Bibliografía de interés
Gu�a
basada en evidencias para el diagnóstico de infarto isqu�mico cerebral
en los niños debutantes
Sosa MJ, Rend�n MME, Ballesteros OJC
. Gu�a basada en evidencias para el diagnóstico de infarto isqu�mico
cerebral en los niños debutantes
Rev Mex Pediatr 2008; 75 (4): 155-161
Objetivo. Construir y validar
una gu�a de diagnóstico basada en evidencias, aplicable a niños que
debutan con d�ficit neurol�gico s�bito secundario a infarto cerebral
isqu�mico. Desenlace. La gu�a desarrollada orienta al cl�nico
acerca de la secuencia de estudios que se sugiere efectuar, de acuerdo
con las causas generadoras de infarto en niños.
Evidencia. En base a una revisi�n
de la literatura (1998 a 2007) obtenida de la base de datos Medline
y Ovid, con preguntas sobre el tema, se clasific� el nivel de evidencia
y el grado de recomendación de los incisos de la gu�a sugerida seg�n
la causa.
Consenso. Un grupo seleccionado
de cl�nicos expertos evaluaron la pertinencia de los estudios recomendados
en la gu�a, se les entregaron las publicaciones relevantes y se les
solicit� calificar cada paso de la gu�a de acuerdo a la escala de Likert,
pertinencia de los estudios indicados en la gu�a. El consenso se consider�
como tal cuando 80% de los expertos acept� cada uno de los pasos de
la gu�a y la secuencia de �stos.
Palabras clave: Enfermedad cerebrovascular
en pediatría, gu�a diagn�stica, infarto isqu�mico en niños, trombosis
cerebral.

Sensibilidad
y especificidad del frotis de �buffy coat� te�ido con Gram en el diagnóstico
de sepsis neonatal
Ballesteros OJC, Tena RD, García EG,
Vega GA, Ramírez OMR, Sosa MJ,Tapia RC, Mendoza ZRM . Sensibilidad y
especificidad del frotis de �buffy coat� te�ido con Gram en el diagnóstico
de sepsis neonatal . Rev Mex Pediatr 2008; 75 (3): 97-102
Objetivo. Calcular la sensibilidad
y especificidad de la tinci�n de Gram del frotis de leucocitos (buffy
coat [BC]) y de otros ex�menes de laboratorio, tomando como �est�ndar
de oro� el resultado del hemocultivo. Material y m�todos. La
validación de los resultados de los frotis del BC y de los ex�menes
de laboratorio se hizo en 38 neonatos en quienes se confirm� que padec�an
sepsis y en 10 neonatos en los que los resultados de laboratorio fueron
negativos para sepsis.
Resultados. Entre los 38 niños
con sepsis, la prote�na C reactiva se encontr� alta en 31 (81.5%) mientras
la tinci�n del BC fue positiva en 29 (76.3%); la neutrofilia estuvo
presente en 28 (73.6%) y la vacuolización de los neutr�filos en 22 (52.6%).
La mayor sensibilidad correspondi� a la prote�na C reactiva (82%) seguida
de los frotis de BC (76%) y el hemocultivo (73%): en todos estos ex�menes
la especificidad fue baja.
Conclusiones. La tinci�n con Gram
de frotis de leucocitos del BC es un procedimiento recomendable en el
diagnóstico de sepsis neonatal, por ser accesible, económico, sencillo
y f�cil en manos expertas.
Palabras clave: Sepsis neonatal, tinci�n
de Gram, buffy coat, sensibilidad, especificidad.

Relationship
between rhinitis duration and worsening of nasal function
Ciprandi G, Cirillo I, Pistorio A, La Grutta S. Relationship
between rhinitis duration and worsening of nasal function
Otolaryngology - Head
and Neck Surgery - June 2008 (Vol. 138, Issue 6, Pages 725-729,
DOI: 10.1016/j.otohns.2008.03.027)
El equipo
dirigido por el doctor Giorgio Ciprandi, de la Azienda Ospedaliera Universitaria
San Martino, en G�nova, Italia, evalu� la funci�n nasal (flujo de aire
por la nariz) en 100 pacientes con rinitis al�rgica persistente.
La mitad
de los pacientes ten�a rinitis desde hac�a no m�s de dos a�os y la otra
mitad desde hac�a por lo menos seis a�os.
Este �ltimo
grupo ten�a valores significativamente m�s bajos de flujo a�reo nasal
que la otra cohorte. Las tasas promedio de circulación de aire nasal
eran de 348 frente a 466 mililitros por segundo.
Es decir
que la duración de la rinitis ten�a menor antig�edad en las personas
con obstrucci�n moderada de las v�as nasales que en las personas con
obstrucci�n grave.
La disminuci�n
de la respuesta org�nica a los descongestivos para tratar la rinitis
al�rgica indicar�a que los v�as a�reas nasales sufrieron una remodelación.
Los resultados
preliminares de otro estudio sobre pacientes con rinitis al�rgica respaldar�an
ese concepto, dado que la reducci�n progresiva de la reversibilidad
del flujo a�reo nasal depende significativamente de la duración del
trastorno.
Las personas
con rinitis al�rgica crónica persistente sufrir�an un deterioro progresivo
del flujo de aire por la nariz que depende de la antig�edad del trastorno

Probi�ticos y enfermedades respiratorias
en lactantes
Kukkonen
K, Savilahti E, Haahtela T, Juntunen-Backman K, Korpela R, Poussa T,
Tuure T, Kuitunen M,
Probi�ticos y enfermedades respiratorias
en lactantes
PEDIATRICS Vol. 122 No. 1 July 2008,
pp. 8-12 (doi:10.1542/peds.2007-1192)
Los resultados
de un estudio finlandes sugieren que los probi�ticos y los prebi�ticos
pueden mejorar la maduración del sistema inmunol�gico y proteger a los
niños frente a los pat�genos
Los probi�ticos
ayudan a los lactantes a combatir las enfermedades respiratorias, ya
que se trata de bacterias que ayudan a mantener el cuerpo sano y a estimular
el sistema inmunitario, seg�n los resultados de un estudio de un grupo
de Científicos del Helsinki University Central Hospital (Finlandia),
publicado en �Pediatrics�.
