Academia Mexicana de Pediatría

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Tos crónica

Guía diagnóstica
Tos crónica
Dr. Jesús Tristán López
Tesorero de la Academia Mexicana de Pediatría
Pediatra Hospital Ángeles del Pedregal
Dra. L. Patricia Hernández Correa
Pediatra Hospital Ángeles del Pedregal

INTRODUCCIÓN

La tos es uno de los motivos de consulta más frecuente en la práctica pediátrica, representando entre 15 y 30% de la consulta extrahospitalaria y es una de las causas de ausentismo escolar.
Es un mecanismo de defensa del organismo para la eliminación de cuerpos extraños y factores irritantes del tracto respiratorio (1,2).
La persistencia de la tos en el niño genera mucha angustia en los padres; así como un alto consumo de recursos, por lo que se convierte en un problema de salud.
La probabilidad de que un niño tenga una condición grave depende mucho del escenario clínico en el cual nos encontremos. En el contexto de la comunidad es raro que los episodios de tos persistente correspondan a una condición respiratoria seria, ni mucho menos grave.
Mientras que en un centro de referencia, la misma selección de la muestra asegura que muchos pacientes probablemente tengan condiciones mas graves que requieran una mayor evaluación.
 

FISIOLOGÍA

La tos es un reflejo complejo y corresponde a una espiración explosiva y forzada de aire luego de haber alcanzado una elevada presión intratorácica (hasta 300 mm Hg) por la contracción de los músculos espiratorios contra una epiglotis cerrada; esto produce la expulsión de gas a grandes velocidades hasta de 10 L por segundo.
La vía de la tos involucra la presencia de estímulos mecánicos, químicos inflamatorios; receptores, vías aferentes y eferentes y finalmente un efector que es el músculo (3). Existe una modulación brindada por la corteza cerebral sobre el centro de la tos. Actualmente se discute mucho la existencia y localización del centro de la tos (Fig. 1).
Existe clara evidencia que demuestra que las vías de la tos y de la broncoconstricción no son las mismas. Ambas vías de manera separada, pueden ser completamente inhibidas y es así como algunos medicamentos como la codeína inhiben la vía de la tos, pero no tienen ningún efecto sobre la vía de la broncoconstricción; por su parte el cromoglicato o la atropina, que inhiben el broncospasmo, no tienen efecto en la vía de la tos.

