Barge YS, Nu�ez NE, Velandia AS, Urrejola NP, Hodgson BMI
Adherencia y efectividad a mediano plazo de tratamiento de la
obesidad infantil
Rev Chil Pediatr 2005; 76(2): 151-158
27 de septiembre de 2005
Introducción: Actualmente el 38.2 % de los niños que
ingresan a primero de primaria tienen alg�n grado de exceso
ponderal. Las causas son cambios en el estilo de vida como en el
patr�n alimentario y la actividad f�sica. El tratamiento de la
obesidad infantil es un desafi� dif�cil, pues requiere cambios
permanentes a nivel individual, familiar y social. El objetivo del
estudio es conocer la adherencia y la eficacia a los 12 meses del
tratamiento m�dico e identificar posibles factores relacionados.
Material y m�todo: Se revis� la evoluci�n de 120 niños que
consultaron por primera vez entre enero del 2001 y enero del 2002,
en centros de atenci�n ambulatoria pertenecientes a la Pontificia
Universidad de Chile. Se realizo historia clínica, exploración
f�sica, antropometr�a: peso, talla, se evalu� la maduración sexual.
Se analizo el estado nutricional en la primera cita y a los 2, 4, 6
y 12 meses de acuerdo a los �ndices de peso/talla, talla/edad,
�ndice de masa corporal (IMC); del laboratorio fue el perfil
lip�dico, glucemia e insulina en ayunas. El tratamiento incluyo
ordenar la alimentación, evitar alimentos a deshoras, disminuir el
tama�o de las porciones, se disminuyo la ingesta de carbohidratos,
de grasas saturadas y el aumento en la actividad f�sica.
Resultados: Al ingreso se cont� con perfil lip�dico en 74 %
de los niños y en solo el 50 % valores de glucemia e insulina en
ayunas. La edad promedio del grupo de escolares fue de 9.7+/- 3.3
a�os, 52.5 % eran masculinos, el peso promedio 51.1 +/- 20 Kg, la
talla 138.5 cm +/- 18 cm; el 6.7 % de niños eran menores de 5 a�os,
el 44 % entre 5 y 10 a�os, el 45 % entre los 10 y los 15 a�os y el
4.3 % mayores de 15 a�os; la maduración sexual en el 63 % en etapa 1
de Tanner, el 15 % en etapa II y el 20 % las restante etapas. Los
hombres tuvieron mayor IMC y no hubo otras diferencias por sexo.
Magnitud de la obesidad el 5 % tenían sobrepeso (p/t 110-119 %), 13
% obesidad leve (p/t 120-129 %), 24 % con obesidad moderada (p/t
130-139 %) y el 19 % obesidad severa (p/t 140-149 %) y 39 % obesidad
m�rbida (p/t > 150 %). 22 % presentaban dislip�demia mixta, 37 %
hipercolesterolemia y 11 % hipertrigliceridemia aislada, el 16 %
hiperinsulinismo. El 30 % solo asisti� a la primera consulta, el
abandono fue de 23.3 %, 10 % y 18.3 % despu�s de los 2, 4 y 6 meses,
solo el 18.3 % tuvieron seguimiento hasta el a�o. El grupo que
abandono inmediatamente presentaba un menor grado de obesidad que el
resto. A los 6 meses solo el 12 % aumento de peso. Al a�o de
seguimiento el 72 % tenían obesidad leve cuando al inicio del
estudio solo el 20 % estaban en esa categoría. A los 6 meses el
perfil lip�dico hab�a descendido pero no hubo aumento en las
lipoprote�nas de alta densidad. 14 niños que habían abandonado el
tratamiento regresaron a la consulta externa por otro motivo y
mostraban un aumento de peso de 412 +/- 213 g por mes.