La Dra
Kaarina Kukkonen se�al� que 'los resultados sostienen la idea de que
los probi�ticos y los prebi�ticos pueden mejorar la maduración del sistema
inmunol�gico y proteger a los menores contra los pat�genos respiratorios'.
Los expertos
afirmaron que una combinación de probi�ticos y prebi�ticos, conocida
como 'tratamiento simbi�tico', es cada vez m�s usada para ayudar a los
menores con trastornos autoinmunes y alergias pero, seg�n apuntaron,
la seguridad del tratamiento a�n no ha sido reconocida.
En la investigación
se reparti� a varias mujeres embarazadas una mezcla de cuatro probi�ticos
diferentes, y placebo a otro grupo, cuatro semanas antes del parto.
Algunos lactantes recibieron la misma mezcla, con prebi�ticos conocidos
como galactooligosac�ridos (GOS), que se incluyeron tambi�n en la leche
todos los d�as durante 6 meses despu�s del nacimiento, mientras que
otros recibieron placebo.
Los resultados
mostraron que, durante los primeros 6 meses de vida, el 28% de los niños
que recibieron placebo necesit� alguna vez tratamiento antibiótico,
frente al 23% de los lactantes que habían recibido el tratamiento simbi�tico.
Adem�s, el trabajo muestra que los menores tratados tuvieron 3,7 infecciones
de media a los 2 a�os, en comparación con el 4,2 del grupo que recibi�
placebo.
Long-Term Safety and Impact on Infection
Rates of Postnatal Probiotic and Prebiotic (Synbiotic) Treatment: Randomized,
Double-Blind, Placebo-Controlled Trial

An Algorithm for Treatment of Patients
With Hypersensitivity Reactions After Vaccines
Wood RA, Berger M, Dreskin SC, Setse RE, Dekker CL,
Halsey NA, The Hypersensitivity Working Group of the Clinical Immunization
Safety Assessment (CISA) Network. An Algorithm for Treatment of Patients
With Hypersensitivity Reactions After Vaccines
Pediatrics 2008 122:
e771-e777 (acceso a texto completo,pdf)
Muchos
niños al�rgicos a vacunas pueden ser inmunizados con seguridad
Un grupo de expertos publica en "Pediatrics" un conjunto de recomendaciones
sobre c�mo actuar para que estos niños puedan recibir las vacunas que
necesitan.
Un control
adecuado y unas pocas precauciones pueden servir para inmunizar a casi
todos los niños con alergia conocida o sospechosa a las vacunas. Es
la conclusi�n de un grupo de expertos en seguridad vacunal, dirigidos
desde el Johns Hopkins Children's Center, que publican sus recomendaciones
en 'Pediatrics'.
En su art�culo
ofrecen a los pediatras una herramienta para identificar r�pidamente
a los niños que experimentan reacciones al�rgicas a las vacunas y una
gu�a para que esos niños puedan recibir las vacunas necesarias de forma
segura.
Explican
que las reacciones al�rgicas graves son muy infrecuentes (uno o dos
casos por mill�n de vacunaciones), pero que si ocurren pueden comprometer
incluso la vida del ni�o. En este sentido es fundamental que el pediatra
sepa diferenciar una reacci�n al�rgica de una respuesta benigna no al�rgica.
Tambi�n es crucial que los especialistas dise�en un plan de inmunización
seguro para los niños con alergia confirmada a las vacunas, puesto que
aquellos que ya han experimentado una reacci�n presentan un mayor riesgo
de reacciones en futuras inmunizaciones, generalmente m�s graves que
la primera.
Adem�s,
debido a recientes brotes de infecciones prevenibles mediante vacunación
en Estados Unidos, como el sarampi�n, las paperas o la tos ferina, los
autores del art�culo consideran esencial vacunar con seguridad a todos
los niños.
La gu�a
presentada en 'Pediatrics' est� dirigida tanto a médicos como a padres
que tienen dudas acerca de la seguridad de las vacunas en niños que
ya han presentado una reacci�n al�rgica o que presentan alto riesgo.
En tales casos, el grupo de expertos aconseja trabajar conjuntamente
con un alerg�logo, y utilizar tests cut�neos que detecten la presencia
de anticuerpos caracter�sticos que los pacientes desarrollan en respuesta
a alergenos como la gelatina o prote�nas del huevo, que se usan en varias
vacunas.
Seg�n los
autores, en muchos casos los niños al�rgicos pueden ser inmunizados
utilizando formas alternativas de vacunas libres del alergeno que causa
la reacci�n. Incluso en los casos en que no existe ese tipo de vacuna,
muchos niños pueden ser vacunados siempre bajo la observación del m�dico
durante varias horas tras recibir la vacuna. Otra opci�n es hacer un
análisis de sangre para comprobar si el ni�o ha desarrollado anticuerpos
protectores y, en tal caso, considerar aplazar las futuras dosis.
'Las vacunas
salvan vidas y los padres deber�an saber que los niños que experimentan
reacciones al�rgicas tras ser vacunados probablemente habr�n desarrollado
protecci�n contra la infección como resultado de la inmunización', se�alan
los autores. 'La mayoría de estos niños pueden tambi�n ser vacunados
frente a otras infecciones de forma segura y algunos pueden recibir
dosis adicionales de vacunas a las que han reaccionado anteriormente',
a�aden.