ETIOLOGÍA

Cualquier condición respiratoria en niños puede producir tos, por lo que es considerado el síntoma respiratorio mas frecuente.
La definición de tos crónica o persistente es ambigua y sometida a diferentes interpretaciones y suele referirse a aquella que persiste mas de tres semanas (1-3).
Son muchas las patologías que pueden producir tos crónica en el niño.
Las infecciones de tipo viral de vías respiratorias altas junto con el síndrome de goteo postnasal constituyen las dos causas más frecuentes de tos crónica en el niño preescolar (4). Las causas más frecuentes de goteo postnasal son hipertrofia de adenoides, rinitis alérgica y sinusitis. Entre los virus más frecuentes tenemos: rinovirus que son responsables de más de 60% de las infecciones de vías respiratorias superiores; y que en pacientes escolares asmáticos haya una mayor exacerbación de los síntomas (sibilancias). Son menos frecuentes coronavirus, influenza y sincicial respiratorio (5).
Además de las infecciones víricas, los gérmenes más habituales que producen infección a este nivel son: Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Moraxella catharralis y actualmente se está involucrando a Staphylococcus aureus.
Con una historia clínica completa se puede identificar la etiología en 80% de los casos, pero en 20% puede deberse a varias causas (6).
A continuación se presentan dos cuadros sobre las causas más frecuentes de tos crónica, así como su incidencia por edades (Cuadros 1 y 2).
Algunos estudios han considerado la presencia de tos crónica para establecer el diagnostico de asma; sin embargo, debe de ser interpretados con especial cuidado ya que el reporte de este síntoma puede ser causa de muchas etiologías, a diferencia de lo que ocurre con la presencia de sibilancias. La tos especialmente nocturna no es un síntoma confiable para establecer diagnóstico de asma en niños, si se compara con medidas objetivas como el volumen espiratorio forzado en el primer segundo o el flujo espiratorio pico.
No existe duda que los niños con asma pueden presentar únicamente tos; sin embargo, la tos aislada es un marcador inespecífico de asma. La presencia de alergia o atopia no está asociada con la presencia de tos excepto en el paciente con asma alérgica. Los niños con asma mal controlada presentan frecuentemente tos nocturna. Existe la evidencia de que la rinitis alérgica, la fibrosis quística o las infecciones virales pueden desencadenar hiperreactividad bronquial. Existen muchos estudios que demuestran en niños sanos, que puede presentarse hiperreactividad bronquial y nunca presentar síntomas de asma. Sin embargo, todos los niños asmáticos tendrán que ser hiperreactores bronquiales.
La tos como única manifestación de asma es reconocida en niños desde 1979. Este concepto está basado en experiencias anecdóticas, no existiendo ninguna evidencia médica que lo demuestre. Muchos investigadores cuestionan su existencia. Indudablemente la tos es el síntoma mas frecuente en el asma e incluso puede ser el único síntoma. En algunos estudios epidemiológicos en donde la mayoría de los niños son sanos la tos aislada era un mal indicador de asma y además no presentaban una respuesta adecuada a medicamentos específicos.
La mayoría de los niños con tos persistente o crónica, pueden no presentar el típico patrón inflamatorio eosinofílico del asma. Solo un grupo pequeño (13%) lo presentan. Muchos de esos niños están sanos luego de uno o dos años de seguimiento, y un grupo pequeño de ellos con hiperreactividad bronquial ha desarrollado síntomas asmáticos. Un estudio de seguimiento demostró que 56% de los niños con episodios de tos recurrente se volvieron asintomáticos, 37% continuó tosiendo después de dos años y solo 7.2% de éstos desarrolló sibilancias en algún momento. En otro estudio se evaluaron a niños durante 11 años demostrando que la tos recurrente de inicio temprano desaparece y se resuelve en la mayoría de ellos (3).
La tos persistente puede ser categorizada como específica y no específica. La específica se debe a una causa usualmente evidente, asociada a otros síntomas (alteraciones en la deglución, sibilancias, estridor, falla en el crecimiento, daño neurológico, deformidades en la caja torácica, anormalidades cardíacas).
En la tos no específica, la etiología está mal definida. Es frecuente que los pediatras nos olvidemos de la evaluación de la vía aérea alta, sin embargo la mayoría de las veces la tos persistente está relacionada a una condición postviral o a un incremento de la hiperreactividad bronquial. Por lo que deben recordarse las condiciones alérgicas asociadas y así, independientemente de la etiología, se debe intentar siempre identificar los posibles factores desencadenantes si es que existen.