Discusión: La cifras de abandono del tratamiento son
similares a las reportadas en la literatura. Se ha planteado que ha
mayor adherencia al tratamiento son mejores los resultados. La
disminuci�n del grado de obesidad fue con diferencia significativa y
mayor a lo reportado en la literatura. Si bien el �nfasis del
tratamiento es el cambio en el estilo de vida. La obesidad es un
problema serio que debe ser abordado no solo a nivel individual sino
familiar. No desanimarse porque el 53 % de los pacientes abandonan
el tratamiento a los 6 meses.

Dib-Kuri A, Aburto-Morales S, Espinosa-Álvarez A, Sánchez-Ramírez O.
Trasplante de �rganos y t�jidos en México
Rev Invest Clin 2005; 57(2): 163-169
27 de septiembre de 2005
Ante la demanda creciente de trasplantes y de profesionales
entrenados en 1999 se formo el Consejo Nacional de Trasplantes y un
a�o despu�s el Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA) con el
objetivo de operar un programa que �permita la actuación operativa y
eficaz del personal de distintas instituciones y centros
hospitalarios, con una filosof�a humanitaria, contemplando
lineamientos, pol�ticas y procedimientos que facilitaran la donación
y el trasplante de �rganos y tejidos�. El CENTRA vinculado con los
Centros Estatales de Trasplantes (CEETRAS), los Consejos Estatales
de Trasplantes (COETRAS) y los coordinadores institucionales,
conforman un sistema que favorecen los mecanismos de donación. Los
coordinadores institucionales los conforman el Instituto Mexicano
del Seguro Social, el Instituto de la Seguridad y Servicios Sociales
para los Trabajadores del Estado, la Secretar�a de la Defensa
Nacional, Petr�leos Mexicanos, Secretaría de Salud y los hospitales
privados. La CENATRA tiene a su cargo el Registro Nacional de
Trasplantes (RNT) que asume la tarea de compilar y actualizar: 1.-
Datos de los receptores, donadores, fecha de trasplantes, su
realización y evoluci�n. 2.- Establecimientos autorizados. 3.-
Profesionales autorizados que intervengan en esta disciplina. 4.-
Lista de espera de receptores. Y 5.- Casos de muerte cerebral.
Se estableci� un sistema de inform�tica innovador, moderno y
eficiente, cuenta con portal en internet www.cenatra.gob.mx que
tiene información al p�blico en general, el registro de los
donadores voluntarios y todo los relacionado con las instituciones
autorizadas, personal m�dico entrenado, comit�s, subcomit�s,
programas, listas de espera, estadísticas, etc.
En México se cuenta con 406 programas activos de trasplantes, entre
los m�s frecuentes el renal y el de cornea con 123 y 117
respectivamente, siendo el 60 % del total de los programas.
Los trasplantes de ri��n se realizan en 24 Estados de la Republica
Mexicana y en 12 de ellos se llevan acabo el 77.2 %. Los trasplantes
de cornea son ocho estados los m�s activos y se realizan en 18
hospitales que efect�an el 88.5 % de ellos. Para los trasplantes de
h�gado tienen autorización 28 hospitales pero solo hay 16 centros
est�n activos. Para los trasplantes de medula �sea son 30 hospitales
autorizados y solo 11 est�n activos. Para el trasplante de coraz�n
el Distrito Federal tiene cuatro programas, 2 m�s en el Estado de
Jalisco y uno en Nuevo Le�n. Para trasplantes pulmonares son nueve
programas autorizados solo dos de ellos est�n activos.
En 1990 se realizaron 702 trasplantes y en el 2003 fueron 4884, lo
cual es un aumento del 695 % en 14 a�os. En relación al trasplante
de h�gado es superior al 65 %. Los trasplantes de coraz�n en
promedio son 16 anuales.
Los pasos establecidos y fundamentales en cada proceso de
donación son:
- Se recibe la llamada telef�nica para informar la existencia de un
potencial donados (PD).
- Captura de datos y médicos del PD, se realiza la b�squeda de
posible receptor (PR).
- Se mantiene contacto con el CENATRA y los COETRAS, poniendo a su
disposici�n los �rganos y los tejidos.