What's new in dermatologic therapy
Bruce H T. What's
new in dermatologic therapy. Dermatologic. Therapy;2008:21:2,
142-149
La dermatolog�a est� evolucionando constantemente,
increment�ndose el conocimiento en el diagnóstico, patog�nesis y tratamientos
de las enfermedades cutáneas.
Infecciones
bacterianas: La introducción de mupirocina t�pica hace algunos a�os
fue un evento importante en el tratamiento de las infecciones bacterianas
cutáneas. Se realizaron estudios para avalar su eficacia igual al tratamiento
con eritromicina oral para el tratamiento del imp�tigo. Esto no quiere
decir que otros antibióticos t�picos no sean beneficiosos. Hood y col
compararon la mupirocina t�pica con ung�ento triple-antibiótico en la
prevención de infecciones de heridas. No hubo diferencias estadísticas
en los resultados. Cabe destacar el problema del Stafilococo aureus
meticilino-resistente (MRSA). Este problema se agrav� por el uso indiscriminado
de antibióticos, especialmente en situaciones donde no estaban indicados.
Los médicos jerarquizan a los antibióticos nuevos, m�s caros, mientras
que los viejos tendr�an similar eficacia. Falagas y col. compararon
la eficacia de fluoroquinolonas y beta-lact�micos en el tratamiento
de piel e infecciones de tejidos blandos. Este fue un meta-análisis
de casi 5000 pacientes inmunocompetentes que participaron en 20 estudios
previos. Ambas drogas tenían eficacia similar, aunque se vieron m�s
efectos adversos con las fluoroquinolonas.
Infecciones
virales: Gibas y col. revisaron los datos basados en la evidencia para
el tratamiento de verrugas vulgares. Encontraron que existe evidencia
para sostener la eficacia del �cido salic�lico t�pico y la crioterapia,
aunque la efectividad de otros tratamientos est� sin confirmarse. Esto
no quiere decir que los dem�s tratamientos no funcionan sino que no
han sido testeados utilizando principios Científicos aceptados. Van
Der Wouden y col no encontraron datos basados en la evidencia para sostener
la eficacia de los tratamientos usados para el molusco contagioso, aunque
Short y col y Romiti y col sugirieron que la aplicación t�pica de hidr�xido
de potasio podr�a ser de utilidad. La introducción de vacunas para prevenir
la infección por papilomavirus genital en mujeres jóvenes y fue un acontecimiento
hist�rico en virolog�a en la primera d�cada del siglo 21.
Eccema
y otras condiciones pruriginosas. Dermatitis at�pica: La terapia t�pica
es el tratamiento principal de la dermatitis at�pica. Cuando se utilizan
preparaciones potentes, la aplicación diaria puede ser tan efectiva
como múltiples aplicaciones diarias. En t�rminos de eficacia terap�utica,
los inhibidores de la calcineurina, pimecrolimus y tacrolimus, parecen
ofrecer una peque�a ventaja terap�utica sobre los corticoides t�picos
aunque los efectos adversos de seguridad ciertamente pueden diferir.
Se utilizaron muchos agentes sist�micos para el tratamiento de la dermatitis
at�pica en niños y adultos. Estos incluyen azatioprina, metotrexato,
ciclosporina y mofetil micofenolato. El efalizumab, un agente biol�gico
aprobado para el tratamiento de psoriasis, ha sido testeado en pacientes
con dermatitis at�pica con resultados modestos.
Dishidrosis:
Es una condici�n dif�cil de tratar, y los pacientes afectados en forma
severa a veces requieren de terapia con corticoides sist�micos. Un paciente
con eccema dishidr�tico resistente mejor� con radioterapia. No se observ�
recurrencia a los 10 meses de seguimiento. Se necesita una mayor cantidad
de casos para apoyar esta indicación.
Pr�rigo
nodular: Es una enfermedad resistente a los tratamientos. Maurer y col
trataron 8 pacientes HIV positivos con pr�rigo nodular con talidomida
en dosis desde 33 a 200 mg diarios. La mayoría experimentaron el 50%
de mejor�a luego de los 3-5 meses. Esta droga no es inocua. Se conoce
su teratogenicidad, neuropat�a perif�rica y tromboembolismo.
Sarcoidosis:
La talidomida se ha utilizado para el tratamiento de la sarcoidosis.
En un estudio retrospectivo reportado por Nguyen y col, de 12 pacientes
tratados con 100-200 mg/d�a, 4 presentaron respuesta completa, 6 respuesta
parcial y 2 no respondieron. El tiempo en responder fue de 2-3 meses.
Un paciente experiment� trombosis venosa profunda. Una droga menos t�xica
utilizada para la sarcoidosis es la minociclina. Doce pacientes recibieron
200 mg/d�a por 12 meses; 10 respondieron, 8 con respuesta completa.
Psoriasis:
Tal vez no existe otra patolog�a cutánea acerca de la que se haya escrito
m�s en la primer parte del siglo XXI que la psoriasis.
El interés
en el da�o inmunol�gico articular que afecta a los pacientes provee
de nuevos avances con el uso de agentes biológicos.
La mayoría
de �stas nuevas terapias est�n bien explicadas en la literatura reciente
y no se har�n comentarios adicionales en �ste articulo. Un tratamiento
futuro es un anticuerpo contra la interleuquina (IL)-12/23, el ustekinumab.
