Schonhaut B, Farfan R, Corina Tm, Neuvonen R Et Al.
Diciembre 2005. Rev. chil. pediatr.,
jun. 2006, vol.77, no.3, p.247-253. ISSN 0370-4106.
Introducciónn: La relación entre audici�n y desarrollo
neuropsicol�gico est� ampliamente demostrada. P�rdidas auditivas
leves o incluso unilaterales se asocian a retraso del lenguaje y
dificultades escolares. En Chile no existe un tamizado auditivo
masivo para los preescolares y escolares, sino una pesquisa en base
a estimación subjetiva de la audici�n en los programas de salud
escolar de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas.
Objetivo: Conocer la prevalencia de hipoacusia en
preescolares y correlacionarlo con la percepción de educadores sobre
la audici�n y lenguaje de los niños.
Sujetos y M�todos: Durante diciembre de 2005 se cit� a todos
los niños de 4 y 5 a�os de un jard�n infantil del �rea norte de la
RM, a una evaluación audiol�gica consistente en otoscop�a,
audiometr�a e impedanciometr�a, realizada en el laboratorio de
Otoneurolog�a de la Escuela de Tecnolog�a M�dica (Universidad de
Chile). Previamente y sin mediar entrenamiento se interrog� a las
educadoras acerca de la sospecha de p�rdida auditiva o problemas de
lenguaje en los niños evaluados.
Resultados: Se evaluaron 87 de 100 preescolares, edad
promedio 4,4 a�os. Trece niños (15%) ten�a problemas audiológicos,
de �stos, diez no pasaron el tamizado auditivo, lo que da una tasa
de hipoacusia de 11,6%; todos correspondieron a hipoacusia de
transmisión. La sensibilidad de las educadoras para pesquisarla fue
50%. No se correlacion� la percepción de problemas de lenguaje con
hipoacusia.
Conclusi�n: Destaca la alta frecuencia de problemas
audiológicos encontrados. La sola sospecha de hipoacusia por parte
de los educadores es insuficiente como m�todo de preselecci�n, ya
que pesquisa solo a la mitad de los afectados. Estos hallazgos hacen
plantearnos la necesidad de implementar tamizados auditivos
objetivos a todos los niños al comenzar su educación formal
Palabras Clave: tamizado auditivo; sospecha hipoacusia;
retraso lenguaje.

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