- El m�dico coordina la log�stica del traslado del �rgano o tejido.
- De ser necesario, se solicita y brinda apoyo a�reo seg�n convenio
con las aerol�neas.
- Si el proceso involucra un caso m�dico legal, mediante el
ministerio p�blico, se agiliza el tr�mite.
- Cuando se realiza la asignación del �rgano y tejido se revisa la
lista nacional de espera.
- Se da seguimiento cl�nico de los pacientes trasplantados.
De agosto del 2002 a octubre del 2004 se coordinaron 575 donaciones,
obtuviendose 1920 �rganos y tejidos. Los Estados m�s activos con
donaciones son: Aguascalientes, Estado de México, Jalisco, Nuevo
Le�n, San Luis Potos�, Puebla y el Distrito Federal. El desfase
entre el n�mero de donadores y la demanda de trasplantes reproduce
la situación que en otros países ya se presento en una forma aguda.
Por lo que hay que redoblar esfuerzos para aumentar el n�mero de
donaciones de �rganos y tejidos, para tratar de satisfacer la
demanda al menos la actual.
A texto completo en www.imbiomed.com

Hurtado-Jim�nez R, Gordea-Torresdey J
Estimación de la exposición a fluoruros en Los Altos de
Jalisco, México
Salud Publica Mex 2005; 47(1): 58-63
20 de septiembre de 2005
Introducción: La concentración m�xima de fluoruros ([F])
en el agua potable que permite la norma mexicana 127 es de 1.5 mg/l
(o ppm). Las principales fuentes de floruro (F) adem�s del agua es
la sal fluorada, la pasta de dientes, algunas bebidas y jugos
embotellados, y algunas variedades de t� y caf�. Las principales
enfermedades ocasionadas por ingesta alta y prolongada de F son:
fluorosis dental (FD), fluorosis esquel�tica (FE), deformación de
los huesos, fracturas (principalmente de cadera), diversos tipos de
c�ncer y envejecimiento prematuro. Las principales ciudades
mexicanas donde el agua tiene exceso de F son: Aguascalientes,
Chihuahua, Durango, Hermosillo, Salamanca y San Luis Potos�. El
objetivo del trabajo es a) Identificar la población de Los Altos de
Jalisco (LAJ) donde la [F] excede los l�mites permitidos. b) Estimar
la ingestión diaria y la dosis de exposición del F en los LAJ
incluyendo otras fuentes.
Material y m�todo: Se tomaron 105 muestras de agua de pozos y
seis muestra de agua de la llave en 18 cabeceras municipales, de
mayo a julio del 2002; la t�cnica para cuantificar F fue la
recomendada por la Agencia de Protecci�n Ambiental de los Estado
Unidos. La estimación de la ingestión diaria y dosis de exposición
se hizo para tres casos: para un lactante de 10 Kg, para niños de 20
Kg y para adultos de 70 Kg. En cualquiera de los casos no se
recomienda una dosis mayor de 0.05/Kg/d�a.
Resultados: Las mediciones de las [F] dieron los siguientes
resultados a) la [F] en el agua de los pozos var�a de 0.1 a 17.7 mg/l;
b) En nueve de las 18 ciudades la [F] promedio en el agua fue mayor
de 1.5 mg/l; c) En cuatro de 18 ciudades todos los pozos tienen una
[F] mayor de 1.5 mg/l; y d) 49 % de los pozos exceden el limite
m�ximo de F permitido por la norma mexicana (NOM).
La ingesta total de F var�o de 0.5-18.4, 0.8-8.1 y 4.5-12.7 mg/l
para el lactante de 10 Kg, el ni�o de 20 Kg y el adulto
respectivamente; y la dosis de exposición fueron: 0.04-1.8,
0.11-0.40 y 0.06-0.18 mg/Kg/d�a respectivamente. De las 18 ciudades
estudiadas en ocho la [F] esta dentro de la NOM; en seis ciudades
dependiendo del pozo puede estar dentro de o por arriba de la NOM.