En un estudio reciente, a 320 pacientes con enfermedad moderada a severa
se les administr� dosis variables en un periodo de 12 semanas. Dependiendo
de la dosis utilizada, la mejor�a del PASI 75 se encontr� en el 52-81%
de los pacientes, con un PASI 90 en el 23-52%. Los efectos adversos
a largo plazo son inciertos, la IL 12 es un gen supresor tumoral. La
IL 12 end�gena gatilla una respuesta antiangiog�nica en c�lulas de melanoma,
y el resultante efecto antiproliferativo de la citoquina sugiere su
posible uso como tratamiento del melanoma. Ser�a interesante saber si
el uso a largo plazo de �ste anticuerpo anti IL12 podr�a predisponer
a los pacientes a malignidades.
El metotrexate
ha sido un tratamiento sist�mico fiable para el tratamiento de psoriasis
severa por muchas d�cadas, algunos médicos est� preocupados por su toxicidad
hep�tica potencial. El metotrexate inhibe la enzima dihidrofolato reductasa,
y algunos dermat�logos prescriben �cido f�lico para proteger contra
los efectos adversos hep�ticos y para los pacientes que toleran poco
la droga. Salim y col mostraron que la administración de �cido f�lico
podr�a decrecer la eficacia del metotrexate en los pacientes con psoriasis,
hallazgo que no sorprende debido al mecanismo de acci�n del metotrexato.
Los pacientes
con tratamiento a largo plazo con metotrexate frecuentemente son candidatos
a biopsia hep�tica, aunque algunos de ellos son reacios a dicho procedimiento.
No se ha demostrado utilidad de los test de fibrosis hep�tica en pacientes
que reciben metotrexate por psoriasis.
Otras enfermedades
papuloescamosas. Se ha postulado una causa infecciosa para pitiriasis
rosada durante muchos a�os. Aunque no se ha identificado ning�n organismo
especifico, hubo intentos de tratar �sta condici�n con agentes antimicrobianos.
Se han publicado estudios determinando la eficacia de eritromicina oral,
azitromicina oral, y aciclovir oral, pero ninguno fue convincente. Similarmente,
se ha postulado una causa infecciosa para el liquen plano, y se postul�
al metronidazol como posible tratamiento. Aunque un reporte inicial
fue alentador, no hubo datos basados en la evidencia.
Acn�: Los
antibióticos sist�micos son el tratamiento principal para el acn� moderado
a severo, aunque la importancia de la actividad antibacteriana vs las
propiedades antiinflamatorias son controversiales. La espironolactona
se ha utilizado como terapia antibi�tica alternativa para mujeres con
acn�, aunque, desafortunadamente, no se realizaron buenos estudios controlados
que apoyen adecuadamente su eficacia. La terapia fotodin�mica ha sido
utilizada para acn� inflamatorio, aunque muchos reg�menes propuestos
son pobremente tolerados. Aunque es efectiva en el tratamiento de lesiones
existentes, existe poca evidencia que la terapia fotodin�mica influya
en el curso del desarrollo de nuevas lesiones de acn�. Otra droga utilizada
es la isotretino�na, se conoce la teratogenicodad y su posible relación
con la depresi�n. Hendrix y col mostraron que pueden ocurrir interacciones
entre la isotretino�na y algunos componentes de los anticonceptivos
orales como el etinil-estradiol y la noretindrona. Algunas de estas
interacciones disminuyen los niveles en sangre de �stas hormonas, comprometiendo
la eficacia en la prevención del embarazo. Esto enfatiza la importancia
del doble m�todo anticonceptivo en mujeres que reciben isotretino�na.
Ros�cea:
Kocak y col citando la supuesta asociación entre ros�cea e infección
por Demodex, determinando la eficacia de permetrina t�pica vs metronidazol
t�pico para el tratamiento de �sta condici�n. Los encontraron de similar
eficacia. El inhibidor de la calcineurina pimecrolimus fue efectivo
para el tratamiento de la ros�cea. No obstante, Weissenbacher y col
encontraron que el pimecrolimus t�pico no es mejor que el placebo en
un ensayo aleatorizado, doble ciego, vehiculo controlado.
Hidradenitis
supurativa y Pioderma gangrenoso: La hidradenitis supurativa es una
enfermedad dif�cil de tratar. La respuesta a la isotretino�na es generalmente
pobre, y los pacientes requieren altas dosis de la droga por periodos
extendidos para una respuesta modesta. Para hidradenitis, existen varios
reportes de casos que sugieren que el infliximab ser�a efectivo, mientras
que otro estudio mostr� solo un modesto grado de mejor�a con un grado
de reca�da significativo y una incidencia significativa de eventos adversos.
El infliximab se report� como efectivo para el tratamiento del pioderma
gangrenoso.
Enfermedades
del col�geno.
Lupus eritematoso:
En un reporte de Rudnicka y col encontraron que cefuroxima era un tratamiento
efectivo para el lupus eritematoso subcut�neo (SCLE) en tres pacientes.
Otros antibióticos (incluyendo otras cefalosporinas) fueron inefectivas
en otros pacientes. M�s recientemente, Kreuter y col trataron 10 pacientes
con SCLE resistente a los tratamientos, con micofenolato de sodio en
dosis de 1440 mg/d�a (equivalente a 2000 mg/d�a de micofenolato mofetil)
por 3 meses, y reportaron �marcada mejor�a�. Este es un hallazgo que
requiere estudios m�s largos, aleatorizados y doble ciego.
Dermatomiositis:
En pacientes con dermatomiositis, el mofetil micofenolato ha sido catalogado
como un agente ahorrador de corticoides efectivo. Aunque aparentemente
efectivo, la droga no es inocua, con reportes recientes que citan el
desarrollo de malignidad (posiblemente una manifestación de dermatomiositis
m�s que de la droga) y de infecciones oportun�sticas en �stos pacientes.