DIAGNÓSTICO TOS CRÓNICA


Un número importante de niños pueden tener síntomas respiratorios tales como tos, sibilancias y estridor, de forma frecuente o persistente durante largos periodos. Determinar la causa de estos hallazgos crónicos puede ser muy difícil, porque pueden deberse a una sucesión rápida de infecciones respiratorias agudas no relacionadas entre sí, o a un único proceso fisiopatológico, y para muchos trastornos agudos y crónicos existen pocas pruebas diagnósticas fáciles de revisar y específicas. Los esfuerzos diagnósticos y terapéuticos pueden complicarse por la presión de la familia del niño afectado para que se aplique un remedio rápido, por el miedo a los síntomas relacionados con la respiración (7).
Ante todo creemos que para llegar a un diagnóstico preciso necesitamos una buena historia clínica y exploración física muy exhaustiva; tomando en cuenta la duración de la tos, la edad del paciente y signos y síntomas concomitantes podemos establecer un criterio clínico adecuado. Así, habitualmente la fiebre nos puede sugerir proceso infeccioso; rinorrea una infección del tracto respiratorio superior, una sinusitis o una alergia, las sibilancias nos sugerirían un cuadro asmático o la presencia de un cuerpo extraño; la disnea la asociaríamos con asma, obstrucción de vías respiratorias superiores, neumonía o insuficiencia cardiaca congestiva. Si la tos es nocturna tendríamos un síndrome de goteo postnasal, asma o reflujo gastroesofágico.
El reflujo gastroesofágico es la tercera causa de tos en niños de cualquier edad y la primera en el grupo de edad entre 0 y 18 meses. En los casos de tos secundaria a reflujo se establece un círculo vicioso, por el cual el reflujo gastroesofágico produce tos que, a su vez, aumenta la presión intraabdominal provocando más reflujo. El tratamiento específico del reflujo gastroesofágico mejora el síntoma en más de 70% de los casos (8,9).
Los niños que sus padres son fumadores presentan una mayor incidencia de patologia respiratoria, y en los niños con patología de base como los alérgicos empeoran su enfermedad.
La tos psicógena es un proceso que debe incluirse en el diagnóstico diferencial de tos crónica y en el asma de difícil control, con el fin de evitar errores diagnósticos y tratamientos inadecuados (10,11).
Habrá que tener presente sobre todo en nuestro medio la posibilidad de tuberculosis, especialmente secundaria a una infección obstructiva de vías respiratorias con un nódulo linfoide perforado.
Es importante tomar siempre a todo paciente con tos crónica una radiografía de tórax.
Si persistiera la tos crónica será necesario efectuar exámenes complementarios. Pruebas de alergia en mayores de dos años de edad, pruebas de función pulmonar en niños mayores de seis años, electrólitos en sudor, serie esofagogastroduodenal, broncoscopia, pruebas específicas para padecimientos infecciosos y tomografía (Fig. 2 y 3).
Hay que recordar que la tos es una respuesta refleja de las vías respiratorias a la estimulación de los receptores de irritantes o de la tos situados en la mucosa. Debido a que también existen receptores de la tos en la faringe, los senos paranasales, el estómago y el conducto auditivo externo, al buscar la causa de una tos persistente es preciso mirar más allá de los pulmones.
Se pueden efectuar exámenes repetidos durante un periodo amplio, bien sea que el niño aparenta estar sano o que presente alguna sintomatología; esto puede ser útil para discernir la gravedad y la cronicidad de la enfermedad pulmonar.

TRATAMIENTO


Existe gran dificultad en evaluar los beneficios de múltiples terapias específicas para la tos, que en la mayoría de las veces ésta se resolvería espontáneamente.
El tratamiento de la tos crónica en los niños debe de ir precedido de una historia clínica adecuada para excluir enfermedades serias y establecer la causa de la tos.
El tratamiento farmacológico de la tos persistente lo prescribiremos para corregir la causa específica que la produjo, sin embargo es posible que después de evaluar a un niño, en especial si es pequeño, existan muchas dudas sobre cual sea finalmente el diagnóstico y qué tratamiento ofrecer.
Debemos tomar en cuenta que muchos niños que tienen tos persistente no productiva sobre todo después de una infección viral usualmente los síntomas pueden desaparecer después de cuatro y ocho semanas de evolución.
En el caso de la rinitis o goteo postnasal, el uso de descongestionantes por periodos cortos (3-5 días), antihistamínicos por dos o tres semanas y ocasionalmente antibióticos orales han demostrado tener alguna efectividad.