Las fuentes de F para los tres casos son: a) para el lactante de
10 Kg el agua de la llave, b) para el niños de 20 Kg son el agua de
la llave, la sal fluorada y la pasta de dientes. Y c) para el adulto
la sal de mesa y el agua de la llave.
Discusión: La ingestión diaria depende b�sicamente de la [F]
en el agua potable para consumo humano, el consumo de sal y el uso
de pasta de dientes con F. Los valores esperados de riesgo de FD en
LAJ ser�an similares a los reportados en San Luis Potos� de 98 %
(consumen agua con [F] de 2.0 mg/l). En la Republica Mexicana (1997)
se dice que la FD es un mal end�mico que afecta a cerca de cinco
millones de personas.
La FE se presenta con [F] superiores a 3.2 mg/l, tres de las
ciudades estudiadas son de riesgo alto, no hay reportes de FE en LAJ.
Siete de las ciudades tienen riesgo alto de presentar fracturas
�seas por consumir agua con [F] mayor de 4 mg/l.
Los niños son los que est�n m�s expuestos a la acci�n t�xica del F
ya que los valores de ingesta de ingestión total de F y las dosis de
exposición rebasan la NOM. Es posible que las enfermedades
fluor�ticas sean mal diagnosticadas.
Para reducir los riesgos potenciales de la salud por el consumo
prolongado de F se recomienda:
A) Estricta vigilancia para que no se comercialice agua embotellada
con exceso de F, ni sal fluorada.
B) Realizar estudios epidemiológicos cada cinco a�os como lo estable
la NOM.
C) Establecer un programa de comunicación de riesgos para informar a
la población la problem�tica del F.
D) Acciones para minimizar riesgos: Reducir el tiempo de hervir agua
y de cocci�n los alimentos; evitar el uso de agua de la llave para
la preparación de los biberones en menores de dos a�os y fomentar el
uso de filtros caseros para eliminar el F.
E) Las autoridades sanitarias reconozcan el problema y tomen medidas
preventivas.

Singh-Grewal D, Macdessi J, Craig J
Circumcision for the prevention of urinary tract infection in
boys: a systematic review of randomized trial and observational
studies
Arch Dis Child 2005; 90:853-858
20 de septiembre de 2005
Introducción: La frecuencia con que se practica la
circuncisi�n en reci�n nacidos en Norteam�rica es del 64 %, en
Australia es de 10 a 20 % y en menor porcentaje en Europa y Asia. La
justificación va desde lo religioso hasta que se mejora la higiene
genital, reduce la frecuencia de infecciones urinarias, reduce la
transmisión de enfermedades sexuales, reduce el c�ncer de pene,
evita la fimosis, reduce la transmisión del virus del papiloma
humano y el SIDA. Las sociedades pediátricas generalmente concluyen
que hay insuficiente evidencia para recomendar de rutina a todo
reci�n nacido y solo se justifica cuando hay infección de v�as
urinaria (IVU) recurrente.
Material y m�todo: Se buscaron estudios controlados al azar y
estudios de observación que comparar�n IVU en niños con y sin
circuncisi�n en Cochrane, en MEDLINE y EMBASE. Se detectaron 2166
t�tulos solo 12 llenaron los requisitos de inclusi�n (uno fue
estudio con control y al azar, cuatro estudios cohort y siete
estudios de casos con control). En conjunto estudiaron 402908 niños
que presentaron 1953 episodios de IVU. El criterio de exclusi�n era
malformaciones de v�as urinarias. La recolecci�n de la orina se
realizo mediante bolsa de pl�stico.