Esclerodermia
y enfermedades relacionadas: El Sildenafil parece tener utilidad en
la mejor�a del fen�meno de Raynaud y acroesclerosis. Presumiblemente,
las drogas relacionadas con la disfunci�n er�ctil, tendr�an efectividad
similar, aunque no existen estudios formales que determinen un rol en
el tratamiento de �sta condici�n.
Enfermedades
ampollares: La mayoría de las enfermedades ampollares autoinmunes reciben
tratamientos esteroides sist�micos por largo tiempo, lo que est� asociado
con efectos adversos. Los bifosfonatos pueden ser efectivos en prevenir
la osteoporosis. Nuevos tratamientos para las enfermedades ampollares
autoinmunes incluyen el anticuerpo monoclonal anti-c�lulas B (con o
sin inmunoglobulina intravenosa) e inmunoabsorci�n.
Necrobiosis
lipo�doca: Es una enfermedad resistente a los tratamientos. De Rie y
col reportaron 30 pacientes que fallaron al tratamiento con esteroides
t�picos e intralesionales. Fueron tratados con fototerapia (PUVA), con
mejor�a en el 50% de los pacientes.
Vitiligo:
Los corticoides leves a moderados parecen ser efectivos en la variante
de la niñez, aunque se necesita monitorear los niveles de cortisol en
los pacientes que reciben medicación en �reas extensas. Los inhibidores
t�picos de la calcineurina tambi�n cumplen un rol en el tratamiento.
La fototerapia es un tratamiento para el vitiligo, y se han publicado
varios estudios sugiriendo que el tratamiento con UVB de banda angosta
ser�a m�s efectivo y los resultados superiores al PUVA. Ambos tratamientos
parecen ser bien tolerados.
Hemangiomas
infantiles y otras malformaciones vasculares: El tratamiento con corticoides
sist�micos es el cuidado est�ndar para los hemangiomas infantiles que
aumentan de tama�o. Este tratamiento es pobremente tolerado, manifestando
los mismos efectos adversos que en los adultos. Para lesiones m�s peque�as
en localizaciones no cr�ticas, se han reportado la aplicación de corticoides
t�picos ultrapotentes e imiquimod t�pico. El l�ser tiene lugar en el
tratamiento pero no son apropiados para todos los pacientes. Un estudio
reciente mostr� oscurecimiento de la manchas de vino oporto 10 a�os
posteriores al tratamiento con dye-l�ser.
Queloides:
Un estudio prospectivo publicado en la literatura de cirug�a pl�stica
incluyeron 21 pacientes con 32 queloides. Posterior a la extirpación
de los queloides se irradiaba con 1200cGy, con una media de seguimiento
de 19 meses. Desafortunadamente, se observ� recurrencia en el 72% de
los pacientes. El 5-fluoruracilo intralesional ser�a efectivo en el
tratamiento de los queloides.
C�ncer
de piel no melanoma: El imiquimod t�pico, utilizado acorde al r�gimen
aprobado por la FDA, parece ser tan efectivo como el 5-fluoruracilo
t�pico para el tratamiento de las queratosis act�nicas. La respuesta
a largo plazo es buena. Cuando se utiliza imiquimod para el tratamiento
del carcinoma de c�lulas basales superficial la respuesta es buena,
pero no est� a la par de la cirug�a. Por lo que su uso debe limitarse
a lesiones superficiales en �reas no cr�ticas. Tambi�n se ha estudiado
al 5-fluoruracilo t�pico para el tratamiento del carcinoma de c�lulas
basales superficiales pequeños, aunque hay pocos datos publicados en
la literatura reciente, y no se ha realizado comparación con el imiquimod.
Hay datos preliminares que sostienen el uso de imiquimod para el carcinoma
de c�lulas escamosas in situ.
Melanoma:
Algunos reportes de casos y peque�as series sugieren la efectividad
del imiquimod para el tratamiento del l�ntigo maligno. Esta no es una
indicación aprobada de la droga. Dado los efectos devastadores del melanoma
invasivo, la terapia t�pica deber�a usarse solo en combinación con la
extirpación o cu�ndo la extirpación es inapropiada o imposible de realizar.

Prevención y tratamiento del ictus infantil
Roach ES, Golomb MR, Adams R, Biller J, Daniels S,
deVeber G, et al. Prevención y tratamiento del ictus infantil
Stroke 2008; doi:10.1161/STROKEAHA.108.189696
La American
Heart Association (AHA) Stroke Council ha emitido las directrices parala
prevención y el tratamiento del accidente cerebrovascular en los niños.
Las nuevas recomendaciones, publicadas en la revista
Stroke,
son una revisi�n de la bibliografía que trata el ictus infantil.
El art�culo
se basa en recomendaciones para prevenir el ictus isqu�mico relacionado
con otras enfermedades, como son la de las c�lulas falciformes, la enfermedad
de moyamoya, la disecci�n de la arteria cervicocef�lica y del embolismo
cardiog�nico.
Tambi�n,se
establecen las directrices para la evaluación y la gesti�n del ictus
hemorr�gico, as� como los protocolos para la dosificación en el uso
de la heparina y la warfarina en niños. Del mismo modo, se establecen
las recomendaciones para la evaluación y la gesti�n del ictus perinatal
y de la trombosis sinovenosa cerebral. Los accidentes cerebrovasculares
en niños deben ser evaluados con im�genes vasculares tan pronto como
sea posible. En la mayoría de los pacientes, la angiograf�a por resonancia
magn�tica (ERM) es una alternativa razonable a la arteriograf�a convencional
(CC).

Improved growth and
decreased morbidities in <1000 g neonates after early management changes
Geary CA, Fonseca
RA, Caskey MA, Malloy MH.