Los esteroides nasales administrados por algunas semanas reducen significativamente los síntomas respiratorios en pacientes con asma y rinitis estacional, siendo una de las drogas más efectivas y seguras en niños. Aún no existe clara evidencia que demuestre el mecanismo de acción de los anticolinérgicos por vía inhalada.
Una tos asociada a sibilancias secundaría a resfriado o en el invierno, se recomienda usar broncodilatadores inhalados (utilizar espaciador de acuerdo a edad del paciente) de manera intermitente. Sin embargo, si no cede podemos usar esteroides inhalados, ya que es común que esta sintomatología esté asociada a rinitis alérgica.
Así mismo deben ser considerados aquellos niños con tos crónica que presentan síntomas crónicos inespecíficos sugerentes de alergia. Muchos autores recomiendan uso de esteroides inhalados durante 8 a 12 semanas, acompañado del uso de salbutamol durante tres a cuatro semanas. Si el niño no muestra mejoría el diagnóstico de asma es poco probable. Es correcto afirmar por lo tanto que la mayoría de los asmáticos responden por lo menos parcialmente a este tipo de drogas. Si los síntomas respiratorios desaparecen después de un período de dos a tres meses de empleo de esteroides inhalados, el tratamiento debe ser suspendido, para asegurar que la mejoría no fue coincidente como ocurre en la resolución espontánea de muchos cuadros virales o asociados a Mycoplasma pneumoniae. Si los síntomas reaparecen el diagnóstico de asma pude ser establecido y usar el tratamiento más adecuado.
Los remedios que se prescriben para la tos no han demostrado ser eficaces para el manejo de este problema, y muchas veces podemos tener efectos secundarios después de usar por ejemplo supresores para la tos.
El tratamiento antiasma es beneficioso si tenemos un cuadro característico. Sin embargo, si el diagnóstico no es el adecuado y se ha dado medicación antiasmática y no se ha demostrado un beneficio se debe descontinuar. Varios autores tienen reportes anecdóticos en cuanto a su experiencia con el uso con mepivacaína nebulizada en tos refractaria postinfecciosa.
En resumen, nuestras opciones terapéuticas incluyen uso apropiado de antibióticos cuando se sospecha infección, manejo de la enfermedad aérea alérgica con esteroides inhalados y antihistamínicos, manejo quirúrgico de anormalidades anatómicas. Manejo de reflujo gastroesofágico que puede ser tratado médicamente o quirúrgicamente (funduplicatura de Nissen) sobre todo en casos muy severos de esofagitis que no respondieron al manejo conservador.
Sin embargo la tos persistente no es indicativo de intervención quirúrgica.
Los antitusivos son algunas veces necesarios, en casos de tos intratable, sobre todo después de una infección postviral, no deben ser de primera línea de tratamiento ya que podríamos por la supresión de la tos retardar el diagnostico y la terapéutica adecuada.
Dentro de estos medicamentos se encuentra la codeína que es la más efectiva supresora de la tos a nivel central; hay una variedad de medicamentos actualmente que tienen este potencial farmacológico sin los efectos tóxicos de la codeína.
En el tratamiento de la tos crónica no hay lugar para los agentes mucolíticos como la bromexina y acetilcisteína, ya que no hay ningún trabajo científico que avale su acción y sobre todo pueden causar irritación de la vía aérea (2,3,10) (Fig. 4).


BIBLIOGRAFÍA

  1. Hoekelman RA. Atención primaria en pediatría. Tos. Cuarta edición. Vol. II. p. 1420-3.
  2. A de Diego D, Plaza Moral V, Garrigues Gil V y col. Normativas SEPAR. Tos Ccrónica. Arch Bronconeumol. 2002; 38: 236-45.
  3. Vega-Briceño L, Sánchez I. Tos persistente como expresión de asma en el niño. Rev Chil Pediatr. 2004; 75: 463-70.
  4. Galván C, Rodríguez C. Tos crónica en la Infancia. BSCP Can Ped. 2004; 28: No. 2 y 3.
  5. Johnston S, Pattemore P, Sanderson G y col. Community study of role of viral infections in exacerbations of asthma in 9-11 year old children. BMJ 1995; 310: 1225-9.
  6. Sánchez JM. Tos crónica en el niño. Protocolo de actuación en Atención Primaria. Bol Pediatr. 1998; 38: 179-81.
  7. Behrman R, Kliegman R, Arvin A. Nelson Tratado de Pediatría. 15a. ed. El aparato respiratorio. p. 1550-4.
  8. Cano Novillo I, García Vázquez A, Antón-Pacheco Sánchez J. Influencia del reflujo gastroesofágico en el desarrollo de enfermedades de la vía aérea superior. An Pediatr (Barc). 2003; Monog.1(1): 47-54.
  9. Holmes R, Fadden C. Evaluation of the patient with chronic cough. American Family Physician. 2004; 1-10.
  10. Jongste J, Shields M. Cough• 2: Chronic cough in children. Thorax. 2003; 58: 998-1003.
  11. Bordoy A, Sardón O, Mayoral JL y col. Tos psicógena: una causa de tos crónica. An Pediatr (Barc). 2004; 61: 62-5.

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