Resultados: El estudio con control y al azar mostr� OR de
0.13 (95% IC 0.01 a 2.63). El estudio de cohort OR de 0.13 (95% IC
0.07 a 0.23) con chi cuadrada con p < 0.001 para población
heterog�nea. El estudio de caso con control el OR de 0.13 (95% IC
0.07 a 0.23) con chi cuadrada sin diferencia estadística. Los tres
tipos de estudios juntos dieron un OR de 0.13 (95% IC de 0.08 a
0.20) y la chi cuadrada sin diferencia estadística.
Discusión: La odds para la IVU en niños circuncidados es
cerca de 0.1 cuando se compara con no circuncidados. Esto representa
una reducci�n en odds de cerca del 90%. Sin embargo la contaminación
del prepucio puede aumentar la contaminación de la bolsa recolectora
de orina dando falsas positivos en el urocultivo de los niños no
circuncidados. La principal debilidad de esta revisi�n sistem�tica
es que predominaron los estudios de observación siendo estos de
calidad variable. Otro defecto es que la mayoría de los estudios
miden episodios de IVU m�s que el n�mero de pacientes con IVU.
Entonces la prevalec�a de cuadros repetidos de IVU en esta población
es desconocida.
Mientras que la circuncisi�n protege de IVU, el riesgo beneficio
derivado de la circuncisi�n a prevenir IVU no es f�cil de
cuantificar. Las complicaciones de la circuncisi�n se presentan del
2 al 10% y son: hemorragia, infección, ulceración del glande,
f�stula uretral, amputación de pene y largo plazo estenosis del
meato o con resultados est�ticos pobres. En el grupo de estudio del
meta-análisis la frecuencia de IVU fue de 0.5% en los no
circuncidados.
En conclusi�n los datos presentados no soportan a la circuncisi�n
como un procedimiento de rutina en todo reci�n nacido normal solo
para prevenir la IVU, pero si en pacientes con malformaciones
urinarias que se consideren de riesgo alto para IVU recurrentes.

Arr�niz-Padilla S, Rivero-Mart�nez F
Análisis de la concentración de fluoruros en el agua de
plantas purificadoras de cuatro municipios del Estado de México
Rev Odontol�gica Mex 2005; 9(1): 16-22
13 de septiembre de 2005
Introducción: En 1985 al Estado de México recibi� la
autorización de la Secretaría de Salud para fluoración (F) y el
consumo de de sal fluorada. En 1962 se opt� por la F de sal de mesa
en todo el territorio nacional. En regiones donde la concentración
de fl�or ([F]) es adecuada o excesiva por ejemplo Zacatecas,
Durango, San Luis Potos�, Jalisco, Chihuahua, Aguascalientes por
citar las m�s importantes, las autoridades competentes controlar�n
la distribuci�n de sal fluorada (SF) para su venta y consumo (Diario
Oficial de la Federación del 6 de enero del 1995, p�gina 3). La
Norma Oficial Mexicana (NOM) 013-SSA2-1994, en el capítulo 7.2.2.1
establece la adici�n de floruros a la sal de consumo humano, raz�n
por la que no debe adicionarse fluoruros a ning�n otro condimento,
alimento, golosina, refresco, goma de mascar o agua (redes de
suministro a la población o envasada). La NOM en su capítulo 7 dice
la Fluorosis dental (FD): la protecci�n especifica a nivel masivo,
grupal o individual, se basa en la detecci�n de fuentes de
abastecimiento de agua para consumo humano con [F] mayores de 0.7
ppm y la aplicación de m�todos de defluoración de acuerdo a la NOM
sobre la calidad de agua para consumo humano y cuando la [F] es
mayor de 0.7 ppm se debe evitar el consumir SF o suplementos de
fl�or por v�a oral y el uso de pasta de dientes adicionada de fl�or.
En la actualidad se debe valorar el consumo de alimentos, algunos de
bajo costo que contienen fl�or como t�, caf�, arroz, fr�jol de soja,
espinacas, cebollas, lechugas, etc. Que contienen en promedio 1.5 a
4.0 ppm de fl�or, lo que ha condicionado cifras de FD del 70 al 90
%.