Improved growth and decreased
morbidities in <1000 g neonates after early management changes
Journal of Perinatology (2008) 28, 347�353
Un estudio retrospectivo sugiere que
algunos cambios en las primeras pr�cticas de asistencia tienen un gran
impacto en el crecimiento y los resultados cl�nicos de los neonatos
ELBW.
Los esfuerzos para la aplicación de pr�cticas basadas en evidencia inciden
sustancialmente en los resultados cl�nicos en la UCINs. Con el fin de
verificar el impacto de la aplicación de pr�cticas basadas en evidencia
en los protocolos de manejo temprano para recien nacidos, un grupo americano
han llevado a cabo un análisis retrospectivo de una cohorte hist�rica
de lactantes de muy bajo peso al nacer (ELBW). Estos primeros cambios
en las pr�cticas de atenci�n temprana (EMPC) incluyen:
(1) Cambios
en la estrategia respiratoria de administración profil�ctica de surfactante
seguido de ventilación obligatoria intermitente sincronizada a una administración
de surfactante seguida de extubación inmediata pasando a administración
de CPAP nasal en la sala de expulsi�n;
(2) Reducci�n
de los objetivos de saturación de ox�geno de >95% a 90-95% y la disminuci�n
de la FiO2 inicial de 60 a 40% y
(3) establecer
un suplemento nutricio con amino-�cido desde el primer d�a de vida en
comparación con la practica anterior de dextrosa y soluciones que contengan
electrolitos por 4-6 dias antes de inciar aminoacidos.
Se incluyeron RN con un peso al nacer (BW) = 1000 g, a quienes se les
realiz� reanimación, de tama�o adecuado para la EG, nacidos sin malformaciones
cong�nitas. Los neonatos nacidos antes de la introducción de EMPC (pre-EMPC
grupo; n = 87) fueron comparados con los nacidos despu�s de la introducción
de EMPC (post-EMPC grupo; n = 76). Se investig� el impacto de la EMPC
sobre la restricci�n del crecimiento extrauterino(EUGR), definido como
el crecimiento inferior al percentil 10 para los de edad gestacional
corregida (PMA), sobre los par�metros de crecimiento y sobre la incidencia
de morbilidades asociadas con pobres resultados a largo plazo
Los resultados
mostraron que los beb�s de las cohorte post EMPC recuperaron m�s r�pido
el peso al nacer (16 � 5,8 vs 12 � 4,5 d�as) y mantuvieron tama�o adecuado
para el peso a las 36 semanas de edad corregida m�s (2166 � 408 vs 1.928
� 321 g) que el grupo pre-EMPC. La introducción de EMPC tambi�n se asoci�
a una reducci�n en la restricci�n del crecimiento extrauterino (EUGR)
a las 36 semanas PMA o la aprobación del egreso(18% vs 42%, el los grupos
post y pre respectivamente). El análisis estad�stico revel� que los
predictores de EUGR incluiyeron BW <750 g y la enterocolitis necrozante
quir�rgica. Cabe se�alar, que la cohorte post EMPC tuvo solo el 49%
de los lactantes con mortalidad o en condiciones de alto riesgo de morbilidad
en comparación con el 72% en el grupo pre-EMPC.
La etiolog�a de EUGR es multifactorial y probablemente un tratamiento
eficaz requiere múltiples enfoques que reducen las enfermedades y lesiones,
adem�s de suministrar apoyo nutricional adecuado. Los resultados de
este análisis puede sugerir que las primeras estrategias de gesti�n
dirigidas a (1) la reducci�n de barotrauma y volutrauma, (2) la disminuci�n
de da�o por oxidantes (3) el incremento en el apoyo nutricional parenteral
con amino-�cidos podr�a reducir significativamente la incidencia de
la EUGR y, en general, morbilidad neonatal. Incluso si estos resultados
deben ser evaluados de manera prospectiva en estudios ad hoc, es posible
observar preliminarmente que la introducción del surfactante en el momento
del parto seguida de extubación inmediata con aplicación de CPAP, disminuci�n
de ox�geno y administración temprana de amino�cidos parenterales en
los infantes ELBW, es posible, segura y relacionada con mejoras en el
crecimiento y la morbilidad.

Difficult extubation
in low birthweight infants
A Greenough, M
Prendergast.
Difficult extubation
in low birthweight infants
Arch. Dis.
Child. Fetal Neonatal Ed. 2008;93(3):F242-5
El objetivo de esta revisi�n es examinar
las pruebas actuales sobre las diferentes estrategias para acelerar
el destete y facilitar la extubación en el RN de bajo peso al nacer.
La displasia broncopulmonar (DBP) es un resultado adverso de los RN
prematuros, a menudo asociados con la necesidad de ox�geno suplementario
en el hogar durante muchos meses, los frecuentes reingresos al hospital
en los 2 primeros a�os de vida y anomal�as de la funci�n pulmonar a
largo plazo. La ventilación mec�nica prolongada ha sido identificada
como un posible factor de riesgo para DBP, por lo tanto, es conveniente
destetar del ventilador y extubar al RN de bajo peso tan pronto como
sea posible. Sin embargo, un destete inadecuado o una extubación prematura
pueden resultar en deterioro. Por lo tanto, la identificación �ptima
de estrategias de apoyo respiratorio y eficaces tratamientos adyuvantes
tiene un papel central en la facilitación de la extubación. En esta
revisi�n se discute la evidencia actual sobre estos temas. El uso de
estrategias de apoyo respiratorio antes y despu�s de la extubación se
ha investigado en varios ensayos.
En general,
los resultados de ensayos aleatorios indican que el destete es mejor
tolerado acompa�ado de t�cnicas de apoyo a la respiración espont�nea,
tales como ventilación asisto-controlada o la limitada por presi�n.
Por lo que se refiere a la ventilación limitada por volumen (VTV), un
meta-análisis de los resultados de cuatro ensayos aleatorios sugiere
que puede estar asociada con una reducci�n significativa en la duración
de la ventilación, aunque los ensayos fueron de pequeño tama�o de la
muestra y de dif�cil comparación. La presi�n nasal positiva continua
de las v�as respiratorias (CPAP), despu�s de la extubación reduce la
incidencia de incidentes adversos cl�nicos, lo que lleva a la necesidad
de asistencia respiratoria adicional. La eficacia de CPAP nasal, sin
embargo, puede depender de la t�cnica de entrega y, en general, el destete
del CPAP deber�a ocurrir de manera oportuna para evitar trauma facial
/ nasal. La ventilación sincronizada nasal intermitente (NIMV) puede
ser �til en los lactantes que no se mantiene en CPAP nasal por s� solo
despu�s de la extubación, as� como en los ensayos aleatorios NIMV en
comparación con el aumento de CPAP con �xito la extubación. NIMV, sin
embargo, debe utilizarse con cautela, ya que estos estudios eran de
pequeño tama�o de la muestra.
Se ha demostrado que el tratamiento con metilxantinas facilita la extubación,
lo que reduce significativamente el riesgo de fracaso. En particular,
la cafe�na con su amplio margen terap�utico es el tratamiento preferido
y se asocia con una dependencia de la dosis con la eficacia (altas dosis
parece ser m�s eficaz) y un buen perfil de tolerabilidad.
Otro enfoque posible es sobre la base de corticosteroides, lo que puede
facilitar el destete, independientemente de la edad postnatal en la
administración. Hay motivos de preocupación, sin embargo, acerca de
los efectos secundarios a largo plazo de corticosteroides. Como consecuencia
de ello, la eficacia de una dosis baja de dexametasona ha sido investigada,
mostrando resultados prometedores y sugieren la necesidad de nuevos
estudios. Un enfoque alternativo para evitar los efectos secundarios
de los esteroides sist�micos es utilizar los esteroides inhalados. Un
meta-análisis demostr� que los esteroides inhalados administrados por
1-4 semanas mejoran las tasas de extubación; sin embargo ser� necesario
definir el calendario �ptimo de dosificación y la v�a de administración.
Por �ltimo, es necesaria una evaluación cuidadosa de los criterios cl�nicos
para predecir con �xito la extubación y un adecuado proceso de toma
de decisiones para tener �xito en los resultados.
En conclusi�n, los enfoques descritos anteriormente basado en evidencia
deben ser considerados por los profesionales para su uso actual para
reducir la dificultad / fracaso de la extubación. Sin embargo, hay que
destacar que la mayoría de los estudios de destete y de extubación han
incluido lactantes que tenían s�ndrome de distr�s respiratorio, e investigación
del futuro necesita orientarse espec�ficamente a los niños ventilados
crónicamente , y con BPD.

Lung protective ventilatory
strategies in very low birth weight infants
Ramanathan R and
Sardesai S.
Lung protective ventilatory strategies in very low birth weight infants.
Journal of Perinatology (2008) 28, S41�S46
Estrategias ventilatorias de protecci�n
pulmonar en RN de muy bajo peso al nacer
Esta revisi�n resume las pruebas actuales
sobre el uso de estrategias de ventilación en RN MBPN , y sugiere que
el uso de ventilación no invasiva podr�a estar asociada con la mejora
de los resultados.
Terapia surfactante y la ventilación mec�nica convencional o mediante
ventilación de alta frecuencia han sido el est�ndar de la atenci�n en
el tratamiento de SDR, el diagnóstico respiratorio m�s com�n en los
reci�n nacidos prematuros. A pesar de estos tratamientos, la displasia
broncopulmonar (DBP) sigue siendo de importante morbilidad en RN de
muy bajo peso al nacer y se asocia clínicamente con adversos pulmonares
y no pulmonares a corto y largo plazo. En esta revisi�n se presentan
y se discuten, las diferentes estrategias de ventilación actualmente
en uso
T�cnicas de ventilación convencional y de alta frecuencia han sido ampliamente
evaluadas en el tratamiento de SDR en los reci�n nacidos prematuros.
En general, los resultados de varios ensayos cl�nicos sugieren que,
cuando una �ptima estrategia de volumen pulmonar es usada, no parece
haber una diferencia significativa en el resultado pulmonar entre las
dos modalidades.
Cabe se�alar, que se ha sugerido que la lesión pulmonar est� directamente
relacionada con la duración de la ventilación invasiva a trav�s del
tubo endotraqueal. Por lo tanto, los médicos est�n utilizando cada vez
m�s la ventilación no invasiva nasal con presi�n positiva continua en
v�a a�rea (CPAPN) o no invasiva con presi�n positiva de ventilación
(VPPIN) para proteger a los pulmones de los lactantes prematuros.
Ventilación no invasiva parece ser beneficioso en el tratamiento de
la apnea del prematuro, para la prevención de los fracasos en la extubación,
y en el manejo inicial de SDR. Una estrategia ventilatoria protectora
pulmonar puede implicar la ventilación no invasiva como tratamiento
primario o despu�s de la administración de surfactante en los reci�n
nacidos muy prematuros con RDS. Los estudios utilizando CPAPN o VPPIN
han demostrado que disminuye el fracaso postextubación y hay una tendencia
hacia la reducci�n del riesgo de BPD.
Los modos de uso com�n de CPAPN incluyen punta nasal �nica o binasal,
as� como puntas nasofar�ngeas. La evidencia actual sugiere que l punta
binasal corta es mas efectiva que la punta nasal para entregar CPAPN.