El objetivo del trabajo es conocer la [F] en el agua de las plantas
purificadoras (PP) del Estado de México.
Material y m�todo: Se seleccionaron 16 PP de agua de 4
municipios del Estado de México. Se analizaron las muestras en el
laboratorio de la Facultas de Qu�mica de la UNAM.
Resultados: tres PP el 18.75 % est�n dentro de la NOM, otras
tres PP el 18.75 % mostraron valores de 0.701 a 0.886 ppm que es
ligeramente superior a la NOM, pero junto con el fl�or oculto en
otros l�quidos se corre el riesgo de FD. Las �ltimas diez PP que
representan el 62.50 % ponen en serio riesgos la población de FD.
Discusión: El 75 % de la PP de agua estudiadas en el Estado
de México no cumplen con la NOM 013. La población en riesgo de FD
son las mujeres embasadas por el efecto sobre el feto y la población
de niños menores de 12 a�os. En los adultos el riesgo es de
fluorosis �sea, fracturas �seas, diversos tipos de c�ncer y
envejecimiento prematuro.
Propuestas:
1.- Realizar estudios de prevalec�a de fluorosis a nivel de
regional, municipios, estatal y
nacional.
2.- Investigar m�todos económicos para la defluoración.
3.- Unificar criterios en la NOM 013 y la 127. Aceptando como
adecuados la NOM 013.
4.- Solo aplicar fl�or t�pico o por v�a oral cuando se conozca la
[F] en el agua para el consumo
humano.

Pozos-Guill�n AJ, Retana-Álvarez OA.
Concentración de fl�or en jugo de frutas como factor de riesgo
adicional a fluorosis dental
Rev ADM 2005; 62(2): 70-72
13 de septiembre 2005
Introducción: Se estima que 8.32 millones de niños entre 2
y 5 a�os son consumidores de bebidas embotelladas. Se sabe que el 90
% de los niños antes del a�o ya han consumido jugos naturales o
comerciales. El objetivo del estudio es evaluar la concentración de
fl�or ([F]) en jugo de frutas de dos de las compa��as m�s
importantes de nuestro país.
Material y m�todo: Se recolectaron muestras de diferentes
lotes, sabores y presentaciones de jugos y se analizaron por
triplicado para determinar la cantidad de fl�or (F).
Resultados: Compa��a A (Jugos del Valle, planta Tepozotl�n,
Estado de México) todos los jugos en presentación de 250 ml
mostraron niveles de fl�or por arriba de la NOM (> 0.7 ppm), las
presentaciones de 200 ml fueron dentro de la NOM. La compa��a B (Jumex,
planta Ecatepec, Estado de México) las [F] en todos sus jugos fueron
bajos, excepto en el sabor de uva en sus dos presentaciones. La
compa��a A mostr� niveles de F de 0.82 _+0.11 con un rango de 0.67 a
1.13 ppm mientras que la B fue de 0.35+- 0.18 con un rango de 0.20 a
0.75 ppm con diferencia estadística entre las dos compa��as.
Discusión: En ciertas zonas del país la alta prevalec�a de
fluorosis dental (FD) no puede atribuirse solamente a la exposición
de fl�or proveniente del agua. Por lo que puede decirse que existen
otras fuentes de F que expliquen este fen�meno. De los productos
analizados ninguno tuvo registros de la [F] en la etiqueta. Del
total de los jugos analizados el 33 % mostraron niveles de F
superior a 0.7 ppm con rango de 0.7 a 2.33 ppm. Dato interesante que
los jugos con sabor a uva en cualquier presentación tienen la [F]
m�s alta. Este tipo de jugos no solo son de riesgo de padecer FD,
sino adem�s causan s�ntomas digestivos como retardo en el
vaciamiento g�strico, dolor abdominal por flatulencia, diarrea y el
s�ndrome del biber�n (presencia de caries extensas de r�pida
progresi�n por la ingesta de l�quidos con altas concentraciones de
carbohidratos).