Cuando se comparan directamente CPAPN y VPPIN, se ha demostrado que
la VPPIN postextubación disminuy� significativamente en comparación
con los fracasos CPAPN y se asocia con un excelente perfil de efectos
adversos. Adem�s, dos estudios aleatorios utilizando VPPIN sincronizada
en el momento de la extubación mostraron una reducci�n significativa
en los fracasos de extubación en comparación con CPAPN. Los primeros
pasos en el tratamiento de los reci�n nacidos prematuros tambi�n pueden
incluir la inflación sostenida para establecer la capacidad residual
funcional, seguida de la ventilación no invasiva para reducir al m�nimo
el da�o pulmonar y posterior desarrollo de la DBP.
Cabe destacar, sin embargo, que en la actualidad existen directrices
para la utilización de la ventilación no invasiva en reci�n nacidos
prematuros. Se necesitan m�s estudios antes de que la ventilación no
invasiva de rutina se convierta en una estrategia de protecci�n pulmonar.
En resumen, sobre la base de las pruebas actuales, cuando una �ptima
estrategia de volumen pulmonar se utiliza, no parece haber ninguna diferencia
significativa entre la alta frecuencia respiratoria y las t�cnicas convencionales.
Por otra parte, la ventilación no invasiva mediante CPAPN o VPPIN ha
demostrado reducir significativamente la incidencia BPD. En particular,
VPPIN parece tener algunas ventajas en comparación con CPAPN. Incluso
si se siguen las directrices que deben desarrollarse, el uso de ventilación
no invasiva como un modo primario o despu�s de la administración de
surfactante parece estar asociada con mejores resultados en los reci�n
nacidos prematuros con SDR.

El reci�n nacido neurol�gico en nuestro
medio y su seguimiento
Rebage
V,
Ruiz-Escusol
S,
Fern�ndez-Vallejo
M,
Montejo-Ga��n
I,
García-��iguez
JP,
Galve-Pradel
Z,
Marco-Tello
A,
Pe�a-Segura
JL,
L�pez-Pis�n
J.
El reci�n
nacido neurol�gico en nuestro medio y su seguimiento NEUROL 2008;47:S0-S13]
PMID: 18767010
Introducción. Los avances producidos
en la asistencia perinatal han cambiado la epidemiología de las enfermedades
neurol�gicas durante el per�odo neonatal. Con la disminuci�n de la mortalidad
neonatal nos venimos enfrentando a un elevado y creciente n�mero de
pacientes afectos de enfermedades discapacitantes o con riesgo de padecerlas,
y, por ello, es imprescindible un seguimiento prolongado y la labor
conjunta de neonat�logos y neuropediatras.
Desarrollo.
Revisamos la labor asistencial y demanda de la asistencia del reci�n
nacido neurol�gico en nuestro servicio, morbilidad neurol�gica perinatal,
funcionamiento de la policlínica de seguimiento, y comunicamos algunos
resultados de nuestra experiencia en el seguimiento de neonatos de riesgo.
Conclusiones.
La demanda de asistencia neurol�gica neonatal va aumentando, lo que
es importante conocer para una mejor planificación de los recursos sanitarios
y la atenci�n de los pacientes. En nuestro medio, la prematuridad y
la asfixia son los principales factores perinatales de secuelas neurol�gicas,
cuya incidencia global es similar a la de otros trabajos, con una alta
proporci�n de secuelas graves. Los programas de seguimiento deben ser
rentables, a trav�s de una mejor selecci�n de la población de riesgo
que se debe controlar y de la coordinación con los pediatras de atenci�n
primaria.
La detecci�n
precoz de las deficiencias es esencial para una intervenci�n temprana,
a lo que contribuye una serie de recomendaciones dirigidas a los profesionales
y familias, as� como una mejor coordinación de los diferentes grupos
pluridisciplinarios en los programas de prevención y atenci�n necesaria.
Palabras
clave:
Atenci�n temprana
-
Demanda neurol�gica neonatal
-
Reci�n nacido neurol�gico
-
Secuelas neurol�gicas
-
Seguimiento neu

Toxina
botulínica en la par�lisis cerebral infantil
P�o
P,
Galv�n-Manso
M,
Casartelli
MJ,
J. L�pez-Casas,
Gassi�-Subirats
RM,
Blanco
C,
Terricabras-Carol
L.Toxina botulínica en la par�lisis cerebral infantil REV NEUROL 2008;47:S0-S24
PMID: 18767013
Introducción.
Numerosos estudios han demostrado la eficacia y la seguridad de la toxina
botulínica en dosis terap�uticas. Objetivo. Analizar los resultados
obtenidos durante 12 a�os de utilización de la toxina botulínica de
tipo A (TBA) para el tratamiento de la par�lisis cerebral (PC) infantil.
Pacientes y m�todos.
De 547
pacientes tratados, 515 presentaban PC, 464 con espasticidad, 46 con
PC mixta y 5 con PC discin�tica con diston�a focal.
Resultados.
La valoración global de la TBA es positiva, tanto por sus efectos beneficiosos
como por su seguridad: el 18,5% de los pacientes present� una mejor�a
leve en el tono, sin cambio en la funci�n motriz, el 39% present� una
mejor�a moderada, el 19% una mejor�a marcada y el 5,6% una mejor�a marcada
y prolongada. Cuarenta y dos pacientes (8,15%) presentaron efectos secundarios,
de los cuales la debilidad de las extremidades inferiores fue el m�s
frecuente, presente en 21casos.
Conclusiones.
La TBA constituye una buena opci�n terap�utica para el tratamiento de
niños con PC, no solo para la afectación focal, sino tambi�n como tratamiento
paliativo en niños con afectación difusa.

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